23473(15-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23473   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta No. 048  

Bogotá,  D.  C.,   quince de junio del  año dos mil cinco.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  TIBERIO   JOVEN   ROJAS.   

Antecedentes.-   

1.- La cuestión fáctica, ocurrida en 2003,  la    declaró    el   Juzgador   de   primera   instancia   de   la   siguiente  manera:   

“El 7 de abril de 2003 se produjo el deceso  violento  del  hombre  que  en vida respondió al nombre de NÉSTOR RAÚL BUILES  LÓPEZ,  luego  de ser lesionado por el señor TIBERIO JOVEN ROJAS, en el bar El  Muelle  de  la  población  de  Yumbo;  lugar  en  donde estaba el hoy occiso en  compañía  de  su  consanguíneo ERINCK ANDRÉS PUENTES LÓPEZ en donde habían  estado  ingiriendo  licor  por  separado, ya que el agresor estaba en compañía  del  señor  MANUEL  ANTONIO  GIRALDO. En los hechos resultó herido con arma de  fuego ERINK ANDRÉS PUENTES LÓPEZ”.   

2.-   Una   vez   rituadas   las   fases  correspondientes  a  la  investigación  y  el  juzgamiento,  mediante sentencia  proferida  el  primero  de  marzo de dos mil cuatro, el Juzgado Octavo Penal del  Circuito  de  Santiago  de  Cali,  Valle,  condenó  al  procesado  TIBERIO   JOVEN   ROJAS   a  las  penas  principales  de  catorce  (14)  años  y  tres  (3) meses de prisión y multa en  cuantía  de  veintiséis  (26)  salarios mínimos legales mensuales vigentes, a  consecuencia  de  hallarlo  penalmente  responsable  como  autor del concurso de  delitos  de homicidio y lesiones personales, imputado en el pliego enjuiciatorio  (fls. 510 y ss. cno. 2).   

Apelado este pronunciamiento por la defensa,  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cali,  mediante el suyo de  veintidós  de  septiembre  de  dos  mil  cuatro,  resolvió impartirle íntegra  confirmación (fls. 588 y ss. cno. 2).   

Contra  este  fallo,  la  defensa  interpuso  recurso  extraordinario  de casación (fls. 633-2), el cual fue concedido por el  ad  quem  (fl.  634  Ib.),  y  presentó  la  correspondiente demanda sobre cuya  admisibilidad se pronuncia la Corte (fls. 637 y ss.).   

La  demanda.-   

Con  apoyo en las causales tercera y primera  de  casación, respectivamente, el censor formula dos cargos contra el fallo del  Tribunal,  en  los que denuncia que la sentencia fue proferida en juicio viciado  de  nulidad  por violación del debido proceso, y violación de disposiciones de  derecho     sustancial     derivada    de    errores    en    la    apreciación  probatoria.   

En   el  primer  cargo   sostiene  que  el  debido  proceso  resultó  conculcado,  toda  vez que con transgresión del principio de inmediación de la  prueba,  la  Fiscal  instructora  no  asistió  a la diligencia de inspección y  levantamiento  de  cadáver, y tampoco estuvo presente en el recaudo probatorio,  como  así  aconteció  respecto  del testimonio rendido por John Genis Orejuela  Linares,  y  pese  a  ello  el Juzgado no dispuso de oficio practicar pruebas en  orden  a  establecer  si  el  recaudo  de  los aludos medios se llevó a cabo en  debida  forma,  en  tanto  que  el  Ministerio  Público,  por su parte, guardó  silencio.   

Con fundamento en lo expuesto, y después de  aludir  a  la  necesidad  de  que  en  el trámite del recurso extraordinario se  disponga  la  práctica  de  pruebas tendientes a establecer la veracidad de sus  asertos,  solicita  “se  decrete  la  nulidad hasta la declaración inicial de  John Genis Orejuela Linares y diligencias preliminares”.   

En  el  segundo  cargo,  después  de  reproducir  in  extenso algunos  apartes   de   un  fallo  de  casación  con  ponencia  del  magistrado  Gálvez  Argote,   manifiesta  que  “por tecnicismo” presenta el cargo anterior,  pero  esta  vez  con  fundamento  en  la  causal  primera, pues la prueba no fue  recaudada   por  la  Fiscal  instructora  sino por los técnicos judiciales  Jorge Álvarez Zorrilla y Julio César Carrillo.   

Solicita, por tanto, “se decrete la nulidad  del  proceso  hasta  la  declaración  inicial  de John Genis Orejuela Linares y  diligencias  preliminares”,  y  que  como  pruebas  se  oficie  a la Unidad de  Fiscalías  Delegadas  ante  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali,  para  que  envíen  copia  auténtica  del proceso allí radicado con el número  1132 (fls. 636 y ss.).   

SE CONSIDERA:  

Por   incumplir  los  requisitos  de forma y contenido establecidos en el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000,  la  Corte  habrá  de  inadmitir  la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   del   procesado   TIBERIO   JOVEN  ROJAS.   

Si  bien  acierta  en  identificar  a  los  sujetos  procesales y la sentencia materia de impugnación,  así  como  en  realizar una síntesis de los hechos que fueron materia de   juzgamiento  y  la  actuación  llevada  a cabo en las instancias ordinarias del  trámite,  no  acontece  igual  en  relación  con  el  deber de indicar clara y  precisamente  los fundamentos fácticos y jurídicos de los motivos de casación  que invoca.   

En  tratándose  de  causal tercera, ha sido  dicho  por  la  jurisprudencia,  el  censor  no sólo tiene por carga indicar el  motivo  de  nulidad,  el  cual no puede ser otro distinto de uno o varios de los  previstos  por  el  artículo  306  del Código de Procedimiento Penal (falta de  competencia   del   funcionario   judicial,  violación  al  debido  proceso,  o  afectación  al  derecho  de  defensa),  sino,  además  señalar las normas que  reglan  la  competencia, las que establecen el rito o aquellas que determinan la  garantía, que fueron inobservadas.   

Debe  demostrar, asimismo, la existencia del  vicio  en  el proceso y acreditar su trascendencia, pues la casación, en cuanto  a  este  motivo  se  refiere,  no dice relación con cualquier irritualidad sino  sólo  de  aquellas  cuya  configuración  inexorablemente  conducen a tener que  declarar  la  ineficacia del proceso o de parte de éste y; finalmente, señalar  la   cobertura  de  la  nulidad,  es  decir  el  momento  procesal  afectado  de  ineficacia.   

El  censor  en  este  caso,  so  pretexto de  denunciar  vicios en el proceso de formación probatoria, específicamente de la  diligencia  de inspección del cadáver y la declaración rendida por John Genis  Orejuela  Linares,  erradamente  acude  a la causal tercera de casación, y, por  dicha  vía,  en  los dos cargos demandar la nulidad de lo actuado en el proceso  aunque  en  el  segundo  diga  que  enuncia  la  censura  con apoyo en el motivo  primero.   

No  se  percata   que  en  materia  de  irregularidades   cometidas   en   el  proceso  de  formación  probatoria,  por  desconocimiento   de   las   ritualidades   previstas  en  la  ley  para  poder  ser  apreciados  como  pruebas  los medios recaudados,  reiteradamente  la  jurisprudencia  ha  sido clara en sostener que esta clase de  reproches  solamente  pueden  ser  formulados  con apoyo en la causal primera de  casación,  cuerpo  segundo,  pues  el  desacierto  corresponde  a  los llamados  errores  de  juicio,  no  a los vicios de actividad o in procedendo alegables al  amparo  de  la  causal  tercera,  para  lo  cual  no solamente debe demostrar la  existencia  de  la  irregularidad,  sino  también que la prueba viciada ha sido  materia  de  apreciación por el juzgador y la definitiva repercusión del yerro  en  la  parte  declarativa del fallo de segunda instancia, lo cual, por supuesto  entraña  la carga de postular un ataque completo; esto es, indicando el mérito  que  habría  de  otorgarse  al  arsenal  probatorio  en  que  no concurre error  ninguno.     

Lo  anterior  se explica en cuanto la prueba  irregularmente  aportada trae prevista como sanción procesal su no apreciación  por  el  juzgador,  teniendo  la  Corte  en  sede de casación la posibilidad de  dictar  fallo  de  reemplazo  prescindiendo  de considerar los medios producidos  ilegalmente,  pues  de  llegar  a  demostrarse  la  presencia  de  errores en la  apreciación  probatoria,  no  tendría  sentido decretar la invalidación de lo  actuado,  dado  que  unas  tales  irregularidades  no trascienden en sus efectos  invalidantes  a las restantes actuaciones que integran el trámite, como así ha  sido  establecido  por  la  jurisprudencia de esta Corte (Cfr. cas. julio 23/01.  Rad. 17811).   

El censor se aparta de los lineamientos que  vienen  de  señalarse,  ya que, en el primer cargo, se limita a sostener que la  sentencia  fue  proferida  en  juicio  viciado  de  nulidad  porque la fiscal no  intervino  en  el  recaudo  probatorio,  y,  en el segundo, no solo equivocada y  contradictoriamente  culmina  su  discurso solicitando la nulidad de lo actuado,  sino  que  no  logra  demostrar  el  error  ni, por supuesto la trascendencia de  éste.   

Es  de  tal  entidad  el  desapego  por  la  técnica  y  lógica  que gobierna el recurso extraordinario a que se acude, que  con   la  finalidad  de  demostrar  sus  planteamientos  pretende  que  en  sede  extraordinaria  se  disponga  el  recaudo  de pruebas sin tomar en cuenta que la  casación no es recurso que tenga previsto período probatorio.   

Siendo  por  tanto, manifiestos los defectos  técnicos  que  la  demanda  acusa,  pues,  como  se  deja  visto, de ella no se  desentraña  precisa  y  claramente  los fundamentos fácticos y jurídicos  en  que  se  apoyan  las  causales  que  el censor aduce, y no pudiendo la Corte  corregirla  por  virtud  del  principio  de limitación que rige su trámite, lo  procedente  será  inadmitirla,  declarar  desierto  el  recurso  y  ordenar  la  devolución  del expediente al despacho de origen, conforme así se establece de  los  artículos  197  del  decreto  2700  de  1991  y  213  de  la  ley  600  de  2000.   

Esto  último, si se da en considerar que de  la  revisión  de  lo  actuado  tampoco  se  observa  violación  de  garantías  fundamentales  que  tornen viable el ejercicio de la oficiosidad por parte de la  Sala.   

Contra  estas  decisiones no procede recurso  alguno.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre   del   procesado  TIBERIO  JOVEN ROJAS, por lo anotado en  la   motivación   de   este   proveído.   En   consecuencia   se  DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra   este   auto  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen. Cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                  HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                   EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN            JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

  Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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