23728(06-07-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23728   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta N°   054   

Bogotá  D. C., seis (6) de julio de dos mil  cinco (2005).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la   demanda   de   casación   presentada  por  la  defensora  de  JORGUI CORREDOR ESCOBAR.   

ANTECEDENTES   

1.-   Los hechos fueron narrados por el  juzgador de segunda instancia, así:   

“Los días 15 de  octubre  de  1996  y  4  de  febrero  de  1997, la señora Isabel Esther Zamudio  Ramírez,  se  dirigió  al  Departamento de Quejas y Reclamos y al Director del  Instituto  de Seguros Sociales, poniendo en conocimiento algunas irregularidades  relativas  a  los  documentos  que  para  aportes  en salud y cuotas pensionales  venían   realizando   en   las   empresas   dependientes   del  establecimiento  ‘La    Perrada    de  Edgar’  de  propiedad  de  Edgar  Gómez  León,  sin  que  dichos  valores  fueran consignados a favor del  I.S.S.S.   

“Según   Zamudio  Ramírez,  para  ello  contaban   con   la  participación  de  Raúl  Saavedra  Zafra  y  Jorgui  Corredor Escobar, quienes a cambio  de   alguna   suma  de  dinero,  se  encargaban  de  entregar  las  tarjetas  de  comprobación de derechos debidamente diligenciadas.   

“Por  tal  razón,  Jairo  Hernando Vargas  Buitrago,  Director  de  Auditoría  Interna realizó la investigación del caso  encontrando  que  efectivamente  a  indugoma Ltda., E. M. Alimentario y a Rigole  Ltda.,  les  expidieron  varias  tarjetas correspondientes a los ciclos de enero  1°  de  1995  y diciembre de 1997, sin que el Centro Nacional de Documentación  del  I.  S.S. o CND hubiera registrado el pago efectivo y a satisfacción de las  sumas del caso.   

“Según las circulares 07 de julio 26 y 239  de  agosto  8  de  1995  emitidas  por  la  Vicepresidencia  Administrativa  del  Instituto  de  Seguros Sociales, las personas encargadas de expedir las tarjetas  de  comprobación  en  el punto de recepción, en este caso, en el de la carrera  15  con  calle  95,  eran  Anthony  Ruiz  Dávila  y Vilma Rubio, éstos debían  recibir  la  información  por parte del empleador en medio magnético soportada  con  el  formulario  de  autoliquidación  debidamente  cancelado  en  un  medio  magnético,  pero en el CND no reposa la documentación completa para los ciclos  referidos, aunque se hubieren emitido las tarjetas mencionadas.   

“Así,  al  comparar  los  certificados de  autoliquidación  de  aportes  con la información suministrada por las empresas  en   medio   magnético   o  disquetes,  la  precitada  división  concluyó  lo  siguiente:   

Nombre  empresa          Periodo               Tarjetas expedidas            Desfase   

Indugoma  Ltda.         Enero/95  a                243                              $9.361.646   

                                             diciembre/96           

Rigole Ltda.                                 Enero/95 a                        321                                           $13.724.962   

                                     diciembre/96           

E. M. Alimentario    Enero/95  a                            177                           $7.359.752   

Ltda                                     diciembre/96   

                               Diciembre/96            

2.-  Por  los  anteriores  hechos, la Unidad  Primera  Especializada  en  Delitos  contra  la  Administración  Pública  y de  Justicia,  Fiscalía  Sesenta  Delegada, el 18 de diciembre de 2000, entre otras  decisiones,     acusó     a     Jorgui    Corredor  Escobar  por  el delito de peculado por apropiación y  cohecho propio.   

3. El  Juzgado Quinto Penal del Circuito  de  Bogotá,  el  14  de  noviembre  de  2003, condenó, también entre otros, a  Jorgui  Corredor  Escobar a las penas principales de 78 meses de prisión, multa  de  $500.000  e  inhabilitación  de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso  de  la pena privativa de la libertad y al pago de perjuicios como coautor  de los delitos de peculado por apropiación y cohecho propio.   

Apelado  el  fallo por el defensor de Jorgui  Corredor  Escobar,  el Tribunal Superior de Bogotá, el 7 de septiembre de 2004,  la confirmó.   

LA    DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El defensor de Corredor Escobar, al amparo de  la  causal  primera  de  casación, presenta un único cargo contra la sentencia  del  Tribunal,  por  cuanto estima que es violatoria, de manera indirecta, de la  ley sustancial, por error de hecho en la apreciación de la prueba.   

Dice que le resulta importante aclarar que el  informe  suscrito  por  el  doctor  Jairo  Hernando Vargas Buitrago, Director de  Auditoria  Interna  del I.S.S., que relaciona, no tiene el efecto que le otorgó  el  Tribunal,  por cuanto no se puede “deducir jamás  que  JORGUI  CORREDOR  ESCOBAR, tuviera participación directa en las anomalías  encontradas,  teniendo  que  las  mismas  se  generaron  específicamente  en el  área   de  Afiliación  y Registro Zona Norte y mi defendido nunca laboró  en  dicho  Departamento, ni tampoco se demostró que él mismo participara en la  elaboración  de  las  tarjetas  de comprobación de derechos, ni era la persona  encargada  de  llevar  los  medios magnéticos, ni efectuaba la revisión de los  mismos,  ni  tampoco  reiteraba  las  tarjetas  de comprobación de derechos, ni  tenía  su  control,  ni  recibía el dinero de los aportes, ya que el mismo era  consignado en las Corporaciones”.   

En  cuanto  al  acápite que llamó “DE LA  CALIDAD  DE  SERVIDOR  PÚBLICO  EN  RELACIÓN  CON  EL  DELITO  DE PECULADO POR  APROPIACIÓN”,  luego  de  citar  un  fragmento  del  fallo  impugnado,  acota que si bien no discute dicha  calidad,  también  lo  es  que constituye materia de discusión “el   alcance   probatorio   que   le   dio  el  Tribunal”.   

Insiste  que su defendido ostenta la calidad  de  servidor  público.  No  obstante,  en  lo atinente a la conducta punible de  peculado  por  apropiación,  se  requiere,  además,  que  éste  se le hubiese  otorgado  la administración, tenencia o custodia de los bienes por razón o con  ocasión de sus funciones.   

Acota  que  dentro  de  las  funciones  que  realizaba  Corredor  Escobar  no se le encomendó la administración, tenencia o  custodia de bienes, en razón o con ocasión de sus funciones.   

Reconoce  que  se  encuentra  demostrada  la  existencia   de   la   apropiación   de   acuerdo   como   se   “extracta  de  las  conclusiones  de la denuncia presentada por JAIRO  HERNANDO  VARGAS BUITRAGO, pero dichas irregularidades se produjeron en el área  de  Afiliación  y  Registro,  sin  embargo  el  señor  CORREDOR ESCOBAR, nunca  laboró  en  dicha  área,  luego  mal  podría  referirse  en  ejercicio de una  competencia     funcional     asignada    al    servidor    público”.   

Manifiesta  que  tampoco  ha  tenido  como  funcionario  la disponibilidad material de dineros, tarjetas de comprobación de  derechos,  planillas  de autoliquidación, “entendida  como  la  posibilidad de disponer de la cosa fuera de la esfera de vigilancia de  otro,  ni mucho menos se encuentra vinculado al ejercicio de un deber funcional,  puesto  que  está  demostrado que no tuvo ningún vínculo en su labor, con las  personas  que  se  relacionaron  como  responsables  en el informe de Auditoría  Interna,  ya  que esta labor era realizada en el área de Afiliación y Registro  de  la Zona Norte, que es una división totalmente diferente al CND, luego no es  posible  que se hubiese apropiado en provecho suyo o de un tercero de los bienes  del Instituto de Seguros Sociales”.   

Agrega  que  el  señor  Corredor  Escobar,  laboró  en  la  entidad a partir del 28 de junio de 1996, en la Vicepresidencia  Financiera  que  se encontraba ubicada  en el CAN, donde ejerció funciones  como Técnico de Servicios hasta el 17 de julio de 1996.   

Por  lo  anterior,  se  pregunta  ¿cómo se  produjo  la  defraudación  en  el  periodo  comprendido  entre  enero de 1995 y  diciembre  de  1996   cuando el procesado a partir del mes de junio de 1996  laboraba  en  la  Vicepresidencia  Financiera en el CAN y las irregularidades se  detectaron  en la Afiliación y Registro Zona Norte?. Resalta que posteriormente  fue  declarado  insubsistente  el  12  de  noviembre  de  1996,  “luego  para  el  mes de diciembre de 1996 no tenía vinculación con  el Instituto de Seguros Sociales”.   

En  capítulo  que denominó “DE  LOS  TESTIMONIOS”,  dice  que a esta  prueba  se  le  dio  un  alcance  que  no  tiene,  toda vez que si bien la queja  presentada  por  la señora Isabel Zamudio Ramírez ante el Instituto de Seguros  Sociales,   constituyó   el   soporte   de   la   investigación  interna,  que  posteriormente dio como resultado la denuncia formulada.   

Manifiesta  que  la  señora  Isabel Zamudio  Ramírez  afirmó  que  las empresas de propiedad de Edgar Gómez León también  formaban    parte    de    la    “LA   PERRADA   DE  EDGAR”,  que  se  había  enterado por intermedio de  José  Pérez   de  que  llevaba  una  fuerte suma de dinero a los señores  Raúl  Saavedra  y  Jorgui  Corredor,  quienes laboraban en los Seguros Sociales  “para   que   se   expidieran   las   tarjetas   de  comprobación  de  derechos  de  los  empleados  de las citadas empresas, y que,  específicamente,  cuando ella se presentó al Seguro a solicitar la cotización  de  su  pensión,  le  informaron  que  no  había  cotizado  durante  el tiempo  laborado,  que su liquidación aparecía a nombre de BLANCA RODRÍGUEZ, pero con  el  número  de  su cédula y con un salario mínimo, lo cual confirmó lo dicho  por JOSÉ PÉREZ”.   

De  igual  manera,  sostiene  que la señora  Isabel  Zamudio  Ramírez fue enfática en señalar a Raúl Saavedra  junto  con  Jorgui  Corredor  los  que entregaban las tarjetas legalizadas para que los  empleados   pudieran   obtener   los   servicios   de  salud,  conocimiento  que  posteriormente  ratificó  en  su declaración ante la fiscalía y en el acto de  la audiencia pública.   

Manifiesta  que  contrario a lo afirmado por  aquella,   el  señor José Pérez negó haber participado en la entrega de  dineros  “y  de  haberle  comentado  los hechos a la  señora  ISABEL  ZANUDIO, la realidad como se sostiene en la sentencia impugnada  es  que  alguien  le  suministró  los  nombres  de  los  empleados  del  Seguro  involucrados,  y  no  existe razón para que fuese a afirmar sin ser verdad, que  la  información  se la brindó JOSÉ PÉREZ, y además, como antes se dijo, fue  a  partir  de  su  queja  que  se fue descubriendo el fraude y la manera como se  llevó a efecto”.   

Anota que resulta natural y comprensible que  el  señor  Pérez  no  “sostuviera lo dicho a ISABEL  ZAMUDIO,  pues  ello  implicaría  verse  involucrado  en  los  hechos,  lo  que  constituye  un  motivo  más  para  creer  la versión de la testigo”.   Sin   embrago,   no   se  detecta  en  ella  el  interés  de  involucrar    a  quienes  no  conocía   y  menos  podía  suministrar  nombres.   

Reconoce que si bien Isabel Zamudio Ramírez  en  versión que rindió bajo juramento hace referencia a hechos que son ciertos  parcialmente,  también  lo es que incurre en las siguientes inconsistencias: la  fecha  en  que  se  enteró de la participación de su defendido en el acontecer  fáctico,  “teniendo  en  cuenta  que  al momento de  formular  la  segunda  queja el 4 de febrero de 1997, el mismo no laboraba desde  hacía  más  de  cuatro  meses con el instituto de Seguros Sociales”.   

También  califica  como  inconsistencia  el  hecho  de  que una persona le comente a quien “según  su  dicho  es  su  jefe  y  no  le  tiene confianza, y es su subalterno sobre la  comisión  de un ilícito donde este tiene participación. Y discutible aún que  una  persona  que  tiene  conocimiento  sobre  la comisión de un ilícito no lo  denuncie  tan pronto se entera como era su obligación, sino que espere a que se  retirara de la Empresa para hacerlo”.   

Finalmente, dice que no se ha demostrado que  el  señor Edgar Gómez León fuese propietario de las citadas empresas, máxime  cuando  se advierte del certificado de existencia y representación expedida por  la Cámara de Comercio que las mismas pertenecen a otras personas.   

Así,  el Tribunal le dio a esta versión un  alcance  que  no  tiene,  puesto  que  tergiversó, distorsionó o desdibujó el  hecho que revela la prueba, tal como lo dice la Corte.   

En   esas   condiciones,   “resulta  imposible  escindir  la relación directa entre el error de  hecho  por  falso  juicio  de  raciocinio  en  que  incurrió  el Tribunal en la  sentencia       objeto       de       la       presente      demanda”.   

Después  de reiterar que el Tribunal le dio  al  informe de Auditoría  y al testimonio de Isabel Zamudio un alcance que  no  tiene,  depreca  a  la  Corte  casar  la sentencia impugnada y, en su lugar,  absolver    a    su   defendido   por   los   delitos   por   los   cuales   fue  condenado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  La  demanda  de  casación  presentada a  nombre  del  procesado  Jorgui  Corredor  Escobar  no  reúne  los requisitos de  claridad  y precisión para su admisibilidad, motivo por el cual, al tenor de lo  reglado en el artículo 213, se inadmitirá.   

2.  Ante todo se hace necesario reiterar  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  es de naturaleza rogada, habida  cuenta  que  le corresponde al censor señalar y demostrar el error in iudicando  o  in  procedendo  con  estricto apego en las causales estatuidas en la ley. Por  ello,  no  constituye yerro demandable en casación la discrepancia de criterios  en  torno  a  la valoración de las pruebas, puesto que, además de que el fallo  llega  a esta sede precedido por la doble presunción de acierto y legalidad, es  decir,  que  los  hechos  y  las  pruebas  fueron  correctamente apreciadas y el  derecho   estrictamente   discernido,   el   juzgador   goza  de  libertad  para  justipreciar  los medios de convicción, salvo que se incurra en una falencia en  la  actividad  probatoria(  de hecho o de derecho), caso en el cual así se debe  denunciar  y  fundar  el  reproche  con la debida técnica estatuida en la ley y  decantada por la jurisprudencia.   

En  el  evento  que ocupa la atención de la  Corte,  advierte  la Sala que el actor también desconoce el contenido y alcance  del  error  de  hecho, En primer término dígase que dicho yerro consiste en la  incongruencia  entre  la  prueba  que existe y no existe y la idea contraria del  juez.  En  otros  términos, el error de hecho en materia probatoria subyace una  actitud  frente  a  lo  descriptivo,  en  el  sentido  de  que  se transgrede la  información   suministrada  por  la  prueba  o  se  finge  la  que  ella  pueda  suministrar.   

El  error  de  hecho  lo generan tres falsos  juicios, a saber:   

a)  Falso  juicio  de  existencia, según el  cual,  el  juzgador,  al  momento  de  valorar  conjunta  y mancomunadamente las  pruebas,  supone  un  medio  de convicción que no obra en el diligenciamiento o  excluye  uno,  los  que  tenían  la  capacidad  de  probar  circunstancias  que  eliminan,    disminuyen    o   modifican   la   decisión   absolutoria   o   de  condena.   

b)  Falso  juicio  de  identidad,  en el que  incurre  el juzgador cuando en la apreciación de una determinada prueba le hace  decir  lo  que ella objetivamente no reza, erigiéndose en una tergiversación o  distorsión  por parte del contenido material del medio probatorio, bien por que  se  le  coloca a decir lo que su texto no encierra u haciéndole expresar lo que  objetivamente no demuestra.   

c)  Falso  raciocinio, cuando el juzgador se  aparta,  al  momento de apreciar los medios de convicción, de los postulados de  la  sana  crítica, es decir, de las leyes de la lógica, de la ciencia o de las  máximas de le experiencia.   

Ahora bien, se observa que en el único cargo  presentado  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia, el actor no demuestra  ningún   yerro   sino  que  presenta  una  personal  opinión  en  torno  a  la  responsabilidad de su procurado.   

En  efecto,  si bien el censor afirma que el  juzgador  cometió  error  de  hecho,  en  lo  que  se  podría entender como la  fundamentación  del  cargo, no hizo otra cosa que criticar las conclusiones que  derivó  de  la apreciación del informe de Auditoria, de la calidad de servidor  público    en   relación   con   la   conducta   punible   de   peculado   por  apropiación   y  del  testimonio  de  la  señora Isabel Zamudio Ramírez,  probanzas  en  las  cuales  se  construyó  el  juicio  de reproche en contra de  Corredor Escobar.   

Es así como del citado informe de Auditoria  Interna,  afirma  que  no  se  puede  inferir  que  Jorgui Corredor Escobar tuvo  participación  directa  en  las  anomalías  encontradas en el Instituto de los  Seguros  Sociales,  puesto  que  él  no  laboró  en   el  Departamento  y  Afiliación  y  Registro  Zona  Norte,  ni  tampoco  elaboró  las  tarjetas  de  comprobación   de  derechos,  “ni  era  la  persona  encargada  de  llevar  los  medios magnéticos, ni efectuaba la revisión de los  mismos,  ni  tampoco  retiraba  las  tarjetas  de  comprobación de derechos, ni  tenía  su  control,  ni  recibía el dinero de los aportes, ya que el mismo era  consignado  en las Corporaciones”. Expresiones que en  manera  alguna  pone en evidencia un error en la apreciación de la prueba, sino  una  simple  disparidad  de  criterios en cuanto a la manera de cómo ocurrieron  los hechos.   

De  igual  manera,  también  se  opone  al  “alcance     probatorio    que    le    dio    el  Tribunal”  a la calidad de servidor público, puesto  que  la  funciones  que  realizada el procesado no estaba la de administración,  tenencia  o custodia de bienes por razón o con ocasión de sus funciones, pues,  en  su  personal  criterio,  “está demostrado que no  tuvo   vínculo  en  esa  labor  con  las  personas  que  se  relacionaron  como  responsables  en  el  informe  de  Auditoría  Interna,  ya  que  esta labor era  realizada  en  el  área  de Afiliación y Registro de la Zona Norte, que es una  división  totalmente  diferente  al  CND,  luego  no  es posible que se hubiese  apropiado  en  provecho  suyo  o  de  un  tercero de los bienes del Instituto de  Seguros Sociales”.   

Además,   a   fin   de  desacreditar  las  conclusiones  de  la  sentencia,  sostiene que Corredor Escobar laboró en dicha  entidad  entre  el  28  de  junio  de  1996  y el 17 de julio de 1996, declarado  insubsistente  el 12 de noviembre de esa anualidad, y que las irregularidades se  detectaron  en  el  Departamento de Afiliación y Registro Zona Norte y no en la  Vicepresidencia    Financiera,    última    dependencia    en    que   laboraba  aquél.   

Así  mismo, critica el grado de estimación  que  los  juzgadores  le  dieron  a  la  versión  de  la señora Isabel Zamudio  Ramírez  que  rindió   en el Instituto de Seguro Sociales, la fiscalía y  en  el acto de la audiencia pública, habida cuenta que confrontada con el dicho  de  otro  testimoniante,  se pone en evidencia plurales inconsistencias, las que  reseña.   

En otras palabras, como si la casación fuese  una  tercera  instancia,  presenta  unas  personales  conclusiones,  en  abierta  oposición  con  la  del  juzgador, sin que en modo alguno ponga en evidencia un  error en la actividad probatoria.   

De otro lado, dentro del entendido de que la  censura  la  fundó  por  los  senderos del error de hecho por falso raciocinio,  cuando   en   la   parte  final  de  la  demanda  sostiene  que  “resulta  imposible  escindir  la relación directa entre el error de  hecho  por  falso  juicio  de  raciocinio  en  que  incurrió  el Tribunal en la  sentencia  objeto  de  la presente demanda”, de todos  modos  no la desarrolló, en razón de no dijo cuál fue la regla de la lógica,  principio  de  la ciencia o de máxima de la experiencia vulnerado o del sentido  común,  de  qué  manera  lo  fue  y su incidencia en la parte resolutiva de la  sentencia.   

Finalmente,  cabe  señalar  que  el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa  por  cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

            

R  E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   JORGUI  CORREDOR ESCOBAR En consecuencia,  se     declara    desierto    el    recurso    extraordinario    de    casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese   y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                          HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO                                   EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN           JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUÍZ  NUÑEZ   

Secretaria     

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