26285(28-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26285  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 134.  

          Bogotá   D.C.,   noviembre   veintiocho   (28)   de  dos  mil  seis  (2006).   

VISTOS  

          Decide  la Sala sobre el cumplimiento de los presupuestos de lógica  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de casación presentada por el  defensor  conjunto  de  los procesados MAURICIO GALLEGO  RESTREPO  y  FABER  ANDRÉS  LÓPEZ  ÁLVAREZ contra la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Medellín de fecha marzo 24 de  2006,  por  cuyo  medio  confirmó  la  dictada por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de Bello el 3 de noviembre del año anterior, que los condenó por los  delitos  de  hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal  de armas de fuego de  defensa personal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          En  horas  de  la  tarde  del  día  24 de enero de 2003, el médico  veterinario  Carlos  Arturo Vergara Ochoa conducía   el  vehículo  de  su  propiedad,  tipo  campero,  marca  Chevrolet  Samurai,  de  placas LAK 488, modelo 1995, por la avenida paralela al  río  Medellín con destino al municipio de Bello, cuando dos sujetos a bordo de  una  motocicleta intempestivamente se acercaron y golpearon con un revólver una  de  las  ventanas del automotor, requiriendo al conductor para que se apeara del  mismo.   El  conductor  no  tuvo opción distinta a la de entregar el mando  del   vehículo  a  los  individuos,  quienes  inmediatamente  se  alejaron  del  lugar.   

          Poco  después,  ante  el  aviso  oportuno  dado  a las autoridades,  agentes  de  la  policía  interceptaron  el  automotor,  logrando la captura de  MAURICIO     GALLEGO     RESTREPO     y      FABER      ANDRÉS      LÓPEZ  ÁLVAREZ,  encontrándose  en  poder  del  primero  en  mención  un  revólver, marca Llama Scorpio, calibre 38 largo, sin permiso para  porte.       

Sirvieron de fundamento los anteriores hechos  para  decretar  la  apertura de instrucción, en cuyo marco se vinculó mediante  diligencia  de  indagatoria a los aprehendidos, a quienes se definió situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva, sin beneficio  de  excarcelación,  por los delitos de hurto calificado agravado y porte ilegal  de armas de fuego de defensa personal.   

Cerrada  la  investigación, se calificó su  mérito  el  29  de abril de 2003 con resolución de acusación en contra de los  procesados    por    los    mismos    delitos    que   sustentaron   la   medida  detentiva.   

El  juzgamiento  correspondió  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de Bello despacho que, una vez surtido el trámite  legal  correspondiente, profirió sentencia de primer grado el 3 de noviembre de  2005,  por  cuyo  medio  condenó  a  MAURICIO GALLEGO  RESTREPO  y  FABER  ANDRÉS  LÓPEZ  ÁLVAREZ a la pena  principal  de  treinta  (30) meses de prisión y a la accesoria de interdicción  de  derechos y funciones públicas por el mismo término de la pena privativa de  la  libertad,  al  encontrarlos coautores penalmente responsables de los delitos  de  hurto  calificado  agravado  y  porte  ilegal  de  armas de fuego de defensa  personal.   En  la  misma providencia, les negó la suspensión condicional  de    la   ejecución   de   la   pena   y   el   sustituto   de   la   prisión  domiciliaria.   

   

          Impugnada  la  sentencia por el defensor conjunto de los sindicados,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  la confirmó mediante sentencia del 24 de  marzo  de  2006,  decisión  contra  la  cual el mismo sujeto procesal interpuso  recurso  extraordinario  de casación, el cual sustentó mediante demanda, sobre  cuya admisibilidad se ocupa ahora la Sala.   

LA DEMANDA  

          El  censor  formula  un  único cargo contra la sentencia de segundo  grado  con  sustento  en  la causal prevista en el numeral primero del artículo  207  de  la  Ley  600 de 2000, por violación indirecta de la ley sustancial, al  estimar  que  se  incurrió  en  un  error  de derecho en la apreciación de las  pruebas.   

Luego  de  transcribir  un  aparte  de  la  decisión  recurrida,  sostiene  el demandante que el error señalado se produjo  “al    darle    plena    validéz    (sic)   al   informe  policivo  donde  se  decomisa  el vehículo automotor de propiedad del ofendido Carlos Arturo Vergara  Ochoa   y   el  cual  se  le  entregó  por  los  mismos  uniformados  al  mismo  ofendido”.   

Agrega  que el referido automotor objeto del  hurto,   fue   restituido   por   la  Policía  a  su  propietario  “sin  colocarlo  en  conocimiento y a disposición de la fiscalía  competente”,  circunstancia con la cual “se  ha  quebrantado  el  principio  de  cadena de custodia de que  trata  el  artículo  288  del  Código de Procedimiento Penal  (Ley 600 de  2000)”.   

De  modo  que,  insiste,  en  la  sentencia  impugnada  se  incurrió  en tal yerro “porque no hay  certeza  del vehículo del Sr. Carlos Arturo Vergara Ochoa, ya que no se colocó  a  disposición  de  la Fiscalía y no se sabe si el arma de fuego decomisada el  día  de  los  hechos,  es  la  misma  o  no,  o  si existió o no, porque en la  actualidad  no  aparece  cadena  de  custodia  de tales elementos”.   

En  los  anteriores  términos,  precisa  el  recurrente  que  “se debe retrotraer la actuación a  partir  del  informe  policivo…porque  no  hay  forma  de  conjurar el defecto  impetrado,   ya   que   todos   estos   aspectos   sirven   para  desvirtuar  la  responsabilidad   de   los   acusados”.   

De  esa  manera, solicita casar la sentencia  impugnada  “y en este recurso extraordinario se tome  la   decisión   ajustada   a  derecho”.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Impera  precisar, en primer término, que el  casacionista  carece  de  interés  para impugnar la sentencia a través de esta  forma  extraordinaria  de  impugnación  en  relación con el aspecto referido y  que,  por  ende,  las  censuras  contenidas  en  el  libelo  casacional se deben  desestimar  de  plano,  en atención a la preceptiva del artículo 213 de la Ley  600   de   2000,   al   señalar  que  “si  el  demandante carece de interés o la  demanda   no   reúne   los  requisitos  formales  se  inadmitirá  y se devolverá el expediente al despacho  de origen” (subrayas fuera de texto).   

Para  llegar  a  la anterior conclusión, se  parte de las razones siguientes:   

Constituye  presupuesto  del  derecho  a  la  impugnación  el  interés jurídico del sujeto procesal que pretende, a través  del  ejercicio  de  los  recursos, la reparación de un desmedro causado con una  decisión  judicial,  por  manera  que  lo que se persigue es remover, mejorar o  atemperar  una  situación que resulta gravosa, criterio desde luego extensivo y  aplicable a la casación.   

La  jurisprudencia  de  la  Sala ha expuesto  reiteradamente,  de  modo  general,  que  la  no  interposición o sustentación  debida  del  recurso  de  apelación respecto de la sentencia de primer grado es  señal  de  conformidad del sujeto procesal con el contenido de tal providencia,  razón  por  la cual carecerá de interés jurídico para impugnar la de segunda  instancia,  quien  invoque  a última hora un agravio, con el fin de legitimarse  en casación.   

En  otras  palabras,  si  cualquiera  de las  partes  se abstiene de interponer o sustentar en tiempo el recurso de apelación  contra  la sentencia de primera instancia, estando en condiciones de hacerlo, se  ha  de  entender  que  se  muestra  conforme  con  la  decisión  proferida y el  ad  quem  no  puede,  por su  iniciativa, entrar a examinar su situación.   

La  Corte  ha  precisado  que sólo se puede  prescindir    de    la     exigencia    señalada,    en   los   siguientes  casos:   

1.-             Cuando   aparezca   demostrado   que  arbitrariamente    se    le    impidió    el    ejercicio    del   recurso   de  instancia.   

2.-             Cuando   el  fallo  de  segundo  grado  modifique  su  situación  jurídica,  de  manera  negativa, desventajosa o más  gravosa.   

3.-            Cuando  se  trate de fallos consultables  que    causen    perjuicio,    para    los   eventos   en   que   aún   resulte  procedente.   

4.-     Cuando el sujeto  procesal proponga nulidad por la vía extraordinaria.   

La falta de interés para recurrir, cuando se  ha  dejado  de  impugnar  la  sentencia de primera instancia, con las salvedades  planteadas,  se predica de todos los sujetos procesales, sin privilegio distinto  del que pueda surgir normativamente.   

A  partir  del  anterior  marco  conceptual,  precisa  la  Sala  que  la  defensa no cumplió con la obligación de interponer  recurso  de  apelación contra el fallo de primer grado en relación con el tema  específico  que  ahora  plantea  en  el  único cargo del libelo casacional, al  indicar  que  se incurrió en violación indirecta de la ley sustancial derivada  de  un error de derecho en cuanto que le vehículo y el arma de fuego incautados  a  los  procesados  MAURICIO  GALLEGO RESTREPO y FABER  ANDRÉS   LÓPEZ   ÁLVAREZ   en  el  momento  de  su  aprehensión  no  fueron  sometidas  al  procedimiento  de  cadena  de  custodia  previsto  en  el  artículo  288  de  la  Ley  600  de  2000,  circunstancia que  evidentemente  lo  margina  de  la posibilidad de efectuar reproche alguno sobre  ese aspecto por vía del recurso extraordinario de casación.   

En  efecto,  tras revisar los argumentos que  expuso  el  mismo  defensor en procura de sustentar el recurso de apelación que  interpuso  contra  el  fallo  de  primer  grado,  se  encuentra que no existe la  necesaria  identidad  temática  para  tener  por  satisfecho el presupuesto del  interés  que  franquee  el acceso al medio extraordinario de impugnación, pues  en  aquella  oportunidad  los  puntos  a  que  se  concretó  la  atención  del  impugnante  y,  por  ende,  del  Tribunal al resolverlo en uso de su competencia  limitada,   básicamente   se   circunscribieron   a  discutir  en  torno  a  la  credibilidad  que  ofrecían  los  distintos medios de prueba que sustentaron el  fallo  condenatorio  de primer grado contra los sindicados, como así lo plasmó  el  ad quem en el acápite por  cuyo  medio  sintetizó  los  fundamentos  de la impugnación, al indicar en tal  sentido lo siguiente:   

“Partiendo   del  supuesto  de  que  sus  defendidos  se  mostraron  extraños en sus descargos a los hechos imputados, lo  que  veremos  como  no  es  del todo exacto, el señor defensor da en cuestionar  (sic)  la  prueba  de cargos  para  predicar,  primero,  que  el informe de captura, analizado a la luz de las  declaraciones   de   quienes   lo  ratificaron,  es  confuso  y  contradictorio,  básicamente  en  cuanto  tiene  que  ver  con  el  verdadero lugar donde fueron  retenidos  los dos procesados;  segundo, que desafortunadamente  no se  practicó  un  reconocimiento  en  rueda  de personas con la intervención de la  víctima,  lo  que  impide que se pueda dictar sentencia condenatoria al existir  dudas  en  torno  a  la responsabilidad de sus pupilos en los hechos, mas cuando  ‘el ofendido los confunde  y  tampoco existe claridad por parte de los agentes  que participaron en la  captura’;   tercero,  que  se  le  otorga  crédito  al testimonio del ofendido sin tener ‘en   cuenta   sus  contradicciones  y  mentiras’,   derivadas  éstas  de  que  hubiera  aludido  en  su ampliación a la desaparición de unos  elementos  hurtados  que  no  había mencionado en su primera queja, lo que hace  que  no  reúna  los  requisitos de la sana crítica y la lógica para otorgarle  credibilidad.   Pide, en conclusión, que se mantenga indemne a favor de su  defendido  el  principio  de la presunción de inocencia mediante la revocatoria  del fallo impugnado.   

Subsidiariamente, el señor defensor solicita  que  se  conceda  a sus protegidos el subrogado del art. 63 del C. Penal, pues a  más  de  que satisfacen el requisito objetivo para ello, desde el momento de su  liberación  por  este  proceso han observado una excelente conducta, han tomado  conciencia  de sus actos y son persona trabajadoras y de bien para la comunidad,  en  cuyo  caso  no requieren en su opinión, un tratamiento penitenciario.   De  no  accederse a lo anterior, pide el censor que se les otorgue a sus pupilos  la   pena  sustitutiva  de  prisión  domiciliaria”.   

Pues  bien,  ha  dicho  la  Sala  que,  de  conformidad  con  la  preceptiva  del  artículo  204 de la Ley 600 del 2000, el  Tribunal  tiene  competencia  exclusiva  para  pronunciarse  sobre  los aspectos  impugnados  por  el apelante e igualmente respecto de aquellos inescindiblemente  vinculados a los mismos.   

Así  las  cosas,  como la inconformidad del  impugnante  en  casación  gira  en  torno  de  un aspecto que no fue objeto del  recurso  de  apelación  que el defensor instauró contra la sentencia de primer  grado  y  que por lo mismo tampoco fue objeto de pronunciamiento en la sentencia  de  segunda instancia, es evidente su falta de interés jurídico para acudir en  casación.   

Por  otro lado, es claro, además, que no le  es  permitido alegar en su favor la conjugación de una cualquiera de las cuatro  hipótesis  referidas  en  precedencia como excepción a la carga de impugnar la  sentencia  de  primer  grado  sobre  el  mismo  tópico  que es ahora objeto del  recurso  extraordinario  de  casación, en cuanto la de segundo grado confirmó,  en lo que fue objeto de impugnación, el fallo recurrido.   

Como el requisito del interés para recurrir  es  un  presupuesto  para  acceder  al  medio extraordinario de impugnación, de  conformidad  con lo dispuesto en el referido artículo 213 del estatuto procesal  penal,  la  decisión  que razonablemente corresponde adoptar, de acuerdo con la  misma  preceptiva,  es  la  de  inadmitir la demanda y devolver el expediente al  despacho  de  origen.   Además,  por  cuanto  no  se  observa  que se haya  incurrido  en una vulneración de garantías fundamentales que imponga a la Sala  casar el fallo oficiosamente.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  por  el defensor de los procesados MAURICIO  GALLEGO  RESTREPO  y FABER ANDRÉS LÓPEZ ÁLVAREZ, por  las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                            MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES             YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                  JAVIER           ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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