24781(19-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24781   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente:  JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

Aprobado  en  acta  No.  119   

Bogotá D.C.,  diecinueve de octubre de  dos mil seis   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  las  demandas  de  casación  presentadas  por  el  defensor de JULIO  CÉSAR GARCÍA ROZO y el apoderado  de  la  parte  civil  contra  la sentencia de segunda instancia, proferida el 11  de   abril de 2005 por la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca,  mediante  la  cual   confirmó  el  fallo  emitido por el Juzgado 2º   Penal  del  Circuito  de  Soacha,  que lo condenó como autor responsable de los  delitos  de  homicidio  culposo  agravado  en  concurso con lesiones personales.   

I     ANTECEDENTES     FÁCTICO     –  PROCESALES   

1.  De  acuerdo  con   la  sentencia de  primera  instancia,  los  hechos  objeto  de juzgamiento tuvieron lugar  el  28   de   abril de 2001, aproximadamente a las 5:50 de la  tarde,  en  la  Autopista Sur con calle 2ª de Soacha, cuando se presentó una colisión  entre  el bus Internacional de placa SKF-201, afiliado a la empresa LUTRANS  LTDA   y el  microbus  de          placa          SER         479          de         COTRANSFONTIBÓN,  conducidos   por  los   señores   JULIO   GARCÍA  ROZO  y  HENRY  GARZÓN  PACALAGUA,  respectivamente.  Como  consecuencia  del  accidente  resultaron  heridos   ALBA  LUZ  ABRIL  MANRIQUE,  WILLIAM  ABRIL  MANRIQUE  y  WILMAR STEVEN DELGADO ÁVILA, y muerto el  menor JOHAN JAVIER FLÓREZ ABRIL.   

2.     La  investigación  fue  asumida   por la Fiscalía 41 Seccional de Soacha, que  vinculó    mediante   indagatoria   a   los   dos   conductores,   JULIO   GARCÍA   ROZO   y  HENRY  GARZÓN PACALAGUA. En el curso del  proceso  se  constituyó  como parte civil José Flórez, en su calidad de padre  del menor fallecido.   

3.  Clausurada la etapa investigativa, el 29  de    abril   de  2003  la  Fiscalía  43  Seccional  de  Soacha  profirió  resolución  de  acusación  en contra de JULIO CÉSAR  GARCÍA  ROZO  por  los delitos de homicidio agravado  (huida  del  sitio  de los hechos) en la modalidad de culposo, en concurso   con  la  contravención  especial de lesiones personales, en concurso homogéneo  (fl.  148  c.o.1)   y  precluyó  la investigación a favor de HENRY GARZÓN PACALAGUA.   

Mediante  resolución  del  14  de agosto de  2003,  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal de Cundinamarca se abstuvo de  conocer  del  recurso de apelación propuesto por el defensor del procesado, por  considerarlo extemporáneo.   

4.  La  etapa  del  juicio  correspondió al  Juzgado 2º  Penal  del Circuito de Soacha.   

El  19 de enero de 2005, en desarrollo de la  audiencia  pública,  a solicitud del juez, la Fiscalía varió la calificación  jurídica  de  la  contravención  especial de lesiones personales que afectó a  Alba  Luz  Abril  Manrique,  por  el  delito de lesiones personales culposas, al  haberle  determinado  Medicina  Legal  una incapacidad de 15 días con secuelas,  por deformidad en el cuerpo.   

El 6 de abril de 2005, el Juzgado condenó a  JULIO     CÉSAR     GARCÍA     ROZO   a 38 meses de prisión, multa de $3.000,oo, suspensión del  ejercicio  de  la  conducción  por  un  año   y  a  la  pena accesoria de  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso,  como  autor  responsable   de  los  delitos  de  homicidio  culposo  agravado, en  concurso  con  lesiones  personales culposas, artículo 332 del C.P. de 1980, le  concedió  la  prisión  domiciliaria  y  le impuso condena en perjuicios por el  equivalente  a  40  SMLM  a  favor  de  los  padres  del  menor y 5 SMLM para la  lesionada.   

Igualmente,  dispuso  la  cesación  de todo  procedimiento  por  la  contravención  especial  de  lesiones personales de que  fueron   víctimas   William   Abril  Manrique  y  Wilmar  Steven   Delgado  Ávila.   

Al  momento  de  tasar  la  pena, el juez de  primera  instancia  adujo  que  le  aumentaba  4  meses  de  prisión por ser la  víctima  un menor de edad y haber huido del sitio de los hechos, y en razón al  grado  de  culpabilidad  dos  meses  por encima del mínimo, para una pena de 34  meses  por  el  homicidio  culposo,  y  cuatro meses más por el concurso con el  delito de lesiones, para un total de 38 meses de prisión.   

5.  Contra  dicho fallo interpuso recurso de  apelación  el apoderado de la parte civil, para que la condena en perjuicios se  hiciera    extensiva    a    la    empresa   LUTRANS  LTDA,  como tercero civilmente responsable, petición  que no fue atendida, al confirmarse la sentencia.   

DEMANDAS    DE  CASACIÓN   

1. El defensor del procesado  propone un  cargo  único,  por violación indirecta de la ley sustancial, proveniente de un  error  de hecho, por falta de apreciación de una prueba válidamente practicada  en  el  proceso,  lo que dio lugar a que se desconocieran los artículos 277 del  Código  de  Procedimiento Penal y 29 de la  Carta Política, así como los  artículos 54 y 55 del Código Penal.   

Considera  que  el  Tribunal al confirmar la  sentencia  de primera instancia ni valoró ni sopesó las declaraciones de José  Hermes  Basto  Bohórquez, Jorge Reina e Israel Rozo, practicadas en la etapa de  instrucción,   las  que  eran  fundamentales  para  probar  los  hechos  y  los  atenuantes  a  que  tiene  derecho  el  procesado,  pues favorecen su situación  jurídica.   

Pone  de  presente  que  José  Hermes Basto  afirma  que  fue  recogido por el procesado a unos 500 metros del sitio donde se  produjo  el  accidente,  por lo tanto, le consta que el conductor no podía ir a  gran  velocidad,  quien  sostiene  que  de  acuerdo con lo manifestado por Jorge  Peñaloza    y    ‘El  Tolima’  el menor estaba  con  vida  y al momento de levantar el vehículo no pudieron sacarlo, por lo que  el   peso   le   cayó  encima,  creándose  una  duda  sobre  la  causa  de  la  muerte.   

Igualmente,  que  Israel  Rozo y Jorge Reina  indican  haber  visto  a  Julio  César  García antes de subirse al bus en sano  juicio,  demostrándose  el  dicho  del conductor, por lo tanto, existe un grave  error  en los fallos atacados al no haber tenido en cuenta estas pruebas, de las  que  se  deducen  los  atenuantes, de no embriaguez, no exceso de velocidad, que  maniobró  el  timón  hacia  la  izquierda  para no golpear el otro automotor y  haber  entrado  en  grave  crisis  de  miedo y terror por los hechos, por lo que  instintivamente  huyó  del  lugar,  quedando  desvirtuado el agravamiento de la  conducta.   

En  consecuencia,  se  contravinieron  los  criterios  de  apreciación  señalados  en  el  artículo  277  del  Código de  Procedimiento   Penal,   ya   que   los   citados   testimonios   indicaban  las  circunstancias  en que se presentó el accidente, por lo que se incurrió en una  violación  al  debido  proceso,  protegido  por  el  artículo  29  de la Carta  Política.   

Solicita  a  la Sala que utilice su facultad  discrecional  para que admita el recurso a fin de hacer efectivas las garantías  fundamentales    del   condenado,   case   la   sentencia   y   dicte   la   que  corresponda.   

2.  El apoderado de la parte civil presentó  un  escrito  de folio y medio como demanda de casación, en  el que plantea  la  existencia  de  una  violación  directa de la ley sustancial, por cuanto al  momento  de  adecuar  la norma al caso se presentó un equívoco que lo resuelve  de manera errónea.   

Situación  que colige de que al imponer una  condena,  ésta  debe  soportar  el  perjuicio  causado,  como el inferido a los  padres  del  niño  que  murió,  siendo  un  hecho cierto, cuyas consecuencias,  perjuicios  materiales  y  morales,  se  generan en el momento del accidente, es  decir, que no es una situación eventual.   

Agrega  que  no  comparte  el  criterio  del  Tribunal  cuando  afirma  que  no  podía   ser vinculado el 3º civilmente  responsable,  por  ser  extemporáneo  el traslado de la demanda, con lo cual se  generaba  una  violación  del derecho de defensa, ya que en criterio del censor  no  se  ponía en peligro la estructura del proceso ni se afectaban los derechos  del  procesado,  por lo tanto no había nulidad alguna que declarar. Concluyendo  de esta manera su alegato.   

II CONSIDERACIONES DE LA  CORTE   

1.   Como  quiera  que  el recurso  extraordinario   de   casación   permite   llevar  a  cabo  un  juicio  de  constitucionalidad   y   legalidad   respecto   de   la   sentencia  de  segunda  instancia   para  determinar   su conformidad con  los postulados  que  orientan  el proceso penal, entre ellos, la preservación de las garantías  fundamentales  de los sujetos procesales y de las víctimas, lo cual implica que  los  ataques  que  se  formulen  contra  el  fallo  deben  estar orientados a la  demostración  de  los  errores  en que haya incurrido el juzgador, al amparo de  cualquiera  de  las causales previstas  para  formular el instituto de  la  casación,  que   el  recurso  haya  sido  formulado  por  quien  tenga  interés,  se  proponga  contra una sentencia de segunda instancia y se presente  oportunamente de la demanda.   

Por    consiguiente,      la  demanda   de casación debe cumplir  con  las exigencias formales  previstas      en     el  Código     de  Procedimiento   Penal,   entre   ellas,   expresar    en  forma  clara  los  fundamentos   de  la estructuración de la causal invocada y las normas que  estima  infringidas,  análisis,  que  igualmente, debe  comprender la  demostración    de    la    violación,    señalar    y   comprobar    la  trascendencia    e  incidencia  del  yerro  que se  enuncia en el  fallo  cuestionado,  de  tal manera que su resultado favorezca los intereses del  procesado.  El  incumplimiento  de  tales  exigencias  dará  lugar  a   la  inadmisión  de  la  demanda conforme lo preceptúa el artículo 213 del Código  de Procedimiento Penal.   

2.  En  el  presente  caso, la Sala advierte  situaciones  similares   de  inadmisibilidad  de  las demandas de casación  presentadas  por los recurrentes, aunque de origen diverso dada la naturaleza de  la   oposición   que  cada  uno   eleva  contra  la  sentencia  impugnada.   

Es  así como en  ambos eventos resulta  imprescindible  analizar  como  primer  requisito  el atinente al  interés  jurídico  para  recurrir en casación, es decir, el derecho del sujeto procesal  para oponerse a la decisión de segunda instancia.   

Sobre  el  particular,  la  Sala  tiene  por  definido  que  para  acceder  al recurso extraordinario de casación se requiere  que  el  sujeto  procesal  haya  mostrado  su  inconformidad  frente al fallo de  primera  instancia,  de  manera  tal  que  se advierta su oposición mediante el  recurso    de    apelación   sobre   un   punto   determinado,   que   le   sea  desfavorable.   

Se  exceptúan  los  casos  en  los  que  la  situación  procesal  del  recurrente  es  desmejorada  por  el  juez de segunda  instancia  en  virtud  de la impugnación de otro de los sujetos que intervienen  en  el  proceso, como cuando la sentencia absolutoria es revocada o se agrava la  pena  impuesta,  se  reclamen  nulidades  o  se  demande  el restablecimiento de  garantías  fundamentales,  o  cuando  de  manera  arbitraria  se ha impedido el  ejercicio    del    derecho   de   impugnación   1.   

Luego, de superada tal exigencia, procederá  a  examinarse  el  cumplimiento del requisito adicional en los eventos en que se  haya  acudido  a  la  casación  excepcional,  relativa a que el demandante  haya  fundamentado  los motivos por los que considera que ha sido violada alguna  garantía  fundamental al procesado o porqué se hace necesario el desarrollo de  la  jurisprudencia  y  una  vez  comprobado  éste,  podrá estudiarse si fueron  observadas  las reglas  de la técnica  en la formulación, desarrollo  y  demostración  de  los  cargos, según la causal a cuyo amparo se presente el  recurso   y   el   modo   en   que  se  identifique  la  violación  de  la  ley  sustancial.   

A. DEMANDA PRESENTADA POR  EL DEFENSOR   

Atendiendo  estos  presupuestos,  la  Sala  advierte  que  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado  JULIO   CÉSAR   GARCÍA   ROZO    contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cundinamarca el 14 de julio de 2005, debe ser  inadmitada por falta de interés.   

En  efecto, el defensor del procesado carece  de  interés  para  recurrir  en  casación  el fallo de segunda instancia, como  quiera  que  no  impugnó la sentencia de primera instancia, demostrando de esta  manera  su conformidad con la sentencia que confirmó la condena impuesta por el  Juzgado 2º Penal del Circuito de Soacha.   

De otra parte, no se aprecia que en este caso  se  cumpla  alguna  de  las  hipótesis  en  las  que  la  Sala  ha  admitido la  posibilidad  de  que  se  interponga  el recurso de casación de manera directa,  pues  el  fallo  del  juez  de  primera  instancia  fue condenatorio y pese a la  apelación   de   la   parte  civil,  la  segunda  instancia  lo  confirmó  sin  modificación  alguna,  y tampoco fue alegada ni se advierte restricción alguna  en el derecho a impugnar la sentencia.   

En  consecuencia,  la  defensa  no  estaba  habilitada   para  oponerse  a  la  decisión  de  la  segunda  instancia,  pues  previamente  había  demostrado su conformidad con la condena que ahora impugna.  Lo que da lugar a inadmitir la demanda propuesta.   

B.   DEMANDA DE LA  PARTE CIVIL   

La Sala tiene claramente definido que cuando  el  recurso  de  casación  tiene  como  única  finalidad  la indemnización de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia condenatoria,  la demanda deberá  presentarse  atendiendo  lo  dispuesto  por  el  artículo  208  del  Código de  Procedimiento   Penal    cuando   señala   que    ésta  “deberá   tener   como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecida  en  las normas que regulan la casación civil, sin consideración a  la pena señalada para el delito o delitos.”   

Luego,    resulta   evidente  que  el  apoderado  de  la  parte  civil en el escueto escrito presentado como demanda no  sólo  omitió  tener en cuenta las causales previstas en las normas que regulan  la  casación civil, ya que  el reparo se colige que lo elevó a través de  la  causal  primera, del artículo 207 del Estatuto Procesal Penal, al aducir la  existencia  de  una  violación  directa  de  la ley, sin desarrollo ni sustento  alguno,  sino  que   además,   no  atendió la cuantía fijada por el  artículo  366  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo  1°  de  la  Ley  592  de 2000, en cuanto establece como mínimo para acceder al  recurso   un  monto  equivalente  a  425  SMLM  (salarios  mínimos legales  mensuales vigentes) para la fecha del fallo impugnado.   

De acuerdo con lo precedentemente consignado,  se  observa  que  su  pretensión   está limitada a 40 SMLM impuestos como  condena  en perjuicios en la sentencia de primera instancia, la que no cuestiona  sino  que  pretende  por  esta  vía que se haga extensiva en forma solidaria al  tercero     civilmente     responsable,     motivos    que    obligan    a    su  inadmisión.   

Finalmente,   en  la  revisión   del  trámite  procesal  cumplido   y  de  las  decisiones cuestionadas, la Sala  advierte  el  desconocimiento  del  principio  de congruencia entre el pliego de  cargos  y  la  sentencia objeto de cuestionamiento y del principio de legalidad,  como   quiera   que   el   juez   de  primera  instancia   tuvo  en  cuenta  circunstancias  de agravación de la pena no contempladas en la ley o doblemente  consideradas  que  incidieron  en la tasación de la pena impuesta al procesado,  razones  suficientes  para correr traslado de manera oficiosa a la Procuraduría  Delegada para que emita el concepto respectivo.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.  Inadmitir  las  demandas  de  casación  presentadas  por   el   defensor  de  JULIO  CÉSAR  GARCÍA  ROZO  y  por  el apoderado de la  parte civil, por las razones expresadas en este proveído.   

2.   Contra   esta   decisión   no   procede   recurso   alguno,  de  conformidad  con  lo previsto por los  artículos 213 y 187 inciso 2º de la Ley 600 de 2000.   

3.  De  manera  oficiosa, correr traslado al  Procurador  Delegado  para  que  conceptúe  sobre  la  presunta vulneración de  garantías advertida.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Excusa justificada  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                       

Aclaración de voto  

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARÓN                

        Salvamento parcial de voto   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Rad.  23824 del 24 de noviembre de 2005     

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