24782(23-03-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24782  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 026.  

          Bogotá   D.C.,   marzo   veintitrés   (23)   de   dos   mil   seis  (2006).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  sobre  la  admisibilidad  formal  de la demanda de  casación    presentada    por    el   defensor   del   procesado   FABIO   NELSON   AGREDO  CAMPO  contra  la  sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Popayán de fecha agosto 10 de 2005, por  cuyo  medio confirmó la dictada por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de la  misma  ciudad,  que lo condenó como autor del delito de homicidio en la persona  de    Marco    Aurelio   Cerón   Muñoz.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El 2 de febrero de 2003, hacia las 7:00 p.m.,  frente  a  la  vivienda demarcada con el número 15-61 con carrera 7E situada en  el  barrio  “El  Lago”  de  la  ciudad  de  Popayán,  fue ultimado con arma  cortopunzante   el   señor   Marco   Aurelio  Cerón  Muñoz.   De  tal  agresión  se  responsabiliza  a  FABIO NELSON AGREDO CAMPO,  quien  se encontraba en el interior de la vivienda referida, en donde funcionaba  para   ese   entonces  un  establecimiento  destinado  al  expendio  de  bebidas  embriagantes  que  en  ese  momento  se  encontraba  cerrado y al cual llegó el  occiso  en  alto  grado  de  beodez  con  el  objeto  de que se le vendiera más  licor.   

Con  fundamento  en los hechos anteriores,  inicialmente  se  dispuso  la  apertura  de  investigación  previa  y  luego la  Fiscalía  Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de la Unidad de Delitos  contra  la  Vida  de Popayán decretó la apertura de instrucción en cuyo marco  vinculó    mediante    declaratoria   de   persona   ausente   a   FABIO   NELSON   AGREDO   CAMPO,  a  quien  definió   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  beneficio  de  excarcelación como presunto autor del delito de  homicidio.     

         

          Clausurada  la  instrucción,  la  misma Fiscalía el 16 de marzo de  2004,  profirió resolución de acusación en contra del procesado, por el mismo  delito que sustentó la medida detentiva.   

          Ejecutoriada  la  decisión  anterior,  se  remitió el proceso para  adelantar  la  etapa  del  juicio,  cuyo  conocimiento  correspondió al Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Popayán  despacho  que,  una  vez dispuso el  trámite  legal  pertinente,  dictó  sentencia  el 27 de mayo de 2005, por cuyo  medio  condenó  al procesado FABIO NELSON AGREDO CAMPO  como autor del delito de homicidio a la pena principal  de  trece  (13)  años  de  prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso.    

          En  contra  de  la  providencia  anterior, el defensor del sindicado  interpuso  recurso  de  apelación,  sobre  el  cual  se  pronunció el Tribunal  Superior  de  Popayán  el  10  de  agosto  de  2005,  confirmando  la sentencia  impugnada.   

Inconforme  con la determinación de segunda  instancia,  la  defensa  del  sindicado interpuso y sustentó, mediante demanda,  recurso  extraordinario  de  casación, sobre cuya admisibilidad formal se ocupa  la Sala.   

LA DEMANDA  

          Un  cargo  formula  el defensor del procesado en contra del fallo de  segundo  grado,  con fundamento en la causal primera de casación prevista en el  artículo  207  de  la  Ley  600  de  2000,  por violación de la ley sustancial  “en  forma  directa por EXCLUSIÓN EVIDENTE (Sentido  de  la  violación) del artículo 57 del Código Penal con incidencia notoria en  el  quantum  de  la  pena  aplicable y en el plasmado efectivamente (Ley 599 del  año  2000)  y  APLICACION  INADECUADA  del  artículo  103  de  la  Ley  599 de  2000”.   

          En   el   acápite   siguiente,   que   destina  a  la  “demostración  del  cargo”, transcribe  algunos  pasajes  de  una sentencia de la Sala de fecha mayo 31 de 1983 sobre la  procedencia  de  la  diminuente  punitiva de la ira e intenso dolor, luego de lo  cual  señala que en la sentencia impugnada “se trata  el  tema con el criterio viejo de la grave e injusta provocación”,  cuando  en  su sentir “lo que se exige  legalmente  es  la demostración de que ‘el  agraviado haya obrado en estado emocional o pasional y que éste  haya  sido  causado por comportamiento grave e injusto de un tercero’..”.     

          Agrega  que  este  mismo  tema también se trató en la sentencia de  fecha  noviembre  23  de  1977,  de  cuyo texto transcribe algunos párrafos que  considera pertinentes.   

Acto  seguido,  indica que el Tribunal en el  fallo  impugnado se distanció de los elementos configurativos del estado de ira  e   intenso  dolor  y  de  las  directrices  trazadas  por  la  Corte  sobre  el  particular.   En particular, señala, respecto del primero de los elementos  de  la  figura  al  considerar  que  la  ofensa  del occiso consistente en haber  golpeado  en  el  pecho  al  procesado  no  tuvo la entidad para desencadenar el  estado de ánimo que se enmarca en la atenuante.   

Para  el  casacionista el Tribunal no le dio  importancia  “a  las  palabras  ofensivas  y  a  los  ultrajes  físicos  de  MARCO  CERON”,  tal  como el  acusado    los    narró   en   la   audiencia   pública,   pues   “la      palabra      ‘hijo       de      puta’…,  fue  una  ofensa  grave  para  el  procesado, el cual tiene un  concepto  alto  de  su  decoro  y  dignidad”, dada su  “vida  de  corrección”,  que   se   demuestra   con   la   atestación   de   la   señora   Blanca    Lidia    Solarte   y   con   la  certificación expedida por sus educadores en el bachillerato.   

Por   lo   tanto,  expresa  el  actor,  el  comportamiento  desplegado  por  el occiso fue grave e injusto y desencadenó la  reacción  emocional  intensa  a  que  se  refiere  la  declarante  Claudia  Patricia  Paladines  Tulande, que  permite  corroborar  la  relación  de  causalidad  entre el comportamiento y la  ofensa.   

A  su  modo  de  ver,  en  consecuencia,  el  Tribunal  no  interpretó  cabalmente los elementos de la figura jurídica de la  ira   e   intenso  dolor  previstos  en  el  artículo  57  del  estatuto  penal  “citándose  el  lapso  de tiempo aproximado de diez  minutos,  sin  adentrarse  al  análisis  cabal  de  gravedad  e  injusticia del  comportamiento  de  CERON  MUÑOZ  y la reacción de AGREDO CAMPO, atendiendo el  valor  que  tiene éste de su decoro, dignidad, honra, su comportamiento social,  sus  valores,  etc., como tampoco establecer la diferencia entre e ira e intenso  dolor,  para  extraer  determinar  (sic)  si  en  el  transcurso de los diez minutos aproximadamente cabía la  ira e intenso dolor”.   

Si   el  ad-quem  no  hubiera incurrido en el yerro señalado, sostiene,  no  habría  negado  la  atenuante  punitiva del estado de ira e intenso dolor a  favor de su defendido.   

Corolario  de  lo  expuesto,  solicita casar  parcialmente  el  fallo  impugnado,  para  en  su  lugar condenar a AGREDO  CAMPO  por  el delito de homicidio  simple  “reconociéndole la atenuante punitiva de la  ira  e  intenso  dolor contemplada en el artículo 57 del Código Penal (Ley 599  de                 2000)”.       

ALEGATO DE NO RECURRENTE  

El Procurador Judicial II No. 156 de Popayán  presenta  escrito  dentro  del  término previsto para los sujetos procesales no  recurrentes,  en  el  cual solicita se inadmita la demanda de casación allegada  por el defensor del procesado.   

En  tal sentido, señala en primer lugar que  no  se  incurrió  en la pretextada exclusión evidente del precepto sustancial,  pues  en el fallo impugnado “se hicieron una serie de  consideraciones   que   determinaron   su   no   reconocimiento”  y  porque, en segundo lugar, el cargo se enmarca en el aspecto de la  valoración   de   mérito   de   la   prueba,   cuya   discusión  “solo  resulta  posible de ser  planteado en Casación cuando  los  juzgadores,  en  el  proceso  de determinación de la fuerza persuasiva del  medio,  desconocen de modo manifiesto la Regla de la Sana Crítica ataque que en  forma     alguna     intenta    desarrollar    el    casacionista”.        

      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Por  ser  evidente  que  el  único reproche contenido en la demanda  objeto   de   examen   desconoce  las  exigencias  técnicas  que  regulan  este  extraordinario recurso, se impone su inadmisión.   

De  conformidad  con  el  numeral  3°  del  artículo  212  Ley  600  de  2000,  vigente para la fecha en que ocurrieron las  conductas  por  las  cuales  se  procede  (febrero  2  de  2003),  la demanda de  casación  deberá  contener  “La enunciación de la  causal  y  la  formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus  fundamentos   y  las  normas  que  el  demandante  estime  infringidas”.   Así  mismo,  en  el  siguiente  numeral  de  la misma  preceptiva,  también  se exige que “si fueren varios  los  cargos, se sustentarán en capítulos separados”  y  que  “es permitido formular cargos excluyentes de  manera          subsidiaria”.     

Pues  bien,  en  el  caso  de  la especie es  indiscutible  que  la  propuesta  del casacionista no se presenta de acuerdo con  los  presupuestos  formales  que  vienen  de  verse  y  que, por tanto, se ha de  proceder  de  conformidad  con la consecuencia procesal prevista en el artículo  213 ibídem.   

          Inicialmente  resulta  oportuno  señalar  que  el  casacionista  no  satisface  los  condicionamientos propios de la causal primera de casación -por  violación  directa  de la ley sustancial- que invoca en procura de demostrar la  ilegalidad del fallo impugnado.       

          Ciertamente,   tal  como  lo  tiene  dicho  en  forma  pacífica  la  jurisprudencia  de la Sala, cuando se trate de desarrollar violación directa de  la  ley sustancial, el actor está obligado a respetar los fundamentos fácticos  y   probatorios   de   la  decisión  impugnada  para  concentrar  su  atención  exclusivamente  en  el  error de juicio que sin mediación alguna recae sobre la  norma  sustancial,  pues  si  pretende  ventilar  discusiones  en derredor de la  apreciación  de la prueba o de los supuestos fácticos, para ello cuenta con la  causal  que  por  antonomasia  está  prevista  para ese propósito, esto es, la  violación indirecta de la ley sustancial.   

          Fácil  se advierte, en el caso que concita la atención de la Sala,  como  bien  lo  indica  el  Agente  del  Ministerio Público en su escrito de no  recurrente,  que  no  obstante  invocar  el  demandante  la  causal  primera  de  casación  por  violación  directa de la ley sustancial, como ya se dijo, en el  desarrollo  del  ataque  se desvía de ese objetivo al involucrar una discusión  probatoria,  pues  con  el  objeto de demostrar que frente a la situación de su  defendido  es  viable  reconocer  la circunstancia de atenuación punitiva de la  ira  e  intenso  dolor, prevista en el artículo 57 de la Ley 599 de 2000, alude  que  no  fueron  valoradas  correctamente  algunas  pruebas,  empezando  por  la  versión     que     rindiera     su     defendido    durante    la    audiencia  pública.           

          Con  esa actitud, el casacionista toma distancia de los presupuestos  fácticos  y  probatorios del fallo impugnado que la causal invocada le obligaba  a  respetar,  pues  se  adentra  en  una  controversia  probatoria que ha debido  plantear  en  un cargo independiente al amparo de la violación indirecta de ley  sustancial.   

Oportuno  se ofrecer recalcar que si bien es  cierto  se  trata  de dos especies de una misma causal, de acuerdo con lo que ya  se  señaló,  parten  de  presupuestos  diversos  y  excluyentes  y  de ahí la  imperiosa  necesidad de plantearlas en forma independiente, a riesgo, como aquí  sucede,  de  sacrificar  la  claridad  y  precisión que se exige como requisito  formal  de  la demanda en procura de su admisibilidad;  además, no atender  esta  exigencia,  implica desconocer el principio de autonomía que regenta este  medio      extraordinario     de     impugnación.        

         

De  acuerdo  con  el referido principio, las  diversas  propuestas  que apunten hacia el resquebrajamiento del fallo deben ser  esbozadas  de  manera  independiente,  con  el  propósito  de  evitar  mixturas  argumentativas  y  conceptuales  que  puedan  entorpecer su comprensión, lo que  obliga  a  que  se aborden por separado y, en caso de que sean excluyentes, como  aquí  sucede,  no  basta con ello sino que, además, debe indicarse cuáles son  subsidiarias,   de   acuerdo   con   las   normas   procesales   señaladas   en  precedencia.   

A  lo  anterior  se  aúna  la circunstancia  consistente  en  que de la censura tampoco se logra extraer con la indispensable  claridad  y  precisión una discusión compatible con la violación indirecta de  la  ley  sustancial  que  permita  colegir  que  el yerro advertido es meramente  nominal   y   que,  por  ende,  no  impide  seguir  avante  con  su  estudio  de  fondo.          

Pero  lo  cierto  es  que  al interior de la  censura  no  se  encuentra  un  desarrollo  afín  con  alguna  de  las diversas  modalidades  previstas  para  tal efecto, por los denominados errores de hecho o  de  derecho en la apreciación probatoria, comprendiendo el primero los llamados  falsos  juicio  de  existencia,  de  identidad o raciocinio y el segundo, falsos  juicios  de  legalidad o convicción, cuya verificación genere violación de la  ley  sustancial  bien porque el precepto aplicado no debió serlo o en cuanto se  dejó de aplicar el llamado a regular el caso.   

Al  respecto,  ha señalado la Sala en forma  pacífica  que  ocurre  la  primera  de  las modalidades señaladas del error de  hecho  cuando  un  medio de prueba es excluido de la valoración que efectúa el  juzgador  (ignorancia u omisión) o porque el juzgador lo inventa o crea a pesar  de   que   no  existe  materialmente  en  el  proceso,  otorgándole  un  efecto  trascendente en la sentencia (suposición o ideación).   

A  su  turno,  el  segundo  yerro se origina  cuando  el  sentenciador  aprecia  la  prueba desconociendo los postulados de la  sana  crítica  (raciocinio)  y,  el último, cuando tergiversa o distorsiona su  contenido  objetivo  para  hacerla  decir  lo  que ella no expresa materialmente  (identidad).   

En  lo  que  concierne  al error de derecho,  éste  puede  configurarse  por  dos  situaciones, a través del falso juicio de  legalidad  y  el  de  convicción.   El  primero tiene ocurrencia cuando el  juzgador  otorga  valor  a  un  medio  probatorio que ha sido aducido al proceso  irrespetando  las  formalidades legales previstas para su formación o aporte y,  una  segunda  posibilidad, cuando le resta valor a una prueba por considerar que  ha  sido aportada con desconocimiento de los requisitos formales establecidos en  la ley cuando en realidad los cumple.   

Por otro lado, se incurre en error de derecho  por  falso  juicio  de  convicción  cuando  se  le  otorga  mérito a la prueba  contrariando  el  valor  que  la  ley previamente le ha asignado, situación que  resulta    viable    principalmente    en   los   sistemas   de   tarifa   legal  probatoria.   

En  todos los casos, debe tratarse de prueba  trascendente,  esto  es,  que  tenga  la  entidad de modificar las declaraciones  contenidas en la decisión de forma favorable para quien lo alega.   

Contrario   a   la   elaboración   de  un  cuestionamiento   compatible   con   los  anteriores  desarrollos,  lo  que  sin  dificultad  alguna  se  logra  advertir  es  que  la  censura  se circunscribe a  confrontar  el  contenido  de  algunas pruebas, de lo cual no se logra avizorar,  sencillamente  porque  ningún argumento se presenta para respaldar esa premisa,  alguna   de   las   aludidas  modalidades  de  ilegal  apreciación  probatoria,  extrayéndose  sólo  la  exposición  de  su  criterio  personal en punto de su  valoración  con el único fin de que prevalezca sobre el consignado en el fallo  impugnado.   

Dicha  actitud  no tiene cabida en esta sede  extraordinaria  por  no  estar  concebida  como  una  tercera instancia y porque  tampoco  logra  desvirtuar  la  doble  presunción  de  acierto  y legalidad que  gobierna  al  fallo,  para lo cual es preciso demostrar errores trascendentes en  los que se haya incurrido.   

Los  defectos técnicos reseñados que acusa  el   libelo   impiden  extraer  “de  forma  clara  y  precisa”  los  fundamentos  de la causal y del cargo  que  se  invoca, por lo que, como se indicó desde el comienzo, la decisión que  se  ofrece  razonable  es  la  de  inadmitirlo;  además, porque el principio de  limitación   que  regenta  este  medio  extraordinario  de  impugnación,  cuya  regulación  se encuentra en el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, impide a la  Sala  subsanar  las  incorrecciones anotadas en las que incurre el casacionista,  por  lo  cual  se colige que el cargo no reúne los requisitos formales exigidos  legalmente.    

          Lo  anterior  constituye razón suficiente para inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  FABIO  NELSON  AGREDO  CAMPO  y  devolver  el  expediente  al  despacho  de  origen,  como  lo  indica el mencionado artículo 213 ibídem.   Adicionalmente,  porque no  se  advierte que se haya incurrido en violación de garantías fundamentales que  reclame la intervención oficiosa de la Sala.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         

INADMITIR la demanda  de  casación interpuesta por el defensor del procesado  FABIO  NELSON AGREDO CAMPO, por las razones consignadas  en la anterior motivación.   

          Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase,  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Permiso  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Excusa justificada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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