25690(23-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25690  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado   acta  No.  78      

Bogotá D.C., veintitrés (23) de mayo de dos  mil siete (2007)   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda   de   revisión   presentada  a  nombre  del  sentenciado  DEOGRACIAS PORRAS REYES.   

ANTECEDENTES    

Dice el libelista que actúa en su condición  de  “VEEDOR  del  ÓRGANO  de  CONTROL, de QUEJAS y  RECLAMOS  de  las  ONEG’S,  frente  a  la  GESTIÓN  PÚBLICA,  para efectuar prevensión (sic), vigilancia,  control,  seguimiento,  evaluación  y  fiscalización  sobre las políticas del  ESTADO  y  su división territorial, en la búsqueda de resultados y de acciones  inmediatas,  debidamente  facultado  de  conformidad con los Artículos 32 y sus  Numerales  1), 2), 3), 4), 5) y 6); 33; 34; 35 y sus literales a), b) y c) de la  Ley  489  de  1998, en consecuencia con los Artículos 1, 22, 23 y demás normas  subsiguientes  de  la  LEY  POSTERIOR No. 850 de 2003 en concordancia con la Ley  anticorrupción  y  el  Código  Único  Disciplinario reformado” a  nombre  del  condenado DEOGRACIAS PORRAS  REYES quien fue condenado mediante sentencia del 13 de  junio  de  2002 por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Bucaramanga  a  la  pena  principal  de 6 años 2 meses de prisión, multa de 16  salarios   mínimos   legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el término de 36 meses, como  autor  del  concurso  de  delitos  de  violación al régimen de inhabilidades e  incompatibilidades     y     falsedad     en    documento    privado.   

Luego  de  disentir  de  los términos de la  sentencia  y  de  la  decisión  de  condena,  expresa que acude a la acción de  revisión  invocando  la  causal tercera, pues, a su juicio, surgió como prueba  nueva  la  sentencia de febrero 7 de 2000 proferida por el Juzgado 1° Penal del  Circuito  de  Barrancabermeja,  pues  allí  la  condenada  MARTHA  LILIANA MINA  HERNÁNDEZ  asume  la  responsabilidad de haber celebrado, ejecutado y liquidado  los  contratos  005,  015  y  020  de  1998  que  se le atribuyen a PORRAS     REYES    en    calidad    de  autor.   

Señala,  en  consecuencia,  que promueve la  acción de revisión invocando el amparo de pobreza.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Por   ser   la  acción  de  revisión  un  instrumento  extraordinario,  a  través del cual se busca socavar la firmeza de  la  cosa  juzgada  que  ampara  el  fallo  atacado,  para  dejar sin efectos una  decisión   injusta  y  hacer  prevalecer  la  verdad  material,  es  condición  ineludible  para su admisión que la demanda se ajuste a las precisas exigencias  de  orden  técnico establecidas en la ley, partiendo de que la demanda debe ser  presentada por un abogado titulado e inscrito.   

En efecto, como quiera que la finalidad de la  acción  de  revisión  es  remover  la  intangibilidad  de  la cosa juzgada, es  imprescindible  que el ejercicio argumentativo sea especializado y ajustado a la  técnica,  causales  y  requisitos  previstos en el artículo 222 del Código de  Procedimiento Penal.   

La  clara  observancia  de  la  metodología  inherente  a  la  acción  de  revisión  tendiente  a  afianzar  el concepto de  justicia  material,  hace  imprescindible que el procesado, cuando no ostente la  calidad  de  abogado o que siéndolo no pueda ejercer la profesión, promueva la  acción  de  revisión  a  través  de  un  profesional  del derecho. Así lo ha  señalado la Corte en los siguientes términos:   

“1.  De  conformidad con el artículo 221  del  estatuto  procesal,  el sentenciado se encuentra facultado para promover la  acción  de  revisión,  contra  un  fallo  adverso  a sus intereses, lo cual no  significa  que  si crece de la calidad de abogado titulado legalmente autorizado  para  ejercer la profesión, se halle legitimado para presentar la demanda, pues  de     conformidad     con     el    artículo    127    ejusdem    ‘para  los  fines  de  su  defensa  el  sindicado  deberá  contar con la asistencia de un abogado escogido por él o de  oficio.”   

“Obedece  esta limitante a que la acción  de  revisión  corresponde  a  una  actividad  posterior  a  la culminación del  proceso,  que  comprende  la  elaboración del libelo según precisos requisitos  formales,   la   invocación   de   concretas   causales  legales,  el  correcto  señalamiento  de  los  fundamentos  jurídicos y fácticos, la relación de las  pruebas  que  se  aportan  para demostrar los hechos básicos de la petición, y  una  adecuada  sustentación  compatible  con  la naturaleza de la causal que se  invoca,  todo  lo  cual  es,  evidentemente, materia de especiales conocimientos  jurídicos,  como  igual  se  exige  en  casación  (art.  209  del  Código  de  Procedimiento  Penal), pues el hecho de no haberse contemplado expresamente para  la  revisión, como si lo estaba en el Decreto 2700 de 1991 (art. 233), no puede  entenderse  que  dicha exigencia hubiera dejado de regir, ya que a estos efectos  el  inciso  último  del  artículo  127  del  estatuto  procesal  establece que  ‘En  todo  caso  si  el  sindicado  fuere abogado titulado y estuviere autorizado legalmente para ejercer  la  profesión, podrá de manera expresa aceptar y ejercer su propia defensa sin  necesidad  de  apoderado’,  significando,  entonces,  contrario  sensu,  que  en caso de no contar con dicha  calidad, siempre deberá estar asistido por quien si la tenga.”   

“Por  manera  que  si  en  el sentenciado  concurre  la  calidad  de  profesional  del  derecho,  bien  puede  actuar  como  demandante  en  revisión  bajo  la  condición  de que se identifique como tal,  legitimidad  que  no  resulta acreditada en el evento contrario, dado que por su  propia  naturaleza,  la presentación de la demanda está reservada a un abogado  titulado  como acto de postulación, precisamente por el carácter eminentemente  técnico  y  rogado  que  el instrumento ostenta.”1   

La  anterior exigencia se concreta aún más  en  el presente caso, en el que se observa que el libelista tan sólo se limitó  a   narrar   los  hechos  desde  su  propia  perspectiva,  sin  especificar  los  fundamentos  de   hecho  y  de  derecho ni hacer referencia a alguna de las  causales en que se soporta la acción de revisión.   

Es  evidente,  entonces,  que  el demandante  carece  de  la  capacidad y legitimación para promover la acción de revisión;  en  primer  lugar,  porque no acreditó la voluntad del sentenciado a través de  poder  debidamente otorgado para iniciarla; y, en segundo lugar, no demostró su  condición   de  abogado  en  ejercicio  para  representar  al  sentenciado;  y,  finalmente,  el  amparo de pobreza previsto en el artículo 160 y siguientes del  Código  de  Procedimiento  Civil,  a que alude el libelista, no procede en este  caso,  dado  que,  en  el  evento  de  verificarse  la carencia económica deben  seguirse  los lineamientos del artículo 130 del Código de Procedimiento Penal,  acudiendo    al    servicio    de   defensoría   pública   para   proveer   la  defensa.   

Contra  la  presente  decisión  procede  el  recurso de reposición.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

INADMITIR la demanda de revisión formulada a  nombre     del     ciudadano    DEOGRACIAS    PORRAS  REYES.   

CÓPIESE,      NOTIFÍQUESE      Y  CÚMPLASE       

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                                                    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ    

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA   Autos  18807  de  agosto  20  de  2002,   Auto  22002  mayo 19 de 2004.     

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