24373(28-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24373  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado Ponente:   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No.  136   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil seis (2006).   

  VISTOS  

Decide  la  Sala  el recurso de reposición  interpuesto  por  el  apoderado  de RAÚL ANTONIO PÉREZ MÚNERA, contra el auto  del  2  de  octubre  de  2006,  a  través  del cual se inadmitió la demanda de  revisión.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

1. Los acontecimientos que dieron lugar a la  investigación  penal fueron relatados así por la Sala de Casación Penal en el  fallo de segunda instancia:   

“En el municipio  de  Betania  (Antioquia),  Argemiro  de  Jesús  Cano  Arboleda  (a.  Fritanga),  indigente   reconocido  en  la  región  especialmente  por  ser  consumidor  de  sustancias  estupefacientes  y  pegante  o  “sacol”,  el  que  inhala de una  botella,   desbordó  la  tolerancia  de  la  comunidad  y  de  las  autoridades  municipales,  pero  particularmente  la  del  Comandante  de Policía, Cabo Luis  Alfonso  García  Méndez,  quien,  ante  las quejas de la ciudadanía,  le  preguntó  al  Juez  Promiscuo  Municipal  de esa localidad, doctor RAÚL  ANTONIO  PÉREZ  MÚNERA,  que le  diera  una salida para solucionar la situación pues no obstante de los llamados  de  atención y las medidas policivas, no se había logrado impedir que siguiera  dando mal ejemplo a la juventud.   

El  Juez  Municipal  le  sugirió  que  una  opción  era la acción de tutela, vía que el Comandante de Policía, auxiliado  en  la  confección  de  la  demanda  por  el Personero Municipal, Carlos Arturo  Arroyave, presentó ante el señalado despacho judicial.   

Iniciada    así    la    tramitación  constitucional,   en  la  que  se  demandó  la  protección  de  la  comunidad,  especialmente  la  de  los niños por riesgo a sus derechos constitucionales por  imitación  de las malas costumbres, luego de escuchar a varios de esos jóvenes  que  veían  al accionado inhalar pegante, finalizó con sentencia de fecha 5 de  septiembre  de  1997,  a  través  de  la  cual  se ampararon los derechos de la  “población  infantil”,  la “buena salud”, “la vida” y “las buenas  y  sanas  costumbres”,  lesionadas  por  el  señor  Argemiro  de  Jesús Cano  Arboleda  al  “inhalar pegante de zapatos delante de la población en general,  entre  ella  los  menores  OSCAR  FERNANDO GUTIÉRREZ, ELKIN DARÍO HERRERA R. Y  VIDAL  RAIGOZA  RENDÓN”.  En  el  mismo  acto  se  le señaló que en caso de  incumplir con la obligación sería sancionado por desacato.   

Esta   determinación   fue   notificada  personalmente al accionado el 11 de septiembre de 1997.   

El  12 de septiembre siguiente, se llevó a  cabo  diligencia “de descargos” por parte del accionado, como quiera que fue  sorprendido  por uniformados en el momento en que supuestamente inhalaba pegante  en  la  vía  pública, motivo por el cual fue llevado ante estrados judiciales.  Luego  de  escucharlo,  se  procedió  a  declararlo  responsable  en  la  misma  diligencia  por desacato a la sentencia del 5 de septiembre y en consecuencia se  le  impuso  como  sanción  seis  (6) meses de arresto y multa de un (1) salario  mínimo legal mensual vigente.   

En  la  determinación  (numeral  4°),  se  consagró  expresamente  que  debido  al “riesgo” y “peligro” que con el  proceder  del  accionado  se vislumbraba para la comunidad, el arresto se hacía  efectivo  “desde  ya”.  La  notificación  de  la medida se hizo en la misma  fecha  y  se  ordenó  (numeral  5°) su envío ante el superior para desatar la  consulta la cual se hizo  en el efecto devolutivo.   

Es de anotar que el arresto se hizo efectivo  por  las  autoridades  de  policía  en  ese  mismo  instante, es decir el 12 de  septiembre de 1997.    

El  Juzgado  Promiscuo  de Familia de Andes  (Antioquia),  al  que  correspondió  el  control  de  la medida a través de la  consulta,  en decisión del 1° de octubre de 1997 decidió revocar la decisión  sancionadora   por   no   haber  dado  trámite  el  incidente  procesal  y  por  irregularidades  en  la  acción  de tutela, y dispuso su libertad inmediata, no  sin  antes  compulsar  copias  para  que  se  investigara  al  juez.”   

2. Adelantada la fase instructiva y cerrada  la  investigación, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Antioquia  calificó  el  mérito  del  sumario,  el  6  de agosto de 1998, con resolución  acusatoria  en  contra  del  Juez  PÉREZ  MÚNERA por el delito de prevaricato,  tipificado  en el artículo 149 del Código Penal de 1980, modificado por la Ley  190 de 1995.   

Dicha   determinación   fue   objeto  de  apelación  por el defensor, pero fue confirmada por una Fiscal Delegada ante la  Corte Suprema de Justicia, en resolución del 2 de octubre de 1998.   

3. Surtida a cabalidad la etapa de la causa,  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Antioquia, mediante sentencia del 21 de  octubre  de  1999,  absolvió  al funcionario judicial investigado de los cargos  formulados en la acusación.   

4. El Fiscal Delegado ante la Corte Suprema  de  Justicia  interpuso  el recurso de apelación, pues en su criterio el acopio  probatorio  demostraba  la  responsabilidad penal del Juez, RAÚL ANTONIO PÉREZ  MÚNERA,  en  el  delito  de  prevaricato     por     acción,    tanto  en  la  sentencia  de  tutela, como en el auto a través del  cual decidió el incidente de desacato.   

Al  desatar  la  alzada, con fallo del 3 de  diciembre  de  2003  (radicación  16950),  la Sala de Casación Penal revocó íntegramente la decisión de  primera  instancia; y en su lugar condenó a RAÚL ANTONIO PÉREZ MÚNERA, en su  condición  de  Juez  Promiscuo  Municipal  de Betania (Antioquia), por  el  delito de prevaricato por acción en concurso homogéneo y  sucesivo, a la pena principal de cincuenta y dos (52)  meses  de  prisión,   a  interdicción  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por igual lapso, y al pago de multa por valor equivalente a  sesenta  (60)  salarios  mínimos  legales mensuales. De otra parte, le negó el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena, y le  sustituyó por domiciliaria la pena de prisión impuesta.   

5.  Posteriormente,  el  implicado  RAÚL  ANTONIO  PÉREZ  MÚNERA  confirió poder especial a un profesional del derecho,  quien  en  nombre de aquel interpuso la acción de revisión, que fue inadmitida  por   la  Sala  de  Casación  Penal  –integrada  mayoritariamente  por  Conjueces-  con  el auto del 2 de  octubre de 2006, objeto del presente recurso de impugnación.   

Cabe  anotar que los Honorables Magistrados  de  la  Sala  de  Casación  Penal,  Marina  Pulido  de  Barón,  Alfredo Gómez  Quintero,  Jorge Luis Quintero Milanés, Yesid Ramírez Bastidas y Mauro Solarte  Portilla,  previamente  manifestaron su impedimento, por haber suscrito el fallo  de segunda instancia.   

6.  El  apoderado  de  RAÚL ANTONIO PÉREZ  MÚNERA  solicitó  la  revisión del fallo con fundamento en el numeral 3° del  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), por cuanto  la  acción  de revisión es viable cuando “después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o surjan pruebas, no  conocidas  al  tiempo de los debates, que establezcan la inocencia del condenado  o su inimputabilidad”.   

Para  el efecto aportó dos “pruebas nuevas”:   

i)       La       “constancia  del  otrora  Comandante de la Policía de Betania, Cabo  Primero  LUIS ALFONSO GARCÍA MÉNDEZ, con la cual se acredita que entre éste y  el  señor  Juez  Promiscuo  Municipal  de  la citada población no pudo existir  contubernio,   concierto  o  connivencia  para  conspirar  contra  el  demandado  ARGEMIRO           CANO           ARBOLEDA1,    más    conocido   como  “Fritanga”,  que  por el contrario las relaciones entre los dos funcionarios  –judicial   uno  y  de  policía  el  otro-  eran bien lejanas, situación que de haberse conocido en la  época  de los debates” habría incidido para que la  Sala de Casación Penal descartara el dolo.   

ii)  El  testimonio  extra  proceso  del  ciudadano  Argemiro  Cano  Arboleda, cuyo contenido material no fue conocido por  los  juzgadores al tiempo de los debates, “y con el  cual  se  demuestra  que  él no es una persona indigente y tampoco inimputable-  como  lo  denota  la  Corte  en  el  fallo condenatorio, sin fundamento…que el  accionado  por  el  contrario  tenía  y  posee  un razonamiento normal y que se  encontraba  orientado  en  tiempo y en espacio…”;  por  lo  cual,  cometió  un  error la Sala de Casación Penal al suponer que el  afectado  con  la  acción  de tutela era una persona indefensa y desprovista de  toda protección.   

  LA   PROVIDENCIA  IMPUGNADA   

Mediante  auto del 2 de octubre de 2006 la  Sala  de  Casación Penal inadmitió la demanda de revisión promovida en nombre  de  RAÚL  ANTONIO  PÉREZ  MÚNERA,  por  no  adecuarse con los parámetros que  establecen  los artículos 220 y 222 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de 2000).   

La  inadmisión  del libelo se cimentó en  que  el  apoderado  aportó  una  certificación  expedida  por el Comandante de  Policía  de Betania (Antioquia), relativa a un problema de orden público; y la  declaración  extrajuicio  del  ciudadano  Argemiro  de  Jesús  Cano  Arboleda,  afectado  con  lo  decidido en la acción de tutela, pretendiendo que la primera  desvirtuaba  el  dolo  y  que  la  segunda  demostraba  que  la  víctima  de la  privación  de  la libertad no era indigente ni inimputable, afirmaciones que no  se  estimaron  suficientes  para  dar  a  conocer  a  la  Corte  “los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  en  que  se  apoya la  solicitud”,  según  lo exigido por el numeral 3°  del artículo 222 ibídem.   

Se  resaltó que el demandante no explicó  la   trascendencia   de  esas  “nuevas”  circunstancias frente al copio probatorio logrado en el curso  del  proceso  y  que  fue objeto de valoración en la sentencia condenatoria; ni  dio  a  conocer  con  argumentos  razonables  los  motivos  por  los  cuales  la  certificación  del  Comandante  de  la Policía de Betania y la declaración de  Cano  Arboleda,  que eleva a la categoría de pruebas  nuevas,  tendrían la virtud de derruir la ponderada  estimación  de  los  medios de prueba que hizo la Sala de Casación Penal en la  sentencia  condenatoria  de  segunda instancia, para arribar a la convicción de  certeza  a cerca de la responsabilidad penal de RAÚL ANTONIO PÉREZ MÚNERA; ni  el  libelista propuso alguna reflexión con aptitud para persuadir a la Corte en  el  sentido  que  si  se  aceptaran  las  “pruebas  nuevas”  que propone, el ex juez implicado podría  resultar absuelto.   

En  el auto impugnado se dijo también que  ni   la   certificación  del  Comandante  de  la  Policía  de  Betania  ni  la  declaración  extrajuicio  del  señor  Argemiro  de  Jesús  Cano  Arboleda  no  alcanzan   la   entidad   jurídica   de  la  prueba  nueva,  pues  tal  concepto  no  se  restringe a que  dichos  medios  no se hubiesen aportado al proceso por haberse conocido después  de  agotado  el  trámite o aún después de la sentencia; sino que se exige, en  cambio,  verificar  que  si los Jueces de instancia hubieren conocido y valorado  la  evidencia  que se dice novedosa, entonces hubiesen absuelto al implicado, en  lugar de condenarlo.   

Se  destacó  que  el  contenido  de  las  “pruebas  nuevas”  a  que  alude el libelista se observa inane frente a la solidez de la cosa juzgada,  toda  vez  que  el  fundamento  del  fallo  condenatorio radica en pluralidad de  aspectos  que  permitieron deducir la intención prevaricadora del ex Juez de la  República,  RAÚL  ANTONIO PÉREZ MÚNERA, tópicos que nada tienen que ver con  la  presunta “amistad”  entre  dicho ex funcionario y el Comandante de la Policía de Betania, ni con el  presunto     estado     de     “indigencia    o  inimputabilidad”   del   injustamente   detenido,  Argemiro de Jesús Cano Arboleda.   

Con  lo  anterior,  se  concluyó  que  el  apoderado,  apartándose  de la naturaleza jurídica de la acción de revisión,  incurre   en   la   desafortunada  equivocación  de  confundir  la  noción  de  prueba   nueva  con  la  proposición  de algunos elementos relativos a circunstancias ya conocidas en el  expediente,  de  los  cuales  extrae otra manera de entender y sopesar el acopio  probatorio  que  fue  incorporado  en el momento oportuno y que ya fue objeto de  controversia durante las fases de instrucción y juzgamiento.   

  DEL   RECURSO   DE  REPOSICIÓN   

El  apoderado  de  RAÚL  ANTONIO  PÉREZ  MÚNERA  insiste  en  que  la  certificación  expedida  por el Comandante de la  Policía  de  Betania  (Antioquia) es suficiente para concluir que entre éste y  aquél  no  existía  amistad, sino una relación distante; y que, por tanto, no  se  pudieron  poner  de  acuerdo  para perjudicar al señor Cano Arboleda, quien  consumía  drogas  en  la vía pública. Y de igual manera, recalca que Argemiro  de    Jesús    Cano    Arboleda    no    era    una    persona   indigente   ni  inimputable.   

Sobre  la  certificación, que contiene un  informe  de  orden  público  en  la  población de Betania (Antioquia), dice el  libelista  que  permite  inferir  la  ausencia de amistad entre el Comandante de  Policía  y  el Juez del mismo municipio, puesto que si hubiesen sido amigos, el  Comandante  le  habría advertido con antelación que su vida estaba en riesgo a  causa  de  la  situación del orden público en esa región, en lugar de esperar  tanto tiempo para hacerlo.   

Y  el negar la condición de indigente del  señor  Argemiro de Jesús Cano Arboleda, tiene la finalidad de demostrar que en  el  fallo  se  cometió  un  error,  pues  se entendió que era indefenso y casi  inimputable, por lo cual fue sancionado de manera injusta.   

Centrado  en  lo anterior, sostiene que la  demanda  de  revisión  debe  ser  admitida,  pues los argumentos del libelo son  suficientes  para  satisfacer  las  exigencias  de  los artículos 220 y 222 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600 de 2000, especialmente en cuanto al  correcto  planteamiento  de  los fundamentos de hecho y de derecho que sustentan  la solicitud.   

  CONSIDERACIONES  DE LA  CORTE   

1.  Antes  que la sustentación ponderada  del  recurso propuesto contra el auto que inadmitió la demanda de revisión, el  apoderado  de  RAÚL  ANTONIO  PÉREZ  MÚNERA  retoma los argumentos que había  expuesto  en  el  libelo  original  y  vuelve a presentarlos con un poco más de  explicaciones,  como  si  tratara de enmendarlos, corregirlos o complementarlos,  para  salir  al paso a las críticas relativas la estructuración de demanda que  dieron lugar a su rechazo.   

Las  normas  procesales  que  regulan  el  trámite  de la acción de revisión no prevén un lapso o un trámite destinado  a  subsanar  los  defectos  de  la  demanda,  por lo cual, no es factible que el  recurso  de  reposición  se  utilice para intentar satisfacer los requisitos de  procedibilidad de la demanda, no cumplidos desde un principio.   

Contrario  a  tal  manera  de entender el  asunto,  el recurso de reposición es una manifestación del derecho a impugnar,  que   comporta  para  el  recurrente  la  obligación  de  exponer  las  razones  jurídicas  que lo mueven a pensar que la Corte plasmó reflexiones o decisiones  injustas,  erradas,  o  imprecisas  en el auto cuestionado, con el fin de que la  Corporación  lo  revoque,  reforme o aclare, sin que, por tanto, pueda asumirse  tal  medio  impugnatorio  como  la  habilitación de un  período de gracia  para   cumplir  las  exigencias  de  ley  que  desde  un  principio  han  debido  observarse2.   

El  recurso  de  reposición, ha dicho la  Sala,  tiene  por  finalidad  permitir  al  funcionario  judicial  que  dicta la  providencia,  revisar su decisión y corregir aquellos errores de orden fáctico  o  jurídico  en  que  hubiere  podido  incurrir,  y, de ser el caso, proceder a  revocarla,  reformarla,  aclararla  o  adicionarla  en  los  aspectos  en que la  inconformidad expuesta por el interesado encuentre verificación.   

2.  La  impugnación  allegada  por  el  apoderado  de  PÉREZ  MÚNERA  tiene  el  alcance  de  una invitación a que se  estudie  nuevamente  el  asunto, como si la admisión de libelo dependiera de la  gracia  o  merced  de la Corte; y, por supuesto, tal cometido no tiene cabida en  el   espectro   jurídico  que  regula  el  recurso  de  reposición,  donde  lo  impostergable   es  demostrar  que  son  errados  los  fundamentos  fácticos  o  jurídicos  del  auto  inadmisorio  de  la  acción  de  revisión, a través de  proposiciones  con  aptitud  para  enseñar  la  manera  correcta  de entender y  proveer sobre el asunto.   

3. Con todo, es claro que ni la demanda ni  el  memorial  impugnatorio expresan con la debida argumentación los motivos por  los   cuales   las   “pruebas  nuevas”  podrían  dejar  sin base jurídica el fallo condenatorio, en  el  cual  se  llegó  a la convicción de responsabilidad penal de RAÚL ANTONIO  PÉREZ  MÚNERA  después de analizar pluralidad de aspectos esenciales, ninguno  de  ellos  arraigado  en  la  supuesta  amistad  de  aquél con el Comandante de  Policía  de  Betania,  ni  en  la  indigencia  o inimputabilidad de Argemiro de  Jesús Cano Arboleda.   

Por  el  contrario,  la Sala de Casación  Penal  –Juez de segunda  instancia-  encontró  demostrados  los  elementos estructurales del prevaricato  por  acción  en  diversidad de circunstancias indiciarias, como a continuación  se  recuerda,  las  cuales  en  modo  alguno  son  cuestionadas en la demanda de  revisión    a    través    de    las   “pruebas  nuevas”      cuya      incorporación      se  pretende:   

-.  El  implicado,  RAÚL  ANTONIO PÉREZ  MÚNERA,   prejuzgó   el  asunto  antes  de  ser  oficialmente  sometido  a  su  consideración,  cuando   dijo  al Comandante de Policía de Betania que al  drogadicto  se  le  debía  aplicar  una sanción más duradera, que las medidas  correccionales que ya le habían impuesto.   

-.  El  Juez,  PÉREZ  MÚNERA, pese a su  experiencia  y  conocimiento  de  la  normatividad,  dio  al  traste con todo un  procedimiento  como  es  el  de  la  acción  de tutela, además que denotó una  abierta  arbitrariedad  y  capricho  cuando decidió imponer la máxima sanción  posible      por     desacato     –seis  meses  de  arresto- sin motivación y luego de un brevísimo  trámite  incidental,  donde Argemiro de Jesús Cano Arboleda no estuvo asistido  por un abogado que lo defendiera.   

-.  El cúmulo, entidad y connotación de  los  yerros  que se advierten en el comportamiento del juez llevan a colegir que  el  funcionario  judicial  sabía  y  conocía  que  con su actuar manipulaba el  ordenamiento  legal  y  lo  hacía  cumplir unos fines para los cuales no estaba  destinado.   

–  Conforme  la  versión  que rindió el  Comandante  de  Policía  de  Betania,  cabo  Luis  Alfonso  García Méndez, se  establece  claramente  que el Juez sabía de la inconformidad que generaba en la  comunidad  la  consuetudinaria actitud del indigente -consumir pegante en sitios  públicos-   y  emitió  su  concepto  acerca  de  la  eventual  “solución”   a   la  problemática,  aconsejando  al  dicho Comandante la instauración de una acción de tutela, que  el mismo Juez tramitó y falló.   

-. Se colige un latente prejuzgamiento en  el  Juez  acerca  de lo que debía hacerse una vez se interpusiera la acción de  tutela,  pues,  así  lo  había  manifestado,  se traducía en una solución al  problema planteado.   

– El Juez adelantó el trámite de tutela  sin  escuchar  al  particular  accionado, pues el señor Argemiro de Jesús Cano  Arboleda,  consumidor  habitual  de  drogas,  no fue vinculado al trámite de la  acción  pública  adelantada a sus espaldas. Esto revela la firme intención de  dar  por  sentado  y por demostrado que la situación, conocida privadamente por  el Juez, no justificaba un mayor acopio probatorio.   

-.  En trámite del incidente de desacato  se  siguió en la misma tónica, pues al afectado no se le garantizó el derecho  a la defensa.   

-.  No  se  brindó argumento alguno para  concluir  que  la  corrección  a  través  de  la sanción de arresto se hacía  necesaria,  en  procura  de  la protección de los derechos fundamentales de las  personas  supuestamente  afectadas  con  la  conducta  del  ciudadano particular  accionado.   

-. El auto a través del cual se impuso la  sanción  por  desacato  es  errado  en  cuanto  al efecto en que concedió a la  consulta;      pues,      lo      hizo     en     el     efecto     devolutivo,  siendo  que debía ser en  el  suspensivo. Es decir,  que  no  se  podía  ejecutar  la  sanción  hasta tanto no se resolviera por el  superior.   

-.  La  sanción  impuesta  fue  la  más  drástica    y    arbitraria    (seis   meses   de  arresto),   sin   consultar   la  proporcionalidad,  ponderación y equivalencia frente a la naturaleza de tal medida.   

-.  No se observa influjo de algún error  en  el  Juez,  PÉREZ  MÚNERA,  quien  por  el  contrario,  tenía  experiencia  específica en materia de acción de tutela.   

4. En síntesis, la impugnación propuesta  no  tiene  vocación  de  prosperidad,  toda  vez  que  los  planteamientos  del  recurrente,  a  manera de un complemento de la demanda inadmitida, no alcanzan a  edificar  un  cuestionamiento jurídico de fondo y, por ende, conducen a similar  negativa a la ya adoptada en el proveído reprochado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  No reponer  el  auto  del  dos  (02)  de  octubre de 2006, mediante el cual se inadmitió la  demanda  de  revisión  promovida  por el ex Juez Promiscuo Municipal de Betania  (Antioquia),    RAÚL    ANTONIO    PÉREZ    MÚNERA,    a    través   de   su  apoderado.   

2.  Contra el  presente auto no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese     y  cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ   

                                                                                 Conjuez   

RICARDO          CALVETE  RANGEL                                                                         SOLEDAD CORTES DE VILLALOBOS   

Conjuez  –      Excusa  justificada                               Conjuez   

GUILLERMO   GARCÍA   GUAJE                                        ANDRÉS F. RAMÍREZ MONCAYO   

Conjuez  –   Aclaración   de  voto                                                                                                      Conjuez   

YESID    REYES   ALVARADO                                        JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

Conjuez  –      Excusa  justificada                                                                         

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Ciudadano   particular,  privado  de  la  libertad  por  disposición  del  Juez  Promiscuo   Municipal   de   Betania  (Antioquia),  por  considerar  que  había  desacatado  la  orden impartida en la sentencia de tutela, donde se materializó  el ilícito de prevaricato.   

2  Sala   de   Casación   Penal,   auto   del   27  de  mayo  de  2003, radicación 19607.     

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