26045(18-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26045   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 118  

Bogotá,  D. C., dieciocho (18) de octubre de  dos mil seis (2006).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   MAURICIO   ALVARADO   SANTA   contra   la  sentencia  dictada el 3 de febrero del 2006 por el Tribunal Superior de Bogotá.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

Desde   el   año   de  1996,  MAURICIO  ALVARADO SANTA y Ana Dolores Cruz  Velandia  entablaron  una  relación,  primero  comercial  y luego afectiva, que  aprovechó   aquél,   aparentando  una  excelente  solvencia  económica,  para  engañar  a  ésta  y  hacerse  prestar  diversas sumas de dinero que finalmente  ascendieron     a     los     $    33’077.000,  según lo denunció el abogado de la víctima en el mes de  mayo de 1999.   

El 6 de marzo del 2001, un fiscal seccional de  Bogotá      formuló     resolución     acusatoria     contra     ALVARADO  SANTA  por  el  delito de estafa  agravada,  decisión  que  ratificó  el  27  de  abril y que luego confirmó un  fiscal  delegado  ante el Tribunal Superior de la misma ciudad, el 30 de octubre  siguiente.   

Mediante  sentencia del 1º de septiembre del  2005,  el  Juzgado 19 Penal del Circuito lo condenó por esa ilicitud a 16 meses  de  prisión,  multa de 1.0077 salarios mínimos legales mensuales e inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la  pena  privativa  de  libertad,  así como al pago del valor equivalente a 281.57  salarios  mínimos  legales  mensuales  por  concepto de perjuicios, providencia  que,  impugnada por el defensor, fue confirmada en su integridad por el Tribunal  Superior en la fecha que se dejó indicada.   

        LA  DEMANDA Y SUS CONSIDERACIONES   

Dos  cargos  formuló  el  defensor contra la  sentencia  de  segunda  instancia: que se dictó en un juicio viciado de nulidad  por  violación  del  debido proceso y del derecho de defensa y que se violó de  manera  indirecta  la  ley sustancial por errores de hecho en la apreciación de  la prueba.   

En    desarrollo   de   la   primera  censura,  afirma que se vulneró  el  derecho  de defensa porque al señor ALVARADO SANTA  sólo  se  le indagó después de haberse recibido una  gran  cantidad  de testimonios de cargo. También al proceso concurrieron varios  testigos  que  el  defensor  no  pudo  contrainterrogar,  lo que torna ilegal la  prueba.   

Las  garantías  del procesado se conculcaron  también  porque  no  se  examinó  la  razón por la que había desaparecido un  documento  que  era  clave  para  lograr  la  absolución, pérdida que impidió  practicar un dictamen grafotécnico.   

Además, la sentencia es nula de pleno derecho  porque  no contiene las razones por las que no se aceptaron los argumentos de la  defensa  y  tampoco  estudió el problema que planteó a partir de la ilegalidad  de  la  prueba  ni  se  refirió  a los contraindicios que favorecían al señor  ALVARADO ni a los testimonios  y documentos que aportó la defensa.   

Por  esta razón, se debe declarar la nulidad  de    lo    actuado    a    partir    de   la   resolución   de   apertura   de  instrucción.   

La   desordenada   mezcla  de  motivos  que  supuestamente  invalidarían  la  actuación  y  su  falta de demostración, son  suficientes  para  concluir  que respecto de este cargo la demanda no reúne los  requisitos  exigidos  por  el  numeral  3º  del  artículo  212  del Código de  Procedimiento  Penal,  que  manda  no  sólo enunciar debidamente la causal sino  indicar de manera clara y precisa los fundamentos del cargo.   

Decir  que  por  la  tardía vinculación del  señor  ALVARADO  al proceso  -sin  acreditar  en  qué consistió la tardanza- y por otras circunstancias que  no  revela, unos testigos que afirma eran de cargo no pudieron ser interrogados,  es  dejar  la  acusación  a  medio  camino  porque  no se sabe qué dijeron los  declarantes,  de  qué  manera  sus  dichos comprometían la responsabilidad del  procesado,   cómo   habría   variado  la  situación  de  haber  sido  posible  formularles  preguntas  ni por qué el contrainterrogatorio era la única manera  de  ejercer  el  derecho  de  defensa  y  su  falta  afectaba la legalidad de la  prueba.   

Tampoco acreditó por qué, de haberse podido  apreciar   el  documento  que  dice  desapareció,  la  sentencia  hubiese  sido  absolutoria.   

Igualmente,  las  críticas  por una supuesta  insuficiente  o  inexistente  motivación  de la sentencia apenas se quedaron en  meros     enunciados,    huérfanos    por    entero    de    demostración    y  desarrollo.   

Con     relación    al    segundo  cargo,  en  cambio,  que  como  se  dijo  consiste  en la violación indirecta de la ley  sustancial  por  errores de hecho derivados de los falsos juicios de identidad y  de  existencia en que incurrió el Ad quem  en  la valoración de la prueba, la demanda se declarará ajustada  y,  en  consecuencia, se ordenará dar el traslado correspondiente al ministerio  público para que emita el concepto de rigor.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR el primer  cargo  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del señor  MAURICIO      ALVARADO      SANTA     contra  la  sentencia  dictada  el  3  de  febrero  del  2006 por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  y declararla AJUSTADA  respecto del segundo cargo.   

En  consecuencia,  para  que  con relación a  éste  rinda  el  concepto  pertinente,  córrase  traslado  a  la Procuraduría  Delegada   en  lo  Penal  por  el  término  de  veinte  (20)  días.   

Contra   este   auto   no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

  MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

                                                                 Impedido   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                                                           MARINA  PULIDO  DE  BARÓN            

JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                           YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS             

  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

Impedido   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

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