25443(10-08-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25443  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.84  

Bogotá, D.C., diez (10) de agosto de dos mil  seis (2006).   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  a  de nombre FLUENCIO CÉSAR  SAMBONI  SAMBONI,  contra  la sentencia proferida el 30 de noviembre de 2005 por  el  Tribunal  Superior  de  Neiva, que confirmó la dictada en primera instancia  por  el  Juzgado  3º.  Penal  del  Circuito  Especializado  de la misma ciudad,  mediante  la  cual  se  condenó  a  dicho procesado y a Luis Fernando Calderón  Perdomo,  a  la  pena  principal  de  12  meses  de prisión y a la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso, como  coautores  del  delito de favorecimiento de fuga de presos en modalidad culposa.  A  estos  procesados  se  les  suspendió  condicionalmente  la ejecución de la  pena.   

En  el  mismo  fallo  también  fue condenado  Alonso  Jaramillo Sanclemente a la pena principal de 12 meses de prisión y a la  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo  lapso,  como  autor  del  delito de fuga de presos; al tiempo que se le negó la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

HECHOS Y ANTECEDENTES:  

El 1º de septiembre de 2000 los dragoneantes  del  centro de la cárcel judicial de Garzón decidieron festejar su tradicional  fiesta  del  guardián  en el estadero Punto Verde, en Pitalito (Huila), a donde  concurrieron  junto  con  los internos Alonso Jaramillo Sanclemente –quien  se  encontraba  detenido por los  delitos  de  homicidio  en  grado  de tentativa y porte ilegal de armas-, Isabel  Muñoz  Calderón  y  Gilma  Cruz,  internos  de  conducta  ejemplar,  para  que  prepararan el almuerzo.   

El día transcurrió normal hasta las 5:30 de  la  tarde cuando abordaron el bus para regresar al municipio de Garzón, pues en  ese  momento  se  constató  la  ausencia  de  Jaramillo  Sanclemente,  quien no  obstante  el  operativo  de  búsqueda  que de inmediato se dispuso, no pudo ser  localizado.   

El   informe  de  fuga  y  las  diligencias  practicadas  durante la investigación previa sirvieron de base para que el 5 de  octubre   de  2000  se  abriera  formalmente  la  investigación,  vinculándose  mediante  diligencia  de  indagatoria  a Fernando Calderón Perdomo y a FLUENCIO  CÉSAR SAMBONI SAMBONI.   

Perfeccionado  el ciclo instructivo, el 29 de  agosto  de 2001 se declaró su cierre, procediéndose el siguiente 11 de octubre  de   2001  a  calificar  el  mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  acusatoria  en  contra  de  Alonso  Jaramillo Sanclemente, Luis Fernando Perdomo  Calderón  y  FLUENCIO  CÉSAR SAMBONI SAMBONI, al primero como autor del delito  de  fuga  de  presos y a los dos segundos por el de favorecimiento de la fuga en  modalidad culposa.   

Tramitada  la  etapa  del  juicio,  se dictó  sentencia  condenatoria  en  primera instancia, decisión que al ser apelada por  el  defensor  de SAMBONI SAMBONI recibió confirmación del Tribunal Superior de  Neiva, en los términos ya expuestos.   

LA DEMANDA:  

Con  amparo en el cuerpo primero de la causal  primera  de  casación, postula el demandante una censura por violación directa  de  la  ley  sustancial,  por aplicación indebida del artículo 180 del Decreto  100 de 1980.   

Así, previo a asumir el compromiso de acoger  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como está presentada en la  sentencia,  transcribe  un aparte en el que se sostuvo que si bien Luis Fernando  Calderón  Perdomo  reconoció  haberle otorgado a SAMBONI un compensatorio para  asistir  a  las festividades del guardián en Punto Verde, y haberse aportado el  manuscrito  con  el  visto  bueno de la asesoría jurídica, mediante el cual el  interesado  hizo tal solicitud; no se había encontrado que esa autorización se  le  hubiera  dado por escrito; y por esa razón no era admisible la tesis de que  para  el  día  de  la  fuga no se encontrara este procesado en ejercicio de sus  funciones.   

Se  refiere también a las consideraciones de  la  sentencia sobre la versión de Luis Fernando Calderón Perdomo, relacionadas  con  la  sugerencia  que  SAMBONI  le  hiciera  para  que  llevaran  a Jaramillo  Sanclemente  al lugar del festejo para que les preparara el almuerzo, y al hecho  de  no  haberse  sustentado  documentalmente  el  otorgamiento del permiso, pues  “simplemente  en  documento  aportado  en el juicio éste allegó la petición  pero     de     un     supuesto     ‘compensatorio’  con  el  visto  bueno  del  Director” –dijo el Tribunal-.   

Lo  anterior, con el fin de poner de presente  que  en  el  fallo  se  admitió  que  a  su defendido se le había concedido un  permiso,  y  en  esas condiciones su presencia en el lugar de la fuga no lo hace  responsable  de  ella  porque no tenía a su cargo el cuidado del interno, y por  consiguiente, podía disponer de su tiempo en otras actividades.   

Tal  posición  del  Tribunal  -dice- rebasó  “el  principio  del  estricto  sometimiento  del  Juez  al  impero  de la ley:  ‘que  sólo  faculta  para  calificar   como   delitos   aquellos  comportamientos  que  aparecen  formalmente definidos como tales por el  ordenamiento  penal  sustantivo,  de manera estricta, cierta y previa, es decir,  determinados  de  manera  clara,  precisa  y  con  anterioridad  al  hecho en el  estatuto punitivo”.   

Desconoció  el  fallador  los  principios de  legalidad,  conducta punible y tipicidad, contenidos en los artículos 6º, 9º,  y  10º  del Código Penal, pues la salida de los internos fue autorizada por el  Director  del  establecimiento  carcelario,  y la custodia y vigilancia estaba a  cargo  del  personal  que  se  desplazaba  con ellos; las cuales, no cobijaban a  FLUENCIO  CÉSAR  SAMBONI  SAMBONI, quien para ese día gozaba del compensatorio  autorizado  por su superior, sin que fuera obligatorio dejar constancia especial  al respecto.   

La sentencia, entonces, debió sujetarse a las  normas  sobre el reglamento de los internos de los establecimientos carcelarios,  contenidas  en  el Acuerdo No. 0011 de 1995, Título III, Capítulo I, artículo  7º,  181  del  Código  Sustantivo del Trabajo, 25 del Código de Procedimiento  Penal  (27  de  la  Ley  600  de  2000)  y  95 de la Carta Política; las cuales  habrían  permitido entender “que con el visto bueno estampado por el director  de  la  penitenciaría  en  la  solicitud  elevada  por  SAMBONI  (f.  329)  era  suficiente  para dar por válido el día de descanso compensatorio, desfase este  en  que  incurrió  el  Tribunal  al  desconocer  los  alcances  de  las  normas  transcritas  y  por  eso  indebidamente  aplicó  el  artículo  180 del Código  Penal”.   

En el mismo sentido, la actitud asumida por su  defendido  una vez se percataron de la ausencia de Alonso Jaramillo Sanclemente,  de  buscarlo  y  disponer  un   operativo  para  capturarlo, es una actitud  lógica,  propia  del cumplimiento de su deber como funcionario y de solidaridad  como ciudadano.   

Adicional  a  lo  anterior,  precisa que aún  admitiendo  hipotéticamente  que  su representado deba responder penalmente por  el  delito atribuido, de todas maneras hubo una aplicación indebida de la norma  que  lo  tipifica  en  modalidad  culposa,  y  la  falta  de  aplicación de los  artículos  35  y 450 de la Ley 599 de 2000, en concordancia con el artículo 41  del Decreto Ley 100 de 2000.   

Explica,  así,  que  el  delito  investigado  ocurrió  en  vigencia  del  Decreto  100  de  1980,  en  cuyo  artículo 180 lo  reprimía  con  prisión de 6 meses a 2 años; pero al entrar en vigencia la Ley  599  de  2000,  el  mismo  comportamiento  se  sanciona con multa y pérdida del  empleo.   

Lo  anterior  implica,  que por favorabilidad  debió aplicarse el artículo 450 de la siguiente manera:   

“Ya  se  sabe,  que  para  la  ilicitud en  referencia,  en  ninguna  de  las  legislaciones  penales  se  estableció penas  accesorias  (salvedad  hecha  del  artículo  52 C.P. anterior, interdicción de  derechos  y  funciones públicas). De otra parte, la pérdida del empleo, estaba  contemplada   en  las  normas penales remplazadas como pena accesoria (art.  42).  Ahora bien, es clara y contundente la disposición penal en vigencia (art.  35  C.P.),  cuando  señala que las penas privativas de otros derechos (pérdida  del  empleo  o  cargo)  será  accesorias cuando no figuran como principales, de  suerte  que  al  no  establecerse  sanción  accesoria para el delito de fuga de  presos  (culoposo),  ni  tampoco  contemplar como sanción principal la pérdida  del  empleo  o  cargo  el artículo 180 del Dec-Ley 100/80, por favorabilidad no  podría  aplicársele  éste  tipo  de  penalidad,  a  riesgo de vulnerarse esta  garantía fundamental”.   

Por  lo dicho, la única pena que resultaría  procedente   sería  la  de  multa,  prevista  en  las  dos  legislaciones  como  principal,  dado que para esta ilicitud no se previó sanción accesoria, “..y  como  tal  estaba  estauida la pérdida del empleo o cargo en las normas penales  vigentes  para  la  época de los sucesos, y por ende, no podía al mismo tiempo  imponérsele  como  principal la multa y como accesoria la pérdida del empleo o  cargo  (status  que  ostentaba  con  anterioridad),  a diferencia de la sanción  pecuniaria  en  mención  que  en  ambas  codificaciones  figura  como principal  (artículos  41  Dec.  Ley  100/80  y  35  Ley  599  de  2000)  y como tal está  actualmente   vigente  para  el  delito  por  el  que se condenó a SAMBONI  SAMBONI”.   

Cita  jurisprudencia  de  esta  Sala sobre el  principio de favorabilidad y se reafirma en la tesis expuesta.   

Solicita,  por  tanto,  se  case  el  fallo  recurrido  y  se  absuelva  a  FLUENCIO  CÉSAR  SAMBIONI  SAMBONI del delito de  favorecimiento de fuga de presos en modalidad culposa.   

CONSIDERACIONES:  

1.  Por  descontado  que  por tratarse de una  sentencia  dictada  en  segunda  instancia  por  un  delito respecto del cual no  procedía  para  la  época de los hechos el recurso extraordinario de casación  por  la  vía ordinaria, como tampoco ahora por virtud de la entrada en vigencia  de  la  Ley  599  de  2000,  en  razón  a  la  pena  que  le fue asignada; esta  impugnación  extraordinaria  se rige acorde a lo dispuesto en el inciso tercero  del artículo 205 de la Ley 600 de 2000.   

2. Si bien lo anterior imponía al demandante  la  obligación  de  sustentar así fuera de manera suscinta las razones por las  que  en  este  caso  en particular se precisa de un pronunciamiento de fondo por  parte  de  la  Corte,  bien para desarrollar la jurisprudencia en puntos aún no  considerados  en  esta  sede,  o  que a nivel de las instancias han dado lugar a  posiciones  confusas  o  contradictorias,  o  porque  ante la nueva normatividad  resulte  necesario hacer precisiones en temas específicos; o porque se pretende  restablecer  garantías  de los sujetos procesales que resultaron desconocidas o  violentadas  con  la  decisión demandada; es lo cierto que en el desarrollo del  reparo  es posible inferir con meridiana claridad que pretende lo segundo, desde  dos  perspectivas  que  si  bien  habrían ameritado la proposición separada de  cargos,  uno  como  principal  y  otro  como  subsidiario,  la  presentación  y  desarrollo     de     cada     uno     de     ellos    permite    también    su  individualización.   

3. En efecto, el primer tema está referido a  la  violación  al  principio  de legalidad y tipicidad de los delitos porque no  obstante  que  el  Tribunal  admitió  que el día de los hechos el procesado se  encontraba   disfrutando   un  compensatorio  autorizado  por  el  Director  del  establecimiento   carcelario,   decidió   atribuirle  responsabilidad  bajo  el  entendido  de  que  esa situación administrativa tenía que estar sustentada en  un acto escrito formal.   

En   el  segundo  evento  se  trata  de  un  desconocimiento  del  principio  de  legalidad  y  de favorabilidad, frente a la  sanción  que  le correspondería a SAMBONI SAMBONI en caso de concluirse que de  todas  maneras es responsable del delito de favorecimiento de la fuga de presos,  en  la  modalidad culposa, en atención a la naturaleza de las penas principales  previstas para este delito en una y otra normatividad.   

4.  Así  las cosas, la Sala encuentra que en  este  caso  resulta  procedente  ajustar  la  demanda, pues los temas planteados  ameritan  un estudio de fondo a través del cual se pueda dilucidar si dadas las  características  y  circunstancias  de  este  caso en concreto, se violaron las  garantías  fundamentales  de  FLUENCIO CÉSAR SAMBONI SAMBONI, en los términos  en que lo presenta el casacionista.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1. Admitir la demanda de casación presentada  a nombre del procesado FLUENCIO CÉSAR SAMBONI SAMBONI.   

2.  De  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000,  por  el  término  de 20 días a la  Procuraduría Delegada en lo Penal para que emita concepto.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                        

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                         MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                                 

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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