23463(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23463   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 051.  

         

Bogotá  D.C.,  junio veintidós (22) de dos  mil cinco (2005).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  LUIS  GUILLERMO  CHAUTA SOTO,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Cundinamarca  de  fecha octubre 1° de 2004, mediante la cual confirmó el fallo  dictado  por el Juzgado Penal del Circuito de Chocontá el 4 de agosto del mismo  año,  por  cuyo  medio lo condenó por el delito de actos sexuales con menor de  catorce años, agravado.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los  supuestos fácticos que dieron origen a  esta  actuación   fueron  declarados  por  el  Tribunal  de  la  siguiente  manera:    

“Tuvieron  su  génesis el 4 de febrero de  2004,  a  eso  de las 9:00 a.m., cuando telefónicamente fue alertado el Comando  de   Policía  de  Sesquilé  de  la  presunta violación a que había sido  sometida  la  joven  MARÍA  ANGELICA  VARGAS  SANDOVAL,  de  13  años,  por su  padrastro  LUIS  GUILLERMO  CHAUTA  SOTO,  luego  de  que  quedaron  solos en su  residencia,  ubicada  en  la  calle  8  #  6-85,  donde  libaron sendas copas de  aguardiente”.        

Con  fundamento en los hechos anteriores, se  decretó  la  apertura de la instrucción, en cuyo marco fue vinculado, mediante  diligencia   de  indagatoria,  LUIS  GUILLERMO  CHAUTA  SOTO,  a  quien  luego  se  resolvió  su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva, como posible  autor  del  delito  de  “actos  sexuales diversos del acceso carnal en persona  puesta en incapacidad de resistir agravado”.   

Cerrado el ciclo instructivo, se calificó el  mérito  del  sumario  el  28 de abril de 2004, con resolución de acusación en  contra  del  procesado  por  el  delito  de  acto  sexual  en  persona puesta en  incapacidad de resistir agravado.   

El  trámite  del  juzgamiento correspondió  adelantarlo  al  Juzgado  Penal del Circuito de Chocontá, despacho que, una vez  surtió  el  rito  legal,  dictó  sentencia  el 4 de agosto siguiente, por cuyo  medio  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal de 49 meses y 10 días de  prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos y  funciones  públicas  por  un  tiempo  igual  y  al pago de perjuicios morales por valor de  cinco  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,  como  autor penalmente  responsable  de  la  conducta  de  actos  sexuales  con  menor de catorce años,  agravado.   

Contra  la  anterior  decisión,  interpuso  recurso  de  apelación  el  defensor  del  procesado, sobre el cual conoció el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  1° de octubre de 2004, confirmando la  decisión.   

Inconforme con la sentencia del ad-quem  la  defensa interpuso y sustentó  recurso  extraordinario de casación, mediante demanda, sobre cuya admisibilidad  se pronuncia esta Sala.      

LA DEMANDA  

          Con  fundamento  legal en la causal primera de casación prevista en  el  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, el defensor del procesado LUIS  GUILLERMO  CHAUTA  SOTO  formula tres  cargos  contra  el  fallo  impugnado  por  considerar que es violatorio en forma  indirecta   de  la  ley  sustancial.   Señala  como  normas  violadas  los  artículos  7  y  209  del estatuto sustantivo penal y, 232, 234 y 277 de la Ley  600 de 2000.   

          Primer  cargo,  violación  indirecta de la ley sustancial, error de  hecho      por      falso      juicio      de     identidad     originado     en  la        tergiversación  probatoria  del  informe  de  policía:      

          Según  expone  el actor, la Sala tergiversó el informe de policía  al  extenderle  y ampliarle su contenido con el fin de darle fuerza probatoria y  convertirlo   en   un   medio   idóneo  en  punto  de  la  responsabilidad  del  procesado.   

Lo  anterior,  sostiene,  porque  allí  en  ningún  momento  se  plasmó  que  la persona que llamó al Comando de Policía  para  alertar  sobre la conducta punible, señaló al procesado como su presunto  autor.                      

Tampoco  es  cierto,  como  lo  afirmó  el  Tribunal,  que  en el informe se haya consignado que gracias a la acción de los  uniformados   se   logró   evitar   que  CHAUTA  SOTO  se  fugara,  por  cuanto  la  captura  se  produjo  en  momentos  en  que  éste  salía  de su residencia con rumbo desconocido; por lo  tanto,  en ningún momento se sostuvo que pretendiera fugarse.      

En  cuanto  a  la  incidencia de este yerro,  aduce  el  actor  que  tuvo gran importancia toda vez que el informe de policía  fue    uno    de    los    elementos   en   que   se   basó   el   ad-quem  para  inferir  la responsabilidad  del procesado.   

Segundo cargo, violación indirecta de la ley  sustancial   por   error   de   hecho   a  consecuencia  de  falsos  juicios  de  existencia:         

El  error,  indica  el  actor,  se concretó  porque  ni  en  la  sentencia  impugnada  ni  en  la  del juzgado se apreció el  testimonio   de  María  Sabogal  Ramírez,  madre  de  la menor, la cual “trae una  serie  de  elementos  de  juicio  que  sometidos  a  la  sana crítica apuntan a  demostrar  la inocencia del procesado” y que hubieran  permitido  aclarar algunos aspectos, como que de acuerdo con las manifestaciones  que  le  hizo  su hija, al poco tiempo de ocurridos los hechos, no sucedió nada  distinto a haber ingerido licor con su padrastro.   

Igualmente,  que  de  acuerdo  con lo que le  comentó  la  testigo   Magda  Yolima  sobre  la ayuda que le prestó a la menor, no advirtió desarreglo  alguno  en  sus  vestiduras  o  muestras  de violencia;  del mismo modo, en  torno   a   la  reclamación  que  le  hizo  a  CHAUTA  SOTO, éste le respondió que ella sabía muy bien que  consideraba  a sus hijas como si fueran suyas y que todo se limitó a que había  tratado  de  ayudarla  cuando estuvo a punto de caer, debido a una confusión de  la menor.   

El  error  aludido,  en su sentir, configura  quebranto  del  debido  proceso,  por  haberse  dejado  de  evaluar  las pruebas  existentes  en  el  proceso, así como del principio de igualdad, pues se dio un  trato  discriminatorio  frente  a  la  valoración  de  los  medios  probatorios  otorgada   en   casos   similares   en   donde   se   ha   cumplido   con   este  postulado.   

Señala  que  la  circunstancia  de  haberse  ignorado  la  prueba  referida  influyó de manera desfavorable en la situación  del   procesado,   pues   si   se   hubiera   tenido   en   cuenta  “muchos  de  los  hechos  poco claros contemplados en la sentencia  objeto  de  la  acción  de casación se habría dilucidado y el fallo proferido  tendría la característica de absolutorio”.   

Cargo tercero, violación indirecta de la ley  sustancial,     por     error     de     hecho     por     falso    juicio    de  existencia:                    

De acuerdo con el actor, el yerro alegado en  este  acápite  se  verificó  por  razón  de haberse ignorado el testimonio de  Magda   Yolima  Rodríguez,  quien     tuvo    conocimiento    directo    de    los    hechos    “dejando  en  claro  muchas de las inconsistencias que presenta el  informe de policía”.   

Así,  en  esta  declaración  consta que en  ningún  momento  se  hizo manifestación a los uniformados en el sentido de que  la   menor   había   sido  violada  y,  mucho  menos,  que  hubiera  presentado  convulsiones,  como  se  afirma  en el informe;  además que, ni ella ni su  cuñado,   quienes   le   brindaron   ayuda,   escucharon   gritos  de  auxilio,  percatándose además que estaba perfectamente vestida.   

Advierte,  al  igual  que  en  el  anterior  reproche,  que  esta  incorrección  generó violación del debido proceso y del  derecho a la igualdad, por las mismas razones expuestas.   

     

La incidencia del desacierto, señala, está  fincada  en  que  se  obtuvo  una  conclusión  equivocada  en  relación con la  existencia  de delito y la responsabilidad del procesado y que de haberse tenido  en   cuenta   el   testimonio   “con   el  cual  se  controvertía,     y     restaba    credibilidad    a    los    demás    medios  probatorios”,  habría  variado  el fallo por uno de  carácter absolutorio.   

Corolario de lo expuesto, solicita se case el  fallo  impugnado  y,  en su lugar, se dicte sentencia absolutoria en favor de su  prohijado.   

     CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Inicialmente  resulta  oportuno señalar que en este caso por razón  de  que los hechos tuvieron ocurrencia el 4 de febrero de 2004 y la sentencia de  segunda  instancia  proferirse  el 1° de octubre del mismo año, no se remite a  duda  que la normativa aplicable en punto del recurso de casación es la Ley 600  de  2000,  según la cual en el inciso 1º del artículo 205, establece que este  medio   impugnaticio   procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal  Penal  Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que  tengan  señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de  texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados Tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena privativa de la libertad inferior al quantum   señalado   en   precedencia  o  sanción  no  restrictiva  de la libertad, el inciso 3º del artículo 205 de la  Ley  600  de  2000,  el  cual  regula el presente trámite de conformidad con lo  normado  en  el artículo 533 de la Ley 906/04, faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente   las   demandas  de  casación  presentadas,  “cuando   lo   considere   necesario   para   el   desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

          En   punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si  lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias  que,  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

          En  el  asunto  objeto  de  estudio se advierte que si bien el fallo  impugnado  fue  proferido  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Cundinamarca,  el  procesado LUIS GUILLERMO CHAUTA SOTO  fue  condenado  por  el  delito  de actos sexuales con  menor  de catorce años, de conformidad con el artículo 209  de la Ley 599  de  2000 que lo sanciona con una pena de tres (3) a cinco (5) años de prisión,  agravado    de    conformidad    con    el   211,   numeral   2°   ibídem  que  incrementa  la  pena  de una  tercera  parte a la mitad;  es decir, que el máximo punitivo que se impone  tener  como  referente  para  efectos de la procedencia del recurso de casación  ordinaria  es  de  siete (7) años y seis (6) meses, el cual queda marginado del  presente  asunto,  en tanto que no excede los 8 años a que refiere el artículo  205 de la Ley 600/00.         

Precisado  lo  anterior,  sin  dificultad se  observa  que el actor escogió la vía ordinaria para demandar en casación, sin  percatarse  que  el  quantum  punitivo  no  supera  los  ocho (8) años de prisión señalado para el ilícito  por  que  se  procede  y  por  el  que fue condenado, de allí que, como bien lo  señaló  el  Tribunal  en  el  numeral  segundo  de  la  parte resolutiva de la  sentencia   impugnada,   sólo   le  quedaba  como  posibilidad  acudir  a  esta  impugnación  por  la vía discrecional asumiendo, desde luego, las obligaciones  y  exigencias  dispuestas  por  el  legislador  en  esta  materia,  labor que no  acometió,  pues  se  abstuvo  de  plantear  las  razones  por las cuales debía  intervenir  la  Corte de manera excepcional, para proveer un pronunciamiento con  criterio  de autoridad respecto de una determinada temática, bien para unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado; o para procurar la garantía de derechos fundamentales de  su defendido.   

Sobre  este  último  aspecto,  oportuno  se  ofrece  señalar  que los tres cargos que instaura el actor con fundamento en la  causal  primera,  por  violación  indirecta  de  la  ley sustancial, refieren a  yerros  en  la  apreciación  probatoria (errores de hecho por falsos juicios de  existencia   e   identidad)   que  por  manera  alguna  evidencian  una  posible  vulneración  de garantías fundamentales, como lo pretende el actor respecto de  los  dos  últimos,  cuando  advierte,  pretextando  argumentos  genéricos, que  erigen  violación  al  debido  proceso  y al derecho de igualdad y de esa forma  persuadir  a  la  Sala  sobre la necesidad de admitir el medio extraordinario de  impugnación por esta vía.        

          Lo  anterior constituye razón suficiente para que la Sala proceda a  la  inadmisión  de la demanda, que es la consecuencia procesal señalada por la  ley en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   LUIS   GUILLERMO   CHAUTA  SOTO,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  de  la Ley 600 de 2000, contra este proveído no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN           JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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