24058(15-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24058   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 68  

Bogotá D.C., quince de septiembre de dos mil  cinco.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  VÍCTOR  CORZO  SUÁREZ contra el fallo de segundo grado de fecha 28 de enero de  2005,  por  cuyo medio el Tribunal Superior de Cundinamarca confirmó la condena  a  30  meses  de prisión y multa por la suma de $1.000, impuesta por el Juzgado  Penal  del  Circuito  de Fusagasuga, por su responsabilidad penal en los delitos  falsedad  en  documento privado, estafa en grado de tentativa y fraude procesal,  ocurridos en concurso de hechos punibles.   

En  su oportunidad, el Tribunal concedió el  recurso   interpuesto   dentro  del  término  de  ejecutoria  de  la  sentencia  impugnada.   

HECHOS  

Según  el  resumen  efectuado  en  el fallo  impugnado,  el  18 de agosto de 1999 Jesús Martínez Buitrago formuló denuncia  penal  relatando  las  circunstancias  en  que le firmó a la señora Mariela de  Rosario  González  una  letra  de  cambio  de  cambio  por  la suma de $40.000,  enterándose  luego que la misma fue alterada haciéndola figurar por la suma de  $40.000.000,  documento  que  apareció  endosado a VÍCTOR CORZO SUÁREZ, quien  con  el  fin  de  obtener  su  pago, inició proceso ejecutivo en el Juzgado 3º  Civil del Circuito de Fusagasuga.   

  LA  DEMANDA   

          Dos  cargos propone el  defensor  del procesado VÍCTOR CORZO SUÁREZ contra la sentencia impugnada, los  cuales desarrolla de la siguiente manera:   

          Primer cargo. Nulidad   

          Al  amparo  de  la  causal tercera de casación (artículo 207 de la  Ley  600 de 2000), acusa la sentencia de haberse dictado en un juicio viciado de  nulidad  por la existencia de irregularidades que afectan el debido proceso y el  derecho de defensa de VÍCTOR CORZO SUÁREZ.   

          Según  el  censor,  para  dictar  el fallo condenatorio el Tribunal  tuvo  en cuenta tres medios probatorios aducidos al proceso de manera irregular,  a  saber,  el  dictamen  pericial  grafológico  efectuado  por  el Instituto de  Medicina  Legal, la copia de la sentencia proferida por el Juzgado Tercero Civil  del  Circuito  de  Fusagasuga  dentro  del  proceso  ejecutivo  de VÍCTOR CORZO  SUÁREZ  contra  Jesús  Martínez  Buitrago  y  el  interrogatorio de parte del  primero dentro del mismo asunto civil.   

          Sostiene  que  tales  medios  probatorios fueron aducidos al proceso  por  el  apoderado  de  la  parte  civil  sin  que existiera providencia que los  decretara.  Además, “nunca quedó claro en el proceso, de qué clase de medio  de  prueba  se  trataba”, pues en relación con el dictamen pericial, no se le  dio   el  trámite  previsto  en  los  artículos  249  a  258  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  aunque los juzgadores de instancia le dieron el carácter  de  prueba  trasladada  sin llenar los requisitos del artículo 239 ibídem,  lo  cual también es predicable  de   la   sentencia   del  Juzgado  Civil  del  Circuito  de  Fusagasuga  y  del  interrogatorio de parte aducido.   

          Dice  que los señalados medios de prueba fueron determinantes en la  producción  de  las  providencias  más relevantes durante la actuación, y por  tanto  la  inobservancia  de  las  ritualidades  establecidas  para  los  mismos  desquicia  el  debido  proceso,  los  principios  de legalidad y necesidad de la  prueba.   

          Pero  además,  agrega,  se  violó  el  derecho de defensa de CORZO  SUÁREZ,  pues  al  dictamen  pericial se le dio tratamiento de prueba traslada,  sin que tuviera dicho carácter.   

          Culmina  el  cargo  solicitando  que  se  decrete  la  nulidad de lo  actuado  a partir de la resolución de la situación jurídica de su defendido y  se orden rehacer la actuación procesal.   

          Segundo cargo. Violación directa de la ley sustancial.   

          Al  amparo  de la causal primera de casación, cuerpo primero, acusa  la   sentencia  de  haber  violado  en  forma  directa  la  ley  sustancial  por  interpretación  errónea  de  los artículos 26 y 182 del Código Penal de 1980  (artículos  32  y  453  de  la  ley  599  de  2000)  y aplicación indebida del  artículo    221    del    primer    estatuto    penal    (artículo   289   del  último).   

          En  orden a demostrar el cargo trascribe algunos aparte del fallo en  los  cuales  se  hace  alusión  a  la  concurrencia  de los delitos de falsedad  documental  y  fraude  procesal  en  la  conducta  atribuida  al procesado, para  reseñar   luego   que   el   Tribunal   interpretó  erróneamente  las  normas  sustanciales  que  regulan el concurso de delitos y aplicó indebidamente la que  tipifica  el  delito  de  falsedad  en documento privado, pues lo que se dio fue  “un  delito  complejo  de  fraude  procesal y no la  conexidad  entre  falsedad en documento privado y fraude procesal”,  pues  el  uso dado al documento fue el inherente a su naturaleza,  constituyéndose  así en el medio fraudulento para inducir en error al juez, lo  que subsume la conducta en el tipo penal del fraude procesal.   

          Afirma  que  la interpretación errónea del Tribunal, que lo llevó  a  reconocer  el  concurso  de  delitos, vulnera los principios del non   bis   in   idem   y   el   de   la  proporcionalidad  de  la  pena.                                                            

          Culmina solicitando que  se  case  parcialmente  la  sentencia  impugnada  y  en  su lugar se absuelva al  procesado   CORZO   SUÁREZ   del  delito  de  falsedad  en  documento  privado,  redosificándole la pena en las proporciones pertinentes.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         

          Primer cargo. Nulidad   

         

          El  planteamiento  de  la nulidad sobre el enunciado de que el fallo  se  fundamentó en medios de convicción aducidos al proceso sin sujeción a los  requisitos  legales, a saber, la prueba trasladada conformada por las copias del  dictamen  pericial grafológico efectuado por el Instituto de Medicina Legal, de  la  sentencia  proferida por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Fusagasuga  dentro  del  proceso  ejecutivo de VÍCTOR CORZO SUÁREZ contra Jesús Martínez  Buitrago  y  del  interrogatorio  de  parte  del primero dentro del mismo asunto  civil,  resulta  equivocado,  puesto que si lo pretendido por el casacionista en  este  caso era demostrar la estructuración de vicios en la aducción de aquella  prueba,  ha  debido  acudir a las directrices de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  por cuanto la supuesta irregularidad se identificaría como un  error  de  derecho  por falso juicio de legalidad y no propiamente como un vicio  in procedendo.   

          En  tales  eventos,  tiene  establecido la Sala, la irregularidad no  tiene  incidencia  en los actos procesales, toda vez que el vicio que reviste no  se  comunica  con  el  resto  de  la  actuación,  pues  el  efecto es que torna  inapreciable  el  elemento  de  convicción,  y  a  consecuencia  de  ello, debe  omitirse    del    análisis   que   en   conjunto   corresponde   efectuar   al  juzgador.   

          Esta  precisión  en  la escogencia de la causal ofrecida por la ley  es  de  vital  importancia, dado que en el evento del error de derecho por falso  juicio   de   legalidad   la  impugnación  no  queda  satisfecha  con  la  mera  enunciación  del  cargo  y el señalamiento del medio de prueba censurado, sino  que  le  es  indispensable  al  censor  acreditar  que  el juzgador en el examen  probatorio  le  dio  validez a los elementos de convicción allegados al proceso  sin  el  cumplimiento  de  las  formalidades  legales,  y  que los mismos fueron  determinantes  del  fallo  censurado,  de  modo  que, mentalmente suprimidas las  pruebas  que  se  tachan  de  ilegales, si no queda fundamento probatorio loable  para  sostener  el  fallo condenatorio, sin duda debe cambiarse su sentido, pero  no decretar su nulidad.   

         

          En  el presente caso, el demandante no se preocupó por demostrar la  trascendencia  del  yerro, pues si no podía estimarse como fundamento del fallo  la  prueba  tachada  de  ilegal  por pretermisión de las formas propias para su  incorporación,  era  necesario  examinar  críticamente  el  resto del material  probatorio  para  establecer  si  mantenían la sentencia condenatoria o, por el  contrario,  ésta  debía  romperse  y  cambiar  de  sentido. De esta manera, el  ataque  no  sólo  es  desviado  sino  que  carece  de la razón suficiente para  provocar  un  análisis  extraordinario como es el que corresponde al recurso de  casación,  como  que  no cita in integrum    lo    considerado   en   materia   probatoria   por   el   fallo  cuestionado.   

          Segundo   cargo.   Violación   directa   de   la   ley  sustancial.             

          En   este   segundo  cargo  aduce  el  demandante  que  el  Tribunal  interpretó  erróneamente  las  normas  sustanciales que regulan el concurso de  delitos  y  aplicó  indebidamente  la  que  tipifica  el  delito de falsedad en  documento  privado, lo que lo llevó a desconocer que la última conducta quedó  subsumida en la primera.   

Un  cargo  por  violación directa de la ley  sustancial  tiene como premisa básica el reconocimiento de la intangibilidad de  la  estimación probatoria y de la reconstrucción de los hechos contenida en la  sentencia,  perspectiva  desde  la  cual  debe  plantearse  un  debate puramente  jurídico  para  demostrar  que  frente  a  esas  conclusiones,  el  proceso  de  subsunción  fue  equivocado,  ya  porque  se  aplicó  la  norma  que  no era y  consecuencialmente  se  dejó  de  aplicar  la  que  correspondía  o  porque la  aplicada     está     correctamente     seleccionada,     pero    erróneamente  entendida.   

En este caso, el demandante respeta ese punto  de  partida cumpliendo con su obligación de no hacer críticas a la estimación  probatoria,   ni   desconocer   la  reconstrucción  fáctica  declarada  en  la  sentencia,  pues  ni  sobre  lo  uno, ni sobre lo otro reclama el censor que los  juzgadores de instancia hayan incurrido en algún error.   

          Pero  esa  corrección  técnica  inicial no resulta suficiente para  admitir  el  cargo  aducido,  pues  el  demandante  se  limita a señalar que el  Tribunal  interpretó erróneamente los artículos 26 y 182 del Código Penal de  1980  (artículos  32  y  453  de la ley 599 de 2000) y aplicó indebidamente el  artículo  221  del  primer  estatuto  penal  (artículo  289 del último), pero  ninguna tarea aborda en orden a indicar qué dicen en  concreto  las  normas,  cómo regulan la materia en debate, qué interpretación  le  dio  el  Tribunal,  de  qué manera se equivocó al fijar su alcance y cómo  afecta   el   caso,   y   cuál   sería   la  recta  inteligencia  que  a  ella  corresponde.   

Resulta  así que la propuesta impugnatoria  no  trasciende  su  enunciado,  pues, independientemente de la trascripción que  trae  del  criterio de un destacado tratadista nacional, nada hizo en orden a su  desarrollo  y  demostración,  como  correspondería para que pudiera entenderse  correctamente postulada.   

Por  el  contrario,  el  casacionista  hace  depender  la demostración del error de intelección, del particular alcance que  le  atribuye a la solución del caso, limitándose a señalar que en el mismo se  estructuró  el  fenómeno  de  interpretación  legal  denominado,  entre otras  formas,  como aparente concurso de tipos, pero no expone sobre los elementos que  concurren  a estructurar la figura, y como tales elementos se acondicionan a los  hechos  declarados  como  probados  por el juzgador, olvidando que el recurso de  casación  no está dispuesto para volver sobre meras discrepancias de criterios  con  las  interpretaciones jurídicas o las apreciaciones probatorias hechas por  los  juzgadores,  dado  que  se  parte  de  la  presunción de acierto de dichos  razonamientos.   

En  conclusión,  como  es  evidente  que la  demanda  no  cumple  los mínimos requisitos de forma, ni de contenido, debe ser  inadmitida, según lo anunciado.   

Finalmente,  no  se  observa  violación  a  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento Penal conduzca a la Sala a actuar oficiosamente.   

          En  mérito  de  lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

         INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada  a  nombre  del  procesado  VÍCTOR  CORZO  SUÁREZ, y en consecuencia  DECLARAR  DESIERTO  el  recurso,  por  lo  anotado  en  la  motivación  de este  proveído.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

          Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de  origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 ALFREDO         GÓMEZ  QUINTERO                       

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO         ÁLVARO    ORLANDO    PÉREZ   PINZÓN   

Comisión de servicio  

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

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