24267(27-10-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24267  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobada Acta # 82  

                               

Bogotá,  D. C., octubre veintisiete (27) de  dos mil cinco (2005).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el conflicto negativo de  competencias  suscitado  entre  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de  Yopal  (Casanare)   y  el  Juzgado  1º Penal del Circuito del mismo lugar.   

ANTECEDENTES:   

1.   Mediante  providencia  del  10 de junio de 2005, el procesado HERNANDO DAZA TOLOSA ó LUIS  HERNANDO  RODRÍGUEZ  CRUZ  fue  acusado  por  la Fiscalía 3ª Especializada de  Yopal  de  pertenecer  a las autodefensas campesinas del Casanare y dedicarse en  la  organización  a  la  movilización  de  personal  en  el enfrentamiento que  sostuvieron  con  las autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá, e igualmente  de  ser  segundo  cabecilla  de  la  célula  especial  que al mando de “alias  Solín”  se  dedicaba  “a  eliminar  personas”  y  la  cual se disponía a  hacerlo  en  Aguazul  y  Yopal  para el momento de su captura, ocurrida el 10 de  agosto de 2004.   

La  imputación  jurídica  realizada  en la  pieza  acusatoria  fue  la  de  coautor  del  delito de concierto para delinquir  descrito  en  el artículo 340 del Código Penal, agravado con fundamento en los  incisos  2º  –“porque de  público  conocimiento  se  sabe” que las autodefensas del Casanare se dedican  “a   la   consumación   de  punibles  de  secuestro,  extorsión,  homicidio,  desaparición  forzada,  desplazamiento  forzado, tortura y narcotráfico, entre  otros,  por  los  que  son  célebremente  conocidos  en  la  geografía  local,  regional,  nacional  e  internacional”— y 3º ibídem.   

2.  El  Juzgado  Único  Penal  del Circuito  Especializado  de  Yopal  avocó  el  conocimiento  del asunto el 3 de agosto de  2005,  corrió esa fecha el traslado contemplado en el artículo 400 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000  y el 30 de agosto siguiente, antes de que se  hubiese  fijado fecha para la realización de la audiencia preparatoria, ordenó  enviar  el  proceso  a  los Juzgados Penales del Circuito de la misma ciudad por  competencia,  proponiendo  conflicto negativo en el caso de no ser aceptados sus  razonamientos, los cuales se pueden resumir así:   

2.1. En el artículo  71  de  la  ley  975 del 25 de julio de 2005 se adicionó un inciso al artículo  468 del Código Penal del siguiente tenor:   

“También  incurrirán  en  el  delito  de  sedición   quienes  conformen  o  hagan  parte  de  grupos  guerrilleros  o  de  autodefensas  cuyo  accionar  interfiera  con el normal funcionamiento del orden  constitucional  y  legal.  En este caso la pena será la prevista para el delito  de rebelión”.   

2.2.  Se  impone  calificar  como  sedición  la  conducta  de  concierto  para  delinquir  en  la  modalidad  de  promover,  armar  o  financiar grupos armados al margen de la ley  pues  no solamente se sanciona de forma más benévola sino por su condición de  delito político. Y,   

2.3.  La  justicia  especializada  ha  perdido competencia para seguir conociendo del proceso porque  la  sedición  está  atribuida  a los Juzgados Penales del Circuito, a donde se  ordenó enviar las diligencias.   

3.  El Juzgado 1º  Penal  del  Circuito de Yopal admitió el conflicto por auto del 9 de septiembre  de 2005, aduciendo las siguientes razones:   

3.1. La acusación  fue por concierto para delinquir agravado y no por sedición.   

3.2. La ley 975 de  2005  no  modificó  ni  derogó  los  incisos  2º  y 3º del artículo 340 del  Código  Penal,  como  tampoco la competencia de los Jueces Penales del Circuito  Especializados  para  conocer  de  las  conductas  allí  contempladas, sino que  simplemente adicionó el tipo penal de sedición.   

3.3.   Dictar  una  sentencia  por  sedición  cuando  la  acusación  fue  por  concierto para  delinquir  agravado  significaría  desconocer  el  principio de congruencia, el  artículo  43  de  la  ley 153 de 1887, el debido proceso, invadir la órbita de  competencia  de  los Jueces Especializados y no tener en cuenta el artículo 404  del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

3.4. Así las cosas,  no  siendo  los  Juzgados  del  Circuito ordinarios competentes para conocer del  delito  de  concierto  para  delinquir  objeto  de  la  acusación,  el  caso es  competencia de la justicia especializada.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA:   

1. La Corporación  cuenta  con  competencia  para  solucionar  el conflicto, en concordancia con lo  dispuesto  en  el   inciso  2º del artículo 18 transitorio del Código de  Procedimiento Penal de 2000.   

2.  A  través del  artículo  71  de  la ley 975 de 2005 el legislador reformó el Código Penal al  tipificar  como  sedición  la  conducta  de  conformar  o hacer parte de grupos  guerrilleros   o   de  autodefensas  cuyo  accionar  interfiera  con  el  normal  funcionamiento   del   orden   constitucional   y   legal.  Eso  significa,  con  independencia  del  ámbito  de  regulación de la ley precisado en su artículo  2º,  que  la  disposición tiene efectos generales inmediatos desde su vigencia  y,   en  cuanto  norma  sustancial,  es  susceptible  de  aplicación  a  hechos  anteriores en virtud del principio constitucional de favorabilidad.   

3.  Se trató,  al  tiempo  con  el  reconocimiento de delincuentes políticos a los miembros de  los  grupos de autodefensa, de una adición al Estatuto Penal y en manera alguna  de  una  derogación  total  o  parcial  de  un  tipo penal en él contemplado y  específicamente  del  de  concierto para delinquir del artículo 340, es decir,  la  norma  en la cual se adecuaba la conducta de conformar o hacer parte de esas  organizaciones   criminales,  ahora  constitutiva  de  sedición  por  decisión  soberana del Congreso de la República.   

4. Los tres incisos  del  artículo  340,  por lo tanto, continúan vigentes y se aplican inclusive a  miembros  de  grupos guerrilleros o de autodefensa cuando, pese a su pertenencia  a  los  mismos,  las  acciones  delictivas  acordadas  no  están dirigidas a la  realización   de  los  objetivos  perseguidos  por  la  agrupación  ilegal  en  desarrollo  de  la  confrontación armada que sostienen con otras organizaciones  al  margen  de  la  ley  y  con  las autoridades, sino a la comisión de delitos  desvinculados   de   los   propósitos   y  causas  de  la  organización.    

Traduce lo precedente que por censurable que  sea  la actividad de quien haga parte del grupo de autodefensa, si obedece a las  anotadas  finalidades  y  la  cumple  en  desarrollo del rol asignado dentro del  colectivo  criminal,  con  sujeción  a  las  órdenes  y  directrices del mando  responsable,  será  sedición y no concierto para delinquir el delito imputable  por  el  solo  hecho  de la pertenencia a la agrupación, aunque naturalmente en  concurso  con  los  delitos  específicos  que  haya  podido cometer, que serán  catalogados como comunes.   

5. Es la solución  que  necesariamente  sigue  a  la  condición de delincuentes políticos que les  reconoció  la  ley  a esas organizaciones criminales y que coincide exactamente  con  la  asumida  por  la Corte respecto de miembros de los grupos guerrilleros,  que  se fue perfilando a través de diferentes pronunciamientos que convergieron  en   la   postura   adoptada   en   la   providencia  del  26  de  noviembre  de  20031,  que  hoy se reitera y es la respuesta a una problemática similar  a  la  allí resuelta surgida a partir de la vigencia del artículo 71 de la ley  975 de 2005.   

“Siempre que la agrupación alzada en armas  contra  el  régimen constitucional tenga como objetivo instaurar un nuevo orden  –dijo  la  Corte  en  esa  oportunidad—,    sus  integrantes  serán  delincuentes  políticos  en la medida en que las conductas  que  realicen  tengan  relación  con  su  pertenencia  al  grupo,  sin  que sea  admisible  que  respecto  de  una  especie  de  ellas,  por  estar aparentemente  distantes  de  los  fines  altruistas que se persiguen, se predique el concierto  para  delinquir, y con relación a las otras, que se cumplen dentro del cometido  propuesto, se afirme la existencia del delito político.   

“Dicho en otros términos, si los miembros  de  un  grupo subversivo realizan acciones contra algún sector de la población  en   desarrollo   de   directrices   erróneas,  censurables  o  distorsionadas,  impartidas   por  su  líderes,  los  actos  atroces  que  realicen  no  podrán  desdibujar  el  delito  de rebelión, sino que habrán de concurrir con éste en  la  medida  en  que  tipifiquen ilícitos que, entonces, serán catalogados como  delitos comunes.   

“De  lo  contrario,  se  caería  en  el  contrasentido  de  predicar  el  concurso  entre  el  concierto  para  delinquir  respecto  de  los  actos  de ferocidad y barbarie y la rebelión respecto de los  que  persiguen  fines  altruistas,  sin  tener en cuenta que unos y otros fueron  realizados   debido   precisamente  a  su  pertenencia  al  grupo  insurgente  y  ejecutando    las    políticas    trazadas    por    la    dirección   de   la  organización.   

“Por   el  contrario,  si  los  diversos  comportamientos  son  escindibles, de manera que algunos de ellos son realizados  por  varias  personas  concertadas  para  cometer delitos en beneficio puramente  individual,   egoísta,  sin  ningún  nexo  con la militancia política, y  otros,  ejecutados  por  esas mismas personas, se materializan en tanto miembros  de  la organización subversiva, el concurso entre el concierto para delinquir y  la rebelión surge con nitidez”.   

6. Para la Sala, por  consiguiente,  la  caracterización  y examen de las actividades individuales de  cada  integrante  del  grupo  ilegal  armado no es el camino para saber si se le  imputa  o no el delito político (rebelión o sedición), sino la determinación  de   si   las   mismas   están   o   no   vinculadas  a  su  pertenencia  a  la  organización.   

7. Así las cosas,  al  margen  de la modalidad de concierto para delinquir atribuida con fundamento  en  el  artículo  340  del  Código  Penal  respecto  de hechos anteriores a la  vigencia  de  la  ley  975  de  2005, menos cuando haya sido eventualmente y con  exclusividad   la  contemplada  en  el  inciso  1º  de  la  norma  –por   ser   más   favorable   en   lo  sancionatorio    que   el   nuevo   tipo   especial   de   sedición—,  será éste el que se debe imputar a  los  integrantes  de  grupos  ilegales  armados de autodefensa en todos aquellos  casos  en  los  que  el  concierto  se haya hecho derivar de su pertenencia a la  agrupación    y   las   actividades   que   se   les   atribuyan   –cuando     así     sea—   guarden   vinculación   con   los  objetivos,  causas y directrices de la organización, naturalmente sin perjuicio  de  que  con  la  conducta  de  asociarse  concurran  otros  delitos,  éstos de  naturaleza  común,  que  resulta  deseable que la Fiscalía investigue y no los  deje  en  la  impunidad  a  través  de  la actitud fácil de perseguir sólo la  asociación  ilícita,  sin adentrarse en los hechos criminales en los cuales se  materializan    las    acciones    de   la   agrupación   ilegal   —guerrilla   o  autodefensa—,  que de regular se  exteriorizan  en  graves  atentados  contra  la  población,  como  muertes  y desplazamientos  forzados.   

8.  En  el  caso  sometido  a  consideración  de  la  Corte, según la resolución acusatoria, el  procesado  era  miembro de las autodefensas campesinas del Casanare y ni se dice  en  la  providencia  ni  existe  evidencia de que las acciones que supuestamente  realizaba  estuvieran  desligadas  de los fines de la agrupación armada, razón  por  la  cual  se  debe  concluir  que el delito por el cual se procede es el de  sedición  y  que  en  atención  a  que  el proceso no se encuentra para dictar  sentencia  (caso  en  el  cual, de acuerdo a como lo tiene definido la Corte, el  Juez  Especializado  podría  prorrogar  su  competencia  y proferirla), se debe  remitir  para  el  trámite  que  resta  por  cumplirse al Juzgado 1º Penal del  Circuito  de  Yopal  pues  la  anotada  conducta punible es de su competencia en  virtud  de  la  cláusula  general  contenida  en el artículo 77, numeral 1º –  literal  b), del Código de Procedimiento Penal de 2000.       

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:   

DECLARAR  que  la  competencia  para  conocer  del  presente  asunto  es  del Juzgado 1º Penal del  Circuito de Yopal, a donde se dispone remitir la actuación.   

            

Comunicar lo aquí decidido al Juzgado Penal  del  Circuito  de  Especializado  del  mismo  lugar,  remitiéndole  copia de la  presente decisión.   

Contra  esta  providencia  no  proceden  recursos.   

CÚMPLASE.   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Comisión    de  servicio   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                               ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                              

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN               

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                            YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                      

Aclaración de voto  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                  JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

Cita medica  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   Auto             –  Colisión 21.639, M.P., Dr. ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN.     

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