25092(10-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25092  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:  Acta No.  44   

Bogotá, D. C., diez (10) de mayo del dos mil  seis (2006).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del 28 de diciembre del  2004,  el  Juzgado  1°  Penal  del Circuito Especializado de Antioquia declaró  penalmente  responsables  a  (i)  Jesús  David  Posada  Granda, del concurso de  conductas  punibles  de  dos  homicidios  agravados, hurto calificado agravado y  porte  de  armas  de fuego; (ii) John Ignacio Granda Osorno, de los homicidios y  el   porte   de   armas;  y,  (iii)  Pedro  Nel  Serna  Gómez,  de  los  atentados contra la vida. Les impuso  409,  397 y 390 meses de prisión, respectivamente, 10 años de inhabilidad para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas, la obligación de indemnizar  los   perjuicios   y   les   negó   la   condena   condicional  y  la  prisión  domiciliaria.   

El  fallo fue recurrido por los procesados y  sus  defensores.  El  17  de junio del 2005 el Tribunal Superior de Antioquia lo  ratificó,  pero  redujo  las  sanciones principales que dejó en 364, 352 y 345  meses   de   prisión   para   Posada   Granda,  Granda  Osorno  y  Serna Gómez, en su orden.   

Los  acusados  acudieron a la casación, que  fue  concedida.  En relación con los señores Granda Osorno y Posada Granda, la  impugnación fue declarada desierta.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  formales  de  la  demanda  presentada  por  la apoderada del señor Serna Gómez.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Aproximadamente a las tres de la mañana del  17  de  enero  del  2002,  Adrián  Ortega Estrada, al mando del bus de servicio  público  de  placas TOD-189, hacía un recorrido normal, cuando a la altura del  sitio  llamado Santa Isabel, en el barrio Nuevo de Medellín, se subieron cuatro  hombres  con  el  rostro cubierto, quienes portaban armas de fuego y lo hicieron  desviar  de  la  ruta,  conminaron  a  los  pasajeros  a  que  se  bajaran y los  despojaron  de  sus  pertenencias.  Uno  de  ellos  disparó  en  contra  de dos  personas,  a  quienes  causó  la  muerte  y  resultaron  ser los guardianes del  Instituto  Nacional  Penitenciario  y  Carcelario,  Inpec,  Carlos  Alberto Meza  García y Luis Humberto Nieto Flores.   

Investigadores   del  Cuerpo  Técnico  de  Investigación,   CTI,   a   quienes  se  encomendó  la  averiguación  previa,  localizaron  al  menor Juan Fernando Rodríguez, quien afirmó haber participado  en  los  hechos,  que  fueron cometidos por Jesús David Posada Granda (de quien  dijo  reconoció  a  los  guardas  que  lo  habían  tratado  mal  en  el centro  carcelario  donde  estuvo recluido y les disparó), John Ignacio Granda Osorno y  Pedro      Nel      Serna      Gómez.   

Los procesados Serna  Gómez  y Granda Osorno se acogieron al trámite de la  sentencia  anticipada.  El  primero  aceptó cargos por las conductas de hurto y  porte  de  armas;  el  segundo  solamente  por  el atentado contra el patrimonio  económico.   

Adelantada  la  investigación,  el  16  de  octubre  del  2003 la fiscalía acusó a los procesados por los delitos citados.  La  decisión  fue  recurrida  y  ratificada  por  la segunda instancia el 22 de  diciembre siguiente.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de  Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda porque  no  reúne  los  requisitos  previstos  en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las razones son las siguientes:  

1.  La  defensora  formula  un  cargo.  Su  enunciación   es   contrapuesta,   porque  postula  faltas  al  debido  proceso  (relacionadas  con la causal tercera, nulidad), desconocimiento del principio de  legalidad  y  de  la  presunción  de  inocencia  (propios de la causal primera,  violación  de la ley sustantiva) y de la garantía de contradicción (inherente  al  derecho  a  la defensa, cuya presentación debe darse por vía del motivo de  nulidad).   

La  censura  así  anunciada  es  ilógica,  excluyente,  porque,  o  el  proceso  está  viciado,  en  cuyo  caso  la única  solución  consiste  en  retrotraer el trámite para restablecer la garantía, o  fue  respetuoso  de  ésta,  pues  solo  así  podría ser proferido un fallo de  sustitución, que es la consecuencia propia de la causal primera.   

2. La casacionista dejó de lado la ley y la  jurisprudencia  de  la  Sala, que desde antaño han explicado de manera uniforme  que  el  recurso  de  casación  no  es  una  instancia  adicional a las dos que  constitucional  y  legalmente  protegen al procesado, y que en esta sede se debe  demostrar  la  ilegalidad  de  la  sentencia  del  Ad  quem  a  partir  de  la indicación y verificación de  precisos errores.   

La  demandante  no  solo  no  cumplió  ese  cometido,  sino  que  dedicó  su  esfuerzo  a realizar un estudio libre, con un  análisis  personal  sobre  el  alcance  que  ha  debido  darse a la prueba, que  obviamente  es  opuesto  al de los jueces. Es evidente que la simple divergencia  sobre  la  eficacia concedida, o negada, a los elementos de convicción, en modo  alguno    demuestra    la    ilegalidad    de    la    sentencia    de   segunda  instancia.   

3. La estimación probatoria judicial, según  ha  sido  dicho  reiteradamente,  tratándose del recurso de casación, debe ser  cuestionada  por  vía  del  cuerpo  segundo  de  la  causal primera, violación  indirecta  de  la  ley  sustantiva,  con  la indicación de los medios de prueba  valorados  equivocadamente  y el señalamiento de si esto obedeció a errores de  hecho  o  de  derecho  y  de  la  especie  de falso juicio a través del cual se  presentó  la  irregularidad:  existencia  (con  la especificación de la prueba  omitida  o  supuesta),  identidad  (con  la  demostración de la distorsión del  contenido  real  de la prueba), raciocinio (con la concreción del componente de  la  sana  crítica  desconocido, esto es, las reglas de la ciencia, la lógica o  la  experiencia),  legalidad (con la cita de las normas sobre la aducción de la  prueba  que  fueron  omitidas)  o convicción (con el señalamiento de las leyes  que reglan la tarifa legal obviada por los juzgadores).   

Verificado el yerro, el casacionista tiene la  carga  adicional  de acreditar la trascendencia del mismo, esto es, se le impone  el  deber  de  probarle  a  la  Sala que el sentido de la decisión habría sido  diverso  si  los  jueces  no  hubiesen incurrido en la equivocación, porque si,  excluida  la  prueba  irregularmente considerada, las otras que fueron objeto de  apreciación  en  los  fallos continúan incólumes, la falta resulta inidónea,  en cuanto sin ella la determinación habría sido la misma.   

Con   nada  de  lo  anterior  cumplió  la  defensa.   

La   demanda,  como  se  adelantó,  será  inadmitida.   

De  otra parte, la Sala no puede proceder de  oficio,  porque  no  observa que en el curso del proceso se hubiesen irrespetado  los   derechos   fundamentales,   ni   se   hubiera   incurrido   en  causal  de  nulidad.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

         

Inadmitir la demanda  de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA   TRUJILO                                            ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                             JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS     

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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