26412(27-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26412  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr. SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ   

                                               Aprobado Acta  No 61   

Bogotá, D.C. veintisiete (27) de abril de dos  mil siete (2007)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del recurso de casación instaurado por los defensores de los  procesados   HUGO   CARVAJAL   AGUILAR   y  FRANCISCO  CARABALLO  contra  la  sentencia  proferida  el  2  de  septiembre  de  2004  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, mediante la cual  confirmó   la  emitida  el  29  de  octubre de 2002 por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de esta misma ciudad, que los condenó como  autores   de   los   delitos   de   secuestro  extorsivo  agravado  –al   primero-   y   secuestro   simple  agravado.   

LOS HECHOS:  

Como  quiera  que  en  el  trámite  de  la  impugnación  extraordinaria  surtido en la Secretaría del Tribunal prescribió  la  acción  penal  de  varios  de  los hechos investigados conjuntamente, en la  actualidad  subsisten  dos acusaciones: la primera, relacionada con el secuestro  el  16  de  junio  de  1992  de  BEATRIZ  HELENA  TURBAY  PICO  en  la ciudad de  Bucaramanga,  cuando  un  comando  del  EPL  integrado  por  nueve  (9) miembros  ingresó  a  la  Fábrica  de Hielos Festival  y se la llevó consigo; y la  segunda,    con    el    plagio   del   oficial   del  ejército  LUIS  DEMETRIO  YEPES  ANAYA ocurrido el 10  de  abril de 1994 en la carretera que conduce de Medellín a Bogotá en el sitio  Santuario   del  municipio  de  Cocorná.  Ambos  hechos  se  le  atribuyeron  a  FRANCISCO    CARABALLO  en  su  condición  de  Comandante  máximo  de  esa  organización  subversiva  y  el  primero  también se le imputó a HUGO   CARVAJAL   AGUILAR  y  a otros integrantes de esa agrupación  rebelde.   

Las resoluciones de acusación por los hechos  anteriormente  descritos fueron proferidas por Delegados de la Fiscalía General  de  la  Nación  el  8  de  enero  de  1997  y  19  de enero de 1998, alcanzando  ejecutoria  material  respectivamente  el 28 de abril de 1997 al quedar en firme  la  decisión  que  declaró desierto el recurso de apelación y el 2 de octubre  de  1998  al  ser  confirmada  en  su  integridad por la Unidad Delegada ante el  Tribunal Nacional.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Demanda    a   nombre   de   HUGO  CARVAJAL AGUILAR. Con sustento en la  causal 3ª se propone un único cargo.   

El  recurrente  expresa  que la irregularidad  sustancial  que  afecta  el debido proceso obedece al error del juez al dejar de  aplicar    el    principio   de   favorabilidad   y  determinar           el          “procedimiento  más  favorable”,  ya  que  una  vez expedida la ley 504 de 1999 el trámite de la actuación ha debido  ajustarse  a  ella,  como  quiera  que  el  auto  que citó para sentencia no se  hallaba  ejecutoriado  el  día  en  que entró en vigencia aquella disposición  legal.   

Estima  el  censor  que  el  juzgador omitió  convocar  a audiencia pública, que la ley procesal posterior era más favorable  y  garante  de  derechos,  entre los cuales enuncia teóricamente los principios  de   igualdad,  no  discriminación,  juez  natural,  publicidad, contradicción, presunción de inocencia y  de la libertad y del derecho a la defensa.   

Demanda    a   nombre   de   FRANCISCO    CARABALLO.    Al  amparo de las causales 3ª y 1ª del artículo 207 de la ley 600  de 2000 se postulan cinco cargos.   

En  el primero   se   aduce   una  nulidad  por  “vicios    en   el   procedimiento”,  la  cual  se hace consistir en que la  causa      acumulada      contra     FRANCISCO    CARABALLO    y        otros,       continuó  adelantándose  por  el  trámite previsto en el Decreto  2790  de 1990 cuando lo correcto era aplicar el señalado en la ley 504 de 1999,  o  adecuarlo finalmente a las regulaciones de la ley 600 de 2000, hipótesis que  no  fueron acogidas por los juzgadores de instancia a pesar de la insistencia de  la defensa al interior del proceso.   

En  el  mismo  cargo,  con fundamento en los  artículos  80  y  84  del Código Penal se alega la prescripción de la acción  penal  respecto  de  los  delitos  de rebelión, terrorismo y secuestro simple a  favor de FRANCISCO CARABALLO.   

En        el        segundo  reparo  se postula la violación  directa   de  la  ley  por  aplicación  indebida  en  cuanto  que  FRANCISCO  CARABALLO,  a quien se le juzgó  por  el  delito  de  rebelión,  ha  debido  ser  amparado  por  el principio de  favorabilidad  e  imponérsele  la  pena  prevista  para  esa  conducta  por  el  artículo  139  del  Código Penal de 1936, en tanto que carece de demostración  probatoria  el  cargo  por terrorismo, puesto que el informe de inteligencia del  ejército   en  el  cual  se  sustenta  la  imputación  no  constituye  prueba.   

En  extenso  y  con  apoyo  jurisprudencial y  doctrinal   se   refiere   a   ambos   delitos,   para   señalar   –además-    que    la    responsabilidad   penal  objetiva se  halla   proscrita  de  nuestra  legislación,  que  los  fallos  que  afectan  a  CARABALLO  la  desconocen  y  violan  el  principio  non  bis  in  idem,  y  solicitar el reconocimiento de la  favorabilidad para él.   

En   la  tercera  censura  se denuncia la violación indirecta de la ley  por  error  de  derecho  en  la  apreciación  de  las  pruebas, para lo cual la  impugnante  cita apartes de la indagatoria de CARABALLO  y  de  los  testimonios  de  José  Daniel  Ramírez y  Álvaro Mora Alvarado.   

Luego  reproduce  los artículos 29 y 30 del  Código  Penal  y  30 de la Carta Política y la resolución de acusación y los  fallos  de  instancia, en lo  relativo  a  la  imputación  del  secuestro  del  ex  ministro  Argelino Durán  Quintero.   

Con  fundamento   en  ellos  procede  a  señalar  “los  errores  jurídicos”  en  que  incurrieron los juzgadores al  otorgar “un valor a las pruebas que no tienen”.   

En   el  cuarto  cargo  igualmente se postula una violación indirecta  de  la  ley por error de derecho en la apreciación de las pruebas, para lo cual  señala  como  hechos  probados  dos  comunicados  del  EPL  que  la  impugnante  reproduce  en  su  totalidad  en la demanda, relacionados con “la captura” y  posterior  muerte  del  mayor  general  Luis  Demetrio  Yepes  Anaya y procede a  transcribir  parcialmente la indagatoria de CARABALLO,  la  denuncia  de  Lino  Hernando  Sánchez Prado, las  versiones  de  David  Baguit  Guerrero,  Jorge  Enrique Vásquez Osuna, Leonardo  Álvarez,  Amanda  de Jesús Gallego Quintero y Carlos  Enrique   Montoya   Cadavid,   la   declaración  de  CARABALLO al noticiero CMI,  el  informe 460 UNPJ, M.T. 0197-UNPJ, los artículos 29 y 30 del Código Penal y  los  fallos  de  instancia  en  lo  relativo  a la imputación que se le hizo al  acusado como determinador del secuestro del oficial YEPES ANAYA.   

Enseguida  concluye  lo  que  a su juicio se  deduce  del  material probatorio relacionado y advierte que el error consiste en  atribuirle   a   CARABALLO  responsabilidad  por  ese  hecho,  cuando  las  pruebas  dicen otra cosa en cuya  demostración realiza sus particulares valoraciones probatorias.   

En        el        quinto  reparo  también  se  acusa a la  sentencia  de violar en forma indirecta la norma de derecho sustancial por error  de  derecho  en  la  apreciación de las pruebas, para cuyo propósito reproduce  aparte  de  los  testimonios  de  JORGE TURBAY VILLABONA, BEATRIZ HELENA TURBAY,  MATILDE  FERREIRA  ROMERO,  DIOSAEL  BARBOSA  ANGARITA  y  de  los  fallos en lo  relacionado  con  la  atribución  a  título  de  coautor del plagio de BEATRIZ  HELENA.   

Al  igual que en el cargo anterior, presenta  sus  propias conclusiones acerca del mérito de la prueba citada, señalando que  el  error  en  la valoración jurídica de los medios de convicción llevaron al  fallador  a  endilgarle  responsabilidad  penal  frente  a un hecho en el que el  acusado nada tuvo que ver.   

CONSIDERACIONES:  

La  Sala  desde  un  principio  advierte las  deficiencias  de  técnica  de  las  demandas,  en  las cuales se desconocen las  pautas  fijadas  de  tiempo  atrás  en  la  proposición  de  los cargos que se  formulan  en  ellas  y  esencialmente  en  lo  previsto  en  el  numeral 3º del  artículo  212  de  la  ley  600  de  2000,  en  cuanto se falta a la claridad y  precisión exigidas en su fundamentación.   

Como  quiera  que  en  ambas  demandas, en el  cargo   único   de   la  presentada  a  nombre  de HUGO  CARVAJAL    AGUILAR    y  cargo  primero  de  la  de  FRANCISCO   CARABALLO,   se  exponen  idénticos  hechos  como  vicios constitutivos de la nulidad alegada al  amparo  de la causal 3ª y su proposición es similar por no decir que igual, la  Sala decidirá conjuntamente acerca de los mismos.   

En  efecto,  se  ha venido sosteniendo que la  proposición  en  la demanda de la causal tercera no es de libre alegación así  se  admita  cierta  flexibilidad en su formulación y desarrollo, en razón a la  naturaleza  y  la  especialidad  de  la  impugnación  extraordinaria  que hacen  ineludible  la  observancia  de  las  exigencias  técnicas  que  gobiernan a la  casación.   

Por   ello   es   imperativo   –en  principio-  que  en  la  censura se  identifique   la   clase   de  vicio,  señalándose  de  manera  clara  que  la  irregularidad  denunciada  afecta  la estructura del proceso o se vincula con el  desconocimiento  de  alguna  o  algunas  garantías fundamentales del procesado.   

Luego en su desarrollo resulta imprescindible  que  se  proponga de acuerdo a su alcance y autonomía invalidatoria, se haga en  cargos  separados  ante  la  pluralidad de violaciones alegadas, se expresen sus  fundamentos,  se  señalen las normas que se estiman lesionadas, se demuestre de  qué  manera la irregularidad repercute en su trámite y cómo ella trasciende a  la sentencia impugnada conduciendo a su anulación.   

Asimismo  se  le  impone  indicar  la  etapa  procesal  a partir de la cual se debe invalidar la actuación y demostrar que no  existe  otro  medio  para  subsanar  la irregularidad sustancial diferente al de  proceder  a  su  reconocimiento,  según  los principios legales que orientan la  declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

Con  las  anteriores  exigencias  se pretende  impedir  que  en  esta  sede  cualquier  irregularidad se convierta en motivo de  nulidad  y  se  discuta  y  controvierta  la  sentencia  amparada  por  la doble  presunción  de acierto y legalidad, mediante alegaciones cuyo único propósito  se  orienta  a  la  simple  revisión  del  proceso a partir del rechazo que las  mismas han tenido en las instancias ordinarias.   

Los demandantes confusamente hablan de que el  error  que  se traduce en la nulidad de la actuación deviene de la falta de los  juzgadores  en dar aplicación al principio de favorabilidad, porque el trámite  final  de este asunto ha debido estar sometido al previsto en el artículo 33 de  la  ley  504 de 1999  y no al regulado por el decreto 2790 de 1991, lo cual  se  tradujo  en  el  desconocimiento  de  los principios y garantías reseñadas  teóricamente en la demanda.   

De tal manera, que sin precisar si en últimas  se  trata  de  un  error  de  estructura  o de uno de garantía, repárese en el  catálogo  de  derechos  que se dicen vulnerados por la falta de aplicación del  principio  de  favorabilidad,  se hace énfasis en los razonamientos equivocados  del  tribunal  para  negar  la  nulidad solicitada en la instancia, pero ningún  esfuerzo  argumentativo  se  adelanta  para  demostrar  que  el vicio denunciado  afecta “el debido proceso”.   

Adicional   a   las   falencias   anotadas  –como  ya se advirtió- se  enuncian  unas garantías que no guardan relación con el reproche, verbi gratia  no   discriminación,  juez  natural,  presunción  de  inocencia,  o  se  hacen  referencias  a  principios aplicables a ambos sistemas, o se les menciona con el  propósito  de  hacer  aparente la fundamentación de los cargos, sin percatarse  que  los  mismos  no  cumplen  con las exigencias de técnica requeridas en esta  sede.   

De  ahí que en los cargos se afirme a partir  de  supuestos  que un procedimiento es más favorable que otro, pero en concreto  no  se  demuestran  cuáles serían los actos y las pruebas dejadas de practicar  que  habrían  incidido finalmente en el sentido de la sentencia, si no que pasa  a  cuestionar  de  manera  general  los  resultados  y  el actuar de la justicia  regional    como    hechos    desfavorables    para   la   situación   de   los  procesados.   

En  fin,  como la casación no está prevista  para  enjuiciar  criterios  u  opiniones encontradas sino errores de juicio o de  procedimiento  en  los  cuales  puedan  incurrir los jueces de instancia, en las  demandas  no  se  ha  fundamentado  en debida forma el vicio que se anuncia como  invalidatorio de la actuación.      

Ahora  bien,  es preciso advertir que como en  los    cargos   segundo   y   tercero   de  la  demanda  a  nombre  de  FRANCISCO  CARABALLO,  al amparo de la causal 1ª se denuncian la  violación  directa  de la ley de derecho sustancial por “aplicación indebida  de  varias  normas  de  carácter  sustantivo” y la violación indirecta de la  norma  sustancial  por error de derecho en la apreciación de las pruebas, cuyos  reproches  se  relacionan  con  los delitos de rebelión, terrorismo y secuestro  extorsivo  agravado  del  cual  fuera  víctima  el  ex ministro Argelino Durán  Quintero,  la Sala no hará pronunciamiento alguno sobre si cumplen o no con las  exigencias que la gobiernan, por carencia actual de objeto.   

Ello  tiene que ver con las decisiones del 25  de  noviembre  de  2004  y  del  11  de  abril de 2007 adoptadas por el Tribunal  Superior   de   Bogotá  y  esta  Sala,  mediante  las  cuales  se  declaró  la  prescripción  de  la  acción  penal  respecto  de  los mencionados delitos, se  dispuso  la  cesación  de todo procedimiento por dichas conductas punibles y se  readecuó    la   pena   impuesta   a   CARABALLO  por  los demás delitos.   

Finalmente,   en  lo  que  respecta  a  las  censuras cuarta y quinta que  se  hacen  a  la  sentencia  por  violación  indirecta de la ley, es pertinente  señalar  que  la  recurrente  desconoce  o  ignora  las  exigencias de técnica  requeridas  en la impugnación extraordinaria para la formulación de los vicios  propuestos  en  la  demanda,  pues  si  bien  afirma la existencia de errores de  derecho  no  identifica  su  especie dentro del género como era su obligación,  deficiencia  que   impide  conocer  cuáles  son  y  en  qué consisten los  reproches que le hace.   

El  error de derecho como una modalidad de la  violación  indirecta  de  la  norma  de derecho sustancial se manifiesta en dos  sentidos:    como    falso    juicio    de   legalidad   y   falso   juicio   de  convicción.   

En   su   primera   modalidad  –falso juicio de legalidad-, el vicio se  relaciona  únicamente  con el proceso de formación de las pruebas –existencia   jurídica-,  el  cual  se  expresa  de  modo  positivo  al  reconocerle  el fallador valor probatorio a las  ilegítimas  bajo  la creencia errónea de haber sido aducidas al proceso con el  lleno  de  los  requisitos  legales,  o de manera negativa al ignorar el mérito  suasorio  de las lícitas en el equívoco de que en su practica e incorporación  a   la   actuación   dejaron  de  cumplirse  las  exigencias  previstas  en  la  ley.   

Ello  implica  que en la postulación de esta  clase  de  error, el actor individualice la prueba  apreciada a pesar de su  invalidez  o  la  dejada  de  valorar  no  obstante  su  legalidad,  señale las  disposiciones   que  imponen  determinados  requisitos  en  su  aducción  o  la  inexistencia  de  los exigidos por el fallador para su ponderación, precise las  formalidades  que  no  fueron  observadas  o  su  acatamiento  en el caso de ser  requeridas,  demuestre  su  trascendencia  en  el fallo y cómo de no haber sido  tenida  en  cuenta  u  omitida  en  la  sentencia,  el  sentido del fallo sería  otro.   

Y  en  su  segunda  modalidad  –falso   juicio  de  convicción-  de  difícil  estructuración  en  un  sistema de sana crítica como el que nos rige  por  oposición  al de tarifa legal, el error está referido al valor probatorio  que la ley le asigna a un determinado medio de prueba.   

De ese modo, la demandante omitió concretar  la  especie  de  error de derecho y aun cuando individualizó la prueba sobre la  cual  supuestamente  recae  el  vicio,  limitó  su actividad en su desarrollo a  anteponer  sus  conclusiones  probatorias a las del fallador, como si se tratara  de  un alegato de instancia olvidando que en la casación se discuten errores de  juicio y no de criterio propios de aquella.   

Pero  si lo que pretendía demostrar era que  el  fallador  tergiversó  la  prueba  para  darle  un  sentido que no tiene, lo  correcto  hubiese  sido proponer un error de hecho por falso juicio de identidad  en  cualquiera  de  sus  modalidades  y  desarrollarlo  conforme  a  la técnica  casacional  señalada  para  cada  uno  de ellos; o que en la apreciación de la  prueba  desconoció  la  sana  crítica  ha debido postular el falso raciocinio,  también  como  otra  modalidad  del error de hecho, cumpliendo asimismo con las  exigencias de técnica en la proposición de esa clase de vicio.   

Por  la naturaleza rogada de la impugnación  extraordinaria  la  Sala  está  impedida para subsanar, corregir o enmendar los  errores   de   técnica  anotados  a  las  demandas,  razón  por  la  cual  las  inadmitirá,  sin  que disponga su trámite oficioso con sustento en lo previsto  en  el  artículo  216  de  la  ley  600  de  2000,  pues  no se vislumbra en la  actuación    la    violación    de    garantías    fundamentales    de    los  acusados.   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir   las   demandas   de   casación  presentadas  por  los  apoderados  de  HUGO  CARVAJAL  AGUILAR  y  FRANCISCO CARABALLO, con la aclaración que  respecto   de   los  cargos  segundo  y  tercero  de  la  última no se hace pronunciamiento por carencia actual de objeto.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   ALVARO  ORLANDO      PÉREZ      PINZÓN           

MARINA        PULIDO        DE  BARON               JORGE         LUIS         QUINTERO  MILANES               

YESID  RAMÍREZ BASTIDAS  JULIO ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA         

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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