25324(19-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25324  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

    Magistrada  Ponente   

MARINA   PULIDO  DE  BARON   

Aprobado Acta N° 119.  

Bogotá, D.C., octubre diecinueve (19) de dos  mil seis (2006)   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  en sede de casación y de  manera  oficiosa,  sobre  la  eventual  violación  de  garantías del procesado  FABIO  NELSON GRANADA ACOSTA,  en  punto a la pena accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  que  por  el  término  de veinte (20) años le fue impuesta, mediante fallos de  primero  y  segundo grado proferidos por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de  Pereira y por el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          1.  Los  hechos  que  se  declararon  probados en el proceso, fueron  narrados    en    la    sentencia   de   segundo   grado   en   los   siguientes  términos:   

“…  el  21  de  septiembre  de  2000,  cerca  de  la  media  noche, en la zona de tolerancia del  municipio  de Marsella, ocurrieron unos hechos de sangre en los que falleció el  joven  Luis  Eduardo  López  Rivera,  como  consecuencia  de tres heridas en el  tórax, propinadas con arma blanca.   

El  aquí  procesado  apareció inicialmente  como  un  testigo  ocular de la acción delictiva, señalando que varias habían  sido  las  personas  que  participaron  en ese crimen, entre ellas, Jorge Wilmar  Castaño  Castrillón,  por  lo que la Fiscalía enrutó la investigación en su  contra,   lográndose   su   captura   en  el  municipio  de  Ipiales,  Nariño.  Posteriormente  se  presentaron varias declaraciones de vecinos del municipio de  Marsella,  quienes  testificaron que Jorge no había tenido participación en el  injusto  cuestionado,  y  señalaron  al  individuo  conocido  como ‘Balín’, como responsable del mismo, quien fue  vinculado por medio de indagatoria”.   

2.  El 27 de octubre de 2004 se calificó el  mérito   del   sumario   con  resolución  de  acusación  contra  FABIO  NELSON  GRANADA ACOSTA y  Jorge  Wilmar  Castaño  Castrillón como  probables  coautores  del delito de homicidio agravado,  decisión  que  impugnada  por  la  defensa  recibió  confirmación  el  5  de  enero  de  2005 sólo en lo relativo a la decisión de  radicar  en  juicio  criminal  al  primero  de  los mencionados, mientras que en  relación   con   el   otro   sindicado   se   dispuso   la  preclusión  de  la  investigación.   

El juicio se surtió en debida forma ante el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  y a su conclusión se profirió sentencia  condenatoria   contra   el  procesado  GRANADA  ACOSTA  por   cuyo   medio  fue  declarado  autor  penalmente  responsable  del  delito de homicidio agravado y condenado a las penas principal  y  accesoria  de  veinticinco  (25)  años  de  prisión  y veinte (20) de   inhabilitación   para   el   ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas,  determinación  que  fue  confirmada  integralmente  por el Tribunal Superior de  Pereira,   al   resolver   el   recurso   de   apelación   interpuesto  por  la  defensa.   

Contra   esta  última  determinación  la  defensora   del   procesado   interpuso  recurso  extraordinario  de  casación,  presentando  al  efecto  la  correspondiente  demanda, la cual fue inadmitida de  plano  por  esta  Sala  mediante providencia del pasado 7 de septiembre del año  que  avanza,  no obstante lo cual se dispuso dar traslado al Ministerio Público  con  el  propósito  de  que  conceptuara  sobre  la  eventual  vulneración  de  garantías  fundamentales  del procesado en punto de la dosificación de la pena  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por el término de  veinte  años,  tema  que en  consecuencia   será   el   que   se   aborde   de   manera  exclusiva  en  este  fallo.   

CONCEPTO  DEL  MINISTERIO  PÚBLICO   

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación   Penal   manifiesta   que   es   necesario   restaurar  los  derechos  fundamentales  del  procesado,  específicamente  el principio de legalidad como  componente  esencial  del  debido  proceso, en lo que hace relación con la pena  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas que le fue  impuesta.   

En  tal sentido, expresa que el artículo 29  de  la  Constitución  Política,  consagra  el  principio  de  legalidad de los  delitos   y   de   las   penas,   en   desarrollo  al  apotegma  “nulla  pena  sine lege previa” fundado en  la  necesidad  de  controlar  el  poder  punitivo  del Estado y de garantizar al  ciudadano  que  sufre  su  rigor,  la  certeza sobre las concretas consecuencias  penales  de  su  conducta,  que  previamente  deben  haber sido definidas por el  legislador.   

El  fallador en el asunto de autos, prosigue  la  Delegada,  vulneró  dicha  garantía  al  confirmar  la  pena  accesoria de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas impuesta al procesado en la  sentencia  de primera instancia por el término de veinte (20) años, por cuanto  que  el  artículo 44 del Decreto Ley 100 de 1980, modificado por el artículo 3  de  la  Ley  365  de  1997,  vigente  para  la  época  de ocurrencia del suceso  delictivo,  preveía  un  límite  máximo  de  diez  (10)  años  para  la pena  accesoria en cuestión.   

De  conformidad con lo expuesto, la Delegada  eleva  petición  para  que  se  case  el  fallo  en  lo relacionado con la pena  accesoria  impuesta,  a  fin  de  que  ésta  se  provea  dentro de los límites  establecidos    en    el    Decreto-Ley    100    de    1980,    aplicable   por  legalidad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Como  lo anota la Procuradora Delegada en su  concepto,  el principio de legalidad de los delitos y de las penas inmerso en el  artículo   29   de   la   Constitución,   conforme   al  cual  “nadie  podrá  ser  juzgado  sino  conforme a leyes preexistentes al  acto  que se le imputa”, se erige como garantía para  el  procesado  y para la comunidad, en la medida en que les otorga la certeza de  que   en   ejercicio   del   ius  puniendi,  el  Estado sólo podrá sancionarlos en razón de la comisión de  una  conducta  punible  previamente  definida en la ley como tal y dentro de los  límites  cuantitativos y cualitativos allí establecidos a título de sanción,  los  cuales  no  pueden desbordarse a discreción o capricho de los funcionarios  judiciales,  pues  un  tal  proceder  comporta  no sólo violación del referido  principio,  sino  también  de  los  de  igualdad  de las personas ante la ley y  seguridad jurídica.   

Puntualizado  lo  anterior, advierte la Sala  que   en   el  asunto  objeto  de  estudio  se  dejó  consignado  en  la  parte  considerativa  de  la  sentencia  de  primer  grado  que  el procesado se hacía  acreedor  a la pena de prisión por el término de veinticinco (25) años y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   por  veinte  (20)  años,  sanciones  que  efectivamente  le  fueron  impuestas  en  los numerales primero y segundo de la parte resolutiva del fallo,  a  la  postre  confirmado  por  el  Tribunal  Superior  de Pereira al desatar el  recurso de apelación interpuesto por la defensa.   

Comporta lo anterior que para la tasación de  las  penas principal y accesoria impuestas al procesado, el sentenciador aplicó  íntegramente  los  preceptos  penales  consagrados  en  la  Ley 599 de 2000, no  obstante  que  es  amplia,  pacífica y reiterada la doctrina jurisprudencial de  esta  Sala,  conforme  la  cual  en  situaciones  de tránsito legislativo, para  efectos  de  determinar  los  preceptos sustanciales aplicables a cada caso debe  acudir,  de  ser  necesario, a la combinación de aquellos que regulan las penas  principales   y   accesorias   para   integrar  de  tal  manera  la  norma  más  favorable.   

Así  debió hacerlo el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  de  Pereira  para determinar la duración de la pena accesoria de  inhabilitación   de   derechos   y   funciones  públicas,  en  cuanto  que  la  codificación  vigente  resulta  más  gravosa  que  aquella  que regía para la  época  de  comisión  de la conducta punible imputada al procesado, esto es, el  artículo  44  del Decreto Ley 100 de 1980, disposición que fijaba en diez (10)  años el límite máximo para dicha sanción.   

Por  tanto, es evidente que al ser condenado  el  procesado  en  la  decisión  de  primera  instancia  a la pena accesoria de  inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por un tiempo igual a veinte  (20)  años,  determinación  confirmada  en  sede  de  segunda instancia, no se  reparó  en  que  tal  quantum  excedía  el  término  que consagraba el legislador de 1980, vigente al momento  de  comisión  de  las conductas reprochadas y, por ello, se violó el principio  de   legalidad   de   la  pena  al  imponerle  una  que  desborda  los  límites  cuantitativos dispuestos de la que le era aplicable.   

En  consecuencia,  corresponde  a  la  Sala  restablecer  oficiosamente  el  daño  causado  y  por  ello se dispondrá casar  parcialmente  el  fallo  en  cuanto atañe a la pena accesoria, para en su lugar  establecer su duración en diez (10) años.   

Resta señalar que la referida sanción está  llamada  a  operar  de hecho mientras dure la pena principal y, una vez cumplida  esta,  empezará  a  ejecutarse  por el término de diez (10) años, conforme la  preceptiva  del  artículo  52  del  Decreto  Ley 100 de 1980, disposición que,  según  ha  tenido  ocasión de referir esta Sala -cfr.  sentencia  de  casación,  26  de  abril  de 2006, Proceso N° 24687-  guarda  coincidencia  temática con el artículo 53 de la Ley 599  de 2000.   

          Por  lo  expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

1.    CASAR  oficiosa y parcialmente el fallo de segundo grado, por  las razones precisadas en la anterior motivación.   

2. FIJAR,  en  consecuencia,  en  diez  (10)  años  la  pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas que debe purgar el procesado  FABIO  NELSON GRANADA ACOSTA,  como   autor   de   delito   de   homicidio  agravado,  de  conformidad  con  la  argumentación precedente.   

3.           PRECISAR  que  los restantes ordenamientos  de la sentencia se mantienen incólumes.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

          Excusa  justificada   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ               ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

                  

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                                  MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

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