26415(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26415  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

Aprobado acta No.  117   

Bogotá D. C., once (11) de Julio de dos mil  siete (2007).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  con  la  que se sustenta el recurso extraordinario de casación  interpuesto  contra la sentencia dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá D. C., el 29 de marzo de 2006 que confirmó la  dictada  por el Juzgado 3° Penal de Circuito Especializado de esta capital, que  condenó    a   SANDRA   MILENA   GONZÁLEZ   PEDRAZA  a  la pena principal de 4 años, 4 meses de prisión y  a  la  multa equivalente a 10 salarios mínimos legales mensuales vigentes   y  a la accesoria de inhabilitación en el ejercicio de los derechos y funciones  públicas  por  un lapso igual al de la pena principal, como autora y penalmente  responsable del delito de tráfico de estupefacientes.   

HECHOS  

En la sentencia impugnada, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., hizo la siguiente  síntesis:   

“El  Origen del presente diligenciamiento  tuvo  su  acaecer  el  día 16 de abril de 2002 a raíz de unas interceptaciones  telefónicas  ejecutadas  en  las  localidades  de Medellín, Pereira y Bogotá,  donde  se  detectó  la presunta perpetración del repudiable comportamiento del  Tráfico   de   estupefacientes,   a  través  de  las  designadas  ‘mulas’  con  destino a la metrópoli de New  York.   

Las  acciones  dolosas se infirieron de las  informaciones  proporcionadas  por  la  DEA,  en  donde  noticiaba  que desde el  territorio  patrio  eran  despachadas las sustancias alucinógenas por el señor  Germán   Largo   (alias  Mancho),  con  rumbo a la circunscripción de Miami donde eran recepcionadas por  Gastón   Moreno,   para  ulteriormente  remitirlas  a  la urbe de New Cork (sic), allí eran distribuidas  por  Luis  Largo, cognado de  Germán.   

Del  operativo  se  pudieron evidenciar las  conexiones   antijurídicas   de   carácter  habitual  para  el  transporte  de  estupefacientes  al exterior a través de Sandra Milena  González  Pedraza,  Siervo Perico Pinzón, Sandra Liliana Monroy y Luis Alfonso  Cortés  Mejía,  Luis  Alfonso  Cortés  Mejía (sic) Fabio Enrique Mora Rojas,  Jorge   Alberto  Tarazona,  Luis  Augusto  Estrada  Acuña,  José  Luis  Franco  Martínez y Luis Olegario Arcos Moncada.   

Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía 15  Delegada  ante los Juzgados Penales de Circuito Especializados de Bogotá D. C.,  adscrita  a  la Unidad Nacional Antinarcóticos y de Interdicción Marítima, el  12  de  mayo  de  2003  calificó  el  mérito  de  la  actuación  sumarial con  resolución  de  acusación  en contra de FABIO ENRIQUE MORA ROJAS, LUIS ALFONSO  CORTÉS  MEJÍA,  LUIS  AUGUSTO  ESTRADA ACUÑA, HÉCTOR ARMANDO PRIETO DELGADO,  como  probables  autores  del  delito  de  concierto para delinquir con fines de  narcotráfico,  a  SIERVO PERICO PINZÓN, SANDRA MILENA  GONZÁLEZ  PEDRAZA, LUIS OLEGARIO ARCOS MONCADA, SANDRA  LILIANA  MONROY CAÑÓN los acusó como presuntos autores del delito de tráfico  de  estupefacientes  y,  a  GERMÁN LARGO JARAMILLO como presunto autor del  delito  de  lavado  de activos; en tanto que, a éste y a JORGE ALBERTO TARAZONA  MONTERO  se  les  precluyó  la  investigación  (fl.  57  c # 10). Impugnada la  anterior  decisión, fue confirmada por la Unidad de Fiscalías Delegada ante el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá D. C., mediante resolución  del   22   de   julio   de  2003  (fl.  26  cuaderno  segunda  instancia  de  la  Fiscalía).   

LA  DEMANDA   

1.- El defensor de la procesada SANDRA  MILENA GONZÁLEZ PEDRAZA presentó  demanda  de  casación contra la sentencia de segunda instancia proferida por la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá D. C., en la  que  promueve  un  cargo  al amparo de la causal primera de casación, por falso  raciocinio  que  dieron  como  resultado  la  falta de aplicación del principio  universal del in dubio pro reo.   

Refiere,  inicialmente,  que la controversia  entre  el  juzgador  y  la defensa radica en que no fue reconocida a favor de la  procesada   la  “duda”,  debido  a  la errónea apreciación de la prueba hecha en el fallo condenatorio,  que  partió  de  las  interceptaciones telefónicas del abonado perteneciente a  LUIS  CORTÉS  en  las que se utilizó un lenguaje cifrado sobre el alijo que se  transportaba.   

En  procura de demostrar el yerro en que, al  parecer,  incurrieron  los  funcionarios judiciales, transcribió apartes de las  sentencias    de    instancia,   en   cuanto   señalan   que,   “no   hay   duda  que  SANDRA  MILENA  llevó  a  Miami  los  “dos  desodorantes  topo  rollo  on y una crema de afeitar para mujer, pero no resulta  lógico  que  se  pueda  fácilmente  y  sin lugar a dudas inferir que en dichos  elementos   se  hubiera  camuflado  el  estupefaciente  heroína”;  disintiendo  de  tal  apreciación,  dado  que,  los  funcionarios  judiciales  no puntualizaron el proceso “inferencial  inductivo     deductivo    para    llegar    a    esa    conclusión”.    

Critica,  también,  la  sentencia de primer  grado,  en  cuanto afirma que la procesada tenía conocimiento del contenido del  paquete  que  transportaba, porque: 1) FABIO MORA refirió en su injurada que el  paquete   lo   recibió   SANDRA   MILENA  para  entregarlo a una persona en Miami, viéndose en la necesidad  de  llamarla  para  solucionar  el  problema  de la entrega; 2) Se evidencia que  FABIO  MORA realizó cuatro llamadas al hotel Radisson de Miami el 17 de mayo de  2002;  3) Desecha la narración de los hechos que hizo la procesada GONZÁLEZ   PEDRAZA  quien  no  reconoció  haber  hablado  con  FABIO  MORA;  4)  Resume  la  transcripción  de la llamada  telefónica  en  la  que  se  da  a  entender  que  MORA habló con SANDRA,  tildándola  como  contraría los  principios de la lógica y de la ciencia.   

A  renglón  seguido  hizo  referencia a las  diversas  versiones  expuestas  en el proceso, para indicar que la inconformidad  con  el  fallo radica en la apreciación de los medios probatorios que viola los  principios  de la lógica, la ciencia y la experiencia, ateniendo que los hechos  fueron  percibidos  por  el  juez  y  plasmados  en  la  fundamentación  de  la  sentencia,  pero  que  no  fueron  tenidos  en  cuenta  al  momento  de hacer el  ejercicio argumentativo.   

Considera, entonces, que  en  la  inferencia  lógica  se debe pasar de las percepciones para llegar a las  conclusiones,  lo  más  cercana  a la verdad, por lo tanto, exenta de cualquier  vicio  o  manto  de  duda;  pero,  en  el  presente  caso  se  nota  una marcada  deficiencia  que  originó  el  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  en  la  valoración del acervo probatorio.   

A  juicio del censor, la  prueba  incorporada  se  presenta incierta, con lagunas, frágil e insegura; por  consiguiente,  si  el  fallador  hubiera  tenido  en cuenta tales circunstancias  habría  declarado  la existencia de la “duda        razonable”   sobre   el  acontecer  fáctico  absteniéndose  de  declarar  la  responsabilidad  de la procesada, en contravía de los principios de la ciencia,  la lógica y la experiencia.   

Por lo anterior, solicita  a  la  Corte  reconocer “la  duda” profiriendo sentencia  de carácter absolutoria.   

2.-  Dentro del término  previsto  para  los sujetos procesales no recurrentes, el defensor del procesado  LUIS  OLEGARIO  ARCOS MONCADA presentó escrito en el que supuestamente sustenta  el  recurso  extraordinario de casación; empero, como lo señala la Secretaría  del  Tribunal  y lo constató esta Sala de la Corte, el procesado ni su defensor  interpusieron  el recurso extraordinario de casación (fl. 206 cuaderno Tribunal  Superior).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-  La  demanda  que sustente el recurso de  casación  necesariamente  debe  caracterizarse por permitir colegir sin temor a  equivocaciones  los  errores  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria en que  pudieron  incurrir  los  juzgadores  de  instancia.  El  reproche a la sentencia  acusada  debe ser de objetiva comprensión, porque así lo exige la naturaleza y  alcance de las normas que gobiernan el recurso extraordinario.   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  se  destaca la enorme dificultad con la que el libelista elaboró el escrito con  el  que  sustenta  el  recurso  extraordinario  de casación, que amerita varios  reparos,  atendiendo  que  desde su enunciado y posterior desarrollo desconoció  los  lineamientos  lógicos  y la adecuada argumentación jurídica previstos en  la  ley  y  desarrollados  por  la  jurisprudencia  de  la Sala, que la hacen de  inexorable inadmisión.   

En  efecto, si bien es cierto, en el escrito  invocó,  para  la  promoción  del  cargo,  la causal primera de casación, por  violación  indirecta  de  la  ley sustancial por falso raciocinio, pretendiendo  ubicar  la discusión en torno a la misma, al recurrente le era forzoso señalar  cuáles  fueron  los  postulados  de la lógica, los principios de ciencia o las  máximas  de  la experiencia o el sentido común que fueron quebrantados por los  juzgadores   de   instancia   en  la  valoración  probatoria;  además,  debió  puntualizar  de  qué  manera fueron vulnerados e indicar la trascendencia de la  misma  en  el  fallo  impugnado,  labor  que  no  desarrolló  a  lo  largo  del  libelo.   

Es  así  como  el casacionista, a cambio de  señalar  los  postulados  de  la  lógica, las máximas de la experiencia y los  principios  de  la ciencia, aparentemente, conculcados por los sentenciadores al  momento  de  apreciar los medios de convicción allegados al proceso, enfocó la  crítica   demostrativa   de   la   censura  disintiendo,  abiertamente,  de  la  credibilidad  que  el Tribunal, en la sentencia de segunda instancia, le otorgó  a  los  medios  de  convicción para efectuar la declaración de responsabilidad  que    le    asiste   a   SANDRA   MILENA   GONZÁLEZ  PEDRAZA  en  la  conducta  ilícita  de  tráfico  de  estupefacientes, imputada en la resolución de acusación.   

Adviértase,  entonces, cómo a lo largo del  escrito  increpa  a  los  juzgadores  por  las conclusiones a las que arribaron,  habida   cuenta   que,   en   su  criterio  personal,  la  acusada  GONZÁLEZ  PEDRAZA  es ajena al delito que  se  le  imputó,  así  mismo,  en  otros  pasajes  del  libelo, enfatiza que el  principio  del  in dubio pro reo, debió reconocerse a favor de la acusada, dado  que,  el  material probatorio se presenta “incierto,  con    lagunas,    frágil   e   inseguro”.   Pero,  invariablemente,  sustituyó  el  compromiso  metodológica  que  le era forzoso  observar  para  la  demostración  del  cargo,  para  acudir  a  la crítica del  ejercicio   argumentativo   realizado   por   los  funcionarios  judiciales  con  fundamento  en  la  prueba  recaudada,  especialmente,  sobre la declaración de  FABIO  ENRIQUE  MORA  y  las  llamadas telefónicas interceptadas; aludiendo, en  unas  ocasiones,  el  quebrantamiento  de  las  reglas  de la sana crítica, por  cuanto  riñen con los postulados de la lógica, principios de la ciencia, de la  lógica  y  las  normas  de  la  experiencia,  en  la  valoración  de la prueba  incorporada,  pero omitió, particularizar, el sentido de la afrenta, dejando de  esta  manera  el  cargo  con  ostensible deficiencia, impreciso y ausente de las  bases  jurídicas  y  argumentativas  inherentes  al  recurso  extraordinario de  casación.   

Adicionalmente,  en  otras  ocasiones,  hizo  referencia  a  errores  en  la  contemplación probatoria, en algunos casos, por  distorsión  o  tergiversación  de algunos medios de convicción y, en otros, a  la  omisión  del análisis de las pruebas, yerros que de existir se ubicarían,  en  el  primer  evento,  dentro de los lineamientos del error de hecho por falso  juicio  de  identidad  y,  en  segundo,  bajo  el  sentido  del  falso juicio de  existencia;  empero,  se  observa que desconoció su sentido y alcance porque no  precisó  cuáles  fueron los medios probatorios tergiversados, distorsionados u  omitidos,   cuál   su  contenido  y  cómo  de  no  haberse  incurrido  en  ese  despropósito, el fallo hubiera sido favorable a la acusada.   

De   esta   manera,   es   claro,  que  la  inconformidad  del  recurrente  radica  en  el  grado  de  apreciación  que los  juzgadores  le  otorgaron  a  los medios de prueba, pero omitió la metodología  del  recurso,  olvidando,  además,  que  la simple discrepancia de criterios en  torno a su mérito no constituye yerro demandable en casación.   

   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde se justiprecia la juridicidad de los juzgadores de  instancia.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta   la   demanda,   la  Sala  no  advierte,  en  los  fallos,  ostensible  vulneración  de  los  derechos  fundamentales  ni  causales  de  nulidad que la  obliguen a un pronunciamiento oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

2.-  Como  quiera  que  dentro  del término  previsto   para   que  los  sujetos  procesales  no  recurrentes  presenten  sus  opiniones,  el  defensor  del  procesado  LUIS OLEGARIO ARCOS MONCADA, presentó  escrito  por medio del cual sustenta el recurso extraordinario de casación, sin  que  hubieren  impugnada la sentencia de segundo grado, la Sala se abstendrá de  pronunciarse sobre el mismo.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  a  nombre  de  la  procesada SANDRA MILENA  GONZÁLEZ    PEDRAZA   por   las   razones   anotadas  precedentemente.   

2.-  Abstenerse  de  pronunciarse  sobre  el  escrito  presentado  por  el defensor del procesado LUIS OLEGARIO ARCOS MONCADA,  por lo anteriormente señalado.   

Devuélvase  la  actuación  a la oficina de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                   MARÍA     DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                    JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                   JAVIER  ZAPATA ORTIZ    

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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