24134(07-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24134   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 65   

          Bogotá, D.C., siete de septiembre de dos mil cinco.   

VISTOS  

Conforme a lo normado en  el  inciso  3°  del  Art.  205,  en armonía con el Art. 212  del C. de P.  Penal,  la      Corte      evalúa     si  se  cumplen  las  condiciones  de admisibilidad de la demanda de  casación   discrecional   promovida   por   el  defensor  de MANUEL SALVADOR AMAYA BARRERA,  respecto  de  la  sentencia  de  segundo grado  proferida  por  el  Juzgado 2° Penal del Circuito de Sogamoso el 8 de abril del  año  en  curso,  por  cuyo  medio confirmó con modificaciones la condena de 35  meses  de  prisión y multa equivalente a 36 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  a la época de los acontecimientos, que el Juzgado Promiscuo Municipal  de  Pesca,  Boyacá,  le  impuso al procesado al hallarlo incurso en la conducta  punible  de  lesiones  personales,  fijándola  en  definitiva  en  16  meses de  prisión  y  multa  por  valor  de  17,3 salarios mínimos legales mensuales, al  reconocerle al agente la diminuente punitiva de la ira.   

HECHOS  

Los  acontecimientos a los que se contrae el  presente  proceso, tuvieron su origen en la riña protagonizada al anochecer del  día  25  de  abril  de  2002  por  los  hermanos  Rafael Antonio y MANUEL  SALVADOR AMAYA BARRERA,  en  el  paraje  Puente  Nuevo, sector El  Alisal  del municipio de Pesca, Boyacá, a consecuencia de la cual el segundo le  infligió  al  primero  heridas  de  consideración  con arma cortopunzante, que  determinaron  en  el lesionado incapacidad definitiva de 35 días y como secuela  una deformidad física de carácter permanente.    

LA  DEMANDA   

          Dentro  del  término  legal, el defensor  del  procesado  presentó  demanda  de casación discrecional, y al amparo de lo  previsto  en  el  inciso  3°  del Art. 205 del Código de P. Penal, solicita la  admisión  del  libelo  para  la  garantía  del  derecho  fundamental al debido  proceso  instituido  en  el Art. 29 de la Carta Política, que estima conculcado  con  el fallo de segunda instancia, según lo deja entrever, por desconocimiento  del  principio  de legalidad, sobre cuyo imperativo restablecimiento diserta con  propiedad  en  alegación  preliminar haciéndole ver a la Corte la necesidad de  entrar  a  reparar  los  agravios inferidos al procesado con el fallo recurrido.   

         En   efecto,   el  Ad-Quem  al  resolver  la  impugnación  promovida contra el fallo de primer  grado  y entrar a modificar la sanción corporal imponible por el reconocimiento  del  estado  de ira en el actuar del agente, aduce el censor, le impuso una pena  más grave de la que realmente a su asistido le corresponde purgar.   

Luego de identificar los sujetos procesales y  la  sentencia impugnada, sintetizar los hechos y resumir la actuación procesal,  con  fundamento  en  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, un único  cargo  postula  el  censor  contra  el fallo objeto del reproche, por violación  directa  de  la ley sustancial, habida cuenta de la interpretación errónea del  Art. 57 de la Ley 599 de 2000.   

         Tras  admitir  en  el comportamiento del procesado la presencia del  estado  de  ira  y  reconocer que había lugar a la aminorante de pena que dicho  dispositivo  entraña, el censor explica en desarrollo del cargo que el juzgador  de  segunda  instancia  al  cuantificar  la correspondiente sanción establecida  para  la  ilicitud  en  el  tipo penal infringido -Art. 111, en armonía con los  Arts.  113,  119  y  104  del C. Penal-, redujo del mínimo -32 meses- una sexta  (1/6)  parte  y,  de  esta  manera, en la dosificación pertinente partió de 26  meses  20 días, cuando el Art. 57 ibidem lo   que   enseña   es   que,   en   este   caso,  “la   pena   no   puede   ser   menor   de   la   sexta   parte  del  mínimo”,  baremo  este  escogido  para realizar la  respectiva  tasación  en  el entendido de que no se dedujeron circunstancias de  agravación genéricas.   

         Una  tal situación en el evento materia de controversia y conforme  a  lo establecido en el Art. 61 del estatuto represor, apenas sí conlleva a una  penalidad  imponible  de  5  meses y 10 días.            Del  mismo  modo, procedimiento  similar  se  empleó  en  la sentencia acusada para dosificar la pena pecuniaria  imponible, agrega el casacionista.   

         Debido  a  esa  errónea  interpretación,  el  fallador de segunda  instancia  le dio un alcance diferente al Art. 57 del Código Penal, con lo cual  desconoció  las  preceptivas  contenidas  en  los  Arts.  29  y 6° de la Carta  Política,     preceptos    que    señala    como    objeto    del    quebranto  argüido.   

         Casar  parcialmente la sentencia impugnada en sede extraordinaria y  en  su  lugar  expedir  la  que  corresponda  con  la imposición de la pena que  resulte  acorde con la motivaciones del fallo recurrido, es decir, que atienda a  los  extremos punitivos mínimos de las sanciones previstas para la ilicitud por  la  que  se  procede, tal como realmente se adujo, es la petición que el censor  eleva     ante     la     Corte.           

ALEGACIÓN   DEL   SUJETO   PROCESAL   NO  RECURRENTE   

         Tras  profusa  disertación de lo que finalmente se persigue con la  postulación  de  la  casación discrecional, que en el presente evento lo es la  garantía  de un derecho constitucional fundamental efectivamente conculcado con  la  sentencia  atacada, el criterio del procurador judicial adscrito al despacho  judicial  que  se  acusa  de  la vulneración en cuestión, es que la demanda de  casación  discrecional instaurada con ocasión de este asunto debe ser admitida  por  la  Corte, a efecto de procurar la reparación de los agravios inferidos al  procesado   con  el  fallo  recurrido,  en  los  términos  solicitados  por  el  libelista.      

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         La  casación  discrecional  procede,  reitera  la Sala, contra las  sentencias  de  segunda  instancia,  proferidas por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  y el Tribunal Penal Militar, en los procesos que se hubieren  adelantado  por  delitos que tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo  máximo  no  exceda  de  ocho  años,  y, también, contra sentencias de segunda  instancia  dictadas  por  los  Juzgados Penales del Circuito, independientemente  del  quantum  punitivo  establecido  en  la  ley  para  el  delito por el que se  profirió el fallo.   

De  conformidad con la legislación procesal  penal  vigente,  la demanda de casación discrecional debe reunir los requisitos  establecidos  por  el  artículo 212 de la ley 600 de 2000, y presentarse dentro  del  término  legal. En el libelo ha de expresarse, además, la necesidad de su  admisión  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  constitucionales  que  hubieren  sido  transgredidos  en  el  trámite  ordinario  del  proceso,  únicos  motivos  por  los  cuales puede ser admitida,  correspondiéndole  decidir  a la Corte, en ejercicio de la discrecionalidad que  la ley le otorga, si la admite o rechaza.    

          Si  se  toma  en  consideración que la sentencia por cuyo medio fue  condenado  el  actor en segunda instancia fue proferida por un Juzgado Penal del  Circuito,  y  que  esta  modalidad  de  impugnación  se  ejerció dentro de los  términos  legalmente  previstos,  se concluye que al tenor de lo establecido en  el  inciso  3º  del Art. 205 del C. de P. Penal resulta procedente la casación  discrecional que el libelista invoca.   

         Igual  acontece  con  la  fundamentación de los motivos esgrimidos  por  el  actor con apoyo en la causal primera, cuerpo primero, en cuanto pone de  presente  la  transgresión de una norma de derecho sustancial por la vía de la  violación  directa,  por  interpretación  errónea  del  precepto  que rige el  asunto,  al  imponérsele  una  pena  más  gravosa  de  la  que  realmente debe  descontar  por  su ilícito proceder, con lo cual denota la posibilidad de haber  sido  transgredida  la  garantía  fundamental reputada como objeto del presunto  quebranto,  y  el  efecto negativo que ello pudo haber tenido para los intereses  de su representado.   

         En  consecuencia,  tenidos  por  satisfechos  los  presupuestos que  tornan  viable  la  casación  discrecional, la Corte dispondrá que se surta el  traslado    al   Procurador   Delegado   para   que   emita   el   concepto   de  rigor.   

         En   mérito   de   lo   expuesto,   la  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Sala  de  Casación  Penal,   

R E S U E L V E:  

         1º.  ADMITIR  la  casación  que  por  vía  discrecional  invoca y  presenta   el   defensor   de  MANUEL  SALVADOR  AMAYA  BARRERA  por  los  motivos  expresados  en  la  demanda,  y  que  dicen  relación  con  la violación de la  garantía fundamental al debido proceso.   

         2º.    CORRER    TRASLADO  al Procurador Delegado por el término  de  veinte  (20)  días para que emita el concepto de que trata el artículo 213  de la Ley 600 de 2000.   

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                           ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN     

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                   TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                   Secretaria          

    

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