26161(12-10-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26161   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                               

Magistrado Ponente:  

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 115   

          Bogotá, D.C., doce de octubre de dos mil seis.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo reglado en el artículo 223 de la Ley 600 de 2000,  examina  la  Sala  de  manera  preliminar  el  aspecto  formal  de la demanda de  revisión  instaurada  por  el  apoderado  especial  de  JORGE  ENRIQUE  PEÑA  LÓPEZ,  contra la sentencia proferida por el Juzgado 2º Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca  el  27  de  octubre  de  2003, y  confirmada  por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior del mismo  distrito  judicial  el  22  de  abril de 2004, por cuyo medio se condenó, entre  otros,   al aquí demandante a la pena principal de 216 meses de prisión y  multa  por  el  equivalente  a  26.000  salarios  mínimos mensuales legales, al  hallarlo  penalmente  responsable  del  delito  de  tráfico  de estupefacientes  agravado.   

  HECHOS  

         

         La  síntesis  que  de  los  hechos  hizo  el  juzgador  de primera  instancia, es del siguiente tenor:   

“…en el amanecer del 21 de septiembre de  2001  se  acercaron  a  la  estación del municipio de Chipaque, en la camioneta  marca  Toyota  Land  Cruiser  de placas BUS-846 Edilberto López Castro y Samuel  González  Garzón a solicitar ayuda para rescatar el vehículo tipo camión, de  placas  WYG-342,  que  en el trayecto Villavicencio-Bogotá habría sido hurtado  por  cinco  individuos,  empleando  armas,  seguido  por  los  ocupantes  de  un  vehículo marca Renault-12, de color rojo, de placas AHB-147.   

“Requerida  la  autoridad  se  dispuso  el  operativo  que  condujo  a  los  uniformados  al  sitio  cercano  al peaje de El  Boquerón  a  la  entrada  del  túnel  en  la vía Villavicencio-Bogotá, donde  interceptaron  el  automotor hurtado que era conducido por Rubén Darío Moreno,  acompañado  por  Fredy  Cruz Botero, agente de la Policía Nacional adscrito al  Gaula  de  Bogotá,  quien  portaba  una  pistola  9  mm marca Jericó y, en tal  calidad,  justificando  su  presencia  en  el lugar, según él, por orden de un  coronel  con  destino  al  barrio  El  Tunal de esta capital, donde llevaría el  camión que camuflaba 45 kilos de cocaína.   

“Ante la inesperada presencia de miembros de  la  misma fuerza y fuera de su jurisdicción, no tuvo otra salida que ofrecerles  la   droga   para   reportarla   como   un   ‘positivo’   y   así   evitar   su  vinculación.   

“En  el  mismo  lugar  se  interceptó  el  automóvil  Renault-12  que  conducía Noé Bravo Coca con Horacio Ardila Guiza,  Ricardo  Ariza Cano y Luis Enrique Cruz Botero, también agente de la policía y  hermano  del  anterior, dependiente del Gaula Bogotá que portaba una pistola de  la  misma marca y calibre y de dotación oficial, identificándose con un carné  del DAS a nombre de ‘Juan Israel Medina’.   

“Como de los supuestos hechos reportados por  los  ‘denunciantes’  se  indicaba  que  el  conductor  del  camión  había sido  liberado  cerca  de  la  estación,  se  capturó a Ómar Peña Acero y Jorge E.  Peña  López  cuando  merodeaban el lugar y pretendían fugarse en el vehículo  marca  Chevrolet  Jimmy  de  placas  MQJ-142, hallando en su poder la suma de un  millón  seiscientos  mil  pesos  y  un celular en el que recibían información  sobre el destino del automotor ‘hurtado’.   

“En  esos  instantes, por estar alertada la  policía  de la estación de Chipaque se reportó la presencia sospechosa de una  camioneta  que  ante  la  autoridad  se evadió con sus ocupantes hasta el sitio  Chapinerito  donde  se  ocultó detrás de unos camiones. Allí se interceptó a  sus  ocupantes  Edgar  Garzón, Gildardo Antonio López, Luis Raúl López, Irso  Noer  Olarte  y  José  Salomón  Peña,  arguyendo el primero que los demás le  habían  pedido  su  intervención para devolver el camión donde se hallaba una  ‘carga’.   

“En   ese   itinerario  los  policiales  establecieron  que  en  asocio  de  las  personas  que se apoderaron del camión  estaban  otras que se adelantaron movilizándose en un automóvil azul, donde se  transportaron   los   individuos  Gustavo  Leal  Benavides  y  Germán  Hernando  Cárdenas que más tarde fueron capturados”.      

ANTECEDENTES   

         Por  tales  hechos,  mediante resolución del 22 de mayo de 2002, un  Fiscal  Especializado de Cundinamarca acusó, entre otros, a JORGE ENRIQUE PEÑA  LÓPEZ   como   coautor   del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes agravado.   

          Tramitado   el   juicio,   el   Juzgado   2º   Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca,  en fallo del 27 de octubre de 2003, condenó a  PEÑA  LÓPEZ  a  las  penas  principales  arriba  especificadas,  como  coautor  responsable  de  infringir  el  artículo 376 del Código Penal, agravado por el  numeral  3º  del  384 ibidem,  decisión  que confirmó el Tribunal Superior de Cundinamarca en el fallo del 22  de abril de 2004.   

          Contra   la   sentencia  de  segunda  instancia,  otros  condenados,  distintos  al  aquí  demandante,  interpusieron  recurso  de  casación,  cuyas  demandas  fueron  rechazadas  por  la  Corte  en  auto  del 3 de agosto de 2006.   

LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 3º del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  bajo  la  consideración  de  que  con posterioridad a la sentencia  surgieron  pruebas  nuevas  no conocidas al tiempo de los debates que establecen  la inocencia del condenado.   

          En  orden  a  fundamentar  su  pretensión,  sostiene que durante el  curso  del  proceso  en  cuestión,  su  representado PEÑA LÓPEZ alegó ser un  comerciante  ajeno  a los hechos juzgados, justificando su presencia en la bomba  de  gasolina  de  Chipaque  en  la  fecha  de  su  captura, pues ese día -21 de  septiembre  de 2001- tenía programado un viaje a la ciudad de Villavicencio con  el  fin  de  arreglar  el  negocio  relacionado con la venta y matrícula de una  motocicleta  y  un  carro,  efectuado  con Efraín Penagos, para lo cual llevaba  consigo  la  suma  de  $1.660.000,  que  le  fueron  incautados al momento de su  aprehensión.   

          Sostiene  que  en  el proceso obra la documentación relacionada con  la  venta  del  carro, pero que el hecho que nunca se conoció y por lo tanto no  pudo  ser  controvertido,  es  la  negociación que efectuó su representado con  Edgar  Javier  Gutiérrez  Rodríguez  sobre  la motocicleta Honda de placas DJY  87ª,  según  documento suscrito por ellos el 30 de agosto de 2001 y registrado  ante  la  Notaría  40  de Villavicencio en la misma fecha, documento en el cual  JORGE  ENRIQUE  PEÑA LÓPEZ se compromete con el comprador a hacerle entrega de  los  documentos para el traspaso del vehículo el 21 de septiembre de 2001 en la  ciudad  de  Villavicencio,  prueba que “por cualquier  causa”  no  se  incorporó  al expediente, pero cuya  importancia  es  evidente  porque  puede  modificar el juicio de responsabilidad  penal  aducido  contra su representado, por ser demostrativa de que en esa fecha  su  cliente  sí  tenía  un  compromiso  en  la  capital del Llano y de ahí su  presencia  en  la  bomba  de  gasolina  del municipio de Chipaque, Cundinamarca,  donde  se  encontraba  tanqueando  su  vehículo  para  continuar su viaje hacia  Villavicencio   

          Por   lo  tanto,  agrega,  la  situación  de  su  representando  es  idéntica  a  la  de su pariente Omar Peña Acero, a favor de quien la Fiscalía  precluyó la instrucción.   

          Afirma  que  la  circunstancia de que su presentado hubiese recibido  llamadas  a  su  teléfono  celular  de  algunos  de sus allegados, capturados a  varios  kilómetros de distancia de donde se hallaba, en nada lo involucra, pues  nunca  se  demostró el contenido de esas conversaciones, por lo que de ellas no  podían   derivarse   conjeturas   de  responsabilidad  en  hechos  no  probados  legalmente.   

         

          Solicita  en  consecuencia,  que  la Corte declare fundada la causal  invocada  y  deje  sin  valor la sentencia motivo del “recurso”, dictando la  que en derecho corresponda.   

          Dentro   de  los  anexos  relaciona  el  original  del  contrato  de  compra-venta  sobre  la  motocicleta  de placas DJY suscrito entre JORGE ENRIQUE  PEÑA  LÓPEZ  y Edgar Javier Gutiérrez Rodríguez, autenticado ante la Notaria  Cuarta  del  Circulo  de  Villavicencio  el  30  de  agosto de 2001.     

                    CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         La  acción  de  revisión, viene reiterándolo la Sala, es un medio  para  conseguir la realización de la justicia y un mecanismo excepcional contra  la  inmutabilidad  de  la  cosa  juzgada por la ocurrencia de hechos y conductas  contrarias  a  derecho  que una vez configuradas, desvirtúan la oponibilidad de  la  sentencia  en  firme  y  la  seguridad jurídica que le sirve de fundamento.  Dentro  de  este  contexto, la razón de ser del instituto es la de subsanar los  defectos  materiales  de  aquellas  providencias  que ponen fin al proceso penal  tanto  en  la  instrucción  como  en el juicio, proferidas en contravía de una  recta  administración  de justicia, atendiendo al interés general de la verdad  y  de  la justicia como forma de garantizar una convivencia pacífica y un orden  justo para el conglomerado social.   

         

          Por  lo mismo, no es un mecanismo para revisar la constitucionalidad  y  legalidad  de  la  sentencia como sucede con el recurso de casación, sino la  justicia  en  su  dimensión  positiva,  para  evitar  que  se  condene  a  inocentes  o  se  absuelva  a  los  responsables.   

         Dadas  sus especiales características, que como se dijo se dirigen  a  derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe someterse a las taxativas  causales  que  para  su  prosperidad  indica  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento  Penal,  sino  que además requiere del aporte de medios de prueba  serios,   procedentes,  idóneos  y  con  suficiente  grado  de  credibilidad  y  trascendencia       para       conducir       a      la      rectifi­ca­ción  del  error que se enrostra a la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

         

Así, frente a la causal tercera, tiene dicho  la  Sala  que  corresponde  al  actor  demostrar  no sólo el surgimiento de los  hechos  nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que apunten a acreditar la  inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, sino, lo más importante, que el  fallador  no  tuvo  oportunidad  de pronunciarse sobre ellos y que de haber sido  conocidos  o  haber  ingresado  oportunamente  al  expediente,  la solución del  asunto    hubiera    sido    sustancialmente    distinta    y   opuesta   a   la  adoptada.   

En  este  caso,  la  demanda  se  edifica  sobre la causal tercera de revisión, porque según el  demandante  existe  una  prueba que por razones que no determina no fue conocida  en  los  debates,  constituida  por  el  original  del  contrato  de  compra-venta  sobre  la  motocicleta  de placas DJY suscrito entre  JORGE  ENRIQUE  PEÑA  y Edgar Javier Gutiérrez Rodríguez, autenticado ante la  Notaria  Cuarta  del  Circulo  de  Villavicencio el 30 de agosto de 2001, con el  cual,  dice,  se acreditaría la justificación esgrimida por el procesado sobre  su  presencia  en  la bomba de gasolina del municipio de Chipaque, Cundinamarca,  en la fecha de su captura.   

Pero  lo  que en verdad observa la Sala, es  que  los  argumentos  esgrimidos  por  el  demandante  se encaminan a volver, de  manera  extemporánea, sobre una discusión probatoria ya finiquitada, en la que  se  descartó  la  coartada que en su oportunidad esgrimió PEÑA LÓPEZ, porque  múltiples  indicios  concurrieron a demostrar su efectiva participación en los  hechos,  pues como se destaca en el fallo de segunda instancia, la existencia de  innumerables  llamadas  telefónicas acreditaron que el mismo interactuó con el  grupo  criminal  que  transportaba  la  sustancia estupefaciente y que cuando el  camión  en  que  se  transportaba  fue  hurtado por otro grupo de delincuentes,  prestó  su  vehículo  para  salir  en  su  búsqueda,  colaborando  con varios  parientes en la consecución de ese objetivo.   

Véase  cómo el demandante pretende que al  tiempo  en  que  se  admita  el documento contentivo del contrato de compraventa  como  un  elemento  de  juicio  nuevo,  se  reste  contundencia probatoria a las  llamadas  telefónicas  aludidas  por el fallador como prueba incriminatoria, lo  cual  deja  en  evidencia  su  pretensión de volver a la discusión de un hecho  encaminado  a  fortificar  un  supuesto oportunamente desvirtuado, con lo que el  actor  desconoce  que  la oportunidad de ese debate precluyó con la superación  de las instancias.   

En  síntesis, al cotejar la demanda con el  contenido  de  los  fallos  de  instancia,  sin  dificultad  se  observa  que el  planteamiento  propuesto  por el accionante no sirve para derruir los argumentos  allí  esbozados,  lo  que de bulto contradice su formulación al interior de la  causal  tercera,  pues nada tiene de novedad lo ahora expuesto, en relación con  lo que fuera objeto y centro del superado debate probatorio.   

Así  las  cosas, como el escrito de demanda  incumple  básicamente  las  exigencias  formales mínimas previstas en la norma  antes  citada,  se  impone  su  inadmisión de conformidad con lo indicado en el  artículo  223  ejusdem.    

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          Inadmitir   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del condenado JORGE ENRIQUE PEÑA  LÓPEZ, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                         

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS               YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                             

Excusa justificada  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA              JAVIER     ZAPATA  ORTIZ   

                                      

                                    TERESA RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria    

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