25523(13-07-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25523   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 68   

          Bogotá D. C., trece de julio de dos mil seis.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo reglado en el artículo 233 de la Ley 600 de 2000,  examina  la  Sala  de  manera  preliminar  el  aspecto  formal  de la demanda de  revisión  instaurada  por  el  apoderado  especial  de  OSCAR  DARIO  DUQUE  ZAPATA,  contra la sentencia proferida por el Juzgado 1º Penal  del  Circuito  de Medellín el 27 de mayo de 2004, y confirmada parcialmente por  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior de la misma ciudad el 13 de  agosto  del  mismo  año,  por  cuyo  medio  se condenó al demandante a la pena  principal  de  16  años  de  prisión,  al  hallarlo penalmente responsable del  delito de homicidio.   

  HECHOS  

         

         La  síntesis  que de los hechos hizo el juzgador, es del siguiente  tenor:   

“En  la  primera  hora de la madrugada del  sábado  dieciséis  de  agosto  de la anualidad anterior (2003), el señor Jhon  Jairo  Henao  Torrenegra  se encontraba departiendo con su amigo Julián Antonio  Valencia  Vélez,  en  la  discoteca  ‘Cirrus’,  ubicada  en  la carrera 51 con calle 53 en el centro de la ciudad. De un momento  a  otro,  al  establecimiento  ingresó  un sujeto joven que sin mediar palabra,  accionó  el  arma  de fuego que portaba, la que disparó varias veces contra la  humanidad   de   Henao  Torrenegra,  quien  recibió  severas  lesiones  que  le  produjeron  la muerte en el acto, mientras el agresor emprendía veloz retirada,  para  lo  cual  abordó  una  motocicleta  RX115 que lo esperaba, cuyo conductor  inició  veloz  desplazamiento,  con  tan  mala  suerte  que aproximadamente dos  cuadras  más  adelante, en el cruce de la carrera Bolívar con calle Maracaibo,  colisionó  con  el  vehículo de servicio público que piloteaba el señor Luis  Ángel  Ochoa  Nohava;  en  la  confusión, el homicida, parrillero del rodante,  logró  huir,  pero  su conductor fue capturado e identificado como Oscar Darío  Duque Zapata”.    

ANTECEDENTES   

         Por  tales hechos, mediante resolución del 15 de enero de 2004, una  Fiscalía  Seccional  de  Medellín acusó a OSCAR DARIO DUQUE ZAPATA como autor  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

          Tramitado   el   juicio,  el  Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  en  fallo  del 27 de mayo de 2004, condenó a DUQUE ZAPATA a la pena  principal  de 16 años y 6 meses de prisión, como coautor de homicidio simple y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego,  decisión  que  confirmó  parcialmente el  Tribunal  Superior  de Medellín en el fallo del 13 de agosto del mismo año, en  el  que  absolvió  al  procesado  de  la  última de las conductas citadas y le  ratificó la condena a 16 años por el delito de homicidio.   

LA  DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 3º del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto  es,  bajo  la  consideración  de  que  con posterioridad a la sentencia  surgieron  pruebas  nuevas  no conocidas al tiempo de los debates que establecen  la inocencia del condenado.   

          El  sustento  fáctico  de la pretensión, dice, se apoya en el acta  de  la  declaración  extra  proceso rendida por la señora Consuelo del Socorro  Gallo  Acevedo,  quien  bajo  juramento  afirma que en la fecha y hora en que se  desarrollaron  los hechos objeto del proceso, pudo observar que el hoy condenado  fue  abordado  por  uno  de  los autores del crimen, quien mediante amenazas con  arma de fuego lo obligó a trasportarlo del sitio.   

          Dicha  prueba,  que  le  fue  entregada  por la madre del condenado,  tiene  el  carácter  de nueva en tanto no fue aportada en el trámite procesal,  por  lo  que  fue desconocida al sentenciador. Además, la misma tiene la virtud  de  cuestionar  los  fundamentos de la sentencia condenatoria en cuanto cimienta  una  situación que, aunque ya discutida, la insuficiencia de la prueba entonces  aportada  impidió  conocer  debidamente  su  real  acaecimiento, sembrando duda  sobre  la  efectiva  participación  de su representado en la conducta delictiva  por  la cual se le condenó, duda que de acuerdo con una jurisprudencia que cita  tiene cabida en la acción de revisión.   

          Sin  más  peticiones, aporta el acta de la declaración rendida por  la  citada  señora  Consuelo  del  Socorro  Gallo  ante el Notario Dieciocho de  Medellín.   

                    CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

         La  acción  de  revisión, viene reiterándolo la Sala, es un medio  para  conseguir la realización de la justicia y un mecanismo excepcional contra  la  inmutabilidad  de  la  cosa  juzgada por la ocurrencia de hechos y conductas  contrarias  a  derecho  que una vez configuradas, desvirtúan la oponibilidad de  la  sentencia  en  firme  y  la  seguridad jurídica que le sirve de fundamento.  Dentro  de  este  contexto, la razón de ser del instituto es la de subsanar los  defectos  materiales  de  aquellas  providencias  que ponen fin al proceso penal  tanto  en  la  instrucción  como  en el juicio, proferidas en contravía de una  recta  administración  de justicia, atendiendo al interés general de la verdad  y  de  la justicia como forma de garantizar una convivencia pacífica y un orden  justo para el conglomerado social.   

         

          Por  lo mismo, no es un mecanismo para revisar la constitucionalidad  y  legalidad  de  la  sentencia como sucede con el recurso de casación, sino la  justicia  en  su  dimensión  positiva,  para  evitar  que  se  condene  a  inocentes  o  se  absuelva  a  los  responsables.   

         Dadas  sus especiales características, que como se dijo se dirigen  a  derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe someterse a las taxativas  causales  que  para  su  prosperidad  indica  el  artículo  220  del Código de  Procedimiento  Penal,  sino  que además requiere del aporte de medios de prueba  serios,   procedentes,  idóneos  y  con  suficiente  grado  de  credibilidad  y  trascendencia       para       conducir       a      la      rectifi­ca­ción  del  error que se enrostra a la  providencia  demandada,  superando  en  ella  la  injusticia  que  el  actor  le  adjudica.   

         

Así, frente a la causal tercera, tiene dicho  la  Sala  que  corresponde  al  actor  demostrar  no sólo el surgimiento de los  hechos  nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que apunten a acreditar la  inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, sino, lo más importante, que el  fallador  no  tuvo  oportunidad  de pronunciarse sobre ellos y que de haber sido  conocidos  o  haber  ingresado  oportunamente  al  expediente,  la solución del  asunto    hubiera    sido    sustancialmente    distinta    y   opuesta   a   la  adoptada.   

En  este  caso,  la  demanda  se  edifica  sobre  la  causal  tercera de revisión, al sobrevenir  prueba  nueva posterior a la sentencia de condena, constituida por el testimonio  de  la  señora  Consuelo  del  Socorro Gallo Acevedo,  quien  relata  que  en la fecha y hora de los acontecimientos por los cuales fue  condenado  DUQUE  ZAPATA,  venía  de una reunión familiar, cuando escuchó una  detonación,  tras  lo  cual  pasó  por su lado un joven con revólver en mano,  momento  en  el  cual  llegó  al  sitio  otro  joven en una motocicleta, siendo  abordado  por  el primero, quien bajó amenazas lo obligó a que lo trasportara.  De  ese  hecho,  dice,  enteró posteriormente a una señora que andaba rondando  por  el  lugar  de  los  hechos,  comentando  sobre el suceso por el que habían  condenado a su hijo.      

Pero lo que de esta exposición se infiere,  es  el  incumplimiento  de  los requisitos formales de la demanda en condiciones  que  la  hacen  de  imposible  admisión,  pues  se  observa que la declaración  allegada  se limita a consignar la coartada asumida por el procesado en el curso  del  proceso,  la  que,  en  su  oportunidad,  fue  ampliamente debatida por los  juzgadores,  tal  como,  entre  otros aspectos no menos relevantes, se deduce de  los siguientes apartes del fallo del Tribunal:   

“Los testimonios de Esther Bravo Muñoz y  de  Jesús  Antonio  Valencia  Espinosa son dignos de crédito y, por tanto, con  base  en  ellos  se  afirma  que  el  procesado esperaba en la motocicleta antes  descrita  al  autor  material  del  homicidio  Jhon  Jairo  Henao, una vez éste  descerrajó los disparos, para huir de la escena del crimen.   

“Las   razones  son  bien  breves  pero  contundentes:   

“El  agresor  salió del bar “Cirrus”  directamente   a   la  motocicleta  manejada  por  el  procesado  Oscar  Darío,  emprendiendo  veloz  carrera,  hasta accidentarse con el taxi conducido por Luis  Ángel  Ochoa  Nohava,  pudiendo  observar que el parrillero trataba de tapar el  número    de   las   placas   de   la   moto,   mientras   guardaba   el   arma  homicida.   

“Con esta última actitud de guardar el  arma  por  parte  del  autor  material pierde seriedad el dicho del sindicado de  haber sido coaccionado para que movilizara a aquel.   

“E  igualmente el procesado con avilantez  afirma  que  tuvo  la  intención  de  chocar  con  el  taxi para deshacerse del  ‘pasajero  fantasma’,  en lo que es  desmentido  por  el  conductor  Ochoa  Nohava, en el sentido de que la colisión  obedeció al exceso de velocidad de la moto”   

Ello indica que por haber sido ya analizada  y  desestimada  tal  hipótesis,  lejos  está  de  constituirse en hecho nuevo,  tratándose  a  lo  sumo de la invocación extemporánea de medios encaminados a  fortificar  un  supuesto oportunamente desvirtuado, con lo que el actor pretende  impropia  e  infructuosamente  desatender  que  la  oportunidad  de  ese  debate  precluyó con la superación de las instancias.   

En  síntesis, al cotejar la demanda con el  contenido  de  los  fallos  de  instancia,  sin  dificultad  se  observa  que el  planteamiento  propuesto  por  el  accionante  ya  había  sido objeto de amplia  discusión  en  la  debida  oportunidad  procesal, lo que de bulto contradice su  formulación  al  interior  de  la causal tercera, pues nada tiene de novedad lo  ahora  expuesto,  en  relación  con  lo  que fuera objeto y centro del superado  debate probatorio.   

         

Así  las  cosas, como el escrito de demanda  incumple  básicamente  las  exigencias  formales mínimas previstas en la norma  antes  citada,  se  impone  su  inadmisión de conformidad con lo indicado en el  artículo  223  ejusdem.    

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          Rechazar   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  condenado OSCAR DARÍO DUQUE  ZAPATA, por las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                      

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN             MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                         

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS               YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                             

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

                                                        IMPEDIDO   

                                      

                                    TERESA RUIZ NÚÑEZ   

Secretaria    

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