23427(20-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23427   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 049.  

         

Bogotá  D.C.,  junio veinte (20) de dos mil  cinco (2005).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisibilidad formal  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  GUILLERMO    LEÓN    GONZÁLEZ    MONÁ,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín  de  fecha agosto 27 de 2004, mediante la cual  revocó  el fallo absolutorio dictado por el Juzgado 14 Penal del Circuito de la  misma  ciudad  del  30 de junio de 2003, y en su lugar lo condenó por el delito  de actos sexuales con menor de catorce años.   

  HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  supuesto  fáctico  que  dio origen a la  actuación   fue  declarado  por  el  Tribunal  de  la  siguiente  manera:    

“Después  de  las  seis  de  la tarde del  diecinueve  (19)  de  marzo  de  dos mil tres (2003), en las afueras del Colegio  Liceo  Concejo  de  Medellín,  fue  abordado  el  menor  LÁZARO ANDRÉS TOBÓN  RODRÍGUEZ  por  una persona que se transportaba en bicicleta, le hizo una serie  de  proposiciones  deshonrosas  y  lo  invitó  al  apartamento  a  fin de tener  relaciones  sexuales,  el joven asustado corrió pero fue nuevamente abordado en  frente  de una puerta de garaje, allí ese señor se sacó su miembro viril y lo  hizo  coger  del  menor,  la  señora  de  la casa se dio cuenta de lo ocurrido,  prendió  la  luz  y  salió  a  la  puerta,  en ese momento el sujeto huyó del  sitio.   Ese  joven  fue  acompañado  por  la  señora  hasta su casa, los  familiares  del menor se dirigieron a presentar la denuncia pero les dijeron que  sin pruebas no se podía realizar dicha diligencia.   

Al día siguiente los familiares y profesores  del  colegio  planificaron  la  manera de conseguir las pruebas, a la salida del  colegio  estaban  apostadas  varias  personas  y,  efectivamente, apareció esta  persona  en  bicicleta y al ser vista por el menor y dar la indicación salieron  en  su persecución, alcanzó a evadirlos y luego un policía lo capturó.   El   presunto   agresor   responde   al  nombre  de  GUILLERMO  LEÓN  GONZÁLEZ  MONÁ”.                 

Con  fundamento en los hechos anteriores, se  decretó  la  apertura de la instrucción, en cuyo marco fue vinculado, mediante  diligencia  de  indagatoria,  GUILLERMO LEÓN GONZÁLEZ  MONÁ, a quien luego resolvió su situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva, como posible autor del  delito de actos sexuales con menor de catorce años.   

Cerrado el ciclo instructivo, se calificó el  mérito  del  sumario  el  16 de julio de 2003, con resolución de acusación en  contra  del  procesado  por  el mismo delito contemplado en la medida detentiva.   

El  trámite  del  juzgamiento correspondió  adelantarlo  al  Juzgado  14  Penal del Circuito de Medellín, despacho que, una  vez  surtió el rito legal, dictó sentencia el 12 de diciembre de 2003 por cuyo  medio   absolvió  al  procesado  del  cargo  proferido  en  la  resolución  de  acusación.   

Contra  la  anterior  decisión  interpuso  recurso  de  apelación  el representante de la Fiscalía General de la Nación,  respecto  del  cual  se  pronunció  el  Tribunal Superior de Medellín el 27 de  agosto   de   2004,  revocando  la  decisión  y,  en  su  lugar,  condenando  a  GUILLERMO    LEÓN    GONZÁLEZ    MONÁ  a  la  pena  principal  de  37  meses de prisión, la accesoria de  inhabilitación  de derechos y  funciones públicas por el mismo lapso y al  pago  de perjuicios en las sumas indicadas, como autor penalmente responsable de  la conducta de actos sexuales con menor de catorce años.   

Inconforme con la sentencia del ad-quem  la  defensa interpuso y sustentó  recurso  extraordinario de casación, mediante demanda, sobre cuya admisibilidad  se pronuncia esta Sala.      

LA DEMANDA  

          Con  fundamento legal en las causal primera de casación prevista en  el  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, el defensor del procesado GUILLERMO  LEÓN GONZÁLEZ MONÁ formula un  cargo  contra  el fallo impugnado por considerar que viola en forma indirecta la  ley sustancial.   

          Indica   el   casacionista   que  los  testimonios  de  Nancy   López   Rodas   y   Amparo  del  Socorro  Barrera  Tangarife se  adujeron   al   proceso   de   manera   irregular;   está  última  prueba  “de  quien  se  predica  logra  un  reconocimiento a  partir  de  fotografías  que  le  fueron  puestas  de  presente al igual que la  anterior  ciudadana citada, sin que en las mismas diligencias estuviese presente  el  defensor  del  sindicado  como tampoco el Ministerio Público”.   

          Agrega   que   si   se   observan  detenidamente  las  declaraciones  señaladas,  se  encuentran  serias  inconsistencias  y “trasmutaciones” que  alteran su contenido global.   

          A  continuación resalta que “Creemos que  al  invocar  el  error  de  derecho,  el  falso juicio de convicción o error de  valoración,  ocurre en la hipótesis como quiera que el fallador yerra respecto  de  la  ponderación  y  valoración  probatoria  de  la  prueba que arguye para  desestimar el fallo de instancia”.   

Así  mismo,  resalta  que a la prueba se le  negó    el    valor    que    se   le   asigna   por   la   ley,   “haciendo  de  esta  una  adición  que contraviene las reglas que  regulan la incorporación”.   

En  cuanto  a  la  referida  declaración de  Nancy  López  advierte  que  alude  a  un  hecho  ocurrido  en  su  infancia  que  data  de  30  años atrás  “circunstancia   ésta   que  después  transfiere,  mutando  el  orden,  para  señalar  que no era en su niñez, sino que era en su  juventud  donde  recordaba  al agresor de entonces que asocia al agresor que hoy  se  investiga”,  por  lo que se trata de una persona  incoherente.           

          Sobre    el    testimonio    de    Amparo  Barrera  señala  que  justifica una lectura ponderada  “para  concluir  que  los  puertos  a  que arriba el  fallador  carecen  de  fundamento”,  por  lo  que es  necesario  compararla con la diligencia de inspección judicial que se practicó  al lugar de los hechos.   

          Considera,  finalmente,  que con base en lo expuesto se ha incurrido  en  un  yerro  que  altera  el  contenido  probatorio de la sentencia de primera  instancia,   al   no   acatarse   las   normas   que  regulan  el  valor  de  la  prueba.               CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Inicialmente  resulta  oportuno señalar que en este caso por razón  de  que  los hechos tuvieron ocurrencia el 19 de marzo de 2003 y la sentencia de  segunda  instancia  proferirse  el 27 de agosto de 2004, no se remite a duda que  la  normativa aplicable en punto del recurso de casación es la Ley 600 de 2000,  según  la  cual  en  el  inciso 1º del artículo 205, establece que este medio  impugnaticio  procede  contra las sentencias proferidas en segunda instancia por  los  Tribunales Superiores de Distrito Judicial y por el Tribunal Penal Militar,  cuando  se  proceda por “delitos que tengan señalada  pena  privativa  de  la libertad cuyo máximo exceda de  ocho años” (subrayas fuera de texto).   

En aquellos casos en que el fallo de segundo  grado  no  es  proferido  por los mencionados tribunales, o que el delito por el  cual  se  procede  tiene  pena privativa de la libertad inferior al quantum   señalado   en   precedencia  o  sanción  no  restrictiva  de la libertad, el inciso 3º del artículo 205 de la  Ley  600  de  2000,  el  cual  regula el presente trámite de conformidad con lo  normado  en  el artículo 533 de la Ley 906/04, faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente   las   demandas  de  casación  presentadas,  “cuando   lo   considere   necesario   para   el   desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

          En   punto  de  la  casación  discrecional  compete  al  demandante  expresar  con  claridad  y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir la Corte, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para  abordar  un  tópico aún no desarrollado, con el deber de indicar de  qué  manera  la  decisión  solicitada tiene la utilidad simultánea de brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Pero  si  lo pretendido por quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias  que,  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

También  se  tiene  que las dos especies de  casación  (ordinaria  y  discrecional)  no  pueden reclamarse simultáneamente,  pues  son  excluyentes,  en  cuanto  la segunda es subsidiaria de la primera, es  decir,  sólo  procede  en  la  medida  en  que  no  resulte viable la casación  ordinaria en el caso concreto.   

          En  el  asunto  objeto  de  estudio se advierte que si bien el fallo  impugnado  fue  proferido  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Medellín,  el  procesado  GUILLERMO  LEÓN  GONZÁLEZ  MONÁ  fue  condenado  por el delito de actos sexuales  con  menor  de  catorce años, de conformidad con el artículo 209 de la Ley 599  de  2000 que lo sanciona con una pena de tres (3) a cinco (5) años de prisión,  cuyo  máximo  se  impone  tener  como  referente  de  pena  para  efectos de la  procedencia  del  recurso  de  casación  ordinaria, del cual queda marginado el  presente  asunto,  en tanto que no excede los 8 años a que refiere el artículo  205 de la Ley 600/00.         

Precisado  lo  anterior,  sin  dificultad se  observa  que el actor escogió la vía ordinaria para demandar en casación, sin  percatarse  que  el  quantum  punitivo  no  supera  los  ocho (8) años de prisión señalado para el ilícito  por  que  se  procede  y por el que fue condenado, de allí que sólo le quedaba  como  posibilidad acudir a esta impugnación por la vía discrecional asumiendo,  desde  luego, las obligaciones y exigencias dispuestas por el legislador en esta  materia,  labor  que  no  acometió,  pues  se  abstuvo  de  plantear así fuera  mínimamente  las  razones  por  las cuales debía intervenir la Corte de manera  excepcional,  para proveer un pronunciamiento con criterio de autoridad respecto  de  una  determinada  temática,  bien  para  unificar  posturas  conceptuales o  actualizar  la  doctrina,  ora  para  abordar un tópico aún no desarrollado; o  para    procurar    la    garantía    de    derechos    fundamentales   de   su  defendido.   

          Lo  anterior constituye razón suficiente para que la Sala proceda a  la  inadmisión  de la demanda, que es la consecuencia procesal señalada por la  ley en el artículo 213 de la Ley 599 de 2000.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   GUILLERMO  LEÓN  GONZÁLEZ  MONÁ, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

          De  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 187 de la Ley 600  de 2000, contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN           JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

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