26307(05-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26307  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 012  

Bogotá. D.C., cinco (5) de febrero de dos mil  siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  se  pronuncia  sobre  el recurso de  reposición   interpuesto  por  la  apoderada  de  la  parte  civil,  contra  la  providencia  de  noviembre  20  de  2006, mediante la cual declaró prescrita la  acción  penal  por el delito de estafa y, en consecuencia, ordenó la cesación  de  procedimiento  a  favor de MARÍA HELENA FERNÁNDEZ  RICAURTE,  RAFAEL  ERNESTO  VARGAS  MORANTES, HUMBERTO  MESA  PÉREZ,  LUIS  EDUARDO  BERNAL DÍAZ, JOSÉ SALAMANCA GARCÍA, BERTA LILIA  VARGAS  MONTAÑEZ,  EMILCE  MÁRQUEZ  SÁNCHEZ,  FABIO  ANTONIO AVELLA ZAMBRANO,  FERNANDO OCTAVIO PARRA AGUDELO y MAURICIO PÉREZ LÓPEZ.   

ANTECEDENTES  

1.   Los   defensores   de   MARÍA  HELENA  FERNÁNDEZ RICAURTE y RAFAEL ERNESTO VARGAS MORANTES  interpusieron recurso de casación contra la sentencia  dictada  el  28 de febrero de 2006 por el Tribunal Superior de Tunja. Al momento  de  examinar si las demandas reunían los requisitos que para su admisión exige  el  estatuto  procesal penal, la Sala, atendiendo a la solicitud de la procesada  EMILCE  SÁNCHEZ  MÁRQUEZ,  advirtió  que  cuando el proceso se recibió en la  Corte,  ya  había operado el fenómeno de la prescripción de la acción penal.   

2.  La  impugnante  radica  su inconformidad,  fundamentalmente, en los siguientes motivos:   

a)  La  Corte  extralimitó  sus funciones al  declarar  prescrita  la  acción  penal.  Dado  el carácter extraordinario y el  riguroso  formalismo  del recurso de casación, solo le correspondía confrontar  el  contenido  de  la  decisión  censurada  con  las  disposiciones  jurídicas  pertinentes, en orden a preservar el imperio de la ley.   

El  artículo  216  de  la ley 600 de 2000 no  conduce  a  la declaratoria de prescripción, como sí lo hace el artículo 220,  numeral  2º.  Por  tanto,  la  parte interesada en obtener ese pronunciamiento,  debió acudir a la acción de revisión.   

b) Atendiendo a lo dispuesto en los artículos  83  y  86  de  la ley 599 de 2000, y al máximo de la pena que para el delito de  estafa  agravada  consagran  los  artículos 246 y 247 de la misma normativa, se  colige  que  la  acción  penal  no  se  encuentra  prescrita.  Desde  el  13 de  septiembre   de   2000,  fecha  en  que  cobró  ejecutoria  la  resolución  de  acusación,  hasta  el  30  de  junio  de  2005,  cuando  se  produjo  el  fallo  condenatorio  de  primera  instancia, transcurrieron cuatro años, nueve meses y  diecisiete  días,  faltando  dos  meses  y trece días para completar los cinco  años requeridos para declarar extinguida la acción penal.   

En  este  cómputo  no  se  tuvo en cuenta la  agravación  punitiva que el Tribunal Superior de Tunja dedujo para concluir que  no había lugar al fenómeno de la prescripción.   

c)  No  es  aplicable  al asunto en examen el  artículo  531  de la ley 906 de 2004, porque en el inciso segundo se exceptúan  las  investigaciones  por  los  delitos  de hurto y estafa en cuantía que, como  aquí  ocurre,  sea o exceda de 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes.  Tampoco  se  trata  de simples contravenciones porque, como bien lo dilucidó el  Tribunal  Superior  de  Tunja  en  su  momento,  las  conductas  punibles  no se  cometieron  aisladamente.  Y,  para  finalizar,  la aplicación de la ley 937 de  2004,  que  adiciona  el  artículo  38 de la ley 906 de 2004, es inadmisible en  cuanto   el   parágrafo  de  la  disposición  faculta  a  los  Jueces  Penales  Municipales  y del Circuito para conocer y decretar la extinción de la sanción  penal,  no  de  la  acción  penal  como  se  hizo  en  la providencia objeto de  reposición.   

CONSIDERACIONES  

1.  Cuando  el  Estado  pierde la facultad de  ejercer  el  poder punitivo, por virtud de la prescripción de la acción penal,  lo  procedente  es  disponer la cesación de procedimiento. Como en este caso el  fenómeno  se  consolidó  antes que el asunto se recibiera en la Secretaría de  esta  Corporación,  para  efectos  del  recurso de casación, la Sala no podía  emitir  pronunciamiento  diverso  al  que  es  objeto  de  controversia  por  la  apoderada   de  la  parte  civil,  so  pena  de  violentar  el  debido  proceso.   

El  funcionario  judicial  está  obligado  a  declarar  extinguida la acción penal, de oficio o a petición de parte, una vez  advierta  que  ha transcurrido el tiempo necesario para ello. Por tanto, resulta  alejado  de  la  realidad  jurídica  pretender, como lo hace la recurrente, que  solo  acudiendo  a  la acción de revisión se podía obtener la declaratoria de  prescripción  en este caso y más aún, que  se continuara con el trámite  del  recurso  de  casación, so pretexto de su naturaleza extraordinaria y de su  riguroso formalismo.   

2.  La Sala, con fundamento en los artículos  246  y 265 del Código Penal de 2000, constató que el término de prescripción  para  el  delito  de  estafa  agravada por la cuantía es de doce (12) años, el  cual  se  interrumpió  y  comenzó  a  correr  de nuevo, por la mitad del plazo  inicial,  a  partir del 13 de septiembre de 2000, fecha en que cobró ejecutoria  la  resolución de acusación. Así concluyó que el ciclo se completó el 14 de  septiembre  de  2006 cuando, como se ha dicho, el proceso no había llegado a la  Corporación  para  tramitar  el  recurso  de  casación  interpuesto  contra la  sentencia  proferida  el  28  de  febrero  de  2006  por el Tribunal Superior de  Tunja.   

La  apoderada  de  la  parte civil entendió,  equivocadamente,  que  la  Sala  tuvo  en cuenta alguna de las circunstancias de  agravación  específicas  contenidas  en  el  artículo  247 del Código Penal,  cuando   el   juzgador   solo   dedujo   la   del   artículo  267  –      1,     referente     a     la  cuantía.   

También apuntó, sin razón, que el término  prescriptivo  debe  contarse  desde  el  momento  en  que  la  acusación cobró  ejecutoria  hasta  la  fecha en que se dictó el fallo de primera instancia, sin  tener  en  cuenta que esta providencia fue objeto de apelación y que la emitida  por  el  Tribunal  Superior  de  Tunja,  al  desatar la alzada, fue recurrida en  casación.  De  suerte  que, para el momento en que la Corte declaró extinguida  la   acción   penal,  la  sentencia  de  primera  instancia  no  se  encontraba  ejecutoriada  y,  por  tanto,  no puede tenerse como parámetro para calcular el  término prescriptivo del delito de estafa agravada.   

3.  Los argumentos del disenso atinentes a la  inaplicabilidad  de los artículos 1º de la ley 937 de 2004 y 531 de la ley 906  de  2004, resultan ajenos a la temática contenida en la decisión que se revisa  por  vía  de  reposición,  donde  no  se analizó la competencia de los Jueces  Penales  del  Circuito  y  Penales  Municipales  para  efectos  de  decretar  la  prescripción,  ni tampoco se hizo referencia a la descongestión, depuración y  liquidación  de  las  acciones  ocurridas antes de entrar en vigencia el actual  estatuto  procesal. En consecuencia, carece de objeto que la impugnante exponga,  como  fundamento  del recurso, inquietudes que no confrontan las consideraciones  de la Corte.   

En   esas  condiciones,  se  mantendrá  la  decisión recurrida.    

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.   NO   REPONER,   por  lo  señalado  en  precedencia,  la  providencia  de  noviembre  20  de  2006,  mediante la cual se  declaró  prescrita la acción penal por el delito de estafa y, en consecuencia,  se   ordenó   la   cesación   de   procedimiento   a   favor  de  MARÍA   HELENA   FERNÁNDEZ   RICAURTE,   RAFAEL   ERNESTO   VARGAS  MORANTES,  HUMBERTO  MESA  PÉREZ, LUIS EDUARDO BERNAL  DÍAZ,  JOSÉ  SALAMANCA  GARCÍA, BERTA LILIA VARGAS MONTAÑEZ, EMILCE MÁRQUEZ  SÁNCHEZ,  FABIO  ANTONIO  AVELLA  ZAMBRANO,  FERNANDO  OCTAVIO  PARRA AGUDELO y  MAURICIO PÉREZ LÓPEZ.   

2.  Contra  la  presente decisión no procede  ningún recurso.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                               ÁLVARO   ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                

MARINA         PULIDO        DE  BARÓN                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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