25385(07-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25385  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta N°031  

Bogotá,  D.C., siete (7) de marzo de dos mil  siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala resuelve de fondo sobre la posibilidad  de  casar  oficiosamente  la  sentencia condenatoria de 17 de noviembre de 2005,  proferida   por  el  Tribunal  Superior  de  Tunja,  en  la  que   declaró  penalmente  responsable  al  ciudadano  Drigelio Salas  Cañón,   como  autor del delito de homicidio en  concurso con porte ilegal de armas de defensa personal.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  Hacia  las  9  de la noche del día 22 de  abril   de   2001,    DRIGELIO   SALAS   CAÑÓN  buscó   a  William  Arturo  Ortega  Molano  en su vivienda, al tenerlo en frente lo  tomó  del  brazo  y lo condujo a la cancha deportiva de la escuela rural, lugar  donde   le  disparó  en  la  cabeza  con  un  arma  de  fuego,  causándole  la  muerte.   Los  hechos  tuvieron  ocurrencia  en  la  vereda  El  Palmar del  municipio de Maripí (Boyacá).   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 21 de  agosto  de  2002 la fiscalía calificó el proceso y favoreció al procesado con  preclusión.   

3.  La  decisión  fue  impugnada  por el Ministerio Público y el 30 de  marzo  de  2004, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal revocó la preclusión y  en su lugar profirió acusación.   

4.  El  Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Chiquinquirá,  mediante  sentencia  de  9  de marzo de 2005, condenó al señor  Salas  Cañón  como  autor  responsable  de  los  delitos  de  homicidio  y porte ilegal de armas de defensa  personal.  Le  impuso  la  pena  de ciento sesenta y ocho meses de prisión y la  accesoria   la  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  término.   

5.  Recurrida  por la defensa la sentencia de  primer  grado,  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Tunja modificó la pena  principal   y   la   fijó    en   ciento   sesenta   y   seis   meses   de  prisión.   

6.  Oportunamente  la  defensa  interpuso  y  sustentó  el  recurso de casación contra la decisión del Tribunal Superior de  Tunja.   

7.  La Sala de Casación Penal, mediante auto  de  16  de junio de 2006, inadmitió la demanda presentada y dispuso el traslado  al  Procurador  Delegado  en  lo  Penal  para  que emitiera su opinión sobre la  posibilidad de casación oficiosa.   

8.  El  Ministerio Público conceptuó que el  Tribunal  Superior  de  Tunja  vulneró  la garantía constitucional y legal del  principio  de favorabilidad, por cuanto los hechos sucedieron en la vigencia del  decreto  Ley  100 de 1.980, por lo que solicitó a la Sala casar parcialmente la  sentencia   impugnada  en  el  sentido  de  fijar  la  pena  accesoria  en  diez  años.   

CONSIDERACIONES  

El  artículo  216  de  la  ley  600  de  200  positiviza  el  principio de limitación en materia de casación, pero establece  excepciones,  entre  otras,  cuando  la  sentencia  atenta contra las garantías  fundamentales.   

Son garantías fundamentales en materia penal,  entre  otras,  la  estricta  legalidad  de  los  delitos  y  las  penas,  y,  la  aplicación preferente de la ley permisiva o favorable.   

La  estricta  legalidad  de los delitos y las  penas  es el supremo principio político criminal del derecho penal de un Estado  social  y  democrático.   El  artículo 29 de la Carta Política prescribe  que  nadie  podrá  ser juzgado sino conforme a las leyes preexistentes  al  acto que se le imputa.   

El  artículo  1°  del  decreto 100 de 1980,  sobre el principio de legalidad, prescribió:   

Nadie  podrá  ser  condenado  por  un  hecho  punible  que  no  esté  expresamente  previsto  como  punible  por la ley penal  vigente  al  tiempo en que se cometió, ni sometido a pena o medida de seguridad  que no se encuentre establecida en ella.   

Los  hechos  por  los  cuales  se  condenó a  Drigelio      Salas      Cañón      sucedieron  el  22  de  abril de 2001, cuando aún estaba vigente el  decreto  ley  100  de  1.980,  estatuto  que disponía para la pena accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas un límite máximo de 10 años  –artículo  44-.   

Cuando  la  sentencia  de  segunda  instancia  confirmó  la  pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  un  tiempo  igual  al  de  la  pena principal, es decir, un poco más de 13  años,  vulneró   el principio de legalidad de la  pena.   

En  otra  ocasión, sobre este punto, la Sala  indicó lo siguiente:   

…El  principio  de legalidad de la pena es  una  garantía  para el procesado, y también para la sociedad, en el sentido de  que  el  Estado  impondrá  las  que  hayan  sido  estatuidas  previamente  a la  realización  de  la  conducta  punible,  dentro de los límites cuantitativos y  cualitativos  consagrados  en  el  ordenamiento  jurídico,  sin  que  se puedan  imponer  penas  por   arbitrio o imaginación del juez, que no respeten los  parámetros   legales,   con   quebranto  de  la  igualdad  y  de  la  seguridad  jurídica.1   

La  ley  599  de  2000   -que  entró en  vigencia  el  25  de  julio  de  2001-  en relación con la duración de la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  dispuso  un  tiempo  igual  al  de  la pena de prisión, artículo 52  ejusdem,   circunstancia  que  expresa  un  desmedro  punitivo  respecto  de  lo  estipulado  en  la  legislación  derogada   -Decreto  Ley  100  de  1980-.   

La  necesidad de retomar la norma derogada en  este  asunto  conduce  a que se aplique el principio de favorabilidad consagrado  en  el  inciso  3°  del artículo 29 de la Carta Política  y en el inciso  segundo  del  artículo  6 de  la ley 600 de 2000, que establece que la ley  permisiva  o  favorable  se  aplicará  de  manera preferente a la restrictiva o  desfavorable.   

Como   corolario,   la  pena  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas impuesta deberá ajustarse, por  aplicación  ultractiva  del  artículo  44 del decreto ley 100 de 1.980, a diez  años,  tiempo  máximo de la sanción accesoria en la ley vigente al momento de  la comisión delictiva.   

En virtud de lo expuesto, la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

CASAR  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia  condenatoria  de  17  de noviembre de 2005, dictada  contra   el   ciudadano   DRIGELIO   SALAS   CAÑÓN,  por  el  Tribunal  Superior de Tunja, en el sentido de  fijar   la  pena accesoria  de interdicción del ejercicio de derechos  y funciones públicas en 10 años.   

En  lo  demás,  rige  el  fallo  de  segunda  instancia.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso   

Notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                       ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN   

         Aclaración de voto   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                    JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                        JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                    JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de  Casación  Penal,  radicación  18.412.  17 de  septiembre de 2003.     

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