24915(31-01-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24915   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 07   

          Bogotá, D. C., treinta uno de enero de dos mil seis.   

VISTOS  

          Sería  el  caso  que  la  Corte  se pronunciara sobre el conflicto  negativo  de  competencias  que  dicen haber trabado los Juzgados, Primero Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué y Único Penal del Circuito del Guamo,  ambos  en  el  Departamento  del  Tolima,  a efecto de determinar a cuál de los  despachos  en mención le corresponde ejecutar la sentencia que con ocasión del  prematuro  juzgamiento profirió la dependencia citada en primer lugar en contra  de   ÓSCAR   JAVIER   CARVAJAL  BONILLA,  a  quien  se  declaró  responsable  de  la  conducta punible de  concierto  para  delinquir  en  su  modalidad  de  organizar,  promover, armar o  financiar  grupos  armados de la ley de que trata el inciso 2° del Art. 340 del  C.  Penal, si no fuera porque la colisión propiamente tal no se ha suscitado en  debida forma.   

ANTECEDENTES  

               1. La situación fáctica  con  ocasión  del asunto a examen, fue relatada por el fallador de instancia de  la siguiente manera:   

“Como quiera que  la  ciudadanía  se  quejaba  constantemente  sobre  la presencia de un grupo de  aproximadamente   15  hombres,  pertenecientes  a  las  Autodefensas  Unidas  de  Colombia  -Bloque  Tolima-, que delinque en los municipios de Ortega, Saldaña y  El  Guamo,  miembros  de la Brigada Móvil N° 8 del Ejército Nacional al mando  del  Mayor  GERMAN  CASTELLANOS  SEGURA,  adelantaron  el  operativo de rigor en  dichas  regiones,  en virtud del cual hacia las 8 de la mañana del 5 de octubre  de  2004,  capturaron  en la Vereda el Limonar de Ortega a OSCAR JAVIER CARVAJAL  BONILLA  “alias  LA  BRUJA”,  al  ser  señalado  por  los  campesinos  como  integrante  de  aquella  organización,  quien  al  ser  interrogado  aceptó su  militancia  en  la  misma,  con la misión de informar sobre la presencia de las  tropas,  apoyo  logístico,  finanzas  y  realizar  actividades  de inteligencia  (…)”    

         Decretada   formal  apertura  de  instrucción,  la  Fiscalía  7ª  Especializada  de  Ibagué  vinculó  por tales hechos  mediante   indagatoria   al   citado   individuo,   entre   otros,  a  quien  al  resolverle   su  situación  jurídica le impuso medida de aseguramiento de  detención  preventiva  como  presunto  coautor  del  delito  de  concierto para  delinquir descrito en el artículo 340 del C. P.   

         2.  Como quiera que el procesado CARVAJAL  BONILLA  manifestó  su  intención  de acogerse a la  forma  anticipada de terminación del proceso, el 19 de mayo de 2005 se llevó a  cabo  diligencia  de formulación de cargos para sentencia anticipada, en la que  la  Fiscalía  lo  acusó  como  coautor  del delito de concierto para delinquir  descrito  en  el  artículo  340,  inciso  2° del C. P., dada su pertenencia al  grupo  ilegal  armado denominado Autodefensas Unidas de Colombia -Bloque Tolima-  en  el  que  desplegaba  labores  de  inteligencia,  cargo que el implicado dijo  aceptar íntegramente.   

         3.  El  fallo  correspondió  proferirlo  al  Juez  1°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué, autoridad que mediante sentencia del 18 de  octubre  de  2005  y  conforme  al  pliego  de  cargos,  condenó a CARVAJAL  BONILLA a las penas principales  de  4  años  de prisión y multa en cuantía de 2.000 salarios mínimos legales  mensuales,  y  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones    públicas    por    un   término   de   5   años,   entre   otras  determinaciones.   

         4.  Mediante auto del 21 de octubre de 2005, el Titular del Juzgado  1°  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué  dispuso  la remisión del  diligenciamiento  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Guamo, al tiempo que le  propuso  colisión  de competencias negativa, por estimar que de conformidad con  el  cambio  que se produjo a raíz de la expedición de la Ley 975 de 2005, cuyo  Art.  71  adicionó  el  Art.  468 del Código Penal, había perdido competencia  para   seguir   conociendo   del  mentado  proceso,  en  cuanto  dicho  precepto  “sacó  la  conducta  alternativa  del  delito  de  concierto  para delinquir contenido en el inciso 2 del artículo 340 del Código  Sustantivo,    es    decir,    en    lo    que   se   refiere   a   ‘personas   que   se   predestinan  a  promover,  armar  o  financiar  grupos  armados  al margen de la ley’,  que  históricamente  se  les  ha  venido    conociendo    como    autodefensas   o   mal   llamados   ‘paramilitares’.”   

         De  esa manera concluyó que por el factor residual, la competencia  para  seguir  adelantando  dicho trámite procesal quedaba radicado en cabeza de  los  Juzgados  Penales  del Circuito, en virtud a lo dispuesto en el Art. 77 del  C.  de  P.  Penal,  literal  b), “pues por lo demás  debe  entenderse  que  dicha  conducta  al cambiar de Nomen Iuris por haber sido  retirada  del  contexto del concierto para delinquir, parejamente se excluye del  conocimiento  de  los  Juzgados Penales del Circuito Especializados.”   

         6.  A  su  turno,  el Juez Penal del Circuito de Guamo advirtió de  entrada  no estar en presencia, en estricto rigor, del conflicto de competencias  al  que  alude  el  juez  remitente,  toda vez que la actuación culminó con la  sentencia  que  el  Juzgado  Especializado  profirió en razón de aquel asunto,  “por lo tanto -argumenta-  no   resulta   jurídicamente   aceptado   poner  en  discusión  la  competencia,  cuando en el presente evento lo que queda formal y  materialmente  es  controlar los términos de ejecutoria de la sentencia dictada  contra  el implicado, por parte de la secretaría común de los Juzgados Penales  del  Circuito  Especializados, y enviar el proceso a los Jueces de Ejecución de  Penas,  para  el  control  de  la  ejecución de la sentencia y vigilancia de la  misma(…)”,    discusión    que,    amén    de  extemporánea,  de  aceptarse,  iría  en  detrimento de la garantías al debido  proceso,  derecho de defensa y seguridad de las actuaciones judiciales, advierte  finalmente a manera de colofón de su planteamiento.   

         Diciendo  no  aceptar  el  conflicto  propuesto,  el Juez Penal del  Circuito  de  Guamo  remitió la actuación al Tribunal Superior de Ibagué para  la  solución  del asunto, cuya Sala Penal a su vez, por competencia, envió las  diligencias  a  esta  Corporación  en virtud a lo previsto en el inciso 2° del  Art. 18 transitorio de la Ley 600 de 2000.     

CONSIDERACIONES DE LA  CORTE  

         Podría   pensarse,   en  principio,  que  como  la  disparidad  de  criterios  en relación con la competencia  se presenta entre un Juez Penal  del  Circuito  y  un  Juez  Penal del Circuito Especializado que pertenecen a un  mismo  Distrito  Judicial, se configura colisión de competencias de conformidad  con  lo dispuesto en el Art. 93 del C. de P. Penal, la cual, a voces del Art. 18  transitorio   de   la   Ley   600   de  2000  compete  a  la  Corte  decidir  el  conflicto.   

         Sin  embargo,  la  Sala se abstendrá de resolver el punto, dada la  naturaleza  de  la  controversia  planteada  por  los  funcionarios que se dicen  colisionantes,  y  el  estado  actual  de  la  actuación,  como  con acierto lo  avizoró el Juez Penal del Circuito de Guamo.   

         En   efecto,   pareciera  que  el  Juez  Especializado  no  hubiese  advertido  que en el presente evento ya se profirió fallo de primera instancia,  pues  nada  distinto  se  colige  de  la  argumentación  que propone en orden a  separarse   del   asunto   al   aducir   que  carece  de  competencia  para  que  “este Despacho continuara conociendo de la presente  causa  adelantada  contra el ciudadano OSCAR JAVIER CARVAJAL BONILLA”.  Para  colmo,  apuntalado  en  sendos pronunciamientos de esta  Corporación  que  cita,  plantea  el  conflicto, sin hacer referencia alguna al  estadio  procesal  actual  de la actuación, de lo cual claramente se infiere su  falta de comprensión de los razonamientos en ellos expuestos.   

         Tampoco  indica si es que la sentencia no se encuentra ejecutoriada  y  que  por  ello se considera autorizado para proponer la colisión, o, en caso  contrario,  si  de  lo que se trata es de mostrar su discrepancia respecto de la  autoridad  que por virtud de las normas que reglan la competencia, debe proceder  a la ejecución de las decisiones adoptadas en el fallo.   

         En  el  evento  de  que  el  fallo  se  encuentre ejecutoriado y su  inquietud  radique  en  torno  a  la  autoridad encargada de su ejecución, debe  tomarse  en  cuenta  que de acuerdo con las constancias remisorias en las cuales  se  deja  a disposición al convicto, CARVAJAL BONILLA  se halla recluido en el Establecimiento Penitenciario  y   Carcelario   de   Picaleña   de  Ibagué,  aspecto  que  tampoco  tomó  en  consideración el funcionario promotor de la colisión.   

Situación  semejante  ya  había  tenido  oportunidad  la  Corte  de  advertirla  al resolver de esta misma manera un caso  similar  en  proveído  del  17  de  noviembre último -Rdo. 24.520-, trayendo a  colación  la  jurisprudencia  de la Sala que en esta ocasión se reitera, en el  sentido  de  que  “la  ejecución  de  la sentencia  atañe  al Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia,  cuando  el  condenado  se  halla  privado  de  la  libertad,  no  depende  de la  naturaleza  de  la  conducta  punible, o del territorio donde se cometió, o del  despacho  judicial  que  dictó el fallo, ni el número de condenas, ni cuál de  ellas  se  encuentra  descontando  el  sentenciado,  sino  de un factor personal  relativo  al  lugar  donde  se  encuentre  descontando la pena y si en ese lugar  existe  o  no  un juez de ejecución de penas y medidas de seguridad”1.   

Tal aspecto, además, aparece regulado en el  artículo  1º  del Acuerdo 054 de 1994, expedido por la Sala Administrativa del  Consejo Superior de la Judicatura, en los siguientes términos:   

“Los Jueces de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, conocen de todas las cuestiones  relacionadas  con  la ejecución punitiva de los condenados que se encuentren en  las   cárceles   del   respectivo  circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración   al   lugar   donde   se   hubiere   proferido   la   respectiva  sentencia.”   

Sobre  el alcance de dicha disposición, la  Corte tiene precisado lo siguiente:   

“El  precepto  anterior  es  claro  en  establecer  para  los  jueces  de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad un factor de competencia distinto a los establecidos para  los  restantes despachos de la jurisdicción ordinaria. Se trata de un factor de  índole  personal,  de tal manera que la competencia para asumir el conocimiento  de  la  ejecución punitiva, depende de que el respectivo condenado se encuentre  recluido  en  uno  de  los  establecimientos  carcelarios  del circuito sede del  funcionario;  y  hasta tal punto se mantiene ese factor de competencia que sigue  al  convicto  al lugar donde fuere, pues de ser trasladado de penitenciaría, su  expediente  debe  ser  enviado al juez de ejecución de penas que esté radicado  en  el  lugar  de ubicación del centro de reclusión, o, en su defecto, al juez  que hubiere dictado el fallo de primera o única instancia.   

“También  refulge  que  el artículo 15 transitorio del estatuto de procedimiento penal es  de  aplicación residual, esto es, que mantiene la función de ejecutar la pena,  en  los  jueces que hubieren dictado la sentencia de primera o única instancia,  solo  para  los  casos  en  que  el  condenado  se  halle  recluido en un centro  penitenciario  localizado  por  fuera del circuito sede de un juez de ejecución  de penas.   

“En   estas  condiciones,  carece  de  trascendencia  determinar  cuál  fue  el primer fallo  ejecutoriado  o  cuál  el último, ni el número de condenas, ni cuál de ellas  se  encuentra  descontando  el sentenciado, porque sólo dos elementos juegan en  la  determinación del funcionario competente para resolver cuestiones derivadas  del  cumplimiento  de  la  pena:  la  ubicación del condenado y si en ese lugar  existe  o  no  un juez de ejecución de penas y medidas de seguridad2.”   

         Bajo  las  anteriores  premisas,  y  como quiera que ninguno de los  aspectos  mencionados  en  precedencia son tomados en consideración por el Juez  en   mención,   la   Corte   no   tiene   más   alternativa  que  devolver  el  diligenciamiento   al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué,  autoridad  que profirió el fallo y propuso la colisión, a fin de que  aclare  a  qué obedece el incidente, si el fallo se encuentra o no ejecutoriado  y,  de  resultar  positiva  la  respuesta,   establezca los motivos por los  cuales  no  se  ha remitido la actuación al Juez competente para su ejecución,  si  lo   que  considera  es que carece de competencia para cumplir con este  cometido;  en  tanto  que  ordenará  comunicar la determinación que aquí debe  adoptarse    al    Juzgado    Penal    del    Circuito    de   Guamo   para   su  información.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala  de Casación Penal,   

         

R   E   S   U   E   L   V   E:   

         1.   ABSTENERSE  DE  DIRIMIR  la  colisión negativa de competencias  planteada, por lo anotado en la parte motiva de este proveído.   

         2.  Devolver  la  actuación  al Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué  para  que  proceda de  conformidad con lo plasmado en el cuerpo de la providencia.   

        3.  Enviar  copia de esta decisión al  Juzgado   Penal   del  Circuito  de  Guamo,  para  su  información.                La  Secretaría  de  la  Sala  proveerá  al  respecto y librará las comunicaciones  respectivas.   

         

        4.  Contra  esta  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese    y  cúmplase   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                       

Permiso  

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

Permiso  

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                       JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

         Secretaria     

1 Auto  agosto 11/2004. RAD. 22668.    

2 Auto  nov.22/96, rad. 12451.     

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