23617(11-05-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23617  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                  Aprobado Acta No. 037   

Bogotá,  D.C.,  once (11) de mayo de dos mil  cinco (2.005).   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de HELIODORO VERA  DOMÍNGUEZ,  contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Santa  Rosa  de  Viterbo  el  17  de noviembre de 2.004, confirmatoria de la emitida en  primera  instancia por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Villavicencio el  14  de  noviembre de 2.003, que condenó al procesado a la sanción privativa de  la  libertad  de  25  años  de  prisión,  como  responsable de los delitos- de  homicidio y lesiones personales.   

LA DEMANDA:  

Acusa  el  defensor el fallo recurrido de ser  violatorio  por  la vía directa de la ley sustancial, con sustento en la causal  primera,  inciso  primero  del artículo 207 del Código de Procedimiento Penal,  por  aplicación  indebida  del  artículo  103  del  Código  Penal  y falta de  aplicación del artículo 109 ibidem.   

Discrepa  el  actor con el fallo toda vez que  tuvo  por dolosa una simple acción mecánica “torpe de borracho”, sin poder  discernir  la  existencia  de  motivos determinantes para matar a Camilo Garzón  Coronado, máxime cuando no existía ninguna enemistad entre ellos.   

Es inexplicable que se afirme la presencia de  una  conducta  dolosa,  pues  ninguna  prueba  demuestra  que  el procesado tuvo  razones  para  matar  a Garzón, resultando muy claro que la ingesta alcohólica  fue  lo  que  lo  condujo a actuar imprudentemente. No concurren, por tanto, los  elementos  constitutivos  del  dolo,  conocimiento  y  voluntad de matar. No hay  prueba  “que  demuestre o al menos indique que” deseaba la muerte de aquél.  La  simple  acción  de disparar hacia el lugar en que se encontraba no es medio  demostrativo  del  dolo.  Por  el  contrario,  todo permite afirmar que se está  frente al tipo culposo de homicidio.   

Solicita,  de  este  modo,  se case el fallo,  condenando  al  procesado  pero  por el delito de homicidio culposo en lugar del  doloso que se le imputara.   

CONSIDERACIONES:  

1. De la reseña contentiva del ataque que el  procurador  judicial  del  procesado HELIODORO VERA DOMÍNGUEZ ha elevado contra  el  fallo  objeto  de  la  impugnación extraordinaria se coligen, con elocuente  claridad,  las deficiencias de orden técnico que el mismo exhibe y que lo hacen  inepto para el propósito de su admisión.    

2. En efecto, no obstante que la formulación  del  cargo,  bajo  el supuesto de confrontar la sentencia por la vía directa de  violación  a  la ley sustancial es en principio idónea, al afirmar aplicación  indebida  del  tipo  descriptor  del  delito  de homicidio voluntario y falta de  aplicación    de   la   norma   que   regula   el   delito   de   homicidio    pero   en   su   modalidad   culposa,   los   fundamentos  que  posibilitarían  su  consiguiente  desarrollo  no  son atinentes a la misma y se  distancian  hacia  elucubraciones  probatorias,  como  que no resaltan vicios de  contenido estrictamente jurídico.   

3.     Es     sabido     –  imperioso  es  rememorar  -,  que  el  ataque  por  la  vía  directa  obvia  la  mas  mínima  confrontación de orden  probatorio,   toda  vez  que  el  debate  debe  centrarse  con  exclusividad  en  evidenciar  una  errada  teleología  del  precepto  sustancial, que ha de estar  derivada  de  restringir  el  contenido  y alcance normativo que le corresponde,  pero  sin  poder  sustentar la misma en inconformidades atinentes a valoraciones  relativas  a  la  significación  demostrativa  de  los  diversos  elementos  de  persuasión allegados al proceso.   

4.  Se  impone  por  tanto  al  demandante en  casación,  acoger  en  forma  irrestricta  los  hechos  y la valoración de sus  circunstancias  establecidas  a  través  de las pruebas y de conformidad a como  fueron  declarados  en  la  sentencia,  sin  que  bajo  cualquier pretexto pueda  existir un distanciamiento en dicha materia.   

El actor enfatiza que la conducta de HELIODORO  VERA  DOMÍNGUEZ  no  fue  dolosa  sino  culposa.  Esta afirmación, asegura, se  demuestra  en  la  actuación  procesal  toda  vez  que  no  existen  medios  de  convicción  indicantes de motivos para que el incriminado quisiese la muerte de  Camilo Garzón Coronado.   

5. En condiciones semejantes, es muy claro que  el  libelista  discrepa  con la prueba que sirvió de fundamento al sentenciador  para  determinar  que  la conducta realizada por su representado fue dolosa y no  con  el sentido y alcance jurídicos predicable de los elementos componentes del  dolo.    

La  afirmada  vulneración  directa de la ley  sustancial  a que se refiere el censor, elude cualquier confrontación jurídica  en  punto  a  la  indebida  aplicación,  falta de aplicación o interpretación  errónea  de  los  preceptos  sustanciales,  refiriéndose  a  los  dos primeros  sentidos  pero  sin  evidenciar  el  yerro  jurídico en que estaría incurso el  fallo.   

6.  Es  el  libelo,  pues, no sólo escueto y  lacónico  en  la  expresión  de  los  motivos  que  sustentan  la impugnación  extraordinaria,  sino  impreciso a la hora de tener que evidenciar las falencias  que  en  punto  de  la  vía  directa  acusada estaría incurso el Tribunal, sin  ponerse  a  salvo  de  reducirlo  todo a una simple disparidad valorativa de los  hechos  y las pruebas que determinaron para el juzgador la decisión de condena,  todo  lo  cual  conduce,  en  tanto  que  para el censor debería redundar en la  absolución  por  los  delitos de secuestro y porte ilegal de armas –a  propósito del cual nada se dice- en  un  inapropiado  esfuerzo  de  confrontación  del  fallo que dista, como es muy  claro,   de   la   técnica   propia  de  la  vía  escogida,  dado  que  recoge  circunstancias  al  margen  de aquellas justipreciadas por la sentencia atacada,  careciendo   consecuencialmente   de   los   presupuestos   mínimos   para  ser  idónea.   

Finalmente,  no  observa  la  Sala violación  alguna  de  garantías  fundamentales que la impulse a obrar oficiosamente (Art.  216 del C. de P.P.)   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado HELIODORO VERA DOMÍNGUEZ.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ      HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

Permiso  

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO              EDGAR LOMBANA TRUJILLO      

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN  JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                  

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                   MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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