26362(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26362  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.240  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007).   

ASUNTO  

La  Corte  Suprema  de  Justicia de Colombia  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición formulada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de su Embajada en nuestro país,  respecto  del  ciudadano colombiano RANFER MANUEL RIOS  MERCADO.   

VISTOS  

1. Mediante Nota Verbal No. 1849 del 02   de          agosto          de          20061,  la  Embajada  de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano RANFER MANUEL  RIOS  MERCADO,  petición  que  formalizó con la Nota  Verbal  No.  2589  del  13 de octubre del mismo año2.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de      convenio      aplicable      al     caso3,  remitió a esta Corporación  la  documentación  enviada  por  la Embajada de los Estados Unidos de América,  debidamente  traducida  y  autenticada  el  30  de  octubre de 2006 del presente  año.   

3. Mediante auto de fecha 22 de noviembre de  2006  la  Sala  designó  defensor de oficio al señor RIOS MERCADO dentro de la  presente    actuación,    ante   su   silencio   para   nombrar   defensor   de  confianza.   

4.  Transcurrido  el traslado para presentar  pruebas,  solo  se  pronunció  el  requerido  y la Sala mediante auto del 27 de  marzo   de  los  corrientes,  negó  la   práctica   de  las  pruebas  solicitadas  y  ordenó  correr traslado para que los intervinientes presentaran  sus estudios previos al concepto de fondo.   

5. El señor RIOS  MERCADO interpuso el  recurso  de  reposición  contra  la  decisión  que antecede, como consta en la  notificación  personal  de fecha 12 de abril de 2007, y por auto del 23 de  agosto del mismo año la Sala declaró desierto el recurso.   

6. Ejecutoriada la providencia, se corrió el  respectivo  traslado para presentar alegatos de fondo previos al concepto, lapso  en  el  cual  se  pronunció  el  señor  Procurador  Primero  Delegado  para la  Casación     Penal,    la    defensa    y    el    requerido    guardaron   silencio.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

Con la Nota Verbal No. 2589 del 13 de octubre  de  2006,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América  aportó, con su  respectiva traducción, los siguientes documentos:   

1.  Nota Verbal No. 1849 del 02 de agosto de  2006,  por  medio  de  la  cual la Embajada del Estado peticionario solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  RANFER MANUEL RIOS MERCADO.   

2.  Orden  de  captura de fecha 10 de agosto  2006  proferida por el Fiscal General de la Nación,4  con  el respectivo informe de  la  Dirección  Antinarcóticos   Regional  de Policía Judicial Zona Norte  que  lo  dejó  a  su  disposición  cuando  ésta  se hizo efectiva en la misma  fecha5.   

3.  Declaraciones  en  apoyo de la solicitud  rendidas  bajo  juramento  el  18  de  septiembre  de  2006 ante el Tribunal del  Distrito    de    Columbia    de    los    Estados   Unidos   por   Patrick    H.    Hearn,    Fiscal    de  Tribunales    Sección   de   Narcóticos   y   Drogas  Peligrosas,  y  por  Robert   Zachariasiewicz,  Agente  Especial  de la Administración  Antinarcóticos (DEA).6   

4.  Segunda Acusación de Reemplazo del Gran  Jurado  No.  05-342  (RCL)   de  fecha  18  de  abril  de  20067  en la que se  formulan  cargos  al señor RIOS MERCADOS por delitos federales de narcóticos.     

5.  Orden de arresto de fecha 13 de abril de  2006   contra   el  señor  RIOS  MERCADO8.   

6. Trascripción de las disposiciones legales  aplicables.   

7.  Certificación  de la Cónsul   de  Colombia  en  Washington  sobre  la  autenticidad  de  la firma de Patrick O  Hatchett,     quien      se     desempeña     como    auxiliar     de  autenticaciones   del  Departamento   de  Estado   de los Estados  Unidos.   

ESTUDIO  DE  LA DEFENSA.   

La defensa de oficio guardó silencio en todo  el  trámite de extradición, tal como queda demostrado en  los respectivos  traslados  para  presentar  pruebas,  sustentación del recurso de reposición y  alegatos de fondo.   

EL  MINISTERIO PÚBLICO.   

Propone  el  Procurador,  se  emita concepto  favorable  a  la  extradición  del  requerido, porque se cumplen los requisitos  consagrados  para  tal  efecto en el artículo 502 la Ley 906 de 2004, es decir,  la  documentación  es  formalmente  válida,  está  demostrada  plenamente  la  identificación  del solicitado en extradición, se cumple el principio de doble  incriminación  y  la  equivalencia  de la providencia dictada en el extranjero,  con  la  resolución  de  acusación  nacional  y  el  cumplimiento   de lo  previsto en los tratados públicos, cuando fuere el caso.   

CONSIDERACIONES.  

La  Sala emitirá concepto favorable para la  extradición  del  ciudadano  colombiano RANFER MANUEL  RIOS   MERCADO,   pues   se  reúnen  los     requisitos    legales exigidos para ello.   

En efecto.  

1. Validez formal  de la documentación presentada.   

La  normatividad  procedimental exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)  la  reproducción  certificada  de las disposiciones penales aplicables al  caso9.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano10.      

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso analizado.  Jason  E.  Carter,  Director Asociado de la Oficina de  Asuntos  Internacionales  del Departamento de Justicia, División en lo Penal de  los  Estados  Unidos,   avaló  las  firmas  de  quienes  suministraron las  declaraciones  de  apoyo  a  la  solicitud de extradición; el Procurador de los  Estados  Unidos,  Alberto R. Gonzales, hizo lo propio con aquélla y el Director  Adjunto  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales autenticó la de éste, todo  lo  cual  fue  certificado  por  Condoleezza  Rice,  Secretaria de Estado, y por  Patrick  O Hatchett, funcionario Auxiliar de Autenticaciones del Departamento de  Estado.  Así  mismo,  la Cónsul de Colombia en Washington D. C., cuya firma es  refrendada  por  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia, dio fe de  que  en  efecto  quien  suscribe  el  documento  es  el  funcionario auxiliar de  autenticaciones del Departamento de Estado.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que  desde esta perspectiva los documentos aportados con tal  fin  se  tornan aptos para ser considerados  por la Corte en el estudio que  debe preceder el concepto.    

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos informó en  su  petición  que el requerido se llama RANFER MANUEL  RIOS  MERCADO,  ciudadano  colombiano nacido el 09 de  agosto  de  1962,  en  Colosó,  Sucre  –  Colombia  y portador de la cédula de  ciudadanía     No.     92.600.004,    datos    que  corresponden   a  quien  permanece  privado  de  la  libertad  con fines de  extradición   desde   el  16  de  agosto  de  200611,   sin   que   hayan   sido  cuestionados por él ni por la defensa en ninguna oportunidad.   

Además, coinciden con los consignados en el  acta  de  notificación  personal de la orden de captura proferida en su contra,  en el acta de derechos del capturado y en la constancia buen trato.   

Por lo tanto, se satisface el segundo de los  presupuestos  a  los  que alude el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, para que  la     extradición     solicitada    pueda otorgarse.   

3.     Principio     de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos  como  delito  en Colombia, y que tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos requerimientos.    

RANFER  MANUEL  RIOS  MERCADO  es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para que comparezca a responder en juicio por delitos federales de  narcóticos,  según  lo establece el contenido de la Segunda Acusación de  Reemplazo  No.  05-342  (RCL)  y  de  la  solicitud  de extradición. Los cargos  formulados  en  su  contra  son del siguiente tenor:12   

CARGO UNO  

Comenzando   el  28   de abril de  2005  o  alrededor de esa fecha, siendo la fecha exacta desconocida para el Gran  Jurado,    y  con   continuación  después  de  esa  fecha  hasta  la  fecha    en   que   se   presenta    esta  acusación,  inclusive,  en  Colombia   y  en  otras  partes,  los  acusados  ….  RANFER  MANUEL  RIOS  MERCADO….  e integrantes del concierto tanto conocidos  como desconocidos  que   no   han   sido   acusados,   con   conocimiento   de  causa  y  dolosa  e  intencionalmente   se  combinaron, concentraron, confederaron y concordaron  entre  sí  y con otras personas tanto conocidas como desconocidas  para el  Gran  Jurado  para  distribuir  cinco  kilogramos  o  más de una  mezcla y  sustancia   que  contenía   una  cantidad  perceptible  de  cocaína,  una  sustancia  controlada de la Tabla II, con la intención y el conocimiento de que  dicha   sustancia sería  importada ilícitamente a los Estados Unidos  ,  en  violación  a  las  Secciones 959 y 960 del Título 21 del Código de los  Estados Unidos.   

(Concierto para fabricar  y distribuir  cinco  kilogramos  o  más   de  cocaína  con  la  intención   y  el  conocimiento   de que la cocaína  será importada ilícitamente   a  los  Estados  Unidos,  en violación  a las Secciones 959, 960 y 963 del  Titulo  21  del  Código  de los Estados Unidos, y  instigar y ayudar,  en  violación  a  la Sección 2  del Título 18 del Código de los Estados  Unidos)   

CARGO DOS  

El 22 de julio de 2005 o alrededor  de  esa  fecha,  en  Colombia y en otras partes, los acusados,….RANFER MANUEL RIOS  MERCADO….,    ilícitamente,    con    conocimiento    de    causa,     e  intencionadamente  distribuyeron  y  causaron  que  se  distribuyeran  cinco (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad  perceptible  de  cocaína, una sustancia  controlada de la Tabla II, con la  intención  y  el  conocimiento  de  que  dicha  cocaína  sería importada  ilícitamente  a los Estados Unidos.   

(Distribución  de  cinco  (5) kilogramos o  más  de  cocaína   con  la  intención   y el conocimiento de que la  cocaína  será  importada  a  los  Estados  Unidos,  en  violación  a la   Sección  959  del  Título  21  del  Código   de  los  Estados  Unidos, y  Instigación   y  ayuda,  en  violación   a  la  Sección  2 del  Título 18 del Código de los Estados Unidos)   

CARGO CUARTO  

El  22  de enero de 2006 o alrededor de esa  fecha,  en  Colombia  y  en  otras  partes,  los  acusados,  RANFER  MANUEL RIOS  MERCADO……  ilícitamente  con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  intentaron  distribuir y causar que se distribuyeran cinco (5) kilogramos o más  de  una  mezcla  y sustancia que contenía una cantidad perceptible de cocaína,  una  sustancia   controlada  de  la  Tabla  II,  con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que dicha sustancia sería importada ilícitamente  a los  Estados Unidos.   

(Distribución  de  cinco  (5) kilogramos o  más  de  cocaína   con  la  intención   y el conocimiento de que la  cocaína  será  importada  a  los  Estados  Unidos,  en  violación  a la   Sección  959  y  963  del Título 21 del Código  de los Estados Unidos, y  Instigación   y  ayuda,  en  violación   a  la  Sección  2 del  Título 18 del Código de los Estados Unidos)   

Las conductas atribuidas por el Tribunal del  Distrito   de   Columbia   se  recogen  en  la  legislación  penal  colombiana,  así:   

    

1. El   comportamiento  descrito  en   el  cargo  uno  de  la  Segunda Acusación de Reemplazo, se encuentran  consagrados  en  la legislación penal colombiana bajo la denominación  de  concierto  para  delinquir,  según lo dispuesto en el  Artículo  340 modificado por  el  artículo  8º  de la Ley 733 del 2002, y por el artículo 19 de la ley 1121  del 2006, de la siguiente manera:     

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico de drogas  tóxicas,  estupefacientes o sustancias sicotrópicas,  secuestro,  secuestro  extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,   lavado  de  activos  o testaferrato y conexos, o financiamiento del terrorismo y  administración  de  recursos  relacionados con actividades terroristas, la pena  será  de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años y multa de dos mil  setecientos   (2700)   hasta  treinta  mil  (30000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

2.  Respecto  al  cargo  dos,  la  conducta  descrita   se  sanciona   en  la  legislación  penal colombiana en el  artículo 376 de la ley 599 de 2000 de la siguiente manera:   

“Tráfico,  fabricación  o porte de estupefacientes. El  que  sin  permiso  de  autoridad competente, salvo lo dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,  adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca  dependencia,  incurrirá  en prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de  mil  (1.000)  a  cincuenta  mil  (50.000)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes”.   

3.   Y   como   el   cargo   cuatro   hace  referencia   a la tentativa, en el Código Penal Colombiano artículo 27 se  contempla   como   dispositivo   amplificador   del   tipo   de   la   siguiente  manera:   

“  El  que  iniciare  ejecución  de  una  conducta   punible    mediante   actos  idóneos  e  inequívocamente   dirigidos  a  su consumación, y ésta no se produjere por circunstancias ajenas  a  su  voluntad,  incurrirá  en  pena no menor  de la mitad del mínimo ni  mayor  de  las  tres  cuartas  partes  del máximo de la señalada  para la  conducta  punible consumada”.   

En  consecuencia, la tentativa  de  tráfico  en  nuestra  legislación  se sanciona con una pena mínima de no  menor  de  la  mitad del mínimo, que para este caso, es de 5 años y 4 meses de  prisión,    lo  cual  supera  el  mínimo  establecido  por  la   ley  colombiana para que proceda la extradición.   

Se   concluye   entonces,  que  las  penas  nacionales  para  los  comportamientos  descritos  en  la  Segunda Acusación de  Reemplazo  estadounidense superan el mínimo de 4 años de sanción privativa de  la  libertad  que  exige  el  numeral primero del artículo 493 de la Ley 906 de  2007. Luego, se cumple este presupuesto.   

4. Equivalencia de  las decisiones   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  que  contiene  los  cargos  contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y  determina  la  época y el lugar de comisión del ilícito o ilícitos, para que  el   acusado   tenga   la   posibilidad   de  conocerlos  y  enfrentarlos.    

La  Segunda  Acusación de Reemplazo emitida  por  el órgano judicial de los Estados Unidos, contiene los requisitos formales  de  la  resolución  de  acusación  y/o  escrito de acusación (Ley 600 de 2000  – Ley 906 de 2004), pues,  consigna  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar en que se realizó la  conducta  punible,  su  descripción  típica,  las pruebas en que se apoya, las  normas  sustanciales  aplicables  al  caso,  y, además, también permite que se  inicie el debate al interior del juicio.   

De  modo  que,  la providencia dictada en el  exterior  y  la  regulada en la legislación patria son equivalentes. Por tanto,  se cumple este requisito.   

CAUSALES  DE  IMPROCEDENCIA.   

El artículo 35 de la Constitución Nacional,  modificado por el primero del acto legislativo 01 de 1997, dice:   

“La  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición   de  los  colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La extradición no procederá por delitos  políticos.   

“No  procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna de estas prohibiciones concurre en el  caso  analizado.  En  primer lugar los delitos de concierto para cometer delitos  de   narcotráfico  y  tráfico  de  estupefacientes  imputados  a  RANFER   MANUEL   RIOS   en  la  Segunda  Acusación  de  Reemplazo,  es  de  naturaleza  común, no política,  y los hechos en los cuales se sustentan  las  imputaciones  ocurrieron entre los años 2005 y 2006, es decir, después de  la   promulgación   del  acto  legislativo.         

Y  por último, el lugar de comisión de los  hechos  tampoco se erige en causal de improcedencia. El estudio de la acusación  y  de  las  declaraciones  de  apoyo  permite  establecer  que  el solicitado en  extradición  hacía  parte  de  una  organización  criminal transnacional, que  traficaba  con  narcotráficos,  a  través  de  una  sofisticada  red en Centro  América, México y  los Estados Unidos:   

“Los  acusados  son  integrantes  de  una  organización   dedicada   al  tráfico  de  cocaína   y  responsables  de  numerosos   envíos   de   cocaína   desde  2005.  Varios  de  eso  envíos  de  cocaína,   equivalentes  a  millares  de kilogramos, fueron incautados por  autoridades  de  orden público, concretamente, el 22 de julio de 2005, el 21 de  enero  de  2006,  7  de  marzo  de  2006  y  24  de  marzo de 2006. Testigos han  manifestados  que  los  integrantes de la DTO desempeñaban con varias funciones  para  facilitar   la producción y transporte de la cocaína desde Colombia  hacia  Centroamérica o la región del Mar Caribe,  desde donde sigue hacia  México   y   posteriormente   hacia   los  Estados  Unidos…”  .13   

Esta reseña de la actividad ilícita deja en  claro  que los hechos por los cuales se acusa a RANFER  MANUEL  RIOS  MERCADO  trascendieron las fronteras del  territorio   colombiano,   y   que  por  tanto  se  cumple  el  condicionamiento  constitucional  de  que  la  conducta  haya  sido  realizada  en  el extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar de comisión  del ilícito (de la acción, del resultado o de la ubicuidad).   

ACOTACIÓN  FINAL  

Precisa  la  Corte,  que  los cargos por los  cuales  es  solicitado  en extradición el señor RIOS  MERCADO,   son   los   cargos   UNO,   DOS  y  CUATRO  (folios 78-81 carpeta anexa)  conforme  al  indictment  original  proferido  por  el  Tribunal del Distrito de  Columbia,  como  lo respaldan las notas verbales 1849 de fecha 2 de agosto   de   2006   (folios  3-10  carpeta  anexa)   y   2589   del   13  de  agosto  del  mismo  año  (folios  37-44  carpeta  anexa); y no como  obra  en  la traducción al castellano, cuando hace referencia a los cargos uno,  dos,   tres  y  cuatro,  es  decir,  en  la  traducción  se  acusa adicionalmente de manera errónea al  señor    RIOS    MERCADO    por    el     cargo    tercero   (folios      166      al      170      carpeta     anexa).   

Realizada la anterior aclaración y reunidas  las  exigencias  previstas  en  el estatuto procesal, el concepto de la Corte es  favorable  a  la extradición del señor RANFER MANUEL  RIOS    MERCADO,   y   se  prevendrá  al  Ejecutivo para que, si la otorga, condicione su entrega a que el  extraditado  no  sea juzgado por delitos distintos a los que motivaron el pedido  de  extradición,  ni  por hechos anteriores al 17 de  diciembre  de  1997, ni sometido a prisión perpetua,  pena  de  muerte,   tratos  crueles, inhumanos o degradantes, ni a penas de  destierro  y confiscación; y además, para que lleve a  cabo  un  seguimiento  orientado a determinar si el Estado requirente cumple los  condicionamientos   a   los  que  pueda  estar  sujetada  la  concesión  de  la  extradición,   y   establezca  las  consecuencias  que  se  derivarían  de  su  incumplimiento.   

Por  otra  parte,  se  solicita  al Gobierno  Nacional  que  recomiende  al Estado peticionario que, en caso de condena, tenga  en  cuenta como parte de la pena el tiempo que el solicitado haya estado privado  de la libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  ante  la solicitud de extradición del  ciudadano    colombiano    RANFER    MANUEL    RIOS  MERCADO,  hecha  por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  mediante  Nota  Verbal  No.2589 de 10 de agosto de 2006, y por los  cargos  UNO,  DOS  Y  CUATRO  imputados  en  la Segunda Acusación de Reemplazo No. 05-342 (RCL) dictada el 18  de    abril   de   2006,  por  el  Tribunal  del  Distrito  de  Columbia  de los  Estados Unidos.   

Por    la   Secretaría   de   la   Sala  entérese  de esta decisión  a  los  interesados e intervinientes, así como al Fiscal General de la Nación,  para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio del  Interior  y de Justicia, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

Comuníquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ              MARIA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

         Aclaración  de voto                                Comisión de  servicio   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                              JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes14   para  que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”15   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce16,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1  Folios 3-10 Carpeta Anexa.   

2  Folios 37-44 Carpeta Anexa.   

3 Folio  35 Carpeta Anexa.   

4  Folios 25-28 Carpeta Anexa.   

5  Folios 17-18 Carpeta Anexa.   

6  Folios 142 s.s y 185 s.s. Carpeta Anexa.   

7  Folios 76-73 , 164-170 Carpeta Anexa.   

8  Folios 86 y 173  Carpeta Anexa.   

9  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

10 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

11  Folios 17-18-29-30-31-32 Carpeta Anexa.   

12  Folios 76-83, 164-170 Carpeta Anexa.   

13  Folio 187-188 párrafo 11 Carpeta Anexa.   

14  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

15  Sentencia C-1106/00.   

16  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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