24789(18-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24789  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 48   

Bogotá,  D.C., dieciocho (18) de mayo de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  discrecional  instaurado  por el  defensor  del  procesado  JACINTO  EDUARDO  PALACIOS DORADO, contra la sentencia  proferida  el 9 de junio de 2005 por el Tribunal Superior de Cartagena, mediante  la  cual  confirmó la emitida el 14 de julio de 2004 por el Juzgado Sexto Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  que  lo  condenó  a  la pena de doce (12) meses de  prisión como coautor del delito de aborto.   

LOS HECHOS:  

El  día  sábado  2  de  febrero  la familia  Bohórquez  Jiménez  recibió  una llamada telefónica proveniente del Hospital  El  Tunal,  mediante  la cual se les comunicaba que a ese centro asistencial fue  llevada  en  un  taxi al parecer por uno o dos hombres Leyda, a quien de acuerdo  al  pronóstico  médico  se le había practicado un aborto no institucional sin  determinarse  las  causas  que  lo  produjeron  y que se encontraba en estado de  coma.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Luego  de  justificar  la intervención de la  Corte  Suprema  de Justicia en la necesidad de proteger la garantía fundamental  del  procesado  relativa  a  que toda duda debe resolverse a favor del procesado  –in  dubio  pro  reo-,  se  postula  un  único  cargo  en  la  demanda  al  amparo de la causal primera del  artículo  207  de  la  ley  600  de  2000  por  violación  directa  de  la ley  sustancial.   

El reproche consiste en la exclusión o falta  de  aplicación  del  citado principio que condujo a la violación de los de los  artículos  7º  y  232  incisos 2º, 233 y 238 de la ley 600  de 2000 y 9,  10,  11, 12, 13, 34, 35, 37, 43, 44, 52, 54, 55, 59, 60, 61, 122 y 124 de la ley  599 del mismo año.   

Para   el  censor  el  fallador  reconoció  formalmente  la  existencia  de  la  duda  según  la transcripción que hace de  algunos  apartes  de  la  sentencia, pero a pesar de haberla aceptado condena al  procesado  en  evidente  falta de aplicación del in dubio pro reo consagrado en  el artículo 7º del Código de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES:  

La Sala ha sido reiterativa en señalar que la  duda  probatoria  como  motivo  de  casación  se  propone por vía de la causal  primera  prevista  en  el  artículo 207, pudiendo acudirse en su formulación a  cualquiera  de  las  dos  hipótesis  de  violación  de  la  norma  de  derecho  sustancial: directa o indirecta.   

En  ese  sentido se ha precisado que si en la  motivación  de  la  sentencia  se  admite que los diversos medios de prueba que  obran  en  la actuación no conducen a la certeza de la conducta punible y de la  responsabilidad    del    procesado   –existencia  de  la duda en alguno de los extremos mencionados- y sin  embargo  en la resolutiva se condena, la violación directa de la ley sustancial  por  falta  de  aplicación de la disposición que prevé el in dubio pro reo es  la vía adecuada para acudir a la casación.   

Del mismo modo cuando en el fallo se supone la  certeza  debido  a  una  errada  apreciación de las pruebas que tiene origen en  falsos  juicios  del  juez  debido  a errores de hecho o de derecho, su denuncia  debe  proponerse por cualquiera de las especies de ellos conocidas al amparo del  cuerpo  segundo  de  la causal primera, esto es, por una violación indirecta de  la  ley  sustancial cumpliendo con los requisitos de técnica requeridos en cada  caso.   

Según  los  presupuestos anteriores el actor  equivocó  la  vía  dando al traste con la viabilidad de la demanda. En efecto,  al  haber  acudido a la violación directa por falta de aplicación era su deber  desarrollar  la censura demostrando que el fallador reconoció en la motivación  de  la  sentencia  atacada  la  existencia  de  la  duda probatoria imposible de  eliminar   acerca   de   la   existencia   material  de  la  conducta  o  de  la  responsabilidad  del  procesado,  pese a lo cual hizo la declaración de condena  con  exclusión de la disposición normativa que contiene el principio cuando en  guarda de la congruencia se le imponía absolverlo.   

Pues  basta con observar que la existencia de  la  duda  probatoria  no  resuelta  a  favor  del  procesado  se  funda  en  una  consideración   personal   del  actor,  al  inferir  que  la  misma  se  deduce  “tácitamente”  de la sentencia para lo cual cita un párrafo del tribunal y  otro  del  fallo  de primera instancia, cuando lo que le correspondía demostrar  era el reconocimiento expreso  de ese estado.   

La  demanda  por  el  contrario  lo  que deja  entrever  es  que  el  fallador  supuso  la certeza sobre la responsabilidad del  acusado  y  no  obstante condenó, en cuyo caso el reproche ha debido formularlo  por  la  vía  del cuerpo segundo de la causal primera, mediante la postulación  del  error  de hecho o de derecho en que a su juicio el fallador incurrió en la  valoración  de  la  prueba  por ser un tema vinculado con la apreciación de la  prueba y no de inaplicación de la norma de derecho sustancial.   

Repárese   en  que  el  Tribunal  dio  por  comprobada  la  materialidad  del  punible  y  por  sentado que el aborto no fue  espontáneo  sino  que  fue  provocado  o  intencional según el párrafo que se  reproduce  en  el  numeral  III.4 de la demanda, para concluir luego conforme al  aparte  también  citado  de manera parcial que no estaban claras las “razones  que  impulsaron al enjuiciado” a ejecutar la conducta punible, reflexiones que  se  relacionan  con  la  indeterminación del móvil y no con la responsabilidad  penal.   

Ello  hace  relevante  la  equivocación  del  censor  en  la  postulación de la censura, de modo que por la naturaleza rogada  de  la  impugnación  la Sala no puede entrar a subsanar, corregir o enmendar la  deficiencia  técnica   anotada  a  la demanda la cual se inadmitirá, pues  tampoco  se  evidencia  la  violación  de garantía fundamental que permita con  fundamento  en  el  artículo  216  de  la  ley 600 de 2000 disponer su trámite  oficioso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación discrecional  instaurada  por  el  apoderado  judicial  del  acusado  JACINTO EDUARDO PALACIOS  DORADO.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN    

MARINA         PULIDO        DE  BARON            JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                             

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

   

    

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