23854(22-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23854  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado acta N° 071  

Bogotá,  D. C., veintidós de septiembre de  dos mil cinco   

ASUNTO  

Bajo el instituto de la sentencia anticipada,  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de esa ciudad declaró a DIDIER  ANDREY  VELEZ  TABARES  penalmente  responsable  de  los delitos de homicidio y porte ilegal de armas, imponiéndole  pena  principal  de  ciento  cuarenta  y  ocho  (148) meses y diez (10) días de  prisión  y  accesoria  de  inhabilitación  para  ejercer  derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  término,  fallo  que fue apelado por el defensor del  procesado  y  confirmado  integralmente  por  el  Tribunal  Superior de la misma  ciudad el 17 de febrero de 2005.   

Interpuesto   recurso   extraordinario  de  casación  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  examina  la  Corte la  admisibilidad   de   la   demanda   presentada   en   defensa   de  DIDIER ANDREY VELEZ TABARES.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

1.  En horas de la madrugada del 23 de marzo  de  2004,  los  jóvenes  Víctor Manuel y  José David Betancurt Osorio fueron  agredidos  por  DIDIER ANDREY VELEZ  TABARES  y JUAN CARLOS HINESTROZA BERMUDEZ, en momentos  en  que   transitaban  por  el  perímetro  urbano de la ciudad de Pereira,  resultando  muerto José David  a consecuencia de dos heridas causadas con arma de fuego.   

2. El 23 de marzo de 2004 la Fiscalía Quinta  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito de Pereira dispuso la apertura de  investigación  y  ordenó  la  vinculación  de  JUAN  CARLOS   HINESTROZA   BERMUDEZ  y  DIDIER  ANDREY  VELEZ  TABARES,  personas  a  quienes  luego  de ser escuchadas en  indagatoria,  les  resolvió  su  situación jurídica mediante resoluciones del 26 de julio y  13  de  septiembre  de  2004,  con  imposición  de  medida  de aseguramiento de  detención preventiva, sin beneficio de excarcelación.   

El 12 de octubre de 2004 se declaró cerrada  la  investigación  y  en momentos en que transcurría el término de ejecutoria  el  sindicado  DIDIER ANDREY VELEZ TABARES  hizo  expreso  su  deseo  de  acogerse  al  instituto de sentencia  anticipada.   

En tal virtud, el 22 de octubre siguiente fue  llevada  a  cabo  audiencia  durante la cual la Fiscalía imputó a DIDIER  ANDREY  VELEZ  TABARES los delitos  de   homicidio  y  porte  ilegal  de  arma. Igualmente, fue incluida en los  cargos  la  circunstancia  de  mayor  punibilidad consagrada en el artículo 58,  numeral  10°  de  la  ley  600  de 2000, por haber obrado en la comisión de la  conducta atentatoria contra la vida en coparticipación criminal.   

3.  El  16  de noviembre de 2004, el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito de Pereira encontró ajustado a derecho el trámite  de  sentencia anticipada y procedió a dictar el fallo respectivo, condenando al  procesado  a la pena principal de ciento cuarenta y ocho (148) meses y diez (10)  días  de  prisión y la pena accesoria de inhabilitación para ejercer derechos  y    funciones    públicas    por   un   término   igual   al   de   la   pena  principal.   

Para  efectos de la tasación de la pena, se  tuvo  en  cuenta  la  circunstancia  de mayor punibilidad deducida en el acta de  formulación  de cargos, el concurso de conductas punibles y las rebajas de pena  por confesión y sentencia anticipada.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor  del  procesado,  quien  se  mostró inconforme porque el sentenciador tasó la pena a  partir  de  los  extremos  del  cuarto  máximo  de  movilidad para el delito de  homicidio,  el  Tribunal Superior de Pereira le impartió confirmación mediante  sentencia  del 17 de febrero del año que avanza, la cual fue objeto del recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento en la causal primera, cuerpo  primero,  el  demandante  formula  dos  cargos  contra  la  sentencia de segunda  instancia, cuya postulación y fundamentos son del siguiente tenor:   

En   el   primer  cargo,  acusa  la  sentencia de violar directamente la  ley  sustancial,  por  exclusión  evidente del artículo 55, numeral 10° y por  aplicación  indebida  de  los artículos 58, numeral 10° y 61 de la Ley 599 de  2000,  censura  cuya demostración acomete indicando que el sentenciador ignoró  que concurrían como circunstancias análogas de menor punibilidad   

“la  confesión  y  aceptar  la responsabilidad acogiéndose a la sentencia anticipada, logrando con  ello  prevenir  un desgaste económico, de tiempo y material de la justicia y el  oportuno  fallo  en  la terminación eficiente del proceso, permite entrever que  si  se  aplicara  y  se  tuviera en cuenta el fallador no se hubiera movido para  fijar  la  pena en los cuartos máximos sino medios y en tal evento la fijación  de la pena fuere inferior a la que realmente se aplicó”.   

         

Seguidamente  y en otro capítulo formula un  segundo  cargo, subsidiario,  al  amparo  de  la  misma  causal  primera, invocando la exclusión evidente del  artículo  104  del  Código  Penal,  en  cuanto  considera  que se presentó un   

“equivocado  ejercicio   hermenéutico,   que   determina   cuáles  son  las  agravantes  de  indiscutible  contenido  sustantivo  por  aludir a la punibilidad, conforme a la  tradicional  doctrina  y  jurisprudencia  al  respecto,  en  relación  con  los  artículos 61 y 55, numeral 10°”.   

Señala  el  actor  que como resultado de la  incorrecta   interpretación   del   artículo   104   del  estatuto  penal,  el  sentenciador    no   tuvo   en   cuenta   las   situaciones   de   “celeridad,  confesión  y  tiempo determinante de la condena, a más  de  haber  facilitado la investigación y acelerar su terminación con sentencia  anticipada.”,  que  lo vinculaban en la determinación  de  la  pena,  reafirmando  nuevamente  que se excluyó el artículo 55, numeral  10°  del  Código  Penal,  que  obligaba  a  su tasación dentro de los cuartos  medios de movilidad punitiva.   

Con  fundamento  en  lo expuesto solicita el  demandante   casar   parcialmente  el  fallo  impugnado,  reduciendo  las  penas  principal y accesoria a setenta y dos (72) meses.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         1.-  Como  quiera  que  el fallo de segundo grado contra el cual se  dirige  el  recurso  fue  proferido  en desarrollo del especial procedimiento de  sentencia    anticipada,  impera  señalar en primer término que la posibilidad  de  controversia  en  esta  sede  y, por ende, la legitimidad para acudir a esta  excepcional  vía,  se  encuentra limitada a los temas expresamente contemplados  por  el  artículo  40  de  la  Ley  600  de  2000,  esto  es,  respecto  de  la  dosificación  de  la  pena, los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de  la  libertad y la extinción del derecho de dominio sobre los bienes,  posibilidad que igualmente se extiende a  aquellos  eventos  en  que  aparecen comprometidas en la actuación garantías y  derechos  fundamentales  en  virtud  de la comprobada existencia de vicios en su  trámite.   

         En  consecuencia,  como la temática sobre la cual versa la demanda  de  casación  guarda relación con uno de tales tópicos, particularmente el de  la  dosificación  punitiva,  indudable  se  ofrece la legitimidad que asiste al  defensor en la interposición del recurso extraordinario.   

2.-  Con  todo,  ab  initio  se  advierten insalvables incorrecciones   técnicas  en  el  desarrollo  de  los cargos principal y subsidiario formulados  contra  el  fallo  de segundo grado, en la medida que el actor no fundamenta las  censuras  con  la  debida precisión y claridad, requisito indispensable para su  admisión  conforme  lo  previsto en el numeral 3°, artículo 212 de la Ley 600  de 2000.   

En  tal sentido, oportuno se ofrece precisar  que  cuando  se  acude  a la violación directa de la ley sustancial, como aquí  sucede,  además  que es deber del casacionista aceptar los hechos y las pruebas  conforme  fueron  apreciados  por  el  sentenciador,  la  fundamentación  de la  censura  se  debe  acometer  propiciando una discusión estrictamente jurídica,  orientada  a  demostrar la existencia del error de juicio en el fallo impugnado,  originado  bien por falta de aplicación, aplicación indebida o interpretación  errónea  de  la  ley  sustancial,  para  hacer  ver  de manera diáfana en qué  aspectos  de  su  contenido se verificó tal yerro, la norma en que se concretó  la  transgresión  y  la  trascendencia del error en la declaración de justicia  contenida en el fallo.   

Por  ello,  los  fundamentos que se elaboran  para  demostrar este tipo de violación deben girar sobre aquello que se tuvo en  cuenta  en  la  sentencia  para poner en evidencia la equivocación, sin que por  ende  pueda  limitarse  el  desarrollo  de  la  censura a una exposición de los  criterios   del   censor   sobre   el  significado  o  alcance  de  una  u  otra  disposición.    

3.-  Las anteriores directrices, ampliamente  desarrolladas  por la Sala, resultan desatendidas por el actor, quien si bien en  el  primer cargo acusó  la sentencia de haber violado directamente la ley sustancial  porque  al  tasar la pena se dejó de aplicar el artículo 55, numeral 10° y se  aplicó  indebidamente  los  artículos  58,  numeral 10° y 61 de la Ley 599 de  2000,  el  desarrollo  de  la censura fue sólo abordado a través de enunciados  generales  sobre  los  efectos  procesales de mayor celeridad que en el trámite  procesal  aparejan  la  aceptación  de  cargos,  pero abandonó por completo el  señalamiento  claro  y  preciso  de  cómo  se había presentado el error en la  sentencia.   

         De   forma  que,  en  lugar  de  demostrar  el  error  invocado,  el  recurrente  sólo  atinó  a  mencionar  los  hipotéticos  efectos que debieron  otorgarse  a  la  confesión  y  al  acogimiento  a  sentencia  anticipada en la  definición  del  ámbito  de  punibilidad,  con  lo  cual se evidencia cómo lo  único  que  hizo fue indicar su criterio, sin ocuparse de demostrar el supuesto  equívoco  del  que  sustentó la sentencia contra la cual se dirige la censura,  argumentación   que,   por   ende,  se  ofrece  insuficiente  para  enervar  la  presunción  de  acierto  y de legalidad que acompaña al fallo de segundo grado  en sede del recurso extraordinario.   

En tales condiciones, la referencia que en la  demanda  se  hace a la aplicación indebida de los artículos 58, numeral 10° y  61  del  estatuto penal como criterios que determinaron la selección del cuarto  de  movilidad  para la tasación de la pena, se queda sólo enunciada, pues nada  se  dice  de los motivos en que se basaron los sentenciadores para acoger dichos  preceptos  a  fin  de  fijar  su  quantum,  como tampoco por qué razón debiera  estimarse  errada la selección de tales normas, de modo que el cargo quedó sin  verdadero fundamento.   

Súmese   a   lo   anterior   que   en  la  argumentación  ensayada  para  desarrollar  la  censura, cuando el casacionista  abordó  la inaplicación de la ley que acusa, se abstuvo de referir los motivos  que  le  asisten  para sostener que la confesión y la sentencia anticipada, que  surtieron  los  efectos  que  procesalmente le son propios en la fijación de la  pena,  en  cuanto que considerados por el sentenciador implicaron una reducción  de  ella en proporción significativa, deban además ser concebidos como unas de  aquellas  circunstancias  análogas  a las que hace mención el numeral 10° del  artículo  55 del Código Penal, no obstante la expresa mención contenida en el  encabezado  de  dicho  precepto  según  la  cual las hipótesis allí descritas  adquieren  tal  categoría  “siempre que no hayan sido  previstas  de  otra manera”, limitándose a referir los  efectos    procesales   de   los   mencionados   institutos   en   el   trámite  procesal.   

De suerte que, además que el actor acusó la  existencia  de  un  yerro  de  parte de los sentenciadores cuya existencia no se  ocupó  de  demostrar,  tampoco  ofreció  las razones de orden jurídico que le  asisten  sostener  que  se  impone  imprimir  el  doble efecto que pretende a la  confesión  y la sentencia anticipada, lo que supondría para la Corte tener que  definir el alcance que el demandante quiso imprimir a la censura.   

Precisamente,  esa  ausencia de tesis en que  pueda  soportarse  la supuesta violación de la ley sustancial, se constituye en  un  motivo  más  que  inhibe  la  intervención  de  la  Corte como Tribunal de  Casación,  particularmente  porque  en  virtud del principio de limitación que  rige  el  recurso,  connatural  a  su  carácter  extraordinario y rogado, sólo  pueden  ser  abordados y respondidos los cargos que de manera expresa formule en  su  alegación el recurrente, incluyendo en ello la selección de la causal, los  motivos    y    sentido    de    la    violación   legal,   como   su               fundamentación,   aspectos   todos   de  iniciativa  del  casacionista,  salvo  que  se  advierta  la concurrencia de una  nulidad o la violación de garantías constitucionales.   

         4.-    A    su    turno,   el   segundo  cargo  subsidiario,  donde  menciona  el  actor  la  falta de aplicación del artículo 104 de la Ley 599 de  2000,  presenta una fundamentación del todo confusa, en cuanto se argumenta que  la    norma    en   mención   no   se   tuvo   en   cuenta   por   “equivocado  ejercicio  hermeneútico que determina cuáles son las  agravantes  de indiscutible contenido sustantivo” para  seguidamente  señalar  que  dicha  equivocación  llevó  a  que   se  inaplicara  el artículo 55, numeral 10° y  se  aplicaran  indebidamente  los  artículos  58,  N°10  y  61  ejusdem,  en  razón de no  haberse  considerado  la  confesión  y  la  sentencia anticipada, que según el  criterio   del   actor,   se   asimilan  a  circunstancias  análogas  de  menor  punibilidad.   

         Evidente  deviene  que  la anunciada falta de aplicación del   artículo  104  de  la Ley 599 de 2000, eje central del cargo subsidiario, no se  explica  ni  en  el contexto de la demanda ni en el del proceso mismo, en cuanto  el  delito  por  el  que  se declaró penalmente responsable al procesado fue el  recogido por el artículo 103 del estatuto penal.   

         Pero  además,  la  escueta  presentación  de  la  censura deja al  descubierto  la identidad temática de los dos cargos postulados contra el fallo  del  Tribunal,  que  no por ser presentados en diferentes capítulos constituyen  reparos  independientes,  de suerte que las falencias advertidas en precedencia,  frente  al  primer cargo, resultan extensivas a este capítulo de la demanda, en  tanto  en  él  se  incurre  en  análogas incorrecciones técnicas en cuanto no  acomete  el  actor,  en debida forma, la demostración del yerro atribuido a los  falladores.   

         5.-  Así las cosas, encuentra la Sala que  de  conformidad con lo establecido en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000, se  impone  de  plano  la  inadmisión del libelo, en la medida que el recurrente no  ajustó  su  demanda  a  las  reglas  dispuestas  para  postular y demostrar los  reproches  formulados  contra el fallo de segundo grado, falencias que no pueden  ser  enmendadas  por la Corte en virtud del principio de limitación que rige el  trámite casacional.   

         6.-   Por   último,   no  se  observa  dentro  de  la  actuación  ni  en  el fallo reprochado,  violación   de   derechos  o  garantías  del  procesado,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador  en  punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

          INADMITIR  la  demanda  de  casación interpuestas por el defensor de  DIDIER  ANDREY VELEZ TABARES,  con  fundamento  en  las  razones  expuestas  en  la anterior motivación.    

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase la  Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN                                                                                                            Comisión de  servicio   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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