24025(17-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24025  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:  Acta No.  062   

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de agosto del  dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

Mediante sentencia del 23 de mayo del 200315  de  julio  del  2004,  el  Juzgado  1°3°  Penal del Circuito de CúcutaSocorro  (Santander)  declaró  al  los  señores Rodolfo Moreno  Silva,  Jaime Alberto Arenas  Reyes   y   Fran  Giovanny  Beltrán          FuentesHenry         Esteban         Leal         autor           penalmente    responsables   del   concurso   de    delito   de  homicidio   simples   de  celebración  de  contrato  sin cumplimiento de los requisitos legales, falsedad  material  de  servidor  público  en  documento público y falsedad en documento  privado.  Les  impuso  13  años  de prisión, 10 de interdicción de derechos y  funciones  públicas8  años  de  prisión  y  de  inhabilitación de derechos y  funciones  públicas,  el deber de indemnizar los perjuicios causados y le negó  y  21  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  de  multa; les negó la  condena   condicional   y   la  los  dos  primeros  les  concedió  la  prisión  domiciliaria,    que    no   concedió   a   Beltrán  Fuentes.  Finalmente,  por prescripción de la acción  penal,  cesó el procedimiento seguido por la conducta de porte de arma de fuego  de uso personal.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado  por el Tribunal Superior de la misma ciudad el 31 de marzo del 2005.   

los defensores. El 10 de diciembre del 2004,  el Tribunal Superior de Sal Gil resolvió:   

1. Revocar la condena impuesta a Arenas  Reyes por los delitos de falsedad,  “en  lo  que  tiene  que ver con el contrato adjudicado a nombre de Hency Soto  Galván”.   

2.  Ratificar  integralmente la sentencia en  relación  con  Moreno Silva y  Beltrán Fuentes.   

3. Confirmar el fallo en cuanto “condena a  Jaime  Alberto  Arenas  Reyes  por  los delitos de celebración de contratos sin  requisitos  legales  y  falsedad en documento privado en lo que se relaciona con  la  propuesta  presentada  a nombre de Yolanda Carvajal, con la modificación de  fijar  la  pena  en seis (6) años de prisión. Por este mismo lapso se extiende  la accesoria”.   

El mismo apoderado Los señores Moreno     Silva     y     Arenas  Reyes  acudióeron a la casación,  que fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  formales  de  la  demanda  presentada  por  el  apoderado  del primero. Sobre el  segundo,    la   impugnación   fue   declarada   desierta   por   ausencia   de  sustentación.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Aproximadamente a las 7:30 de la noche del 30  de  abril  de  1995,  Isnardo Gelves Rolón salió de su casa en el municipio de  Arboledas    (Cúcuta),    cuando    Henry   Esteban  Leal  esgrimió  un  arma  de  fuego  y le disparó en  varias oportunidades ocasionando su deceso.   

El 11 de septiembre de 1998 el Ministerio de  Minas  y  Energía,  en  su condición de Presidente de la Comisión Nacional de  Regalías,  mediante  resolución  81.812  asignó  al  municipio  de  Guadalupe  (Santander)  $70.000.000  para  la  construcción de la planta de tratamiento de  aguas residuales.   

El  Alcalde  de  la  localidad, Rodolfo  Moreno  Silva, expidió el Decreto  Municipal  número  86  del  15  de  octubre  de ese año creó un rubro con esa  finalidad,  al  que  le  asignó  $67.200.000,  hizo  una invitación pública a  presentar  propuestas,  pero, para eludir la licitación obligatoria, fraccionó  la   obra   en   tres   partes   y   por   contratación  directa  la  adjudicó  así:   

Contrato  de suministro número 16 del 10 de  noviembre  de 1998, suscrito con Fran Giovanny Beltrán  Fuentes,  representante  de  la  Constructora Duarte y  Beltrán  Limitada,  para  la  adquisición  de  una  planta  de tratamiento por  $25.000.000.   

Contrato de obra pública número 17, del 15  de  noviembre,  celebrado  con  Jaime  Alberto  Arenas  Reyes,  para el transporte, instalación y cerramiento  de la planta, por valor de $25.000.000.   

Contrato  de obra pública número 18, del20  de  noviembre,  con  el  ingeniero  Hency Soto Galván, para la construcción de  obras civiles para la instalación de la planta, por $17.200.000.   

Los  convenios  fueron  celebrados  sin  que  previamente  se  lograran  conceptos técnico, económico o de conveniencia. Los  certificados  de  disponibilidad presupuestal fueron expedidos con posterioridad  a la firma de los contratos.   

El señor Hency  Soto  Galván  nunca  participó  en  esos  hechos; su nombre e identidad fueron  suplantados  y  en  los  documentos suscritos como suyos, se falsificó su firma  (oferta  de  obra,  el  contrato,  las actas de iniciación, pago, suspensión y  recibo final de la obra, y las cuentas de cobro)   

Adelantada  la  investigación,  el  24  de  octubre  de  199519 de julio del 2001 la fiscalía a se acusó al procesado como  autor       del       concurso       de       delitos       de      homicidio       y       porte  ilegal  de  armas. a los procesados  como    coautores    de    los   delitos   por   los   que   finalmente   fueron  condenados.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de  Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda,   porque  cuanto  no reúne los requisitos previstos en el artículo 212 del mismo  Estatuto.   

Las razones son las siguientes:  

1.  El  defensor  presenta  un  primer  cargo, con fundamento en la causal  tercera, nulidad, por violación del derecho a la defensa.   

La   censura  se  queda  sin  desarrollo      ni      demostración,  porque  lo señalado como  irregularidad  sustancial  es  la  práctica de dos testimonios sin la presencia  del defensor de oficio.   

Eln modo alguno el casacionista no demuestra  cómo  la  asistencia  del  apoderado en la realización de esas pruebas hubiera  incidido  en  el  sentido  del  fallo. Por lo demás, es claro en afirmar que el  abogado fue citado y no compareció.   

En  esas  condiciones,  no acredita, como le  correspondía,  si  la actitud del togado hacía parte de la estrategia escogida  para  ejercer  su  cargo  o  erafue  producto  de  una negligencia extrema. Esto  último,  de  otra  parte,La  última,  por otra parte, es negadoa por el propio  libelista  cuando  explicarefiere  que  el  profesional  se  notificó acudió a  notificarse personalmente del pliego de cargos.   

2.  El  demandante  acusa,  como  lesiva del  derecho  dea  la  defensa,  la  actuación del funcionario instructor cuando que  dispuso  comisionar  a  un  inspector de policía para recibir una declaración.  Pero   en  ninguna  parte,Por  parte  alguna,  fuera  de  su  manifestación  de  “extrañeza”,  comprueba,  con  la  cita  de  las disposiciones pertinentes,  verifica  que  ese  procedimiento  fuera  ilegalcon la cita de las disposiciones  pertinentes que ese procedimiento fuera ilegal.   

Lo  propiomismo   sucede  con  elotro  reproche  consistente en que alusivo a que el delegado de la fiscalía procedió  a  recibir  recibiera  de inmediato un testimonio de una persona que compareció  al  despacho: no demuestra, sin demostrar  qué mecanismos legales exigían  a  la  justicia  que  el  declarante  fuera citado para fecha posterior y que no  pudiera  ser  atendido  de  una  vez.imponían  que el testigo no fuera atendido  inmediatamente, sino que fuera citado para fecha posterior.   

3.  El  segundo  cargo  es  formuladose  presenta  con fundamento enpor  vía  de  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, por error de hecho  producto de un falso juicio de identidad.   

El  enunciado  correcto  no  fue probado. El  censor  simplemente  En  efecto,  lo  que hace el censor es presentar su postura  personal  sobre el verdadero alcance que, en su sentir, se ha debido darse a las  pruebas de cargo.   

Se  equivoca,  porque le competía lo que le  competía  era  acreditar,  a partir de las citas pertinentes de los fallos, que  los  jueces  habían  tergiversado, distorsionado, tergiversaron, distorsionaron  el contenido real de los medios probatorios.   

No  lo  hace:  postula. Lo que presenta como  falso  juicio  de  identidad  es  un  trabajo  de  libre  elaboración,  que, en  principio,  puede  ser  bien  recibido  resultar  de  buen  recibo  duranteen el  desarrollo  del proceso, pero que es raro resulta extraño en sede de casación.  En  ésta,  que  no  es  una  tercera  instancia,  el  impugnante debe probar la  ilegalidad  del  fallo  del Tribunal a partir del señalamiento y demostración,  en  éste  caso,  de la distorsión de lo que realmente señalaban los medios de  convicción.   

4.  Con  una  interpretación  laxa, la Sala  podría  concluir  que  el  anhelo  defensivo  era  el  defue  invocar  un falso  raciocinio.  Pero  tampoco  fructificaría  pues  el togado no precisaó cuáles  fueron  las  reglas  lógicas,  las  máximas  de  la  experiencia o los aportes  científicos  desconocidos  por el Ad quem,  como  tampoco  las reglas, máximas o aportes que eran aplicables  en el caso concreto.   

El   defensor   presentó  cuatro  cargos,  así:   

Primero.  Causal  primera  cuerpo  segundo,  error  de  hecho  por  falso juicio de existencia por  omisión.   

Incurrió     en     las    siguientes  irregularidades:   

No  demostró,  ni siquiera indicó, cuál o  cuáles  fueron los medios probatorios que, habiendo sido llegados legalmente al  proceso, el Tribunal excluyó de su valoración.   

El  desarrollo de la censura se quedó en el  desacuerdo del censor con las deducciones judiciales.   

Se  quejó  de que no se hubieren practicado  algunas  pruebas,  como  un dictamen grafológico y un reconocimiento en fila de  personas.  Estas  irregularidades  infringirían  el  derecho  a  la defensa por  ausencia  de  una investigación integral. Por modo que debieron ser presentadas  por vía de la causal tercera, nulidad, no de la primera.   

Además,  no  probó  la  trascendencia  del  supuesto yerro en la situación jurídica del procesado.   

Presentó  una valoración delos testigos de  cargo  y  resaltó  las  contradicciones  en  que, según él, incurrieron. Este  procedimiento   nada  verifica  sobre  el  yerro  denunciado,  falso  juicio  de  existencia por omisión.   

Segundo. Error de  apreciación o de hecho por falso juicio de identidad.   

“El fallador, dice el recurrente, parcela,  sectoriza    y    divide    la    prueba    testimonial    del   señor   ALIRIO  SUÁREZ”.   

Pero  el  acertado  planteamiento  no  fue  verificado.  El  defensor no precisó los apartes del fallo quien incurrieron en  esas  equivocaciones. Además, se quedó en la enunciación de que otras pruebas  “contradicen  el  decir” del declarante, para concluir que “carece de toda  credibilidad  la  versión”  de  Alirio  Suárez,  porque  otros  testigos  lo  “desmienten” y “no tiene asidero probatorio”.   

Así,  el  supuesto yerro se hace consistir  exclusivamente  en  que  se le niega veracidad, lo que en modo alguno constituye  la distorsión que correspondía acreditar.   

Tercero.   

Lo anterior es suficiente para ratificar lo  afirmado   al  inicio  de  estas  consideraciones, es decir, que la demanda  debe ser inadmitida.   

De otra parte, la La Sala no actúa de fondo  oficiosamente  porque  tras  la  revisión del expediente no percibe ostensibles  motivos de nulidad ni violación alguna de derechos fundamentales.   

inadmitirá la demanda, porque tampoco se  observa      una      manifiesta      trasgresión     de     las     garantías  fundamentales.   

,  eficacia  a las palabras del testigo, lo  que   la  propuesta  apuntaAsí,  lo propuesto como contrasimple enunciaci,  pues no fueron precizindicados los apartes del fallo   

simñplemente se pretyendió prke acudió  al  expediente adLaEl acertado planteamiento, sin embargo no fue probado, porque  a reglón seguido afirma el demandante   

1. El casacionista  presentó  un  primer cargo,  con  base  en  la  causal  primera,  cuerpo  segundo,  violación  indirecta  de  la  ley  sustantiva, pero no  señaló las disposiciones materiales infringidas.   

         2.       Anunció       falsos  juicios de identidad cometidos por  el Tribunal.   

         No   obstante  la  presentación  correcta,  en  el  desarrollo  del  reproche   el   censor  dio  la  siguiente  explicación  que  realmente  es  un  galimatías  que, en oposición a la claridad y concisión exigidas, impide a la  Sala conocer sus pretensiones:   

         “…   cotejados  (los  testimonios  de  cargo)  no  solo  tienen  abismales  diferencias  y  por  lo  cual  quiero  aclarar… que aunque esto nos  daría  adicionalmente  un  falso  juicio  de  identidad,  el  que  se cumple en  relación  con  los  medios probatorios existentes que al valorarlos el fallador  de  segunda  instancia  distorsiona  sus  alcances  y le suministra un contenido  diferente  al  que  en  realidad contienen, me inclino a no desgastar la causa y  aferrarme,  en  este  cargo,  solo a que el falso juicio de existencia afecto en  una  forma muy grave la sentencia aludida, debido a que las pruebas tomadas para  fallar,  con  relación  a  la  testimonial,  el  Tribunal  y  el  omitir las ya  trascritas, le dan un giro completo a la sentencia”.   

         3.   No  demostró  que  la  Corporación  hubiera  tergiversado  el  contenido  real  de  algún  medio  de  prueba.  Como  distorsión  señaló,  según sus propias palabras, la “contradicción” que  surgía  de  la  comparación  de  los  testimonios de Isaura Valderrama y de su  padre.   

         Hizo  lo  propio con la declaración de Gloria Lorena González, sin  que,  además,  precisara  la  incidencia que las irregularidades podrían haber  tenido en el sentido de la decisión.   

         Sobre  la  versión  de  José  Agustín Valderrama, el casacionista  indicó  la  conclusión  a  que llegó el Tribunal a partir de las palabras del  testigo,  inferencia  que  no  compartió,  pues  -en  su  criterio-  debió ser  otra.   

         Así  elaboraba,  la  censura  sólo  muestra  la  inteligencia  del  casacionista  sobre  el alcance del testimonio, no la deformación del contenido  de la prueba.   

         Tal  planteamiento,  ajeno  a la tergiversación anunciada, pudo ser  presentado    como    falso   raciocinio.  Pero  tampoco  habría  prosperado,  porque  no  citó las reglas  lógicas,   las   máximas   de  la  experiencia,  o  los  aportes  científicos  –componentes  de  la sana  crítica-   que   fueron   desconocidos   por  el  Ad  quem. Tampoco los que eran aplicables.   

         4. En el segundo  cargo,   el   demandante   anunció  un  falso  juicio  de existencia por omisión.  Incurrió en las siguientes irregularidades:   

         a)  Mezcló  censuras  relacionadas  con  atentados  al debido   proceso   y   al   derecho   a   la   defensa.  Éstas,  por  estructurar   dos   motivos   de  nulidad,   han   debido   ser  formuladas  al  amparo  de  la  causal  tercera  de  casación,  en forma  separada  y  subsidiaria,  pues  apuntarían a la invalidación del trámite, en  tanto  que  la  solución  para el falso juicio de existencia, propio del motivo  primero      parte     segunda     –violación  indirecta  de  la  ley  sustancial-,  sería un fallo de  sustitución.   

         b)  Una  vez más, el censor transcribió el aparte arriba indicado,  para  concluir que las omisiones a la vez generaban falsos juicios de identidad.  La   proposición  comporta  un  contrasentido,  por  cuanto  sobre  los  mismos  elementos  de  juicio  el  Tribunal  sólo  pudo  incurrir  en  una  de  las dos  irregularidades,  pero no en ambas simultáneamente porque son excluyentes: o no  valoró  pruebas  obrantes  en  el expediente, o lo hizo así fuera falseando su  contenido.   

         

         c)   Citó,   como  elementos  excluidos,  dos  declaraciones  y  la  conclusión  médico-legal  sobre  la  probable hora en que se causó la muerte,  así  como  los  testimonios  de  la  progenitora  y del hermano de la víctima,  quienes        aseveraron        –conforme  a  la  demanda-  que el deceso pudo ser consecuencia de un  suicidio o de un crimen pasional.   

         El   impugnante  no  realizó  ningún  estudio  que  demostrara  la  incidencia  que el error pudo haber tenido en el sentido de la sentencia. Por el  contrario,  sus propias palabras verifican su intranscendencia, por cuanto dejó  en  claro  que las deducciones de los testigos eran producto de sus conjeturas y  no de un conocimiento preciso al respecto.   

         Además,  en  la  relación  que  hizo  de  la  actuación procesal,  especificó  que  la  condena  se  fundamentó  en  diversas  declaraciones  que  sindicaron  a  los  dos  soldados  de  ser  responsables  del  hecho,  y  en  la  indagatoria     de     Diógenes    Antonio    Cueto  Cañaveral, quien   

         “en  su  relato  acusa  como  autor a su compañero JHON MAURICIO  CANO GALEANO”.   

         Como  esos  medios  de prueba no fueron cuestionados, permanecerían  incólumes  y  resultarían  suficientes  para la deducción de responsabilidad.  Pero  igual  sucedería  con  la  versión del acusado en la audiencia pública.  Véase lo que dijo la demanda sobre ese acto procesal:   

         “Mi  representado  CANO  GALEANO  en  la  diligencia de AUDIENCIA  PÚBLICA  confiesa  que  una  vez  sale  con su compañero del bar, señor CUETO  CAÑAVERAL,  se  quedaron  sentados  en  la  plazuela y el señor RAFAEL ANTONIO  CARVAJAL  LÓPEZ  se  disgustó  por  que  no  tenía  un trago y que primero lo  manoteo  y cuando vio que se mandaba la mano debajo del poncho, tiró a rayarlo,  ahí fue cuando lo chuzó”.   

         Consecuente  con  lo dichoexpuesto, la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

         Inadmitir   la   demanda   de   casación  presentada.   

         Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

SecretariaMARINA PULIDO DE BARÓN   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ              HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO              ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO    

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN    JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                   MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

                                                                                                          Permiso   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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