25904(12-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25904  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    Magistrado Ponente:   

Dr.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

                                     Aprobado Acta No. 96   

Bogotá, D.C., doce (12) de septiembre de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  casación  formulada  por  el  defensor del procesado Hipólito  Sastre  Ríos  contra la sentencia de abril 17 del año en curso por medio de la  cual  el  Tribunal  Superior  de Medellín confirmó la proferida por el Juzgado  Veintitrés  Penal  de  dicho  circuito  en noviembre 23 de 2.005, condenando al  referido  acusado  a  pena  privativa  de  libertad  de  54  meses  al  hallarlo  responsable  de  la  comisión de los delitos de acceso carnal abusivo con menor  de 14 años y lesiones personales.   

ANTECEDENTES:  

Según  reseñó  la  Fiscalía, “el  23  de  diciembre de 2004 el menor Juan Camilo Sosa Vélez, fue  llevado   por  su  progenitora  Amparo  del  Socorro  Vélez  Sepúlveda,  donde  Hipólito  Sastre  Ríos  a  la  Capilla  Jesús  de  la Misericordia ubicada en  fracción  territorial de Medellín, Barrio La Toma, carrera 36 No. 51-56, donde  fungía  como  sacerdote,  a  quien  se le atribuía poder de sanación; con esa  finalidad  llevaron  al  joven  buscando  remediarle  su  falta de control de la  vejiga, por cuanto a sus 12 años aún no lo había logrado.   

“Previo  al  procedimiento  para sanación la  denunciante  debió  asistir  con  el menor varias veces a misa, y para el 23 de  diciembre  de  2004  a  las  3  de la tarde que tenía la cita, lo acompañó su  progenitora.  A  la  hora  indicada  ingresaron al establecimiento, pero ante el  sitio  donde  estaba  el  ‘sacerdote’,  sólo se le permitió ingresar al menor,  habiendo  permanecido allí por espacio de 20 minutos, durante los cuales según  el  damnificado,  le  dijo  que  se  desvistiera  y  se acostara en una cama, lo  sometió  a  tocamientos por todo su cuerpo, lo besó le acarició el pene, y le  introdujo  el  dedo  por  el  ano,  salió de ahí y le comentó a su madre, fue  entonces  cuando  empezaron a indagar por él, hasta constatar que se trataba de  un falso sacerdote”.   

Por   tales  acontecimientos  la  Fiscalía  adelantó  el  respectivo  sumario contra Sastre Ríos y así lo acusó mediante  resolución  de  junio 7 de 2.005 de modo que ejecutoriada el 17 del mismo mes y  año  prosiguió  la  etapa de juzgamiento dictándose finalmente las sentencias  de fecha y sentido ya indicados.   

LA DEMANDA:  

En  confuso  escrito  que  omite  de  entrada  cualquier  análisis  sobre  el  carácter  de  la impugnación factible en este  evento,  es decir si su viabilidad lo es por la senda ordinaria o la excepcional  pues  ningún  análisis  le  merece la punibilidad legalmente prevista para los  delitos  objeto  de  condena  ni  mucho  menos los requisitos de procedencia del  medio  extraordinario  de  impugnación  y  también  con  evidente omisión del  principio  de  prioridad  de las causales de casación y de la subsidiariedad de  cargos  excluyentes,  el  defensor  recurrente  plantea  dos contra la sentencia  impugnada  “por  violación al derecho de defensa y al  debido  proceso,  al  amparo  de  la  causal  1  y  3”.   

Por   el   primero   -dice-   “el  fallador  incurrió en error in iudicando de hecho a través de  un  falso  juicio  de  identidad  o  de existencia de prueba por tergiversación  material  o  distorsión  total  del  sentido  en  conjunto  de  las pruebas, al  tomarlas  parcialmente y hacerles producir efectos probatorios que no se derivan  del fondo de su contenido”.   

En el segundo cargo pretende la nulidad de lo  actuado  por  violación  al  debido  proceso y al derecho de defensa por cuanto  -sin  más  argumentación  que  acreditare  el  reproche y su trascendencia- al  encartado  se  le  sindicó  en  la indagatoria por la comisión de un delito de  acto   sexual   con   menor   de  14  años,  pero  se  le  condenó  por  otros  punibles.   

Dedica  el  resto  de  su  libelo pero de una  manera  confusa  a  intentar  desarrollar el cargo propuesto como error de hecho  para  afirmar  que éste surgió  cuando el fallador tomó un grupo parcial  de  testimonios  y  prueba  pericial  para darles entera credibilidad y a la vez  desestimar  otros  de gran significado para el resultado final de una sentencia,  más  cuando  a  pesar  de  la  provisionalidad  de la definición de situación  jurídica  al  procesado no se le permitió ampliar su indagatoria en detrimento  de  su  derecho  a  controvertir  las  pruebas  allegadas  en  su  contra y a la  legítima defensa.   

Entremezcla luego algunos asertos que expresa  inferir  objetivamente  de  unas  pruebas  con  cuestionamientos  referidos a la  negativa  a  practicar  otras  que  en  el  curso de la actuación solicitó o a  admitirse   sus   pedidos  de  nulidad  del  proceso,  para  sostener  enseguida  infringido  el  principio  de investigación integral y concluir que el fallador  tomó  un segmento de la estructura probatoria y le dio el valor de totalidad en  dos  direcciones:  negando  o  haciendo  caso omiso a la práctica de una prueba  importantísima  recomendada por el mismo médico legista y no dando aplicación  al in dubio pro reo.   

CONSIDERACIONES:  

Siendo el objeto de este juicio un punible de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años  en concurso con otro de  lesiones   personales  con  incapacidad  para  trabajar  inferior  a  30  días,  cometidos  en  vigencia  de  la  Ley  599  de  2.000  que los sanciona con penas  privativas  de libertad cuyo máximo no excede de 8 años, incuestionable es que  el  recurso  extraordinario  procedía  sólo  por la vía excepcional en tanto,  dadas  las  condiciones  previstas  en  la  Ley  600 de dicho año, tal forma de  impugnación  se  hace factible en materia penal cuando se proponga en relación  con  sentencias  de  segunda  instancia  dictadas  por  jueces  diferentes a los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  o al Tribunal Penal Militar o por punibles  cuyo   máximo   de   pena   privativa   de   libertad   no   supere   los  ocho  años.   

Sin  embargo  la  propia  ley  condiciona  la  viabilidad   de   la   casación   en  esos  casos  y  la  admisibilidad  de  la  correspondiente   demanda  a  que  la  Corte  la  considere  necesaria  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  de  modo  que  concierne al demandante exponer de modo serio, claro y preciso la  argumentación  que  dinamice  la  discrecionalidad de la Sala en alguno de esos  propósitos o en ambos.   

En este evento desconoció el libelista dichos  elementos  de  procedencia  del  recurso y a más de no interponer el recurso en  esa  modalidad  omitió la exposición de cualquier argumento que hiciere ver la  necesidad  de  que  la  Sala  interviniera  en  la  búsqueda  de  alguno de los  señalados  objetivos,  esto  es  para  desarrollar  la  jurisprudencia  o  para  garantizar  derechos  fundamentales,  por  ello  no  otra  decisión atañe a la  Corporación  que  la  de inadmitir el libelo así formulado, sin que además se  aprecia  la existencia de algún motivo que faculte su intervención oficiosa en  términos del artículo 216 del Código de Procedimiento Penal.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la  demanda de casación formulada  por el defensor del procesado Hipólito Sastre Ríos.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                             ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE        LUIS        QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                              

JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

secretaria  

    

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