26510(20-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26510   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 102.  

          Bogotá,    D.C.,    junio    veinte   (20)   de   dos   mil   siete  (2007).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de fondo en sede de  casación   sobre  la  eventual  violación  de  garantías  de  los  procesados  BIBIANO   IBARGUEN   OSPINA   y   ALEXANDER   HURTADO  JIMÉNEZ,  en  punto  de  la  dosificación  punitiva  realizada  en  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal  Superior  de  Quibdó  el  14  de julio de 2006, por cuyo medio revocó el fallo  absolutorio  dictado el 17 de noviembre de 2005 por el Juzgado Segundo Penal del  Circuito   Especializado  de  la  misma  ciudad  y  los  condenó  como  autores  penalmente  responsables  del  delito  de  homicidio  agravado  en  Armando Achito Lubiaza.   

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal  considera  que se impone restaurar el derecho fundamental a la  legalidad  de  los  procesados,  en  el  sentido  de  que  la  pena accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  se  sujete  a los límites  establecidos en el artículo 44 del Decreto 100 de 1980.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  25  de diciembre de 2000 ingresaron a la  residencia  del  líder indígena Embera Armando Achito  Lubiaza  cuatro sujetos, quienes provistos de armas de  fuego  y  vistiendo  prendas  de uso privativo de las fuerzas armadas dispararon  contra el mencionado ciudadano, causándole la muerte.   

Una  Fiscalía  adscrita  a  la  Unidad  de  Derechos  Humanos  con  sede  en  Bogotá dispuso la correspondiente indagación  preliminar,  para  luego  de  practicar  algunas  pruebas  declarar  abierta  la  instrucción,   en  cuyo  desenvolvimiento  vinculó  mediante  declaración  de  persona  ausente  a BIBIANO IBARGUEN OSPINA, ALEXÁNDER  HURTADO   JIMÉNEZ   y   Eduardo   Hurtado   Jiménez,  Rusbel   Moreno   Cuesta  y  Gaspar González Lozano, como  autores  materiales,  resolviéndoles  su  situación  jurídica  con  medida de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad provisional, los  tres  primeros,  como posibles determinadores del delito de homicidio agravado y  los dos últimos como autores materiales del mismo.   

Una  vez clausurado el ciclo instructivo, el  mérito  del  sumario  fue calificado el 8 de septiembre de 2004 con resolución  de  acusación  en  contra  de  BIBIANO IBARGUEN OSPINA  y   ALEXÁNDER   HURTADO  JIMÉNEZ,  como presuntos determinadores del delito de  homicidio   agravado.  En  el  mismo  pronunciamiento  decretó  la  nulidad  en  relación  con  Gaspar  González  Lozano y    Rusbel   Moreno   Cuesta,   por  no  estar  debidamente  identificados  e  individualizados,  providencia  contra  la  cual  el  defensor de IBARGUEN  OSPINA  interpuso  recurso  principal de reposición y  subsidiario  de  apelación  que  fueron  declarados  desiertos, amén de que el  recurso   de  apelación  formulado  por  el  Ministerio  Público  se  declaró  extemporáneo.   

La  fase del juicio correspondió al Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Quibdó, despacho que una vez surtido el  rito  dispuesto por el legislador profirió fallo el 17 de noviembre de 2005 por  cuyo   medio   absolvió   a   los   procesados   por   los   cargos  objeto  de  acusación.   

Impugnada  la sentencia por la Fiscalía, el  Tribunal  Superior  de  Quibdó,  como ya se dijo, la revocó para, en su lugar,  condenar  a  los  incriminados  a la pena principal de veintiséis (26) años de  prisión  y  a  la accesoria de “pérdida”  de  derechos  y  funciones  públicas  por el mismo lapso, como  determinadores  del  delito de homicidio agravado, providencia contra la cual el  defensor de estos interpuso recurso extraordinario de casación.   

          Mediante  auto  del  pasado 14 de marzo esta Sala decidió inadmitir  la  demanda  presentada  en  nombre de BIBIANO IBARGUEN  OSPINA  y ALEXANDER HURTADO JIMÉNEZ, oportunidad en la  cual  también  dispuso  surtir  traslado al Ministerio Público a fin de que se  pronunciara  sobre  la  posible  vulneración de garantías fundamentales de los  procesados  respecto  de  la dosificación de la pena accesoria de interdicción  de derechos y funciones públicas.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal  aduce  que  al  ser  dosificada  en  veintiséis (26) años la  sanción  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas   en   la   parte  resolutiva  del  fallo  de  segunda  instancia,  se  transgredió  el principio de legalidad de la pena y por ello se impone corregir  oficiosamente  el  desafuero, tasándola dentro de los límites establecidos por  el  legislador  en  el artículo 44 del Decreto 100 de 1980, vigente para cuando  se cometieron los hechos.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         Según   la   preceptiva   contenida  en  el  artículo  29  de  la  Constitución,   “nadie  podrá  ser  juzgado  sino  conforme   a   leyes   preexistentes   al  acto  que  se  le  imputa”;  disposición  que  consagra  el principio de legalidad de los  delitos  y las penas, el cual desde la época de la Revolución Francesa protege  la  libertad individual frente a la arbitrariedad de los funcionarios judiciales  y  garantiza  a la postre tanto el principio de igualdad de las personas ante la  ley, como el de seguridad jurídica.   

Es  por  tal razón que se afirma de manera  pacífica  que  una  de  las características esenciales de un Estado de derecho  está  constituida  por  la  reglamentación exhaustiva de las facultades de sus  servidores  públicos,  como  se deriva del artículo 121 de la Carta Política,  en  cuyo texto se expresa que “ninguna autoridad del  Estado   podrá   ejercer  funciones  distintas  de  las  que  le  atribuyen  la  Constitución  y la ley”. A su vez, el artículo 122  de  la  misma  Normativa  Superior  dispone  que “no  habrá   empleo   público   que   no   tenga  funciones  detalladas  en  ley  o  reglamento”.   

En cuanto se refiere a los funcionarios que  administran  justicia, además de las anteriores normas, sus facultades se rigen  por  lo  dispuesto  en  el  artículo  230  de  la  Constitución,  precepto que  establece   el   principio   de   imperio   de   la   ley   en   las  decisiones  judiciales.   

Ahora bien, el principio de legalidad desde  el  punto  de vista de la pena constituye una garantía para el procesado y para  la  comunidad,  pues  los  ciudadanos  tienen  la  certeza  que en ejercicio del  ius  puniendi,  el  Estado  sólo  podrá sancionar en razón de la comisión de una conducta punible dentro  de  los  límites  cuantitativos  y cualitativos establecidos en la ley, sin que  estos   puedan   desbordarse  a  discreción  o  capricho  de  los  funcionarios  judiciales,  pues  un tal proceder comportaría no sólo violación del referido  principio,  sino  también  de  los  de  igualdad  de las personas ante la ley y  seguridad jurídica, según atrás se precisó.   

Puntualizado lo anterior, advierte la Sala en  el  asunto  objeto  de  estudio que en la parte considerativa de la sentencia de  segundo    grado    se    dijo    que    se    impondría   la   “pérdida” de los de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo periodo de la pena principal, esto es, por veintiséis  (26)  años  y  de igual manera fue consagrado en el numeral tercero de la parte  resolutiva del aludido fallo.   

Como el delito de homicidio agravado ocurrió  el  25  de  diciembre  de  2000, se rige por lo dispuesto en el artículo 44 del  Decreto  100  de  1980,  modificado  por el artículo 3º de la Ley 365 de 1997,  según  el  cual, la duración máxima de la pena de interdicción de derechos y  funciones  públicas  es  de  diez  (10)  años,  norma  que  por  resultar más  favorable  a los incriminados que lo dispuesto sobre el particular en la Ley 599  de 2000, debe ser aplicada de manera ultraactiva.   

Por  tanto, tal como lo expresa la Delegada,  es  evidente  que  al  ser  condenados BIBIANO IBARGUEN  OSPINA  y ALEXANDER HURTADO JIMÉNEZ en la decisión de  segunda  instancia  a  la ya mencionada pena accesoria por tiempo igual al de la  pena  principal,  esto  es,  veintiséis  (26)  años,  no se reparó en que tal  quantum  excedía el máximo  establecido  para  dicha  sanción  por  el legislador, resultando de tal manera  quebrantado  el  principio  de  legalidad  de  la pena al imponerle una sanción  accesoria   que   desborda   los   límites   cuantitativos   dispuestos  en  la  ley.   

En  consecuencia,  corresponde  a  la  Sala  restablecer  oficiosamente  el  daño  causado  y  por  ello se dispondrá casar  parcialmente  el  fallo  en  cuanto atañe a la pena accesoria, para en su lugar  establecer su duración en diez (10) años.   

          Por  lo  expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

1.          CASAR oficiosa  y  parcialmente  el  fallo  de  segundo grado, para reducir a diez (10) años la  pena  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas impuesta a  los  procesados  BIBIANO  IBARGUEN OSPINA y ALEXANDER  HURTADO    JIMÉNEZ,    de   conformidad   con   la  argumentación precedente.   

2.            PRECISAR que los  restantes    ordenamientos    de    la    sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

Aclaración de voto  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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