26399(23-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26399   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

Aprobado Acta No.133  

Bogotá  D.C., veintitrés (23) de noviembre  de dos mil seis (2006).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  la colisión negativa de  competencias   suscitada   entre   los   Juzgados   Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Descongestión  de  Arauca  con  el  Penal  del  Circuito  de  Saravena,    ambos    con    sede    en    Bogotá1   

, para conocer de la etapa del juicio que se  adelanta  contra  CARLOS  FERNEY  OSORIO por el concurso de delitos de homicidio  agravado con fines terroristas y rebelión.   

HECHOS  Y  ANTECEDENTES  PROCESALES   

Hacia  las  diez  de  la  mañana  del  8 de  septiembre  de  2003,  varios  sujetos armados, miembros de las milicias urbanas  del     ELN,     llegaron     hasta     el    establecimiento    “El              Caracol”  en  la  zona de tolerancia de  Saravena-Arauca  y  sacaron  de  allí  a  la  trabajadora  sexual Dayris Esther  Peláez   Bayona   para   trasladarla   a   la  casa  de  alias  “Caliche”   a  fin  de  clarificar  sus  vínculos  como  informante  de  la  fuerza  pública,  lugar en el que mediante  proyectiles de arma de fuego le ocasionaron la muerte.   

Las averiguaciones iniciales determinaron que  la   identidad   del  apodado  “Caliche”  correspondía a CARLOS FERNEY OSORIO integrante de las milicias  del  grupo  subversivo mencionado. Tras abrir investigación penal en su contra,  escucharlo  en  indagatoria  y  resolver  su  situación jurídica, la Fiscalía  Delegada  ante los Jueces Promiscuos del Circuito de Saravena lo acusó mediante  resolución  de  6  de enero de 2004 en calidad de autor del concurso de delitos  de  homicidio  agravado  con  fines  terroristas  o en desarrollo de actividades  terroristas,  y  rebelión,  previstos  en los artículos 103, 104 numeral 8° y  467  del  la  Ley  599  de 2000, decisión que adquirió firmeza el 16 del mes y  año referido en esa instancia al no ser objeto de impugnación.   

Asignado  el  conocimiento  de la etapa del  juicio  al  Juzgado  Único Promiscuo del Circuito de Saravena, una vez llevó a  cabo  la  vista pública, por proveído de 11 de julio de 2005 al considerar que  carecía  de  competencia  para conocer del asunto, por tratarse de un homicidio  agravado  por  fines  terroristas, declaró la nulidad de la etapa de la causa y  remitió  las diligencias al Juez Penal del Circuito Especializado de Arauca, al  tiempo que concedió la libertad al procesado.   

El  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Descongestión  de  Arauca,  que asumió el diligenciamiento,  celebró  el  9  de  mayo  de  2006  la audiencia preparatoria en la que tras la  intervención  del defensor y el fiscal, el primero para solicitar la nulidad de  todo  lo  actuado  por  la  incompetencia de los funcionarios que adelantaron la  investigación,  y  el  segundo  para indicar que no concurría la circunstancia  agravante  de  los  fines terroristas para el delito de homicidio, se abstuvo de  resolver  sobre  la  nulidad y al estimar que se incurrió en un error jurídico  que  se podía subsanar a través de la variación de la calificación jurídica  en   la   etapa  del  juicio  previsto  en  el  artículo  404  del  Código  de  Procedimiento  Penal, concluyó que la competencia radicaba en el Juez Penal del  Circuito  de  Saravena,  por  lo  tanto,  dijo  aceptar la colisión negativa de  competencia  y remitió el proceso al Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Arauca.   

La  Corte, previo el envío del proceso por  parte  del  Tribunal  mencionado, mediante proveído de 22 de agosto del año en  curso   se   abstuvo   de  dirimir  el  conflicto  por  no  estar  adecuadamente  trabado.   

Como consecuencia de lo anterior, el Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Descongestión de Arauca, a través  de  decisión  de  4 de octubre de 2006, insiste en que la competencia radica en  el  Juzgado  Único Penal del Circuito de Saravena dado que el episodio fáctico  y   las   pruebas   permitían   al  instructor  calificar  provisionalmente  el  comportamiento  contra  el  bien  jurídico  de  la  vida  sin  la circunstancia  agravante  prevista  en  el  numeral  8°  del artículo 104 del Código Penal y  propuso colisión negativa de competencia.   

A su turno, el Juzgado Penal del Circuito de  Saravena  con  sede  en  Bogotá,  despacho  que  asumió  la competencia de los  procesos  que  venía  conociendo  el  Juzgado  Único Promiscuo del Circuito de  Saravena,  aceptó  el  conflicto  planteado y remitió la actuación a la Corte  mediante  decisión  de  24  de  octubre  del  año  en  curso, al aducir que la  calificación   prevista   en  la  resolución  de  acusación  había  incluido  expresamente  la  circunstancia  de  agravación  para  el  delito  de homicidio  relacionada   con   los   fines  terroristas  o  en  desarrollo  de  actividades  terroristas,  cuyo  conocimiento corresponde a los juzgados penales del circuito  especializados  de  acuerdo  con lo dispuesto en el artículo 5° transitorio de  la Ley 600 de 2000.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La    Corte    es   competente   para   conocer   de   este    asunto,   

habida cuenta que el artículo 18 transitorio  de  la  Ley  600  de  2000  le  asigna  el  conocimiento  de  los  conflictos de  competencia  que  se  susciten  entre jueces penales de circuito especializado y  jueces  penales de circuito, motivo por el cual se procede a acometer el estudio  de fondo de la colisión trabada.   

De  manera  preliminar  la  Sala  insiste en  precisar  que  la  resolución  de acusación se constituye en la pieza procesal  que  señala  el marco jurídico dentro del cual se debe desarrollar el juicio y  la  sentencia,  al  circunscribir las circunstancias de tiempo, modo y lugar del  suceso  fáctico,  así  como  la  calificación  jurídica  provisional dada al  mismo,  que  a  la  postre  determina  la competencia del juez y lo limita al no  poder  desconocerla  a menos que advierta un error en la denominación jurídica  dada a la infracción.   

Así mismo, según lo normado en el artículo  402  de  la  Ley  600 de 2000, si el juez a quien es remitida la actuación para  surtir  la etapa del juicio se percata de un error en la calificación jurídica  impartida   por   la   Fiscalía,  capaz  de  determinar  la  variación  de  la  competencia,  debe  proponer  la correspondiente colisión negativa para que una  vez  trabada,  el superior funcional común a los despachos colisionantes dirima  el conflicto.   

Y   sobre   este   último   aspecto  esta  Corporación  ha  sostenido  que  al  conocer  de  incidentes  de  colisión  de  competencia  está  facultada  de manera excepcional para examinar los elementos  que  integran  la  adecuación típica de la conducta investigada, con el único  fin  de  establecer el factor objetivo de competencia, sin que pueda inmiscuirse  en la existencia del delito o en la responsabilidad del procesado.   

Ahora,  para  desatar la colisión propuesta  resulta   oportuno  recordar  que  la  Corte  acerca  del  homicidio  con  fines  terroristas  en  providencia  del  23 de abril de 1999 (radicado 15539) señaló  que:            

“…Hay que hacer  énfasis  en  que  el  homicidio,  por  la modalidad comportamental y los medios  utilizados,  debe  poner  en  peligro  otros  bienes  jurídicos  protegidos, la  seguridad  y  tranquilidad  públicas,  por cuyo conducto se busca preservar las  condiciones  objetivas  generales  que  sirven de presupuesto a la comunicación  intersubjetiva   y   las   actividades   normales   de   los  individuos  en  la  sociedad.   Además,  si  bien  el  ‘fin       terrorista’  es  un  elemento subjetivo especial  del  tipo de homicidio agravado, de todas maneras debe reflejarse o involucrarse  en  conductas  y medios que así lo exterioricen, dado  que  también  en materia de agravantes el derecho penal colombiano es de acto y  no    de    autor…”    (subrayas    ajenas   al  texto).   

También en relación con la circunstancia de  agravación  del homicidio establecida en el numeral 8º del artículo 104 de la  Ley  599  de  2000,  esto  es, cuando se comete “con  fines   terroristas  o  en  desarrollo  de  actividades  terroristas”,   que   es  sobre  la  cual  radica  el  desacuerdo  entre  los  funcionarios  en  conflicto, en otra oportunidad esta Corporación precisó que:  “no  se  logra  por  el  sólo  miedo acentuado que  sienta  la  población  o un sector de ella, como consecuencia de las aisladas o  frecuentes   acciones   de   individuos,  bandas  o  grupos  armados;  es  necesario  que  ese  resultado  se  consiga,  en  razón  de  conductas  y  medios  idóneos para causar estragos (por ejemplo utilización de  bombas,  granadas,  cohetes,  etc.),  siempre  que dicho uso produzca un peligro  común  o  general  para las personas, toda vez que además de la ofensa al bien  supremo  de  la  vida,  se  trata de amenazar otros bienes jurídicos tutelados,  como  la  seguridad  y  la  tranquilidad  públicas”.  (Providencia  del  19  de diciembre de 2000. Radicado  17700).   

          En  el asunto que concita la atención de la Sala se advierte que la  razón  le  asiste al Juez Penal del Circuito Especializado de Descongestión de  Arauca,  dado  que  no  concurre  en  la  conducta  imputada al procesado FERNEY  OSORIO        la  circunstancia    de    agravación    establecida   en   el   numeral   8º   del artículo 104 del Código Penal, pues de  la  lectura  de la actuación puede concluirse que el homicidio de Dayris Esther  Peláez  Bayona  no estuvo motivado por el ingrediente subjetivo teleológico de  crear  alarma  o  zozobra  en la población como para comprometer la seguridad y  tranquilidad públicas.   

En efecto, Myriam Cecilia Ortega Avila en su  declaración  indica que invitó a su amiga Dayris Esther a trabajar en el bar y  ser  informante  del Ejército ya que dicho lugar era frecuentado por milicianos  y  que  precisamente  por la presencia de ambas el domingo anterior a los hechos  en  el  Batallón  Revéiz  Pizarro  cuando  dieron cuenta sobre quienes habían  colocado  un  artefacto  explosivo,  fue  que dieron muerte a su amiga, en tanto  ella pudo escapar al refugiarse en el cuartel militar.   

Así las cosas, es claro que el homicidio se  produjo  en  razón  de  las  actividades de informante por extraer datos de los  hechos  delictivos que realizaban los integrantes del grupo armado con el fin de  revelarlos  ante  la  autoridad  militar,  sin  advertir  en  ello que estuviera  determinado  por  fines  terroristas, tales como producir temor e intimidar a la  comunidad,  o  crear  un ambiente de alarma y desasosiego en la misma, sino como  reacción ante el espionaje que realizaba la víctima.   

Palmario  resulta que no concurre en el caso  de  la  especie  la referida circunstancia de agravación por fines terroristas,  para  cuya  estructuración  no basta con que el comportamiento sea cometido por  grupos armados al margen de la ley.   

          Por  lo tanto, el conflicto propuesto debe ser dirimido asignando el  conocimiento  del  juicio  al  Juzgado  Penal del Circuito de  Saravena con  sede en Bogotá.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

1.             DIRIMIR   el  conflicto  de  competencia,  asignando  el  conocimiento  del  juicio adelantado  contra  CARLOS FERNEY OSORIO al Juzgado Penal del Circuito de Saravena, con sede  en Bogotá, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

         

          2.                         REMITIR,     en  consecuencia,  las  diligencias a tal despacho  judicial,  dando aviso  de  lo  aquí  decidido  al  Juez  Único  Penal  del  Circuito Especializado de  Descongestión de Arauca.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  mediante Acuerdo 1710 de 5 de febrero de  2003,  trasladó  transitoriamente  a  la  ciudad de Bogotá la sede física del  Juzgado   Penal   de   Circuito   Especializado  de  Descongestión  de  Arauca,  “por motivos de fuerza mayor que ponen en riesgo la  seguridad  e  integridad  física  de  los  servidores judiciales”,  así  mismo,  por Acuerdo No. PSAA05-3002 del 17 de agosto   2005,  creó  el Juzgado Penal del Circuito en Saravena, en el Distrito Judicial  de  Arauca, con sede también en Bogotá, que   se   hizo   cargo   de   los  procesos  penales  del Juzgado Promiscuo del Circuito de la  misma ciudad.     

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