23881(28-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23881  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado:  Acta No.  028   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de febrero de  dos mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del 10 de diciembre del  2004,  el  Juzgado  Penal  del Circuito Especializado de Armenia condenó a Luis  Mauricio  Palacio  Giraldo  como  autor  de  lavado de  activos, en concurso con uso  de  documento  público  falso;  y a Juan    José    Gómez    Herrera   como  cómplice  de  lavado de activos.   

A  Palacio  le  impuso  6 años y 3 meses de  prisión,  el  mismo  lapso  de inhabilitación y multa de 500 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

A    Gómez  Herrera,  3  años de prisión y de inhabilitación, y  250 salarios mínimos legales mensuales de multa.   

Declaró el comiso de US$ 179.500 que habían  sido incautados.   

A  Palacio  Giraldo  le  negó la condena de  ejecución   condicional.   Se  la  otorgó  a  Gómez  Herrera.   

El fallo fue recurrido por el defensor de los  procesados  y  ratificado  por  el Tribunal Superior de la misma ciudad el 17 de  febrero del 2005.   

El  apoderado de los procesados acudió a la  casación,  que  fue  concedida.  Posteriormente  se  aceptó  el  desistimiento  presentado por el señor Palacio Giraldo.   

Recibido   el   concepto   de  la  señora  Procuradora   Segunda   Delegada  en  lo  Penal,  la  Sala  resuelve  de  fondo.   

HECHOS  

A las 9:20 de la mañana del 16 de julio del  2003,  procedente de Medellín, llegó al aeropuerto “Edén” de la ciudad de  Armenia  (Quindío) la avioneta serie LJ469, de matrícula norteamericana N90GB,  piloteada  por  Alberto Escobar Gómez y con Juan José  Gómez  Herrera  como  copiloto,  quienes salieron del  lugar  y  regresaron a las 10:40 horas, subieron a la aeronave, bajaron y con un  tercer hombre retornaron a la sala de abordaje.   

Cuando   las   autoridades   requirieron  identificación  al  último,  se  mostró nervioso. Luego exhibió un pasaporte  venezolano  y  dijo  que  se  llamaba  Carlos  Julio  Hernández  Velasco,  pero  realmente  era  Luis  Mauricio  Palacio  Giraldo.  Como  se  notaban unos bultos  extraños  en  sus medias, todos fueron sometidos a requisa y, entre sus prendas  personales  y  en  la  cabina,  fueron  encontrados  US  $  179.500, dinero que,  explicaron,  pertenecía  a  Palacio  Giraldo  y  estaba  destinado  a  pagar un  rescate.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Adelantada  la investigación, el 9 de julio  del  2004  la fiscalía acusó a Luis Mauricio Palacio  Giraldo   como   autor  de  lavado  de  activos  y  uso  de  documento  público  falso  y  a Juan José Gómez  Herrera por la primera conducta.   

En  la  misma  providencia  favoreció  con  preclusión   a   Alberto  Escobar  Gómez  por  lavado  de  activos, y a Palacio  Giraldo por enriquecimiento ilícito.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

LA DEMANDA  

El  defensor formula un cargo con fundamento  en  la  parte primera de la causal primera, violación  directa    por   aplicación   indebida   de   la   ley   sustantiva.   

Dice  que el hecho de portar las divisas, si  se  quiere de manera subrepticia, y sin ofrecer explicación suficiente sobre su  origen,  no encaja en la descripción típica de los artículos 327 –enriquecimiento     ilícito     de  particulares-  y 323 del Código Penal –lavado  de activos-, porque no se satisface el ingrediente normativo  exigido,  que  se  concreta  en  que  el  dinero  debe  provenir  de actividades  ilícitas.  Esta  circunstancia  obligaba  a  que se comprobara el delito base o  subyacente, y no se hizo.   

En  el  caso  estudiado,  el enriquecimiento  ilícito  desapareció  porque  respecto  de  él  hubo preclusión. Además, no  sería  posible  articularlo  porque  en  relación con él también se requiere  demostración  de  las “actividades delictivas” que constituyen la fuente de  la riqueza injustificada.   

Solicita la absolución por atipicidad de la  conducta.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

Recomienda  no  casar la sentencia porque la  preclusión   dispuesta   a   favor   de   Palacio  Giraldo  por  el  delito  de  enriquecimiento   ilícito   no   lo   fue   por  infracción  del  non   bis   in   ídem,  sino  porque  la  fiscalía  concluyó  que  el  dinero  no  era suyo sino de un tercero, esto es,  admitió  que  ese  comportamiento se estructuraba. Por tanto, el Tribunal no se  equivocó   cuando   infirió  que  los  dólares  provenían  de  esa  conducta  punible.   

Sobre  el  delito  de lavado de activos y su  autonomía,  cita  la  sentencia de la Corte del 5 de octubre del 2006 (radicado  25.248),  en  la  cual la Corporación realizó un detenido y exhaustivo estudio  de tal comportamiento sancionable.   

CONSIDERACIONES  

La Sala no casará la sentencia impugnada por  los siguientes motivos:   

1. Sustancialmente, el delito de lavado  de  activos  está definido de la  siguiente  manera  en  el  inciso  1º  del  artículo  323  del  Código Penal:   

Lavado de activos.  El       que       adquiera,       resguarde,       invierta,       transporte,   transforme,   custodie  o  administre    bienes    que    tengan    su   origen  mediato            o           inmediato      en      actividades  de  tráfico  de migrantes,  trata   de   personas,   extorsión,  enriquecimiento  ilícito, secuestro extorsivo, rebelión, tráfico de  armas,  delitos  contra  el  sistema  financiero, la administración pública, o  vinculados  con  el  producto  de  los  delitos  objeto  de  un  concierto  para  delinquir,  relacionada  con  el  tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias  sicotrópicas,  o  les  dé  a  los  bienes  provenientes  de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier  otro  acto  para  ocultar            o           encubrir su origen ilícito, incurrirá,  por  esa  sola  conducta, en prisión de seis (6) a quince (15) años y multa de  quinientos  (500)  a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.    

2.  Para  hablar  de  lavado de capitales es  menester  demostrar  el  delito  origen,  dígase  secuestro extorsivo, trata de  personas,    enriquecimiento    ilícito,  o  cualquiera otro de los involucrados en la descripción típica  acabada  de  transcribir. También es obvio que la conducta punible antecedente debe ser demostrada por medio  de  una  decisión  judicial  en  firme,  o  dentro  del  mismo  proceso que se sigue por el blanqueo, toda vez  que se trata de un ingrediente normativo del tipo mencionado.   

3.  En la resolución acusatoria dictada por  lavado   de   activos   y  falsedad1   

quedó  claro,  con  el  debido  análisis  probatorio,     que     el     procesado     Palacio  Giraldo    no    había  cometido   el   delito  de  enriquecimiento  ilícito,  razón  por  la cual en la  misma  resolución  se  profirió  preclusión  por  ese hecho. Pero también se  dijo,  y  se  explicó  suficiente y expresamente, que el numerario procedía    de    esa    conducta   punible,   cometida   por   un  tercero.   

En el mismo sentido se pronunció el juez de  primera instancia.   

Y   lo   mismo   hizo   el   Ad quem.   

Es  nítido,  entonces,  que ese ingrediente  normativo se cumple a cabalidad, y nadie lo discute.   

Si  bien  podría  pensarse  que  el  delito  base   tendría  que  ser  cometido  por  los procesados, lo cierto es que esa exigencia no está integrada  al  tipo.  Basta  leer  de  nuevo  la disposición para concluir cómo el delito  previo puede ser acreditado  al  procesado  por  el  blanqueo  o  a  otra  u otras  personas,  y  que  el  punible  subyacente  puede  ser  cometido  de manera mediata o  inmediata.   

Como en el asunto analizado los funcionarios  judiciales  infirieron  ese  hecho  punible  del  propio material probatorio que  conforma  el  expediente  por el lavado de activos, no cabe ninguna observación  al   respecto,   así   no  se  hubiera  establecido  el  autor  o  autores  del  mismo.   

4. Agréguese que lo dicho frente a la ley y  al  expediente  examinado, también goza de respaldo jurisprudencial. En efecto,  en          un          caso         similar2   

, la Sala manifestó lo siguiente:  

a) Para demostrar la procedencia ilícita del  dinero  no  es  necesario  comprobar  su  existencia  mediante un reconocimiento  judicial previo.   

b) La materialidad de la conducta punible de  lavado  de  activos  no  se  desdibuja  por el hecho de que el procesado por ese  hecho punible transporte el dinero para otro.   

c)  “Que  el  juzgador hubiera admitido la  explicación  del  procesado  vertida  en la audiencia pública en el sentido de  que  las  divisas  incautadas  pertenecían  no  a  él sino al comerciante Vera  Treviño,  como con acierto lo destaca la Delegada, no lo obligaba a indagar por  la   naturaleza   ilícita  de  la  actividad  económica  del  tercero,  si  el  convencimiento  sobre  esa  situación lo obtenía de otros elementos de juicio,  como  reiteradamente  se explicó al analizar el comportamiento del procesado al  momento     de    su    aprehensión    y    durante    toda    la    actuación  procesal”.   

d)  “La propiedad del dinero en el tercero  sirvió  a  los  juzgadores  de  instancia  para  desestimar  la imputación por  enriquecimiento  ilícito que la resolución de acusación formuló contra PEÑA  PEÑA,  pero fueron enfáticos en señalar que aún cuando las divisas no fueran  del  procesado  y éste fungiera sólo como un “correo humano”, lo cierto es  que  estaba  en  capacidad  de  representarse  el  origen de los dólares y así  aceptó  ser  parte  de  la  empresa  criminal  dedicada al lavado de activos al  cumplir   con   uno   de   los   roles   característicos   de   esta  clase  de  delincuencia”.   

e) “La demostración del origen del dinero  en  un  particular  delito  no  está  sujeta  a un especial elemento de prueba,  tampoco  a  un  pronunciamiento  judicial  sobre  el  punible que lo origina, de  manera  que ninguna relevancia otorgaron los jueces de instancia para efectos de  tipificar  el lavado de activos al hecho de que el acusado hubiera sido absuelto  por la conducta punible de enriquecimiento ilícito”.   

Como se desprende de lo brevemente señalado,  el   Tribunal   no   incurrió,   por   ningún   motivo,   en  la  violación  directa  de la ley sustancial  formulada   por  el  censor.  Por  tanto,  el  fallo  reprochado  no  puede  ser  desconocido.    

Con  fundamento  en  lo expuesto, la Sala de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, en un todo de acuerdo con el  Ministerio  Público,  administrando  justicia  en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

No   casar   la  sentencia impugnada.   

Contra   este  fallo  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO               

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                              ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                       JAVIER ZAPATA  ORTIZ                               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Este  último, exclusivamente para el procesado Palacio Giraldo.   

2  Sentencia   de   casación  del  24  de  enero  del  2007,  radicación  número  25.219.     

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