25721(23-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25721  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

  Magistrada Ponente:  

                                       MARINA PULIDO DE BARÓN   

                                        Aprobada Acta N°133   

Bogotá,  D.  C., noviembre veintitrés (23)  dos mil seis (2006)   

VISTOS  

          Procede   la   Sala   a   emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  JUAN  CARLOS  GARCÍA  PÉREZ,  requerido  por  el  gobierno  de los  Estados Unidos de Norte América.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante la Nota Verbal Nº0924 del 18 de  abril  de  2006,  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América solicitó la  detención  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano JUAN   CARLOS  GARCÍA  PÉREZ,  quien  es  requerido  por las autoridades judiciales de ese país para comparecer en juicio  por  delitos  federales  de  narcóticos  y  lavado  de  activos. La captura fue  decretada  por  el  Fiscal  General de la Nación mediante resolución del 24 de  abril  siguiente,  haciéndose efectiva por miembros de la Policía Judicial dos  días después.   

2.   La   misma   Embajada  formalizó  la  reclamación  el  22 de junio de 2006, mediante la nota verbal Nº1528, ocasión  en  la  cual  aportó  los  siguientes  documentos  debidamente  autenticados  y  traducidos al castellano:   

(i) Acusación Nº 1-06-CR-134, dictada el 15  de  marzo  de 2006 por un Gran Jurado del Tribunal de los Estados Unidos para el  Distrito   Septentrional   de   Georgia,  por  cuyo  medio se acusa al señor GARCÍA  PÉREZ   de   concierto   para  infringir  las  leyes  antinarcóticos  de  los  Estados  Unidos y de realizar operaciones de lavado de  activos.   

(ii)  Declaraciones  de  apoyo  rendidas por  Sandra E, Strippol, Asistente  Fiscal  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito Septentrional de Georgia y de  Paul  D.  O´Brien,  Agente  especial de Inmigración y Aduanas del mismo país.   

(iii) Trascripción  de las normas que describen los delitos atribuidos al  requerido  en  extradición,  así  como  las  sanciones  que  ellas aparejan y,   

(iv) Los datos correspondientes al documento  de  identidad  del  ciudadano  reclamado en extradición, el lugar y la fecha en  que  nació,  su  sitio  de  residencia  en  Colombia  y  una   fotografía  suya.   

3.  El  Ministerio  de Relaciones Exteriores  conceptuó  que  por  no existir convenio aplicable al caso, es procedente obrar  de  conformidad  con  las  normas pertinentes del Código de Procedimiento Penal  colombiano.  A  su  vez,  la  Viceministra  de Justicia y del Derecho dispuso el  envío  del  expediente  a esta Sala, con el propósito de que rinda el concepto  que por mandato legal le es propio.   

4.   Recibida   la   actuación  por  esta  Colegiatura,  mediante  auto  del  13  de  junio  de  2006  se  hizo  conocer de  JUAN   CARLOS   GARCÍA   PÉREZ    el  derecho de designar apoderado, como así lo hizo. El 9 de agosto  se  ordenó  correr  traslado  a los intervinientes por el término de diez (10)  días  para  que  solicitaran  las pruebas que estimaran necesarias en relación  con  el  concepto  que  debe  rendir esta Corporación, lapso durante el cual la  defensa  elevó petición en tal sentido, denegada por la Sala mediante auto del  12  de  septiembre,  dada  la  abierta improcedencia de los medios de prueba que  fueron solicitados.   

En  firme  la  anterior  determinación,  se  corrió  traslado  a la Procuradora Tercera Delegada para la Casación Penal y a  la  defensora  del  señor  GARCÍA PÉREZ,  para  que si a bien lo tenían, presentaran alegatos conclusivos,  concurriendo  a  rendirlos  sólo la primera. En cambio, durante ese mismo lapso  la   defensora   presentó  renunció  al  mandato  que  le  fuera  otorgado  y,  seguidamente,  el  ciudadano requerido en extradición solicitó se le designara  defensor  de  oficio, motivo por el cual, para garantizar su derecho de defensa,  así  lo  dispuso  la  Sala  mediante  auto del 12 de octubre del presenta año,  defensor  que  tomó  posesión  del  cargo  el  día  23  del mismo mes y año.   

A  la  postre el nuevo defensor no presentó  alegatos  de conclusión, en total coincidencia con la voluntad del reclamado en  extradición  quien  en  memorial  visible  a  folio  43  del  diligenciamiento,  manifestó  su  renuncia  expresa a dicho término, en espera de la emisión del  concepto de la Sala.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  sugiere  a  la  Sala  emitir concepto favorable en torno a la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano JUAN CARLOS  GARCÍA   PÉREZ,   puesto   que  considera  que  los  documentos  que  soportan  la  petición respectiva, se ajustan a los requisitos  formales  establecidos  en  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  Ley 906 de 2004, aplicable al presente evento.   

En  tal  sentido, manifiesta la Delegada del  Ministerio  Público que el Gobierno de los Estados Unidos, por intermedio de su  representación  diplomática  acreditada  en  el  país, aportó los documentos  exigidos  y debidamente autenticados a través de los cuales da fe de los hechos  que   motivan  el  requerimiento  del  ciudadano  nacional,  acompañando  a  su  petición  copia  de  las  disposiciones penales presuntamente infringidas y dos  declaraciones  de  apoyo que informan sobre las circunstancias que han originado  su convocatoria a juicio criminal.   

Igualmente,   agrega  la  Procuradora,  la  documentación  remitida  demuestra la plena identidad del solicitado. También,  a  partir  de  la información suministrada es posible concluir que la actividad  delictiva  que se atribuye al nacional se encuentra consagrada como delito en la  legislación  nacional,  bajo  las  denominaciones  de concierto para delinquir,  lavado   de  activos  y  tráfico,  fabricación  y  porte  de  estupefacientes,  conductas  punibles  que  tienen  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo  quantum   hace  viable  la  extradición  por  razón  o  con  ocasión  de  ellas.  Y,  finalmente, resulta  predicable  la  equivalencia  entre el acto por el cual se ha convocado a juicio  al  nacional  colombiano  y  aquél  que  prevé  la  legislación  nacional con  idénticos  propósitos  en  la  estructura  del  proceso  penal, toda vez que a  través  de  una  y  otra  se  hace  una  descripción precisa de los hechos que  conducen  a  su  enjuiciamiento  y  las  normas  penales  en  que se adecuan las  conductas que le son imputadas.   

Por  lo  anterior,  estima procedente emitir  concepto  favorable,  solicitando  que,  si  a ello accede esta Corporación, se  conmine  al  Gobierno  Nacional para que en caso de conceder la extradición del  señor  GARCÍA  PÉREZ,  su  entrega  se  condicione  a  que  no  sea  juzgado por hechos diversos de los que  motivan  esta solicitud de extradición, ni por conductas cometidas antes del 17  de  diciembre  de  1997,  ni  sometido a castigos diferentes a los que prevé la  legislación nacional.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

El artículo 35 de la Constitución Política  autoriza  la  extradición  de  colombianos por nacimiento cuando son reclamados  por  delitos  cometidos  en  el  exterior,  siempre  que  las  conductas que los  originan  también  estén  catalogadas  de  esa manera en la legislación penal  interna  y  no  verse  sobre  delitos  políticos.  Además,  el  referido canon  constitucional  prescribe  que  la  extradición  no  procede cuando se trata de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación del Acto Legislativo 1 de  1997, esto es, antes del 17 de diciembre de 1997.   

En ese orden de ideas, preciso es señalar a  manera  de  introducción, que de acuerdo con la solicitud de extradición y sus  documentos  anexos  fácil  se  concluye  que  las  conductas  delictivas que se  imputan  al  ciudadano  colombiano  JUAN CARLOS GARCÍA  PÉREZ  no versan sobre delitos políticos, conclusión  a  la  que  se llega luego de observar cómo los cargos por los que es requerido  ante  una  Corte Federal de los Estados Unidos de Norte América versan sobre la  presunta   comisión   de   delitos   federales   de  narcóticos  y  lavado  de  activos.   

En igual sentido, del pliego acusatorio y de  los  testimonios  de  apoyo  aportados  en  este  trámite,  se  infiere que las  conductas  de  cuya  comisión  se  acusa  el  requerido  en  extradición hacen  referencia  a  delitos  que  pueden estimarse ocurridos en el exterior, conforme  los  criterios  que  consagra el artículo 14 del Código Penal, particularmente  porque  sus resultados se produjeron o debían producirse en los Estados Unidos,  ocurridas  con  posterioridad  al  17  de  diciembre  de 1997, particularmente a  partir  de  septiembre de 2003 y con continuación hasta el 15 de marzo de 2006.   

Precisado  lo  anterior  y  como  quiera que  según  lo expresó el Ministerio de Relaciones Exteriores, no existe tratado de  extradición  vigente  entre  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de América, el  concepto  que  debe emitir esta Corporación sobre la viabilidad de otorgar o no  la  extradición  solicitada,  debe  fundarse  en  el  presente  evento,  en  lo  dispuesto  en los artículos 493, 494 y 495 del estatuto procesal penal, Ley 906  de  2004,  por  motivo  de  la  época en que se reputan cometidas las conductas  punibles  por las cuales las autoridades judiciales extranjeras han proferido la  acusación  contra  el  ciudadano  reclamado en extradición y que, según ya se  mencionó,  vienen  siendo realizadas continuamente desde el año 2003 hasta por  lo  menos  en  la  fecha de proferimiento del indictmen  -15 de marzo de 2006-.   

De forma que, como así ha tenido ocasión de  precisarlo  la  Sala  en  asuntos  similares  al  que  se  examina  –Cfr.  Autos  de  extradición del 4 de  abril   de   2.006   radicado  No.  24.187  y  25  de  julio  de  2006  radicado  25171-, por versar las acusaciones contra el ciudadano  requerido   en   extradición   sobre  ilícitos  de  conducta  permanente  cuya  ejecución  se  estima cumplida con el último acto, tal circunstancia determina  que  sea  el  nuevo estatuto procesal penal -Ley 906 de  2004-   el   llamado   a   disciplinar   el  presente  trámite.   

Por  ello,  se  impone  determinar  si  se  encuentran  satisfechos  los  requisitos  relativos  a  la  validez formal de la  documentación  allegada  por  el país requirente, la demostración plena de la  identidad  de  la  persona solicitada, el cumplimiento del principio de la doble  incriminación  según  el  cual  el   hecho  que  motiva la petición debe  también  estar  previsto  como  delito  en Colombia, y estar reprimido con pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferir a cuatro años y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero con la resolución de  acusación del sistema procesal colombiano.   

Pues bien, en relación con cada uno de tales  aspectos se tiene:   

Validez formal de la documentación aportada  en apoyo de la petición de extradición:   

         

Según  lo  establece el artículo 495 de la  Ley  906  de  2004,  la  solicitud  de  extradición  debe  efectuarse  por vía  diplomática  y  de manera excepcional por la consular o de gobierno a gobierno,  adjuntando  copia  auténtica  del  fallo  o  de  la  acusación proferida en el  extranjero  con  indicación de los actos que determinan la petición, así como  del  lugar  y fecha en que fueron ejecutados, los datos que permitan identificar  plenamente  al  reclamado  y  copia  auténtica  de  las  disposiciones  penales  aplicables  al  caso,  documentos  todos  que  deben  ser  expedidos en la forma  establecida  por  la  legislación  del  reclamante, traducida al castellano, si  fuere el caso.   

A  su  vez,  el artículo 259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  Decreto  2282 de 1989, dispone en el  numeral  118  de  su  artículo 1º que los documentos públicos otorgados en un  país  extranjero  por  uno de sus funcionarios o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que  se  otorgaron  acorde a la ley del respectivo país. La firma del cónsul o  agente  diplomático  se  abonará por el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,  y  si se trata de agente consultar de un país amigo, se autenticará  previamente  por  el  funcionario  competente  del  mismo  y los de éste por el  cónsul  colombiano,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25 y el inciso último del  artículo  495  del estatuto procesal penal -Ley 906 de  2004-.   

         

Por   tanto,   la  validez  formal  de  la  documentación  apunta  a  verificar  que los soportes con base en los cuales el  Estado  requirente  solicita  la  entrega  de  una  persona  en extradición, se  sujeten a las referidas exigencias formales.   

         

          Advertido  lo  anterior  se  tiene  que  el  Gobierno de los Estados  Unidos   de   América  solicitó  por  vía  diplomática  la  extradición  de  JUAN  CARLOS GARCÍA PÉREZ a  través  de  su  Embajada  en  Colombia,  anexando  copia  de  la resolución de  acusación  Nº  1-06-CR-134,  dictada el 15 de marzo de 2006 por un Gran Jurado  del   Tribunal   de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Septentrional  de  Georgia,   en  la  cual  se  relacionan  las  conductas  objeto de censura, así como los lugares y fechas de  su  ocurrencia.  Igualmente  se allegó copia de la orden de detención expedida  en  contra  del  señor  GARCÍA  PÉREZ  para   dar   respuesta   a   los  cargos  que  se  le  imputan,  las  declaraciones  juradas  de apoyo rendidas por Sandra E,  Strippol,  Asistente Fiscal de los Estados Unidos para  el  Distrito  Septentrional  de  Georgia  y  de Paul D.  O´Brien,  Agente  Especial  de Inmigración y Aduanas  del  mismo  país,  por cuyo  conducto  se narran los pormenores de la acusación, se especifican los datos de  identidad  del ciudadano solicitado y se relacionan las disposiciones normativas  aplicables al caso.   

          Los   referidos   documentos  obran  en  traducción  al  castellano  certificada  y  autenticada  conforme  a la legislación prescrita por el Estado  requirente,   cuentan   con  la  certificación  de  autenticidad  expedida  por  Jason  E.  Carter,  Director  Asociado  de  la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia  de  los  Estados Unidos, División de lo Penal, reconocido en tal condición por  el  Procurador  del  mismo  país.  Igualmente  aparece  certificación sobre la  referida  documentación  suscrita por Codoleezza Rice,  Secretaria  de Estado de Estados Unidos y Patrick    O.   Hatchett,   Auxiliar   de  Autenticaciones  del Departamento de Estado, cuya firma aparece autenticada ante  la Cónsul de Colombia en Washington, D.C.   

Por tanto, este primer requisito se tiene por  legalmente satisfecho.   

Demostración  plena  de la identidad de la  persona solicitada en extradición   

El anunciado aspecto apunta a establecer que  la  persona  procesada -acusada o condenada-  en  el  país  reclamante,  es  la  misma sometida al trámite de  extradición,  sin  que ello implique que esta Sala deba determinar su verdadera  identidad, bastando con la citada coincidencia.   

En  el presente asunto, el Estado requirente  aportó   información   suficiente   para   la  individualización  del  señor  JUAN    CARLOS    GARCÍA    PÉREZ,    dando   a   conocer  que  es  nacional  colombiano,  nacido  el 22 de mayo de 1963, portador de la  cédula     de     ciudadanía    79’272.009.  Igualmente  se  adjunto una fotografía suya y el lugar de  su residencia en la ciudad de Bogotá.   

Resulta  verdad incontrastable que los datos  consignados   en  la  solicitud  coinciden  con  los  de la persona que fue  capturada  dentro  del  presente trámite, cuya ubicación se obtuvo a partir de  las  labores de investigación adelantadas por la Dirección Central de Policía  Judicial  de  la Policía Nacional, sin que se encuentre cuestionada la falta de  coincidencia  entre una y otra, como se deduce del acta de derechos suscrita por  el  señor  GARCÍA PÉREZ al  momento  de  ser  aprehendido  y  enterado  de  las  razones  que  motivaron  su  detención.   

Igualmente,  el  referido  requisito aparece  corroborado  si  en  cuenta  se tiene que la persona capturada se identificó en  ese  momento  con la misma cédula de ciudadanía a la que se hace referencia en  la  solicitud  de  extradición y en virtud del cotejo dactiloscópico efectuado  por  la  Policía  Nacional,  a partir del cual se estableció la uniprocedencia  entre  las  huellas  dactilares  del aprehendido y las que reposan en la tarjeta  decadactilar  de  la Registraduría Nacional de Estado Civil correspondientes al  ciudadano   JUAN  CARLOS  GARCÍA  PÉREZ.   

          En  suma,  encuentra  la  Sala  que  están plenamente satisfecha la  exigencia de la plena identidad del solicitado en extradición.   

          Doble incriminación   

Como  lo tiene dicho en forma reiterada esta  Sala,  el  cotejo  que  ha de efectuarse en orden a verificar la concurrencia de  este  presupuesto,  debe  hacerse  mediante  remisión  a los preceptos internos  vigentes  para  el  momento  en que se rinda el concepto, de manera que, en esta  materia,  resulta improcedente la aplicación del principio de favorabilidad con  ocasión  del tránsito legislativo, en cuanto los preceptos del país requerido  no  son  objeto  de  aplicación  por  parte del Estado reclamante -Cfr.  Concepto  del  22  de  julio  de 2004. Rad. 22206-.   

Al   ciudadano   Colombiano   JUAN  CARLOS  GARCÍA PÉREZ se le requiere  para  que  comparezca  en  juicio  ante  la  Corte de los Estados Unidos para el  Distrito  Septentrional  de  Georgia,  como  quiera que con fecha 15 de marzo de  2006  un  Gran  Jurado  profirió en su contra y en contra de otras personas, la  resolución  de  acusación  Nº  1-06-CR-134  por cuyo medio se le formulan los  siguientes cargos:   

“CARGO  UNO   

A  partir  de  un fecha desconocida para el  gran  jurado,  pero  al  menos por el 9 de septiembre de 2003 o alrededor de esa  fecha,  con  continuación hasta o aproximadamente la fecha en que se dicta esta  acusación,  dentro  del  Distrito  septentrional  de Georgia, Bogotá-Colombia,  Nueva  York-  Nueva York y en otros lugares JUAN CARLOS GARCÍA PÉREZ junto con  otros  conocidos  como   desconocidos para el gran jurado, con conocimiento  de  causa  e  intencionadamente se conbinaron, concertaron… para infringir las  leyes  de  los  Estados  Unidos de América, a saber: las Secciones 1956 (a) (1)  (A)  (i)  y  1957  del  Título  18  del  Código  de  los Estados Unidos, de la  siguiente   manera:   (1)  realizar  e intentar realizar una operación financiera que afectaba el comercio  interestatal  y con el extranjero… operación que involucra el producto de una  actividad   ilícita  especificada,  esto  es,  la  importación,  ocultamiento,  compra,  venta  y otras negociaciones con sustancias controladas, conminada bajo  las  leyes  de  los estados Unidos de América, con la intención de promover la  realización   de   tal   actividad   ilícita   especificada;   y  (2)  ocultar  y disfrazar la naturaleza,  la  ubicación,  el  origen,  la  titularidad y el control del producto de dicha  actividad  ilícita  especificada,  sabiendo  que la propiedad involucrada en la  operación  financiera  consistía  del  producto  de  alguna forma de actividad  ilícita;  y (3) a sabiendas  realizó,  intentó  realizar,  causó,  ayudó  e  instigó  a  otros  para que  realizaran  operaciones  monetarias  con  propiedad  derivada  de delitos con un  valor mayor de US$10.000.    

CARGO DOS  

Desde  una  fecha desconocida para el gran  jurado,  pero  al menos por el 9 de septiembre de 2003 o alrededor de esa fecha,  con  continuación  hasta  la fecha que se dicta la acusación o aproximadamente  en  esa  fecha,  en el Distrito Septentrional de Georgia y en otros lugares JUAN  CARLOS  GARCÍA  PÉREZ junto con otros conocidos como desconocidos para el gran  jurado,   con   conocimiento   de   causa  e  intencionadamente  se  combinaron,  concertaron…  para  infringir  la  Sección  841  (a)  (1)  del Título 21 del  Código  de los Estados Unidos, esto es, intencionadamente ayudaron e instigaron  la  distribución  de  al  menos cinco kilogramos de una mezcla que contenía la  cocaína,   una   sustancia  controlada  de  la  Tabla  II  y  otras  sustancias  controladas  por  y a través del lavado del producto de la venta de la cocaína  y otras sustancias controladas.   

Todo en violación a las Secciones 841 (b)  (1)  (C)  y 846 del Título 21 del Código de los Estados Unidos y la Sección 2  del Título 18 del Código de los Estados Unidos.   

CARGO TRES  

A  partir de una fecha desconocida para el  gran  jurado,  con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  se  combinó,  concertó  …   para  infringir la sección 841 (a) (I) del Título 21 del  Código   de   los  Estados  Unidos,  esto  es,  con  conocimiento  de  causa  e  intencionadamente  distribuir  al menos  cinco kilogramos de una mezcla que  contenía la cocaína, una sustancia controlada de la Tabla II.   

Todo en violación a las secciones 841 (b)  (I)   (A)   (ii)   y  846  del  del  Título  21  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

CARGOS CUARTO AL DIECIOCHO  

En  las fechas indicadas a continuación o  alrededor  de  esas  fechas,  en el Distrito Septentrional de Georgia y en otros  lugares,  el  acusado  JUAN  CARLOS  GARCÍA  PÉREZ  y  otros  acusados como se  especifica  más  abajo,  ayudados  e  instigados  entre  sí y por otros tantos  conocidos  como  desconocidos  para  el  gran  jurado, con conocimiento de causa  realizaron  e  intentaron  realizar  operaciones  financieras  que  afectaron el  comercio  interestatal  y  con  el  extranjero  (1) Operaciones que involucraron  elproducto  de  una  actividad  ilícita especificada, esto es, la importación,  ocultamiento,  compra,  venta  y otras negociaciones con sustancias controladas,  conminada  bajo  las  leyes de los estados Unidos de América, con la intención  repromover   la  realización  de  tal  actividad   ilícita  especificada;  (2)Ocultar  y  disfrazar la naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad  y  el  control  del producto de tal actividad ilìcita especificada, a sabiendas  que  la  propiedad  involucrada  en  las  operaciones financieras consistía del  producto de alguna forma de actividad ilícita:   

CARGO            

FECHA   

TRANSACCION            

ACUSADOS   

ADICIONALES            

CANTIDAD   

APROXIMADA            

FONDOS   

TRANSFERIDOS A  

4            

   

16-IX-03            

   

Ninguno            

   

$85.176            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

5            

   

16-IX-03            

   

ninguno            

   

$29.856            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

6            

   

29-X-03            

Moises  Alberto   

Tejeda            

   

$153.491            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

7            

31-X-03             

Moises  Alberto   

Tejeda            

   

$12.248            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

8            

   

17-XI-03            

Moises  Alberto   

Tejeda            

   

$15.104            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

9            

   

01-III-04            

Andrés  Rodríguez             

   

$129.292            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

10            

   

05-III-04            

Andrés  Rodríguez             

   

$40.463            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

11            

   

10-III-04            

Andrés  Rodríguez             

   

$50.864            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

12            

   

02-VI-04            

Graciliana  Monroy   

Manuel Báez            

   

$6.000            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

13            

   

22-XII-05            

Ninguno             

   

$156.844            

Sun    Trust  Bank   

Atlanta, Georg.  

14            

   

28-XII-05            

Ninguno             

   

$270.170            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

15            

   

10-I-06            

Ninguno             

   

$14.010            

BB&T  Bank   

Lilburn, Georgia  

16            

   

8-III-06            

Ninguno             

   

$64.385            

Sun    Trust  Bank   

Atlanta, Georg.  

17            

   

9-III-06            

Ninguno             

   

$58.115            

Sun    Trust  Bank   

Atlanta, Georg.  

18            

   

13-III-06            

Ninguno             

   

$113.632            

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Todo  esto  en violación de las secciones  1956  (a)  (1)  (A)  (i), 1956 (a) (1) (B) (i) y 2 del Título 18 del Código de  los Estados Unidos”.   

Por  su  parte,  las  disposiciones  que se  reputan  infringidas, según consta en los documentos anexos a la solicitud, son  como se precisa a continuación:   

“Sección 841  del Título 21. Actos Prohibidos. A.   

a)  Salvo  lo  que  se  autorice  en  este  subcapítulo,  será  ilegal  que  cualquier persona con conocimiento de causa o  intencionadamente,   

    

1. Fabrique,   distribuya   o  dispense  o  posea  con  intención  de  fabricar, distribuir o dispensar una sustancia controlada; o   

2. Cree,  distribuya  o  dispense  o  posea  con  intención  de   fabricar, distribuir o dispensar una sustancia de imitación.     

(b) Las penas  

Salvo lo previsto en las Secciones 859, 860  o  861 de este título, el que delinca en violación de la subsección (a) será  castigado con las penas siguientes:     

1. (A)  En el caso de una violación conserninete a la subsección (a)  de esta sección que  trata de     

(ii)  5  kilogramos o más de una mezcla o  sustancia   que  contenga  una  cantidad  perceptible   de  (II)  cocaína.   

El que cometa tal violación a la ley será  castigado  con la pena de prisión por un término de cuando menos 10 años y no  mayor  que  la cadena perpetua y si la muerte o grave daño corporal resulta del  uso  de  tal  sustancia, será castigado con la pena de prisión por un término  de  cuando  menos  veinte años y no mayor que la cadena perpetua, con una multa  que  no  deberá  exceder  de  lo autorizado en el título 18 o US$4’000.000  si  el  reo  es individuo. o  US$10’000.000  si el reo  no  lo  es  cualquier  monto  que  sea  mayor  o  podrá ser castigado con ambas  penas…  A  pesar  de lo previsto en la Sección 3583 del Título 18, cualquier  pena  impuesta de acuerdo con este párrafo, de no existir antecedente semejante  o  condena  anterior, le impondrá al reo un término de libertad supervisada de  cuando menos 5 años, además de la cadena de prisión… “.   

“Sección 841  del Título 21. tentativa y concierto.   

El  que  intente  o concierte para cometer  cualquiera  delito  definido en este subcapítulo será castigado con las mismas  penas  que se prevén para el delito cuya comisión era objetivo de la tentativa  o el concierto”.   

Sección  1957  del  Título   18.   Realizar   operaciones  monetarias  con  bienes  procedentes  de  actividades ilícitas especificadas.   

(a)   El   que,  en  cualquiera  de  las  circunstancias  detalladas  en  la  subsección   (d),  con conocimiento de  causa  realice  o  intente  realizar  en  una  operación  monetaria  con bienes  obtenidos  por  medio  de  un  delito  y  el valor de los bienes sea superior de  US$10.000  y  se  deriven de una actividad ilícita especificada será castigado  de acuerdo con la subsección (b).   

(b)             (1) Salvo por lo que se indica en  el  inciso  (2),  la  comisión  de  un  delito  previsto  en  esta  sección se  castigará   con  una multa de acuerdo con el Título 18 del Código de los  Estados  Unidos,  o  con  la  pena  de hasta diez años de prisión, o con ambas  penas.   

                     (2)  El  Tribunal  podrá  imponer una multa alteran a la que se prevé en el inciso (1),  la  cual no podrá exceder del doble del valor de los bienes obtenidos por medio  del delito objeto de la operación.   

        Sección  2.  Título  18. Autores   

     

a. El  que  cmeta  un  delito en contra de los Estados Unidos o apoye,  instigue,  aconseje, ordene, induzca o logre su perpetración será castigado en  calida de autor.     

     

a. El  que  intencionalmente  cause  que  se  lleve a cabo un acto, el  cual,  si  el u otro lo realizara directamente sería un delito en contra de los  Estados Unidos, será castigado en calidad de autor.     

Así  las cosas, razonablemente se concluye  que  las  conductas  por  las  cuales  se acusó a JUAN  CARLOS  GARCÍA  PÉREZ  se encuentran tipificadas como  delitos en el Código Penal colombiano, así:   

Artículo 340, modificado por el artículo  8º  de  la  Ley  733  de  2002  y  por  el  artículo 14 de la Ley 890 de 2004.  “Concierto  para delinquir. Cuando varias personas se concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de cuatro (4) a nueve (9) años”.   

“Cuando  el  concierto  sea para cometer  delitos  … narcotráfico … la pena será de prisión de ocho (8) a dieciocho  (18)  años  y  multa  de  dos  mil  (2.000)  hasta veinte mil (20.000) salarios  mínimos legales mensuales”.   

Artículo  376.  “Tráfico,     fabricación     o    porte    de  estupefacientes. Modificado por el artículo 14 de la  Ley  890 de 2004. El que sin permiso de autoridad competente, salvo lo dispuesto  sobre  dosis  para  uso  personal,  introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,  adquiera, financie o suministre a cualquier título droga que produzca  dependencia  incurrirá  en  prisión  de  diez  (10)  años  y ocho (8) meses a  treinta  (30)  años  y  multa  de mil (1.000) a cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos legales mensuales”.   

Artículo   323.   Lavado   de   activos.  Modificado por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.  El   que  adquiera,  resguarde,  invierta,  trasporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan  su origen mediato o inmediato en actividades de  extorsión,  enriquecimiento  ilícito, secuestro extorsivo, rebelión, tráfico  de  armas,  delitos contra el sistema financiero, la administración pública, o  vinculados  con el producto de los delitos objeto de un concierto para delinquir  relacionadas  con  el  tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias  psicotrópicas,  o  les  den  a  los  bienes  provenientes de dichas actividades  apariencia   de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos sobre tales  bienes,  o  realice  cualquier  otro  acto  para  ocultar  o  encubrir su origen  ilícito  incurrirá,  por  esa  sola  conducta,  en  prisión  de  ocho  (8)  a  veintidós (22) años y seis (6) meses.”   

Visto  lo  anterior,  al cotejar las normas  invocadas  por  Estados  Unidos  como  país  requirente,  con las disposiciones  internas  de  Colombia,  fácilmente  se advierte que el concierto para traficar  con  narcóticos,  el  tráfico de estupefacientes propiamente dicho y el lavado  de activos se encuentran penalizados tanto allí como aquí.   

Adicionalmente,  se observa que los delitos  en  mención  por  las cuales fue acusado el requerido en extradición por parte  del  Gran  Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Septentrional  de Georgia, se encuentran sancionadas en la legislación punitiva  de  Colombia  con  penas  privativas  de  la  libertad  superiores  a cuatro (4)  años.   

En  suma, advierte la Sala que se encuentra  satisfecho el requisito de la doble incriminación.   

Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano   

Indica  el  numeral 2 del artículo 511 del  estatuto  procesal penal de 2004, que para conceder la extradición es necesario  “que  por  lo  menos  se haya dictado en el exterior  resolución   de   acusación   o  su  equivalente”,  requisito   sobre  el  cual  la  Sala  ha  señalado  insistentemente  que  para  determinar  su  concurrencia  no  debe  acometerse  el examen del acto jurídico  procesal  que  se  acompaña  con  la  solicitud  de extradición, con el fin de  establecer  si cumple con el cometido de abrir paso al juicio donde se debatirá  el compromiso de responsabilidad penal del procesado.   

Igualmente,  para  efectos  de  examinar la  equivalencia  impera  precisar  que  en tal pieza procesal aducida por el Estado  requirente,   aparezca   un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado  con  especificación   de   las   circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar,  y  su  calificación    jurídica    con    el    señalamiento    de   los   preceptos  aplicables.   

En  dicho  sentido,  como sin dificultad se  aprecia,  la  acusación  Nº 1-06-CR-134, dictada el 15 de marzo de 2006 por un  Gran  Jurado  del  Tribunal de los Estados Unidos para el Distrito Septentrional  de  Georgia  contra  el  requerido  en  extradición, al igual que ocurre con el  proferimiento  de  la  resolución  de  acusación  en  el  ordenamiento interno  colombiano,  marca  el  comienzo del juicio, durante el cual el acusado tiene la  oportunidad  de  controvertir  las  pruebas  y  los  cargos por los cuales se le  acusa.   

Además,   según   la   documentación  debidamente   aportada  por  vía  diplomática,  autenticada  y  traducida,  la  acusación   señala   los  cargos  imputados  y  las  disposiciones  del  país  requirente  que  se estiman violadas. También aparecen relacionados los lugares  de  ocurrencia  de  los comportamientos -con resultados  en   Estados   Unidos-,  la  época  de  su  comisión  -9  de septiembre de 2003 o alrededor de esa fecha con  continuación  hasta  aquella  en  que  se profirió la acusación- y  los datos a partir de los cuales se identifica e individualiza al  acusado.   

Así  mismo,  se  allegaron  declaraciones  juradas  en  respaldo  a  la solicitud de extradición, a las que ya se ha hecho  referencia,   que   apoyan   la   actuación   y   señalan   el  compromiso  de  responsabilidad  del  requerido,  luego  es  evidente  la  equivalencia entre la  acusación  del  Gran  Jurado y la resolución acusatoria establecida en nuestro  sistema  patrio,  obviamente  entendiendo  que  se  trata  de  una  equivalencia  material y no de identidad de formas.   

Por tanto, estima la Sala que esta exigencia  se  encuentra  acreditada,  pues la acusación del Gran Jurado es equivalente al  escrito   de   acusación   de  que  trata  el  artículo  337  del  Código  de  Procedimiento Penal colombiano, Ley 906 de 2004.   

Cuestión final  

Resta señalar, que como ha sido criterio de  esta  Sala  y  tal  como lo ha puntualizado la Corte Constitucional en sentencia  C-1106   del   24  de  agosto  de  2000,  debe  entenderse  que  “la  entrega  de  una  persona  en extradición al Estado requirente,  cuando  en  este exista la pena de muerte para el delito que la motiva, sólo se  hará  bajo  la condición de la conmutación de la pena, como allí se dispone,  e  igualmente,  también  a  condición  de que el extraditado no se le someta a  desaparición  forzada,  a  torturas  no  a  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,    ni   a   las   penas   de   destierro,   prisión   perpetua   y  confiscación”.   

Por  lo expuesto, LA SALA DE CASACION PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, emite CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de  extradición   del   ciudadano   colombiano  JUAN  CARLOS  GARCÍA PÉREZ con ocasión de  los cargos  contenidos  en la acusación Nº 1-06-CR-134, dictada el 15 de marzo de 2006 por  un   Gran   Jurado   del  Tribunal  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Septentrional  de  Georgia,  solicitud  formulada por el Gobierno de los Estados  Unidos de América a través de su Embajada en Bogotá.   

Por  tal  motivo,  corresponde  al Gobierno  Nacional  en  caso  de  acceder  a  la  extradición, condicionar la entrega del  ciudadano  requerido a que no vaya a ser condenado a pena de muerte, ni sometido  a  desaparición  forzada,  a  torturas,  tratos  o  penas  crueles, inhumanos o  degradantes,  ni  a  las  penas de destierro, prisión perpetua o confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta Política y 494  de  la Ley 906 de 2004, así como exigir que no se le juzgue por hechos diversos  a  los  que  motivan  esta  solicitud  de extradición, ni por sucesos ocurridos  antes del 17 de diciembre de 1997.   

Adicional  a  lo  anterior,  corresponde al  Gobierno  Nacional  exigir  al  país  reclamante  que  en  caso  de un fallo de  condena,  tenga  en  cuenta  el  tiempo que JUAN CARLOS  GARCÍA  PÉREZ  ha permanecido privado de su libertad  con ocasión de este trámite.   

Así  mismo,  la  Sala ha de indicar que en  virtud  de lo dispuesto por el numeral 2° del artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de  la  política  exterior y las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

Comuníquese por Secretaría de la Sala esta  determinación   al   requerido  JUAN  CARLOS  GARCÍA  PÉREZ,  a  su  defensor,  a  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la Casación Penal y al Fiscal General de la Nación, para lo de  su   cargo,   con   relación   al   detenido   preventivamente   con  fines  de  extradición.   

Devuélvase la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

        Aclaración de voto   

                 

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                  MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por otra parte, se observa por la Corte, que  la   Constitución   colombiana,   prohíbe  en  su  artículo  34  ‘las   penas  de  destierro,  prisión  perpetua  y confiscación’,  a  las  cuales,  por  las  mismas  razones  anteriormente  expuestas,  no podrá  someterse  al  extraditado  por  el  país  que  lo  juzgue,  lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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