24446(19-01-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24446  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No. 03                                          Magistrado Ponente:   

                                     Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA   

Bogotá,  D. C.,  diecinueve de enero de  dos mil seis.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado del Subintendente de la  Policía  Nacional  Jacinto  Armando  Cortés Salazar,  contra la sentencia de 29 de octubre de 2004, mediante  la  cual el Tribunal Superior Militar lo condenó en segunda instancia a la pena  principal  privativa  de  la  libertad de cinco (5) meses de arresto, como autor  responsable del delito de peculado culposo.    

Antecedentes.   

1.   El   12   de  noviembre  de  2000,  el  Subintendente   Jacinto   Armando   Cortés   Salazar  llegó  hasta el Escuadrón de Carabineros y Guías de  la  ciudad  de  Medellín, ubicado en las instalaciones de la Policía Nacional,  con  el fin de incorporarse a sus labores. Con dicho propósito reclamó el arma  de  dotación  oficial,  un revólver calibre 38 largo, marca Smith & Wesson  con  número  externo 2D12265, y se dispuso a prepararse para salir a prestar el  servicio.  Pasados varios minutos echó de menos el arma y al regresar y revisar  los  sitios donde había estado no la encontró. Con la ayuda de sus compañeros  la   buscaron   por  todo  el  lugar,  durante  el  resto  del  día,  y  no  la  hallaron.     

2.   La   justicia   penal  militar  abrió  investigación  formal  por estos hechos contra Jacinto  Armando  Cortés Salazar, y mediante decisión de 29 de  octubre  de 2003 profirió resolución de acusación en su contra, por el delito  de  peculado  culposo. Rituado el juicio, el Juez de primera instancia profirió  sentencia  absolutoria  y  dispuso  consultar  la  decisión  ante  el  Tribunal  Superior  Militar,  que  mediante  fallo  de  29 de octubre de 2004 la revocó y  condenó  al  procesado  a  la  pena  privativa de la libertad de cinco meses de  arresto,  como  autor  responsale del delito de peculado culposo. Esta decisión  causó ejecutoria el 13 de diciembre siguiente.   

La         demanda.   

Sostiene  el  actor  que  el 12 de octubre de  2004,   el   Agente   de   Policía   Angel  Archila,  cuando  se dedicaba a labores de arado de la tierra en  la   Unidad Canina y Remonta del escuadrón de Carabineros y Guías, halló  totalmente  oxidada el arma cuya pérdida dio origen a la sentencia condenatoria  dictada  en  contra de Jacinto Armando Cortés Salazar,  novedad   que   fue   comunicada  a  las  autoridades  respectivas.   

Argumenta que este hecho debe ser tenido como  una  prueba nueva, de la que nítidamente emerge que no se trató de un descuido  del  Subintendente,  como  se afirma en la sentencia, sino, por el contrario, de  un  abuso  de  sus  compañeros  de  trabajo.  Aduce como causal de revisión la  tercera  del  artículo  220  del  estatuto  procesal penal, y pide a la Corte ,  dejar sin valor la sentencia del Tribunal Militar.   

Para  demostrar  los  hechos  básicos  de su  solicitud  acompaña  copia  de  los  fallos  de  primera  y  segunda instancia,  constancia  de  ejecutoria  de la decisión de segunda instancia, y declaración  extraproceso  del  Agente de la Policía Nacional Angel  Archila,   donde  informa  de  las  circunstancias  y  condiciones en las cuales encontró el arma (fls.36/1).   

SE CONSIDERA:  

1.  La  acción  de  revisión  instaurada se  fundamenta  en  la causal tercera del artículo 220 del estatuto procesal penal,  que  autoriza  la  revisión  del  fallo  condenatorio  cuando  después  de  su  proferimiento   y  ejecutoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan  pruebas  no  conocidas  al tiempo de los debates, que establezcan la  inocencia   del   condenado,   o  su  inimputabilidad.   

2.  Condición necesaria, por tanto, para que  una  demanda  de revisión que se plantea con fundamenta en esa causal pueda ser  aceptada  es  que  los hechos que se aducen como no conocidos, o las pruebas que  se  postulan como nuevas, tengan aptitud para demostrar, o bien que el procesado  es  inocente,  o  que  es inimputable. Si esta condición no concurre, cualquier  pretensión rescisoria fundada en este motivo resulta inane.   

3.  La sentencia condenatoria, en el caso que  es  objeto  de estudio, se dictó por el delito de peculado culposo, previsto en  el  artículo  182  del  Código Penal Militar, que textualmente dice: “El que  respecto  a  bienes  del Estado… cuya administración, custodia, o tenencia se  le  hayan  confiado  por  razón  de sus funciones, por  culpa   de   lugar   a   que  se  extravíen,  pierdan  o  dañen,  incurrirá en …” .   

4. En la parte considerativa de dicho fallo el  Tribunal  Militar  fue  insistente en precisar que la conducta del procesado fue  descuidada,  y  que  a  raíz  de  su actuar negligente se produjo la pérdida o  extravío      del     arma     de     dotación1,  con  afectación  del  bien  jurídico  de  la administración pública, dando lugar a la estructuración del  delito   de   peculado   culposo,   tipificado   en   la   norma  ya  mencionada  (fls.23-32/1).   

5.  Estas  conclusiones,  opuestamente  a  lo  afirmado  por  el  accionante,  no  sufren  mengua  ni  pierden  vigencia por la  circunstancia  de  haber  aparecido  el  arma 4 años después abandonada en los  prados  de la guarnición policial, en estado de oxidación, pues este hecho (el  del   hallazgo),  no  descarta  la  estructuración de la conducta imputada  (que  el  bien  se extravió), ni la actividad culposa del procesado en el hecho  (que  fue  negligente  en  su  cuidado  y  en  el  deber  de custodia que le era  exigible), ni la afectación del bien jurídico.   

En otros términos, el descubrimiento del arma  en   las  circunstancias  mencionadas  no  acredita  la  ausencia  de  tipicidad  objetiva,  ni  prueba  que  el  procesado hubiese sido diligente, como pareciera  entenderlo  el  actor.   Por  el  contrario, se convierte en un elemento de  juicio  que  tiende  a  confirmar  las  argumentaciones  del fallo condenatorio,  referentes  a que  Jacinto Armando Cortés Salazar  fue  relajado  en  el  deber de cuidado que objetiva y  subjetivamente  le era exigible, y que esta situación determinó su extravío o  pérdida.       

Distinto  sería  que  la  conducta  imputada  hubiese  sido  la  de  peculado  por  apropiación,  pues en un tal supuesto, la  aparición  del  bien  en  circunstancias  claramente indicativas de que no hubo  apoderamiento  sino  extravío, podría determinar la atipicidad de la conducta,  o  cuando  menos  su  variación,  pero  esta no fue, como ya se dejó visto, la  conducta   imputada   a  Cortés  Salazar.     

6. Visto, entonces, que el hecho aducido como  nuevo  no  tiene  la  virtualidad  de  modificar el fallo del Tribunal, la Corte  inadmitirá  la demanda, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 223 del  estatuto procesal penal.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado de Jacinto  Armando Cortés Salazar.    

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

                                         MAURO SOLARTE PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ               ALFREDO   GOMEZ   QUINTERO            

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO              ALVARO                                  O.                                 PEREZ  PINZON                 

MARINA   PULIDO   DE  BARON              JORGE    L.   QUINTERO   MILANES           

YESID    RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

En cita medica  

Teresa  Ruiz  Ñúñez   

SECRETARIA    

1  El  Tribunal  se  refiere  indistintamente  a  estas  dos  modalidades conductuales.     

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