25749(07-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25749  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.014  

Bogotá, D.C., siete (7) de febrero de dos mil  siete (2007).   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Sala sobre la manifestación  de  desistimiento  elevada  por  el sentenciado CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ, en  relación con el recurso de casación sustentado por su defensor.   

ANTECEDENTES Y CONSIDERACIONES:  

1.  Mediante sentencia del 21 de diciembre de  2004,  el  Juzgado  1º. Penal del Circuito Especializado de Bogotá, condenó a  CARLOS  DANIEL BERNAL MÉNDEZ a las penas principales de 195 meses de prisión y  multa  de  812.5  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, como autor del  delito de secuestro simple agravado.   

2.  Interpuesto  recurso de apelación por la  defensa  técnica del procesado contra la decisión anterior, en fallo del 25 de  mayo  de  2005,  recibió  confirmación  por  parte  del  Tribunal  Superior de  Bogotá.   

3.  Notificado  de  la  sentencia  de segundo  grado,  en  escrito  fechado  el  18 de julio de 2005 (f. 17, c.T.) el procesado  CARLOS  DANIEL  BERNAL MÉNDEZ interpuso el recurso extraordinario de casación,  al  tiempo  que solicitó la designación de un defensor público por carecer de  medios   económicos   para   cubrir   los   costos   de   un   profesional   de  confianza.   

4.  En  auto  del 6 de septiembre de 2005, el  Magistrado  ponente  dispuso  dejar  las diligencias en Secretaría corriendo el  término  de  traslado  para  la  presentación  de  la  demanda  de casación y  calificó  de  improcedente  la solicitud del procesado para que se le designara  defensor  de  oficio,  por  cuanto  no  aparecía  constancia de la renuncia del  abogado que lo estaba asistiendo contractualmente (f. 27, c. T.).   

5.   Enterado   del   contenido   de  dicha  determinación,  en  escrito  del  11  de  octubre  de 2005, el procesado CARLOS  DANIEL  BERNAL  MÉNDEZ  expresamente  le  revocó  el  poder  a  su defensor de  confianza  e  insistió  en  la  designación  de un defensor de oficio para que  presentara en su nombre la demanda de casación (f. 35, c. T.).   

6. Así, en auto del 14 de octubre de 2005, el  Magistrado  sustanciador dispuso oficiar a la Defensoría del Pueblo en donde se  designó  a  la doctora Elcidia Molina Méndez, quien mediante escrito del 28 de  abril   de  2006  (f.  68)  presentó  memorial  manifestando  que  “una   vez   estudiado   el  proceso,  considero  que  no  resulta  procedente  la  sustentación  del  recurso, atendiendo al hecho de no encontrar  ilegalidad  alguna  en  la sentencia de segunda instancia, o causal en que pueda  fundamentar la demanda”.   

7. En auto del 23 de mayo de 2006 el Tribunal  Superior  de  Bogotá  entendió  que  lo  expresado  por  la defensora pública  apuntaba  a  desistir  del  recurso  extraordinario  de  casación,  y  así  lo  admitió,  ordenando  en  consecuencia  remitir  las  diligencias  al juzgado de  origen (f. 75).   

8.  Sin  embargo  y  habida  cuenta  que  los  términos  judiciales  estuvieron  suspendidos entre el 2 y el 15 de mayo de ese  año,  mediante  constancia  secretarial  del  5 de junio de 2005 se reanudó el  término  para  la  presentación  de la demanda de casación, precisándose que  dicho  lapso  vencía  el  7  siguiente,  fecha  en  que  un  abogado a quien el  procesado    le    confirió   poder   presentó   el   correspondiente   libelo  sustentatorio.   

9.   Descorrido   el   traslado  a  los  no  recurrentes,  el  proceso  se remitió a la Corte para el trámite subsiguiente,  procediéndose  en  auto  del  29 de agosto de 2006 a calificar la demanda en el  sentido  de  inadmitirla  al tiempo que se dispuso correr traslado oficioso a la  Procuraduría  Delegada  en  lo  Penal tras advertir una posible vulneración de  garantías fundamentales en la dosificación punitiva.   

10.   Encontrándose   el   asunto   en  la  Procuraduría  para  la emisión del respectivo concepto, el procesado presentó  memorial  en  el  que  manifiesta  que  desiste  del  recurso  extraordinario de  casación,  solicitud  que  una  vez  puesta  en  conocimiento  de  su  defensor  contractual fue coadyuvada.   

11. En estas condiciones, el interrogante que  le  corresponde  despejar  a la Corte es si la manifestación que hacen ahora el  procesado  y  su defensor, ratifica la admisión del desistimiento efectuada por  el  Tribunal en el auto del 23 de mayo de 2006, caso en el cual se impondría la  nulidad  de  lo  actuado  con posterioridad a dicha determinación; o si, por el  contrario,  el trámite surtido hasta ahora permite considerar inexistente dicho  proveído,  debiéndose  entonces  proseguir  con  las  facultades oficiosas que  activó la Sala al calificar la demanda.   

Revisados  los actos procesales ejecutados en  el  presente  asunto durante la segunda instancia, la Sala considera que el auto  mediante  el  cual el Tribunal Superior de Bogotá admitió el desistimiento que  entendió  presentado por la defensora pública es inexistente y carece de poder  vinculante capaz de viciar la actuación posterior.   

Lo  anterior  es así, si se tiene en cuenta,  primero,  que  fue  el  propio  sindicado,  quien  en ejercicio del derecho a la  defensa  material  hizo  expresa  su intensión de cuestionar la legalidad de la  sentencia  de  segundo  grado,  manifestación  de  voluntad  que  fue  firme  y  decidida,  pues  no  de otra manera podría valorarse su actitud, cuando ante la  decisión  del  Magistrado Ponente de considerar improcedente la designación de  un  abogado  de  oficio  porque  el  de  confianza no había renunciado al poder  conferido,  optó  por  exponer  los motivos por los cuales dicho profesional no  continuaría  asistiéndolo  en su defensa e insistió en la necesidad de que se  le  proveyera  de  abogado,  pues  a su juicio “ahora  más    que    nunca”    requería    “urgentemente  que presente la Demanda de casación”  .  Segundo,  porque una vez designada la  defensora  pública,  dicha  profesional emitió un concepto sobre la viabilidad  de   presentar   demanda   de   casación,  más  no  elevó  una  petición  de  desistimiento  del  recurso  extraordinario,  como no lo podía hacer, pues esta  facultad  debe ser expresa en los casos en que se actúa en virtud de un mandato  como  lo dispone el artículo 70 del  Código de Procedimiento Civil y más  específicamente  el  inciso  3º  del  artículo  343 de la misma normatividad,  porque  se trata de un derecho del que sólo puede disponer la parte interesada.  Con  mayor razón cuando la defensa se ejerce de manera oficiosa, ya que si bien  en  estos  casos  no  media  un  acuerdo  de  voluntades  sobre  la  gestión  a  desarrollar  entre  el  procesado  y  el  abogado,  no puede desconocerse que el  origen  de  su  designación  emerge  de  la propia judicatura precisamente para  procurar  la  garantía  de  los derechos fundamentales de quienes se encuentran  vinculados  a  un  proceso  penal.  Entender  lo  contrario,  sería  tanto como  sostener  que  el  defensor  de  oficio  goza  de facultades más amplias que el  contractual,  pudiendo  incluso  disponer de los derechos del sindicado, lo cual  resultaría una paradoja.   

Además,  porque  no  aparece  acreditado con  constancia  alguna  en  el  proceso,  ni  manifestación  de la citada defensora  pública,  en  el  sentido  de  haber  enterado al sindicado del concepto que le  mereció  el  estudio  que  ella  hizo de la actuación con el fin de evaluar la  posibilidad  de  sustentar  el  recurso  de  casación con base en alguna de las  causales previstas en la ley.   

Por el contrario, el proceder de CARLOS DANIEL  BERNAL  MÉNDEZ  es  indicativo de que agotaría sus posibilidades de defensa en  sede  de  casación. A esta situación, se le suma el desorden de la Secretaría  del  Tribunal  en  el  manejo  del  expediente,  pues  todo  condujo a que se le  notificara  del  auto  admisorio del supuesto desistimiento, con posterioridad a  la  presentación  de  la  demanda  por  parte  de  un  abogado  contratado  por  aquél.   

Obsérvese entonces, que proferido el auto del  23  de  mayo  de  2006,  mediante el cual se aceptó el desistimiento al recurso  extraordinario  de  casación,  que  el  Tribunal  creyó solicitó la defensora  pública,  el  5  de  junio  se enviaron telegramas al Ministerio Público, a la  defensora  pública y se libró despacho comisorio a la cárcel de Cómbita, con  el  fin  de  notificar  la  decisión  a  los  sujetos  procesales. Sin embargo,  mediante  constancia  secretarial  de  la misma fecha -5 de junio- se reanudaron  los  términos  para la presentación de la demanda de casación, advirtiéndose  que vencía el 7 del mismo mes y año.   

La  demanda, entonces, fue presentada el 7 de  junio  de  2006  por el defensor designado por el sindicado, quien evidentemente  desplazó  a  la  abogada  de  la defensoría pública. No obstante, del auto en  mención  se  notificaron  personalmente, el 12 de junio el Ministerio Público,  el  13  el  Fiscal  y el 16 el procesado CARLOS DANIEL BERNAL MÉNDEZ, según el  despacho  comisorio  devuelto  en  esa  misma  fecha al Tribunal, vía fax. Para  notificar  a  los  demás  -el  defensor-  el  23  de junio de 2006 se procedió  mediante anotación en estado.   

Aún así, a partir del 8 de junio de 2006 se  corrió  el  traslado  a los no recurrentes y en esas condiciones se remitió el  proceso a la Corte.   

Como  se  ve,  la  actuación  reseñada  en  precedencia  deja  claramente  al descubierto que el sindicado no convalidaba la  actuación  de  la  defensora  pública,  tanto  así,  que cuando finalmente se  enteró  de  la admisión del desistimiento el ya había designado un abogado de  su  confianza,  quien  presentó  la demanda de casación en término, según la  constancia secretarial del 5 de junio del año anterior.   

Así, bajo esta perspectiva, la calificación  que  hiciera  la  Corte  del  libelo sustentatorio del recurso extraordinario no  puede  entrañar vicio alguno, pues simplemente hizo prevalecer los derechos del  sentenciado,  y  en  esa  medida, pese a encontrar incorrectamente presentados y  desarrollados  los cargos propuestos, estimó procedente acudir a las facultades  oficiosas  que le confiere el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, tras advertir  una  posible  vulneración  de garantías en el proceso de individualización de  la  pena al tomarse como criterio para tal efecto una circunstancia genérica de  agravación no deducida en la acusación.   

En   estas  condiciones,  la  solicitud  de  desistimiento  presentada  ahora  directamente por el procesado y avalada por su  defensor  contractual  resulta  improcedente,  pues  se hizo después de haberse  adoptado por la Sala la decisión correspondiente al respecto.   

Aún  así,  advertida  la  vulneración  de  garantías  fundamentales  del  procesado,  lo  que  corresponde es continuar el  trámite  pertinente  con  miras  a  su  protección  oficiosa si a ello hubiere  lugar,  disponiendo  reanudar  el  traslado  al  Ministerio  Público para estos  específicos efectos.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.  Negar  por  improcedente  la solicitud de  desistimiento    elevada    por    el    procesado    CARLOS    DANIEL    BERNAL  MÉNDEZ.   

2.  Reanúdese  el  traslado  al  Ministerio  Público  para  que  emita  concepto sobre la posible vulneración de garantías  fundamentales  advertida en el auto mediante el cual se inadmitió la demanda de  casación.   

3.  Contra  esta decisión procede recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                          

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                  

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

                                                                                   

    

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