24752(23-03-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24752  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No 26   

Bogotá,  D.C.,  veintitrés (23) de marzo de  dos mil seis (2.006)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el defensor del  procesado  GERMÁN  HUMBERTO CASTRO ÁLVAREZ contra la sentencia proferida el 12  de  agosto  de  2003  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá, mediante la cual  confirmó   la  emitida  el  21 de noviembre de 2001 por el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  Especializado de esta ciudad, que lo condenó a la pena de  doscientos  sesenta  y  ocho (268) meses de prisión como coautor de los delitos  de  secuestro  extorsivo,  hurto  calificado agravado, concierto para delinquir,  porte  ilegal  de armas de fuego de defensa personal y hurto calificado agravado  tentado.   

LOS HECHOS:  

El  30  de  marzo  de  1999, Florencia Gómez  Escobar  recibió  en  su  lugar  de trabajo una llamada telefónica mediante la  cual  quien  dijo llamarse Nicolás le solicitaba información sobre el valor de  las  tarifas  de  publicidad de la revista “Gerente”, pues su propósito era  anunciar  una  nueva joyería conviniendo en entrevistarse en el almacén Éxito  de  la  170.  Enterada  su  compañera  Liliana Suárez de ese hecho la alertó,  puesto  que  el  12  de  abril de 1995 había sido víctima de un plagio y de un  hurto en similares condiciones.   

Informado  el Gaula Liliana acudió a la cita  al  día siguiente acompañada de una agente y luego de abordar el vehículo, el  desconocido  sacó  un cuchillo y les manifestó que se trataba de un secuestro,  por  lo  que  luego  de  tomar  la carrera 7ª y desviar minutos más tarde para  tomar  una  carretera  destapada  a  instancias de aquél, fue aprehendido en el  lugar  donde  tres individuos más las esperaban. La información televisiva del  hecho  permitió  a  Sandra  Liliana Barreto identificar a uno de ellos, como la  persona  que  el  25  de  febrero  había  tratado  de  atracarla  en  parecidas  circunstancias.  Los  detenidos fueron identificados como GERMAN HUMBERTO CASTRO  ÁLVAREZ,  Luis  Alberto  Cubillos  Garzón,  Juan  Antonio  Morales Caraballo y  Adonay Barragán.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Al  amparo de la causal segunda del artículo  207  de  la  ley 600 de 2000 en la demanda se postula un único cargo, al acusar  el  actor  a  la  sentencia  de  no  guardar  consonancia  con la acusación por  desconocimiento  de los artículos 29 de la Carta Política, 6, 12 de la ley 599  de 2000 y 5, 6, 17, 24 y 404 de la primera disposición citada.   

Expresa  que con ocasión de la diligencia de  reconocimiento  en  fila  de  personas  practicada  en  el  juicio en la cual la  denunciante  no  reconoció  a  CASTRO  ÁLVAREZ  y  describió a una persona de  características  físicas distintas a él, la Fiscalía varió la calificación  jurídica   al   solicitar   su   absolución  porque  no  existía  prueba  que  fundamentara la acusación.   

De   ese  modo  itera  que  las  instancias  condenaron  al  acusado  por  un  hecho  que  no cometió, ignorando que bajo el  régimen   de  la  ley  600  el  artículo  404  permite  la  variación  de  la  calificación  jurídica  provisional  de  la conducta, con lo que se afectó la  estructura  sustancial  del  proceso  al  romper  la unidad jurídica conceptual  fundada  en la relación de causalidad que debe existir entre la acusación y la  sentencia.   

CONSIDERACIONES:  

   

El  motivo  aducido  en  la demanda no guarda  relación  con  la  causal  bajo  la cual se acude a la casación, por lo que de  conformidad  con  lo  previsto en el numeral 3º del artículo 212 de la ley 600  de 2000 será inadmitida.   

La  falta  de congruencia de la sentencia con  los  cargos  imputados  en  la  acusación  que afecta la estructura lógica del  proceso,  se  presenta  cuando  se  condena  por  un  delito distinto sin que se  hubieran  dado los supuestos previstos en el artículo 404 para la variación de  la  calificación  jurídica  o  se  atribuyen  nuevas  conductas  punibles,  se  modifica  la  forma  de  coparticipación  o  imputación subjetiva por una más  gravosa,  se  imputan  circunstancias  específicas  o  genéricas  de una mayor  punibilidad  que  fáctica  ni jurídicamente se atribuyeron o se desconocen las  específicas    de    atenuación    que    modifican   los   límites   de   la  punibilidad.   

De  conformidad con lo previsto en el numeral  1º  del  artículo  217  de la misma ley, las consecuencias de su demostración  imponen  que la Corte Suprema case el fallo y profiera el que deba reemplazarlo,  evento   en   el   cual   su   función   se   limitará   a   adecuarlo   a  la  acusación.   

Si la acusación exige la demostración de la  ocurrencia  del  hecho  y  la  existencia de prueba sobre la responsabilidad del  procesado,  en  virtud  del principio de la consonancia de la sentencia con ella  es  inadmisible  acudir  a  la  causal segunda para solicitar la absolución del  acusado,  pues  una  discusión  de tal naturaleza riñe con sus fundamentos que  dan lugar a la casación.   

Así   las  cosas  será  imprescindible  e  imperativo  que el actor admita en el desarrollo del reparo que la acusación es  acertada  con  lo  probado en el proceso, al mismo tiempo que estará obligado a  demostrar  que  la  sentencia  es equivocada por una falta de congruencia con lo  declarado en aquella.   

La circunstancia alegada en la demanda de que  el  Fiscal  con fundamento en una prueba practicada en el juicio haya solicitado  la  absolución  del inculpado por uno de los cargos imputados en la acusación,  no  constituye  ninguno  de los motivos que conforme al inciso 1º del artículo  404  de  la  ley  600  dan  lugar  a la variación de la calificación jurídica  provisional  de  la  conducta, puesto que el asunto apuntaba exclusivamente a la  responsabilidad penal.   

Luego  al actor le correspondía sustentar su  inconformidad  con  los  fallos de instancia que no acogieron la petición de la  Fiscalía  al  amparo  de  cualquier  otra  causal  de  casación  distinta a la  segunda,  bien  mediante  la  demostración de que los juzgadores al proceder de  ese  modo  incurrieron en errores de juicio o de procedimiento pero no invocando  la  falta  de  consonancia  entre  la  sentencia o acusación, desacierto que da  lugar a la inadmisión de la demanda.   

DE LA PRESCRIPCION DE LA ACCIÓN:  

La Sala procederá a declarar la prescripción  de  la  acción  penal  respecto  de  algunas  de  las  conductas  imputadas  al  recurrente  como  a  los  no  recurrentes,  pues  en  el  trámite  del  recurso  extraordinario  cumplido  en  el  Tribunal  Superior  de Bogotá transcurrió el  tiempo  necesario  que le impide al Estado el ejercicio de su potestad punitiva,  lo  cual  implica  ordenar  la  cesación  del  procedimiento  respecto de tales  delitos,  hacer  los  ajustes  de  las  penas impuestas a algunos de ellos y las  declaraciones pertinentes.   

Ciertamente el término de prescripción de la  acción  penal  en el juicio no puede ser inferior a cinco (5) años ni superior  a   diez (10) según lo dispuesto en el artículo 86 de la ley 599 de 2000,  como  quiera  que  una  vez  interrumpida  la  prescripción  por la resolución  acusatoria  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada,  comienza a correr de  nuevo  por  un  tiempo  igual a la mitad del señalado en su artículo 83. Igual  tratamiento   jurídico   se   da   en   el   decreto   100   de   1980   a  ese  fenómeno.   

En  la acusación formulada el 14 de marzo de  2000  y confirmada por la Delegada ante los Tribunales de Cundinamarca y Bogotá  el  30  de mayo de 2000, GERMAN HUMBERTO CASTRO ÁLVAREZ y Luis Alberto Cubillos  Garzón  fueron acusados de los delitos de secuestro extorsivo, hurto calificado  agravado  –cometidos el 12  de  abril  de 1995-, concierto para delinquir, hurto calificado agravado tentado  y    porte    ilegal    de    armas   –cometidos  el  26  de  febrero  y  31 de marzo de 1999y Juan Antonio  Morales    Caraballo    y    Adonay    Barragán   por   estos   tres   últimos  delitos.   

Como los hechos fueron ejecutados antes de la  vigencia  de  la ley 599 de 2000, es conveniente señalar que los delitos objeto  de  juzgamiento  tenían  prevista  pena  de  prisión así: secuestro extorsivo  –artículo  1º  ley 40 de  1993-   veinticinco  (25)  a  cuarenta (40) años; concierto para delinquir  –artículo 186 del decreto  100  de 1980- tres (3) a seis (6) años; porte ilegal de armas  de fuego de  defensa  personal –artículo  1º  decreto  3664  de  1986-  uno  (1)  a  cuatro (4) años; y hurto calificado  –artículo 350 del decreto  100  de  1980-  dos  (2)  a  ocho (8) años, pena que se incrementa de una sexta  parte  a  la  mitad,  en el caso de la concurrencia de alguna de las causales de  agravación   previstas   en   el   artículo   351  de  la  misma  disposición  penal.   

Asimismo  la  tentativa  en el decreto 100 de  1980   –artículo  22-  se  sancionaba  con  la  imposición  de  pena  no menor de la mitad del mínimo, ni  mayor  de las tres cuartas partes del máximo prevista para el delito consumado.   

La  ley  599 de 2000 mantuvo la misma pena de  prisión     para    los    delitos    de    concierto    simple    –artículo  340- y porte ilegal de armas  de   fuego   de   defensa   personal   –articulo     365-     y     para     la    tentativa    –artículo  27-;  en  tanto modificó la  prisión    para    el    delito    de    secuestro    extorsivo    –artículo   169-   dieciocho   (18)  a  veintiocho  (28)  años  y  para  el hurto calificado cuando se ejerce violencia  sobre       las      personas      –artículo  240-  cuatro  (4)  a diez (10) años y conservó el mismo  incremento  por  la concurrencia de alguna circunstancia de agravación punitiva  para    la    conducta    furtiva    –artículo 241-.   

Del cotejo entre ambas disposiciones se tiene  que  conforme al artículo 86 de la ley 599, la acción penal por los delitos de  concierto  para  delinquir, porte ilegal de armas de fuego de defensa personal y  hurto   calificado  agravado  tentado  prescribe  en  cinco  (5)  años,  porque  ejecutoriada  la  acusación empieza a correr de nuevo el término por un tiempo  igual  a  la  mitad  de la pena sin que en ningún caso pueda ser inferior a ese  lapso.   

La  resolución de acusación proferida el 14  de  marzo  de  2000  por  la  Fiscalía  Delegada  ante los Juzgados Penales del  Circuito  de  Especializados de Bogotá Subunidad de Antiextorsión y Secuestro,  causó  ejecutoria material el 30 de mayo cuando la Delegada ante los Tribunales  de  Bogotá  y  Cundinamarca  decidió  la apelación interpuesta por dos de los  defensores de los acusados.   

Conforme  a  la última fecha y cuando por la  secretaría    del    Tribunal    se    notificaba    el    auto    –mayo  26 de 2005- que declaró desierto  el  recurso  de  casación  interpuesto  por el apoderado del procesado CUBILLOS  GARZÓN,   la   acción   penal  respecto  de  los  delitos  arriba  mencionados  prescribió  el  día  30 de ese mes y año, al haber transcurrido más de cinco  (5)  años  con  excepción  de  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  y hurto  calificado  consumado,  por  lo  cual solo queda a la Sala declararla y también  reconocerla   respecto   del   recurrente  CASTRO  ÁLVAREZ  y  de  los  no  recurrentes  Luis  Arturo  Cubillos,  Juan  Antonio  Morales  Caraballo y Adonay  Barragán,  con  atención  a  los  cargos  que  a  cada uno se les impusiera en  ella.   

En  consecuencia,  procederá  entonces  la  readecuación  de la pena de prisión impuesta a GERMAN HUMBERTO CASTRO ÁLVAREZ  y  al  no  recurrente Luis Alberto Cubillos Garzón, en cuya labor se respetaran  los  criterios de dosificación de la pena tenidos en cuenta en la sentencia por  el juzgador.   

En  virtud de la prescripción que se declara  respecto  de  los  delitos de concierto para delinquir, porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal  y  hurto  calificado agravado tentado –hechos  del 26 de febrero y 31 de marzo  de  1999-,  se  tiene  como pena base la misma señalada en la sentencia para el  delito   de   secuestro   extorsivo   –artículo   169  de  la  ley  599  de  2000-,  esto  es,  doscientos  veintiocho  (228)  meses  de  prisión  que corresponde a su mínimo, la cual se  aumenta  en  diez  (10)  meses  por  el  delito  concurrente de hurto calificado  consumado  para  un  total  de doscientos treinta y ocho (238) meses de prisión  que como pena definitiva debe purgar el condenado.   

Como  igual  parámetro  tuvo  en  cuenta  el  fallador  para  determinar  la  pena  impuesta a Luis Albero Cubillos Garzón, a  este  procesado  se  le señala igualmente una sanción definitiva de doscientos  treinta y ocho (238) meses de prisión.   

La  sentencia  se  mantiene  inmodificable en  cuanto  a  la multa, a la pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  y  a la condena en perjuicios impuestas a los  inculpados  CASTRO  ÁLVAREZ  y  Cubillos Garzón, las cuales no dependen de los  delitos    cuya    declaración    de    prescripción    se    hace   en   esta  decisión.   

En la situación específica de los procesados  Juan  Antonio  Morales  Caraballo  y  Adonay  Barragán, quienes fueran acusados  únicamente  de  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  hurto calificado  agravado  en  grado  de  tentativa   y  porte  ilegal  de armas de fuego de  defensa  personal  cuya  prescripción  operó el 30 de mayo de 2005, solo queda  reconocer  dicho  fenómeno  en  su  favor  y  declarar  la  cesación  de  todo  procedimiento relacionado con esas conductas.   

En  razón  y  mérito  de  lo  expuesto  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA  en  Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  judicial  del  procesado GERMÁN HUMBERTO CASTRO  ÁLVAREZ .   

2.  Declarar  prescrita  la  acción  penal  adelantada     a     GERMAN     HUMBERTO     CASTRO     ALVAREZ     –recurrente-  y  a Luis Alberto Cubillos  Garzón,  Juan  Antonio  Morales  Caraballo  y  a  Adonay Barragán –no  recurrentes-  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  hurto  calificado  agravado en grado de tentativa y  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal, según los cargos que en  forma  precisa  les  fueran  imputados  a cada uno de ellos en la resolución de  acusación  proferida el 14 de marzo de 2000 y ejecutoriada el 30 de mayo de ese  mismo  año  y  disponer  la  cesación de todo procedimiento respecto de dichas  conductas.   

3.  READECUAR la pena impuesta a GERMÁN    HUMBERTO    CASTRO    ÁLVAREZ  –recurrente-  y  a  Luis  Alberto     Cubillos     Garzón     –no  recurrente-  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo y hurto  calificado  agravado,  fijándola  en  doscientos  treinta y ocho (238) meses de  prisión  para  cada  uno  de  ellos,  como  consecuencia  de la declaración de  prescripción de la acción penal que se hace en esta decisión.   

4.  Contra  esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase,   notifíquese   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

Permiso  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO           ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN    

MARINA         PULIDO        DE  BARON            JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                             

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Excusa justificada  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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