24903(09-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24903  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 043.  

          Bogotá D.C., nueve (9) de mayo dos mil seis (2006).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  sobre  la  solicitud  de  práctica  de  pruebas que dentro del término previsto en el inciso primero del  artículo  518  de la Ley 600 de 2000 presentó el señor defensor del requerido  en  extradición  HUBER ANÍBAL GÓMEZ LUNA.   

ANTECEDENTES   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota Verbal No. 1068 de fecha mayo 25 de 2005, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  HUBER  ANÍBAL  GÓMEZ  LUNA,  quien  fue  acusado  por  las  autoridades  judiciales  de  ese  país, mediante  acusación  segunda  sustitutiva  No.  04-114  (RBW)  del  2  de marzo del mismo  año.          

Con  fundamento  en  la  anterior  petición  diplomática,  el  Fiscal  General  de  la Nación, mediante proveído del 31 de  mayo  siguiente,  decretó  la captura con fines de extradición del solicitado,  la   cual   se   produjo   el   7   de  noviembre  posterior  en  la  ciudad  de  Bogotá.   

De  conformidad  con la Nota Verbal No. 0020  del  5  de  enero de la anualidad en curso, la Embajada de los Estados Unidos de  América  formalizó solicitud de extradición del capturado, lo que dio lugar a  que  el  Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  a   través   del  oficio  No.  OAJ.E. 0030 del día siguiente, conceptuara que  “En   atención   a   lo   establecido  en  nuestra  legislación  procesal penal interna, me permito manifestarle que por no existir  Convenio   aplicable  al  caso,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento procesal penal colombiano”.   

Una  vez recibida por esta Sala la solicitud  de  extradición  con  la documentación anexa, por intermedio del Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho, se garantizó el derecho de defensa al requerido y se  ordenó  correr  el traslado previsto en el inciso primero del artículo 518 del  estatuto  procesal,  dentro  del  cual  el defensor designado presentó memorial  solicitando la práctica de pruebas.   LA SOLICITUD       

El defensor de HUBER  ANÍBAL   GÓMEZ   LUNA,  previo  a     referirse  a  las  pruebas  en  concreto  que  apoyan su pedimento, efectúa dos  peticiones generales en el siguiente sentido:   

“1)  Que  el  expediente  sea  devuelto al  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  para  ser  perfeccionado.     

2) Que se practiquen las pruebas que en este  libelo  se  indican, consideradas como necesarias para que el Derecho de Defensa  sea  acorde  con  el  principio constitucional del Debido Proceso y los tratados  internacionales  en materia de Derechos Humanos ratificados por Colombia, y para  que  la  Honorable  Corte Suprema de Justicia pueda emitir su concepto, teniendo  en  cuenta  los  parámetros  señalados  en los artículos 501 y siguientes del  Código de Procedimiento Penal”.   

En  el  escrito  comienza  por  aludir a las  pruebas  tendientes  al  perfeccionamiento  de la documentación remitida por el  Estado  requirente;  en segundo lugar, a las referentes a la validez formal  de  la documentación presentada;  en tercero, a las que tienen que ver con  el  cumplimiento de lo previsto en los tratados internacionales y, por último a  las    que    guardan    relación    con    la    situación    jurídica   del  implicado.   

Con el objeto de no incurrir en repeticiones  innecesarias,   la   Sala,   en   el   siguiente   capítulo   en  donde  expone  sus    consideraciones,  individualizará  las pruebas solicitadas por  el  defensor  y  de  inmediato  señalará  lo  pertinente  en  relación con su  procedencia.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE    

1.  En  el  primer capítulo, el defensor se  refiere  a  las  pruebas  tendientes  al  perfeccionamiento de la documentación  remitida  por  el Estado requirente, advirtiendo que el Ministerio de Justicia y  del  Derecho, previamente a enviar el expediente a esta Corporación, de acuerdo  con  lo  que  prescribe  el artículo 499 del estatuto procesal penal, ha debido  determinar  si faltaban piezas sustanciales en el expediente, caso en el cual al  Ministerio   de   Relaciones  Exteriores  corresponderá,  según  el  artículo  precedente  del  mismo  ordenamiento,  adelantar la gestiones necesarias ante el  gobierno extranjero para que se completen los elementos faltantes.   

En  ese  sentido,  en  el primer punto de su  escrito,   echa   de   menos  una  “declaración  de  reciprocidad”  del  país  requirente  “que  permite sustentar la solicitud de extradición en el derecho  interno      colombiano     en     ausencia     de     tratado     internacional  aplicable”,  omisión  que en su criterio vulnera el  principio  de  Derecho  Internacional de igualdad en el trato o de reciprocidad,  previsto  en  los  artículos 9 y 226 de la Constitución Política “de  obligatorio  cumplimiento  en  el  manejo  de  la  relaciones  internacionales  de Colombia” y que no sólo se erige  en  un  aspecto  de  procedibilidad, sino sustancial para el cumplimiento de los  tratados  públicos  suscritos  por  el  Gobierno Nacional; específicamente, el  Convenio  sobre  Sustancias  Sicotrópicas, suscrito en Viena en febrero de 1971  (art.  22, inc. 2 apartado b) y porque así se precisa en los artículos 9 y 226  de                                    la                                   Carta  Política.                   

Por  consiguiente,  estima  que  el gobierno  requirente  no  puede  exigir  la  extradición  de  colombianos  en ausencia de  tratado   “mientras   no   otorguen   garantía  de  reciprocidad”,   pues  se  trata  de  un  documento  esencial  “que afecta la validez formal del conjunto  de   los   anexos   y   por   lo   tanto   la   solicitud   misma”.   

          Acto  seguido,  el solicitante se refiere a las pruebas “referentes   a   la   validez   formal   de   la   documentación  presentada”  insistiendo  en  el  primer  punto a la  misma  certificación  deprecada  en  el  aparte  anterior  y, en los siguientes  contenidos  en  este mismo capítulo, pide se oficie al Ministerio de Relaciones  Exteriores  “de  conformidad  con lo dispuesto en el  artículo  495  del  Código  de Procedimiento Civil”  para  que  se  aporte  copia  auténtica  y  debidamente  traducida de la Ley de  Extradición  de 1982 (1982 Extradition Act),  de  la  Ley  de  tratados  de extradición de 1998 (Extradition   treaties  Interpretation  Act  of  1998)  y   del   capítulo  209,  secciones  381  a  3196  del  Código  de  Procedimiento    Penal    de    los    Estados    Unidos,    relativas    a   la  extradición.   

Igualmente,  solicita se oficie a la Oficina  de  Asuntos  Internacionales  de  la Fiscalía General de la Nación para que se  aporte  copia de “la eventual solicitud de asistencia  judicial  formulada  por  las  autoridades  estadounidenses,  así  como  de  la  eventual  información remitida en el caso del señor HUBER ANIBLA GOMEZ LUNA”  (2.5)   y,   a   la   misma   entidad   “con  el  fin  de  obtener  copia  de  la  eventual  solicitud  de  asistencia  judicial formulada por las autoridades estadounidenses, así como de  la  eventual  información  remitida,  en  el caso del señor HUBER ANIBAL   GOMEZ  LUNA,  dentro del marco de la Declaración de Intención de la República  de  Colombia  y  de  los  Estados  Unidos  de  América, firmada en la ciudad de  Washington    D.C.    el    25    de    febrero    de    1991”    (2.6).                        

     

Así mismo, se oficie a la Oficina Jurídica  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores “con el fin  de  que expida certificación sobre la vigencia de la Declaración de Intención  de  la  República  de  Colombia y de los Estados Unidos de América, firmada en  Washington  D.C.  el  25 de febrero de 1991”, y en la  cual  conste,  añade,  la  ley  aprobatoria  expedida  por  el  Congreso  de la  República,   el   instrumento   mediante   el   cual   Colombia  manifestó  su  consentimiento  para  obligarse,  según  el  artículo  11 de la Convención de  Viena,  fecha  de  entrada  en  vigor  y  decreto  de  promulgación,  según el  artículo 2 de la Ley 7 de 1944.   

En  cuanto  a las pruebas contenidas en este  segundo  aparte,  indica  que “lo que se persigue con  dichas  constancias probatorias es la demostración de que los Estados Unidos no  puede  comprometerse  –y no  se  comprometerán-  en  ausencia  de tratado aplicable, a conceder en el futuro  reciprocidad   en   materia   de   extradición  de  sus  propios  nacionales  a  Colombia”,  además  de que con ello se “aclara  cómo  fue la práctica de las prueba en que la solicitud  de  extradición  se  funda,  a  fin  de  demostrar  que hubo embozado o tácito  ofrecimiento     de     la     misma”.     

A partir de los mismos fines que se traza el  señor   defensor   de   HUBER   ANIBAL   BOMEZ  LUNA  con las pruebas aludidas en los dos primeros puntos de  su escrito, se advierte de plano la inviabilidad de su pedimento.   

En  efecto,  es  necesario  advertir  que el  concepto  que  debe  rendir  esta Sala, antecedente a la decisión gubernamental  sobre  la  viabilidad  de conceder o no la extradición, está restringido a los  específicos  contenidos  previstos  en  el artículo 520 de la Ley 600 de 2000,  esto  es,  en  torno  a  la validez formal de la documentación presentada, a la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  al principio de doble  incriminación   y   a  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  para  aquellos  eventos  en  que  el  trámite  no  se rija por los  Tratados  Públicos  aprobados  por  Colombia  sino  en forma supletoria por las  normas  del  estatuto  procesal  penal,  como  así lo señaló para el presente  trámite  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores en el oficio OAJ.E. 0030 de  fecha enero 6 de la anualidad en curso.   

     

En ese orden de cosas, tanto las autoridades  administrativas   como   las  judiciales  que  intervienen  en  el  trámite  de  extradición,  deben  ceñirse a lo que expresa la Ley o al Tratado bajo el cual  deba  regirse,  sin  que  sea  posible  aludir  a  requisitos  que  allí  no se  encuentren contemplados.   

El  cumplimiento del principio internacional  de  reciprocidad  en materia de extradición, así como el esclarecimiento sobre  la  forma  cómo  fueron  practicadas  las  pruebas que soportan la solicitud de  extradición,  temas  que  justifican  la  pretensión  probatoria  del defensor  según  lo  señala  expresamente,  no son aspectos que incumban a la Sala en la  emisión  del  concepto  que  debe  rendir de acuerdo con la preceptiva procesal  aludida.        

Además,  en  cuanto  a la verificación por  parte  de  la  Sala del cumplimiento del principio internacional de reciprocidad  en materia de extradición, se ha dicho lo siguiente:   

“Los usos internacionales y los principios  del  derecho  internacional  no  son  elementos  del  trámite  judicial  de  la  extradición  en  cuanto  no  estén  contemplados  expresamente  en  el Tratado  Público  o  en la Ley que en su defecto rija la extradición específica que se  adelante  en la Corte. La aplicabilidad, operatividad o exigencia, de tales usos  y  principios, corresponde exclusivamente a quien la propia Carta le ha deferido  la  dirección  de  las  relaciones internacionales, esto es al Presidente de la  República   como   Jefe  de  Estado,  Jefe  de  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa (artículo 189-2).   

El  régimen  de  extradición  que opera en  Colombia  establece  en  su  trámite  la  intervención de la rama judicial con  efectos  hacia  el  interior del país, en cuya fase, acorde con el concepto del  órgano  competente para señalar el marco jurídico que rige el caso, aplica el  Tratado  o la Ley, según el caso, como declaración de la voluntad soberana del  Estado,  y  otra  etapa  hacia  el exterior del país, como manifestación de la  soberanía  del  Estado  frente  a otros países, corresponde llevarla a cabo al  Gobierno Nacional.   

Precisamente  en ello, es que se funda la no  obligatoriedad  del  concepto  favorable  de  la  Corte, en que la Rama Judicial  carece  de  facultad  para  imponer  a  la Ejecutiva encargada del manejo de las  relaciones  internacionales,  una  forma  específica de comportamiento frente a  terceros  países,  pues para todos los efectos y hacia el exterior, el Gobierno  actúa  en ejercicio de la soberanía que encarna el Presidente de la República  como    Jefe    de    Estado,    Jefe    de   Gobierno   y   Suprema   Autoridad  Administrativa”1.   

Con  base en las anteriores consideraciones,  no  se  accederá  al  allegamiento  de  las  pruebas  que  tienen  como  fin la  demostración  del  referido  principio internacional, dado que su verificación  hace  parte  del  manejo de las relaciones internacionales del Estado Colombiano  ante  la comunidad internacional, función que corresponde en forma exclusiva al  señor  Presidente  de  la República como Jefe de Estado, de conformidad con lo  dispuesto  en  el  numeral 2 del artículo 189 de la Constitución Política, en  su  carácter  de  Jefe  de  Estado,  Jefe  del  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa.   

          Mucho  menos,  de acuerdo con lo que se ha reiterado por la Sala, se  podría  en  virtud de este trámite cuestionar la forma como fueron practicadas  las  pruebas  que  sustentan  la petición de extradición, no sólo porque ello  tampoco  está  incluido  entre  los  aspectos  que circunscriben la materia del  concepto,  sino  además    porque  tal  controversia  entrañaría un  desconocimiento  de  la autonomía de las autoridades foráneas que adelantan el  trámite  y  que  siguen un proceso penal en contra del requerido, por lo que se  trata  de  un tema cuyo escenario propicio de discusión surge al interior de la  causa que se sigue en el país solicitante.   

          Los    argumentos    expuestos   son   suficientes   para   que   la  Sala     concluya  en  la improcedencia de las pruebas contenidas  en  los   acápites  1  y  2  de la solicitud presentada por el defensor de  HUBER  ANÍBAL  GÓMEZ  LUNA.   

2.   En el tercer punto de su memorial,  el  defensor  alude  a  las  pruebas  “referentes al  cumplimiento   de   lo   previsto   en  tratados  internacionales”,  las  cuales  parten  de  su  discrepancia  con lo plasmado por la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores en su oficio No.  OAJ.E.  0030,  en  el  sentido de que “por no existir  Convenio   aplicable  al  caso,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento procesal penal colombiano”.   

Solicita,  en  consecuencia, se admitan como  pruebas  las  certificaciones  expedidas por la Oficina Jurídica del Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  sobre  la  vigencia de la Convención Única de 1961  sobre  estupefacientes;  la  Convención sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971;  el   Protocolo   de  Modificación  de  la  Convención  Única  de  1961  sobre  Estupefacientes;   la  Convención de las Naciones Unidas sobre el Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  la Convención de las Naciones Unidas sobre el  Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes   y   Sustancias   Sicotrópicas   de  1988.   

De  la  misma  manera,  depreca se oficie al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores “para que, por  conducto  de  la  Misión  diplomática  de  la  República  de Colombia ante la  Organización  de  Estados  Americanos  (OEA),  en la ciudad de Washington D.C.,  Estados  Unidos  de  América,  se  solicite  a  la  Secretaría  General  de la  mencionada   organización,  la  expedición  de  una  certificación  sobre  la  vigencia  de  la  Convención  de  Extradición  firmada  en Montevideo el 26 de  diciembre  de  1933”.  En dicha certificación,  señala,   se   deberá   especificar   lo   siguiente:     fechas  de  ratificación  del  instrumento  en  Colombia  y  en  los  Estados Unidos, de su  entrada  en  vigencia  en  ambos países y del texto de las reservas presentadas  por la última nación.   

Igualmente, solicita oficiar al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  “para que, por conducto de la  misión  diplomática  de la República de Colombia ante la Organización de las  Naciones  Unidas   (ONU),  en  la  ciudad  de Nueva York, Estados Unidos de  América,  se  solicite  a la Secretaría General de la mencionada organización  mundial,  la expedición de una lista actualizada de los Estados Partes, con las  respectivas  fechas  de  ratificación  o  adhesión, y reservas o declaraciones  presentadas, de los siguientes textos internacionales:   

Convención   Única   de   1961   sobre  Estupefacientes;   

Convención sobre Sustancias Sicotrópicas de  1971:   

Protocolo de Modificación de la Convención  Única de 1961; y   

Convención  de  la Naciones Unidas sobre el  Tráfico   ilícito   de   Estupefacientes   y   Sustancias   Sicotrópicas   de  1988”.   

Aduce  que  con  dichas  pruebas  pretende  contrarrestar  la  afirmación  del Ministerio de Relaciones Exteriores a que se  hizo  referencia,  pues  con ella se desconocen los tratados indicados que rigen  en materia de extradición.   

La  Sala negará la práctica de las pruebas  deprecadas  por  el  defensor  en  este  acápite,  pues no le asiste duda en el  sentido  de  que  la  normatividad  llamada a regular el presente trámite es el  estatuto  procesal  penal,  tal como así lo indicó el Ministerio de Relaciones  Exteriores  en el Oficio OJA.E 0030 del 6 de enero del año en curso y como así  lo  ha  plasmado  de manera recurrente en todos los trámites auspiciados por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  promovidos  a  partir  del momento en que se  modificó  el  artículo  35  de  la  Constitución  Política, mediante el acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  vigente  a  partir  del  17 de diciembre de ese  año.   

Además, porque como lo ha expresado en forma  reiterada  la  Sala, por ser el Ministerio de Relaciones Exteriores la entidad a  cuyo  cargo  compete el manejo de las relaciones con los demás países, es a la  que  compete  definir  cuál  es  la  normatividad  que  regula  el  trámite de  extradición  a seguir, de conformidad con los  parámetros previstos en el  artículo  514  de  la  Ley  600  de  2000, según el cual una vez tal organismo  recibe  la  documentación  del  estado  requirente,  dispone  que ésta pase al  Ministerio  de  Justicia “con el concepto que exprese  si  es  del  caso proceder con sujeción a convenciones o usos internacionales o  si  se  debe  obrar  de  acuerdo  con  las normas de este código”.    

Ello significa que las referencias del actor  a  las  múltiples  fuentes  diversas  a  esta  normatividad procesal carecen de  utilidad  para el caso que concita la atención de la Sala y, por esa razón, la  solicitud  probatoria  contenida  en  este  punto  y  orientada  a certificar la  vigencia  de  múltiples  instrumentos internacionales que supuestamente regulan  el presente trámite, se negará.   

3.  En  el  último  capítulo  del  escrito  presentado  por  el  defensor,  solicita  se  oficie  a  la  Presidencia  de  la  República,    despacho    del   señor   Comisionado   de   Paz,   “para  que  certifique  el  reconocimiento  de  HUBER ANIBAL GOMEZ  LUNA,  como  miembro  de  la  organización  Autodefensas Campesinas de Colombia  ‘Bloque    Resistencia  Tayrona’ hoy desmovilizado  de  conformidad  con la Ley 975 de 2005”; así mismo,  para  que  certifique  si  está  vinculado  a dicho proceso de desmovilización  “y si se ha acogido al artículo 71 de la Ley 975 de  2005”.       

De la misma manera, depreca se oficie, de una  parte,  a  la  Registraduría  Nacional  del Estado Civil a fin de que se remita  copia  auténtica  de  la cédula de ciudadanía del requerido en extradición y  de  los  documentos utilizados para su expedición y, de otra, al Director de la  Cárcel  de  Máxima  Seguridad  de Cómbita, en procura de que certifique si se  encuentra  detenido,  la  fecha  en  que ello ocurrió y a órdenes de quién se  encuentra.   

Agrega que pretende demostrar con la anterior  petición   que  las  pruebas  “fueron  en  realidad  practicadas  por  la  Fiscalía  General y la Policía de Colombia, siendo luego  entregadas  a  autoridades  de  los  Estados  Unidos de América.  Con esto  aparece  de  manifiesto que estamos en presencia de un fraude a la ley por burla  a  la  prohibición  legal  de  ofrecer  la  extradición  de nacionales, ya que  practicar  las  pruebas  y  entregarlas  a otro país para que éste solicite la  extradición   de   un  colombiano  es  lo  mismo  que  ofrecerla”.   

Del  mismo  modo,  continúa,  tienen  como  objeto  corroborar  que los hechos fueron realizados íntegramente en territorio  colombiano  y  que  su  defendido, por ser miembro de las Autodefensas Unidas de  Colombia  (AUC)  y  específicamente de un bloque desmovilizado en su totalidad,  de  conformidad con la Ley 975 de 2005 “tiene derecho  a  hacer  parte  del  proceso  de  reinserción  que ella regula… como comisor  (sic)  de delitos políticos  por  actos  cometidos dentro del territorio nacional”  que  se  ha  acogido al artículo 71 de esta normatividad, motivo por el cual no  puede   ser   extraditado  de  conformidad  con  el  artículo  18  del  Código  Penal.   

Finalmente,   en   el  capítulo  de  las  “conclusiones”, sostiene  que  si  la  Corte  niega su solicitud de práctica de pruebas, desconocería el  principio  de  acceso  a  la  justicia, porque la defensa se quedaría sin poder  ejercer  su derecho a solicitarlas, pues “no hay otra  oportunidad para pedirlas y evacuarlas”.   

En cuanto a este último bloque de pruebas,  oportuno  se  ofrece precisar que no reviste ninguna utilidad para los fines del  concepto  que  debe  emitir  la  Sala, demostrar si el requerido en extradición  HUBER  ANÍBAL GÓMEZ LUNA ha  sido  reconocido  como  miembro  de la organización “Autodefensas Campesinas de  Colombia”  (AUC), si está o no vinculado al proceso de desmovilización y si se  ha  acogido al artículo 71 de la Ley 975 de 2005, o si actualmente se encuentra  privado  de  la  libertad  por  razón de este tipo de delitos, esto es, pruebas  relacionadas,  como  lo  señala  el defensor con “la  situación jurídica del implicado”.   

En efecto, de acuerdo con el marco legal que  precisa  la competencia de la Corte al cual se ha hecho referencia en múltiples  oportunidades  en  este auto, no se evidencia que esté compelida a establecer o  verificar  si el requerido por las autoridades foráneas también es investigado  o  no  por  la  justicia nacional o si hace parte del proceso de reinserción de  los  miembros  de  grupos armados a que se refiere la Ley 975 de 2005, de suerte  que  se  trata de asuntos que ni inciden en el tramite, ni determinan el sentido  en que se debe emitir el concepto.   

Lo  anterior por cuanto es al Presidente de  la  República  a  quien corresponde, en su carácter de supremo director de las  relaciones  internacionales  tomar  la  determinación final frente al pedido de  extradición  y,  en  esa  medida,  pronunciarse  en  torno  de los aspectos que  pretende la defensa con tales probanzas.   

Menos  aun  se  ordenará  la  práctica de  pruebas  referidas  por  el  solicitante si, como lo indica expresamente, lo que  pretende  con  ellas  es  demostrar  que  “estamos en  presencia  de  un  fraude   a  la  ley por burla a la prohibición legal de  ofrecer   la  extradición  de  nacionales,  ya  que  practicar  las  pruebas  y  entregarlas  a  otro  país  para  que  éste  solicite  la  extradición  de un  colombiano  es  lo  mismo  que  ofrecerla”, pues ese  tampoco  es  un  aspecto que incumba a los fines del concepto que debe emitir la  Sala dentro de este trámite.     

Así  las cosas, la decisión que se impone  adoptar  no  es  otra que la de también negar por improcedente la solicitud del  defensor contenida en este capítulo.   

         Finalmente,  como  no  existen  pruebas por realizar, de conformidad  con  lo  establecido  en el inciso tercero del artículo 518 de la Ley 600   de   2000,   se  dispone  que  por  la Secretaría  de  la  Sala  SE  CORRA  TRASLADO  durante  el  término  de cinco (5) días, al  solicitado  en  extradición,  su  defensor  y  al Procurador Delegado, para que  presenten  sus  alegatos  previos al concepto de la Corte, una vez en firme esta  decisión.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR   por  improcedentes   las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición  HUBER  ANÍBAL  GÓMEZ  LUNA,    por    las    razones    expuestas    en    la   anterior   motivación.   

2.             CORRER    EL    TRASLADO  señalado  en  el  inciso  tercero  del artículo 518 del estatuto  procesal penal, para los fines allí mismo previstos.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Permiso  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 Auto  de fecha enero 17 de 2006. Rad. 24188.     

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