25560(16-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25560  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                              

                                                     Magistrado Ponente:   

                                                     Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                     Aprobado Acta No. 57   

Bogotá, D.C., dieciséis (16) de junio de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

Se pronuncia la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de casación formulada por el defensor de HERNANDO MEDINA GONZÁLEZ  contra  la  sentencia  de diciembre 2 de 2.005, por medio de la cual el Tribunal  Superior  de Neiva confirmó la dictada por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad  el  24 de mayo de dicha anualidad, condenando al referido  procesado  a  la  pena  principal  de  5  años de prisión, multa equivalente a  cincuenta  salarios mínimos mensuales legales e inhabilitación en el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por lapso igual al de la pena privativa de  libertad,  al  hallarlo  responsable  de  la  comisión  del  delito  de cohecho  propio.   

HECHOS:  

Fueron   relatados   así   por   el   ad  quem:   

“…el  veinticinco  (25) de abril del año  2001,  la  Inspección Quinta Urbana de Policía de Neiva, en cumplimiento de la  comisión  conferida  por  el  Juzgado Primero Civil Municipal mediante despacho  No.  017-2000.0870  del dos (2) de febrero del mismo año, embargó y secuestró  unos  electrodomésticos  de  propiedad de la ejecutada NANCY BUSTOS DE PERDOMO,  bienes  que  una  vez  recibidos por el secuestre HERNANDO MEDINA GONZÁLEZ, los  dejó  en  depósito  provisional  gratuito  de  la  mentada  demandada,  por un  término de ocho (8) días.   

“Como el tiempo venció, el secuestre quiso  retirar  los bienes secuestrados y dejados en depósito de la demandada, quien a  fin  de  evitar  que su marido se enterara de lo sucedido y le formara problema,  le  hizo  un  ofrecimiento  económico  al  auxiliar  de la justicia para que le  permitiera  continuar  con  los enseres en su casa, propuesta que fue finalmente  aceptada o convenida.   

“Posteriormente  la  señora  MARÍA  NANCY  BUSTOS  le  comentó  lo sucedido a WILLIAM DÍAZ, quien entró en comunicación  con  el  apoderado de la parte actora y éste dio aviso al CTI, entidad esta que  el  quince  (15)  de  agosto  de  2001  montó  el operativo que terminó con la  captura  del  procesado,  al  momento de recibir una pequeña suma de dinero por  parte de aquella”.   

LA DEMANDA:  

En sinuoso y desordenado escrito que omite de  entrada  cualquier  análisis  sobre el carácter de la impugnación factible en  este  evento,  esto  es  si  su  viabilidad  lo  es  por la senda ordinaria o la  excepcional  pues ningún análisis le merece la punibilidad legalmente prevista  para  el  delito  objeto de condena ni mucho menos los requisitos de procedencia  del  medio  extraordinario  de impugnación y también con evidente omisión del  principio  de  prioridad  de las causales de casación y de la subsidiariedad de  cargos  excluyentes,  el  defensor  recurrente  plantea  dos contra la sentencia  impugnada;  el  primero  por  violación  indirecta de la ley por error de hecho  originado     en     un     “falso    juicio    de  raciocinio”  toda  vez  que  el sentenciador arribó  desfasadamente  a la certeza por no haber aplicado un mayor rigor crítico a las  versiones  contradictorias  y  excluyentes  de  Nancy  Bustos,  de  modo  que se  “inconsideró” las reglas  de  la  sana  crítica  por  la  ninguna reflexión sobre la razón de sustituir  constreñimiento   por   acuerdo,   cuando  eso  sugería  al  buen  juicio  una  explicación  razonable  en tanto la unilateralidad de aquél y la bilateralidad  de   éste   son   fenómenos   excluyentes   y   por   ende  desautorizan  toda  certeza.   

En una segunda censura demanda el defensor la  nulidad  (sin  precisar  de  qué),  por  cuanto siendo nuestro derecho penal de  acto,  en  este  asunto  la  conducta  del  procesado  se  valoró negativamente  imputándole  una  responsabilidad  objetiva ignorando que el dinero recibido lo  fue  por  concepto  de  gastos y rompiendo con ello el principio universal de la  unidad  del  ordenamiento  jurídico por dar a lo ilícito en civil un carácter  punible.   

Por eso -concluye el demandante- “la  atipicidad  conglobante, se hace menester aplicar en reenvío  del proceso”.   

CONSIDERACIONES:  

Ocurridos  los hechos materia de este proceso  en  el mes de agosto de 2.001, esto es en vigencia de la Ley 600 de 2.000 la que  por  ende  deviene  aplicable  al  recurso extraordinario formulado cuya demanda  ahora  se  examina  y  comprendido  así  que  el  artículo  205  de  la citada  normatividad   dispone  que  “la  casación  procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial  y el Tribunal Penal Militar, en los procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena privativa  de  la  libertad cuyo máximo exceda de ocho años” y  que  “de  manera  excepcional,  la  Sala Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia,  discrecionalmente,  puede  admitir  la demanda de  casación  contra  sentencias  de  segunda  instancia  distintas  a  las  arriba  mencionadas  …  cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los   demás   requisitos   exigidos  por  la  ley”,  adviértese  de  entrada la ineptitud del libelo presentado en tanto, sancionado  el  delito  de  cohecho  propio por el que se ha procedido con pena privativa de  libertad  cuyo máximo no excede de 8 años de prisión (artículo 405 de la Ley  599  de 2.000), lo fue por la vía ordinaria y no por la senda excepcional, como  le  era  exigible  al  impugnante  de  modo  que  en  tales  condiciones  le era  imperativo  a  éste, además de satisfacer los requisitos formales previstos en  el  artículo  212  de  la  Ley  600  de 2.000, postular y demostrar, en aras de  promover  la  discrecionalidad  de  la  Sala,  alguna de las dos situaciones que  habrían  hecho  posible  la admisión de la demanda, esto es la necesidad de un  desarrollo  jurisprudencial  o  de  garantizar  derechos fundamentales, mas como  evidentemente  no  lo  hizo  ni  la  Sala  logra  inferirlo del caótico escrito  presentado  a  manera  de  demanda,  la consecuencia por ese motivo no puede ser  otra   que   el   rechazo   del   libelo   sustentatorio  de  la  extraordinaria  impugnación.   

Es  que  siéndole en este evento exigible al  recurrente  acudir  a la casación excepcional o discrecional ello le obligaba a  solicitar  a  la Corte la admisión de su libelo bajo una de las dos condiciones  dichas  o ambas y ello supone, obviamente, que el casacionista debía exponer de  manera   clara   y  coherente  las  razones  por  las  cuales  es  necesaria  la  intervención  de  la  Sala  con  esos propósitos pues de lo que se trata es de  dinamizar  la discrecionalidad de la Sala haciéndole ver por una argumentación  seria,  sólida  y suficiente por sí misma la necesidad de que intervenga en un  asunto     donde     regularmente    no    sería    procedente    el    recurso  extraordinario.   

Como  en  las  anteriores condiciones ningún  argumento  se  exhibe para persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la  demanda  examinada,  habrá  de  disponerse  su  rechazo  más aún cuando no se  aprecia  la existencia de algún motivo que faculte la intervención oficiosa de  la   Sala   en   términos  del  artículo  216  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado HERNANDO MEDINA GONZÁLEZ.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                     JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                       

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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