26435(30-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26435  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    Magistrado Ponente:   

Dr.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

                                        Aprobado Acta No. 139   

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de noviembre de  dos mil seis (2.006)   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de casación formulada por la apoderada de la parte civil contra la  sentencia  de julio 14 del año en curso por medio de la cual el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  de Descongestión de Bogotá confirmó la proferida por el  Juzgado  Veintiuno  Penal  Municipal  de  la  misma ciudad en marzo 30 de 2.005,  absolviendo  al  acusado Oscar Armando Cifuentes Tovar por el delito de lesiones  personales culposas que le había sido imputado.   

ANTECEDENTES:  

Según  reseñó  el  ad  quem,  “el  16 de julio de 2.000, a las 13:30 horas, aproximadamente, en la  vía   pública   de   la   calle  116,  frente  al  número  48-23  de  Bogotá  (intersección  de  la  Avenida  Pepe  Sierra  -o  calle  116-  con  la  Avenida  Córdoba),  que se encontraba habilitada como ciclovía, la ambulancia de placas  ZIG-985,  conducida  por  Oscar  Armando  Cifuentes  Tovar,  colisionó  con  la  bicicleta   en   que   se   movilizaba  Germán  Rodrigo  Lizarazo  Arias;  como  consecuencia  del  choque, este último sufrió incapacidad para trabajar por 40  días,   ‘…perturbación   funcional   de  órgano  locomoción  de  carácter  permanente    y    perturbación    funcional    de    miembro    de   carácter  permanente”.   

Por   los   anteriores  acontecimientos  la  Fiscalía  adelantó  el  respectivo  sumario  contra  Cifuentes Tovar y así lo  acusó  en  resolución que cobró ejecutoria el 29 de julio de 2.002 para luego  proseguirse  la  etapa  de  juzgamiento dictándose finalmente las sentencias de  fecha  y  sentido  ya  indicados,  siendo  extraordinariamente  impugnada  la de  segunda  instancia  por  la  apoderada  de la parte civil debida y oportunamente  reconocida en el proceso.   

LA DEMANDA:  

En escrito que omite cualquier análisis sobre  el  carácter  de  la  impugnación  factible  en  este  evento,  es decir si su  viabilidad  lo es por la senda ordinaria o la excepcional pues ningún análisis  le  merece la punibilidad legalmente prevista para el delito objeto de juicio ni  los  requisitos  de  procedencia  del medio extraordinario de defensa y también  con  evidente  omisión de los parámetros técnicos que informan el recurso, la  apoderada  de  la  parte  civil  plantea al amparo de la causal primera y por la  vía  indirecta  un  cargo por error de hecho derivado de un falso raciocinio en  la valoración de la prueba.   

Sostiene  así  que el juzgador justificó la  conducta  del  procesado  porque  éste  transportaba  un herido grave según su  propio  dicho y el de la enfermera que lo acompañaba, pero en verdad -dice- tal  circunstancia  no se ha probado con certeza en el proceso pues además de que no  se  estableció  si  en  verdad  el  herido era Héctor Fidel Medina, tampoco se  determino la gravedad de su enfermedad.   

También  concluyó  el  juzgador  -afirma la  recurrente-  que  el procesado no vulneró el deber objetivo de cuidado toda vez  que  ingresó  a  la  ciclovía  autorizado  por  los  agentes  y utilizando los  mecanismos  necesarios de alerta, pero a tal conclusión -añade- arribó por un  falso  raciocinio  ya que la prueba recepcionada dice todo lo contrario, de modo  que  a  la  luz de la sana crítica se violó una regla de la experiencia según  la  cual  si  la  ambulancia  hubiere  tomado todas las precauciones necesarias,  resultaba  imposible  que  una  persona  por  mas  absorta  que se hallare no se  percatare de su presencia.   

Igualmente  concluyó  el  juzgador  en  la  ausencia  de una infracción al deber de cuidado por parte del acusado -sostiene  la  impugnante-  porque  éste  no  transitaba a una velocidad excesiva, pero en  dicho   razonamiento   -agrega-  vulneró  las  reglas  de  la  lógica,  de  la  experiencia  y  de  la  técnica ya que una velocidad de 45 KPH en una ciclovía  sí resulta en verdad excesiva.   

En  opinión  de  la  censora existe también  falso  raciocinio  del  juzgador  al  valorar la pericia del acusado al conducir  automotores,  pues  ésta  no  se  mide por el propio dicho del procesado sino a  través de un examen técnico.   

Solicita  en  consecuencia  se  case el fallo  recurrido para que en su lugar se condene al encausado.   

CONSIDERACIONES:  

Habiendo sido proferida la sentencia recurrida  por   un   Juzgado   Penal   del  Circuito  incuestionable  es  que  el  recurso  extraordinario  procedía  sólo  por  la  vía  excepcional en tanto, dadas las  condiciones   previstas  en  las  leyes  553  y  600  de  2.000,  tal  forma  de  impugnación  se  hace factible en materia penal cuando se proponga en relación  con  sentencias  de  segunda  instancia  dictadas  por  jueces  diferentes a los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  o al Tribunal Penal Militar o por punibles  cuyo   máximo   de   pena   privativa   de   libertad   no   supere   los  ocho  años.   

Sin  embargo  la  propia  ley  condiciona  la  viabilidad   de   la   casación   en  esos  casos  y  la  admisibilidad  de  la  correspondiente   demanda  a  que  la  Corte  la  considere  necesaria  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  de  modo  que  concierne al demandante exponer de modo serio, claro y preciso la  argumentación  que  dinamice  la  discrecionalidad de la Sala en alguno de esos  propósitos o en ambos.   

En este evento desconoció la libelista dichos  elementos  de  procedencia  del  recurso  y  a  más  de  no interponerlo en esa  modalidad  omitió  la  exposición  de  cualquier  argumento que hiciere ver la  necesidad  de  que  la  Sala  interviniera  en  la  búsqueda  de  alguno de los  señalados  objetivos,  esto  es  para  desarrollar  la  jurisprudencia  o  para  garantizar  derechos  fundamentales,  por  ello  no  otra  decisión atañe a la  Corporación  que  la  de inadmitir el libelo así formulado, sin que además se  aprecie  la existencia de algún motivo que faculte su intervención oficiosa en  términos del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la  demanda de casación formulada  por la apoderada de la parte civil reconocida en este proceso.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                             ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

Permiso  

JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                              

JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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