23694(23-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23694  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No. 063  

Bogotá, D.C., veintitrés (23) de agosto de  dos mil cinco (2005).   

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de  la   demanda   de   casación   presentada  por  el  apoderado  de  ANA  RITA  AMADOR SILVA contra la sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Barranquilla,  proferida  el  10  de  diciembre  de 2004, mediante la cual confirmó la condena  impuesta  el  16 de septiembre de 2003 por el Juzgado Tercero Penal del Circuito  con  sede  en  dicha capital, al hallarla responsable de los delitos de falsedad  en  documento  privado en concurso homogéneo y estafa agravada por la cuantía,  imponiéndole  una  pena de 56 meses de prisión e inhabilitación de derechos y  funciones públicas por cinco años.    

HECHOS  

          El  Tribunal  Superior  de Barranquilla se refirió a los hechos que  dieron   origen   al  proceso  penal  en  el  que  se  condenó  a  ANA  RITA  AMADOR  SILVA, en los siguientes  términos:   

“Es así como se  sabe   que,  siendo  ANA  RITA  AMADOR  SILVA  propietaria  de  una  empresa  de  fumigaciones,  le  propuso a JOSEFINA ANTONIA SABALZA VILLARREAL que le comprara  unas  facturas  de cobro de ciertos clientes, de manera que realizado el negocio  a  un  interés  determinado  se encontró la compradora con que muchos de tales  presuntos  deudores  no  habían  contratado  los servicios que prestaba la dama  enjuiciada  por  medio  de  su  empresa  FUMICAR  LTDA.,  artificio  que habría  originado  un  desfase económico de dieciocho millones de pesos en contra de la  engañada”.   

   ACTUACIÓN  PROCESAL   

   La  investigación  de  los  hechos  referidos  en  el  acápite  anterior la inició la Fiscalía Seccional Delegada  ante  los  Juzgados  Penales del Circuito con sede en Barranquilla, despacho que  luego  de  oír  a  ANA  RITA AMADOR SILVA  y a GUILLERMO VILLAR SAENZ en indagatoria les resolvió situación  jurídica  (fl.  185,  271  y  ss)  imponiéndole  a  la  primera de las citadas  caución  prendaria  por  los delitos de estafa y falsedad en documento privado,  absteniéndose  de  decretar  medida  de  aseguramiento en relación con el otro  procesado.   

La Fiscalía Cuarta Seccional de Barranquilla  cerró  la  investigación,  la que calificó el 12 de enero de 1999 precluyendo  la  actuación  en  favor  de GUILLERMO ARMANDO VILLAR y acusando a ANA  RITA  AMADOR  SILVA  por el delito de  estafa  en  concurso  con el de falsedad en documento privado, decisión que fue  modificada  por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal el 17 de enero de 2000 al  resolverse   el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de  la  procesada,  en  el  sentido  de que el ilícito contra el patrimonio se agravaba  por  la  cuantía  y  concursaba  de  manera  sucesiva con el reato contra la fe  pública.   

El  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de  Barranquilla   conoció  de  la etapa del juicio, agotado el rito propio de  ésta,  dictó  sentencia el 16 de septiembre de 2003, condenando a ANA  RITA  AMADOR  SILVA  por  los delitos  atribuidos   en  la  acusación,   decisión  que  fue  confirmada  por  el  Tribunal  el 10 de diciembre de 2004.   

Cabe  señalar  que  el  juez  de  primera  instancia  al  dosificar  la pena para el delito de estafa no hizo el incremento  de  la  pena  correspondiente a la agravante por la cuantía, e igualmente dejó  de  imponer  la  multa  establecida  como  pena  principal.  Y,  el  Tribunal al  confirmar  el  fallo del a quo se abstuvo de modificar la decisión revisada con  base   en   el   principio   de  la  no  refomatio  in  peius.   

LA DEMANDA  

Primer cargo.  

1. Con invocación  de  la  causal  tercera  de  casación,  el  demandante  ataca  la sentencia del  Tribunal  de  Barranquilla  por haberse dictado en un proceso viciado de nulidad  (artículo  304 – 2 y 3 del  C.P.P.), al transgredirse los derechos al debido proceso y defensa.   

2. En desarrollo del  cargo,     para     demostrar     el     error    in  procedendo  atribuido  al  fallo  de  segundo  grado,  sostiene  el actor que en cumplimiento de lo dispuesto en auto proferido el 8 de  mayo  de  2000  por  el  Jugado  Tercero  Penal del Circuito de Barranquilla, la  secretaría  corrió  el  traslado  a que se refiere el artículo 446 del C.P.P.  sin  que dicha providencia hubiese sido notificada personalmente ni por estado a  los   sujetos  procesales  y  en  estas  condiciones  corrieron  los  términos.   

La  primera  instancia no dio aplicación al  artículo  186  del  C.P.P.,  razón  por la cual la defensa no tuvo oportunidad  para  hacer uso del traslado a que se viene haciendo referencia, lo que incidió  sustancialmente en el debido proceso y el derecho de defensa.   

Segundo  cargo.   

El demandante sostiene que los funcionarios  judiciales  decidieron las instancias habiéndose violado los derechos al debido  proceso  y  defensa, dado que el apoderado de la incriminada fue apelante único  de  la  calificación  del  sumario  en  primera  instancia,  decisión  que  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  el  Tribunal  confirma  pero  adicionando la  providencia  de  primera  instancia  en  el  sentido  que  de  que la estafa era  agravada  por  la  cuantía y el delito de falsedad lo era en concurso sucesivo,  decisión  que  en  sentir  del  demandante  no  podía  adoptar el ad  quem  porque  agravaba  la  situación  jurídica  de  ANA RITA AMADOR  en  su  condición  de  única  recurrente, dado el principio de la reformatio   in   peius,  tal  y  como  lo  establece el artículo 31 de la C.P.   

La  concordancia  entre  la resolución de  acusación  y  la sentencia es una garantía esencial para ejercer adecuadamente  el  derecho  de  defensa, el que se afectó con las modificaciones que introdujo  al pliego de cargos la fiscalía en segunda instancia.   

Para     el     censor    “las  circunstancias  tenidas  en  cuenta para condenar, no fueron  las  mismas  que sirvieron de fundamento para acusar, éste hecho que (sic)  ha  conllevado  que  la  sindicada ANA RITA AMADOR SILVA, se le ha condenado dos  veces por los mismos hechos”.   

De  otra  parte,  se  aduce  en el cargo, la  sentencia  incurrió  en  error de hecho al apreciar la prueba grafológica pues  los  rangos  escriturales  informativos no conducen a la autoría atribuida a la  procesada,   por   lo   que   no  es  posible  en  tales  condiciones  imputarle  responsabilidad  por  el  delito  de  falsedad,  resultando  para  tales efectos  insuficientes  las  coincidencias  que  se  encontraron  al  examinar la palabra  “Pivijay”.   

Además,  el  dictamen  de grafología queda  desvirtuado  con  la  declaración  de ADOLFO TOVAR, testimonio al que le restó  credibilidad  el  fiscal  instructor,  como  de  igual  manera  lo  hizo  con la  injurada.  De  haberse  aplicado  la  sana crítica el rumbo del proceso hubiera  sido  otro,  no  se  hubiese condenado a la inculpada por el delito de falsedad,  pero  en este caso los funcionarios judiciales le dieron un exagerado valor a la  citada prueba pericial.   

Reclama  el actor la reforma de la sentencia  impugnada  dado que la presunción de inocencia y el in  dubio  pro  reo  deben  ser  aplicadas  en  favor  del  procesado,  lo  propio ha de ocurrir en relación con la duda en la realización  del hecho y la culpabilidad del agente.   

                               

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  La  demanda de  casación  debe  cumplir  unos  requisitos  mínimos,  de  manera elemental debe  establecer  si  el  error  acusado  es ‘in  iudicando’  o         ‘in  procedendo’,  seleccionar  adecuadamente  la  causal,  el  motivo  de  reproche, presentar el desarrollo de  éste  con  sujeción  a  la  lógica  y a los principios que regulan el recurso  extraordinario,  demostrar  el  reparo y su incidencia en la decisión adoptada,  determinar  las  normas y el concepto por el que las estima infringidas, y hacer  la  petición  que  en  derecho  corresponda,  puesto  que  la  demanda en forma  constituye  un  presupuesto  para que la Sala pueda autorizar que se resuelva de  fondo    las    pretensiones    del    actor    mediante    una   sentencia   de  casación.   

2. Los desaciertos  en  que  incurre la libelista al formular los cargos son evidentes, manifiestos,  siendo  comunes a los reproches presentados, el desconocimiento a los principios  de  autonomía,  subsidiariedad,  claridad, precisión y trascendencia, pues los  errores  que  se  le atribuyen a la sentencia de segundo grado no se formularon,  desarrollaron  y  demostraron conforme a las exigencias de ley y los parámetros  que al respecto ha establecido la jurisprudencia.   

3.  El  demandante  formuló  dos  cargos  con  base  en la causal tercera de casación, denunciando  simultáneamente  la  violación del debido proceso y el derecho de defensa, sin  ocuparse  de  su  conexidad  en  los  reproches  hechos  al fallador,  para  justificar  y hacer viable en un mismo reparo el quebrantamiento del primero con  trascendencia en el segundo de los citados derechos fundamentales.   

4.  Uno  de  los  deberes  esenciales  del censor en la demanda lo constituye la demostración del  error  y  su  incidencia  en  la  sentencia impugnada, para ello no puede omitir  enfrentar  el  contenido  del  fallo,  en  su  caso  las  pruebas,  y los textos  jurídicos  sustanciales y procesales, para hacer evidente el yerro atribuido al  juzgador.   

El impugnante omitió el cumplimiento de las  exigencias  formales de la demanda referidas, pues en todos los cuestionamientos  hechos  al amparo de la causal tercera se limitó a denunciar como irregularidad  sustancial  situaciones  respecto  de  las  cuales no demostró su condición de  error  y menos su calidad de trascendente en la actuación cumplida y el sentido  de la decisión adoptada.   

Se  afirmó  en  el  primer  cargo  de  la  demanda,   que  los  derechos  fundamentales al debido proceso y defensa se  quebrantaron  por no haberse notificado personalmente o por estado a los sujetos  procesales  el  traslado del artículo 446 del C.P.P. anterior, cuando era deber  del  recurrente,  lo  que  cumplió,  demostrar  que  conforme  al  ordenamiento  jurídico   vigente  y  la  jurisprudencia  de  la  Corte  en  la  materia,  los  funcionarios  judiciales  estaban en la obligación de notificar la actuación a  la que hace referencia.   

En   idéntico   desacierto  incurrió  el  demandante  en  el  segundo  cargo, pues no estableció el yerro del fallador de  segundo  grado,  esto  es, que la sentencia del Tribunal (providencia objeto del  recurso  extraordinario)  había  vulnerado  la  prohibición de la reformatio  in pejus. El impugnante dedicó  la  argumentación  a referir un supuesto yerro de la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  al resolver el recurso de apelación interpuesto contra la resolución  que  calificó  el  sumario  en  primera  instancia,  al  modificar  los  cargos  imputados  por el a quo, tesis  ajena  al propósito anunciado como motivo de casación, pues el mecanismo de la  reforma  peyorativa  a  que  alude  el  artículo  31  de  la  C.P.  se  vincula  exclusivamente  con  los  fallos de instancia, decisiones que se mencionan en el  reparo pero sin acreditarse el yerro referido.   

5. La formulación  del  ataque  es  incompleto,  en  la  medida  en  que  las referencias hechas no  reflejan  con  claridad  la  idea  que  se  quiere  expresar y el propósito del  reproche,  pues en el segundo cargo se hizo mención a la violación del derecho  de    defensa,    debido   proceso,   reformatio   in  pejus,   presunción   de   inocencia,   in   dubio   pro   reo   y   non  bis  in  idem,  lo  que demandaba una  formulación  en cargos separados y los dos primeros en relación con los demás  con carácter de subsidiariedad.   

6.  En  el recurso  extraordinario  de  casación  rige el principio de autonomía de las causales y  de  los  motivos  de  casación,  en  virtud del cual cada una tiene su propia y  particular  estructura,  demandan  precisas  formalidades  en su demostración y  tienen  sus  consecuencias, de manera que es errado mezclar en una misma censura  cargos  propios  de distintas causales o motivos de casación, con los cuales se  pretenda  debatir  una  misma  situación fáctica, como en este caso lo hizo la  demandante.   

Así  por  ejemplo,  en  el segundo cargo el  demandante  acudió a argumentos que hacían relación a un error de hecho en la  apreciación  del  dictamen  grafológico,  el  testimonio  de  la  víctima, la  indagatoria  y la declaración de ADOLFO ESCOBAR, lo que solamente era viable al  amparo  del  cuerpo  segundo  de  la causal primera y no de la causal tercera de  casación, como se hizo en el reparo examinado.   

7.  Las exigencias  formales  del  artículo  212  del Código de Procedimiento Penal que regulan el  contenido  de  la  demanda  de  casación  guardan  relación  con la naturaleza  extraordinaria  de  este  medio  de  impugnación,  en el que es de la exclusiva  iniciativa  del  censor  la  selección  y la sustentación de la causal bajo la  cual  ampara  su  ataque  a  la  sentencia.  La  función  de  la  Corte  en  la  calificación  de la demanda es neutral, no puede corregir, modificar ni de otra  manera  exceder  los  límites  que le impone el libelo o desconocer la voluntad  del  recurrente,  pues  por  el  principio  de limitación sus facultades están  restringidas  a  responder  los  cargos  de  la  manera  como  estos  le  fueren  presentados,  con  la  sola  excepción  del decreto oficioso de la nulidad o la  violación  a  los  derechos  fundamentales, (art. 216 ídem), situaciones a las  cuales se hará referencia posteriormente.   

8.  La  técnica  exigida  por  el  legislador  y desarrollada por la jurisprudencia, que se ha de  observar  en  la  elaboración de la demanda de casación, hace parte del debido  proceso.  De  ahí que no pueda autorizarse en este caso el estudio de fondo del  asunto  planteado  por  el  apoderado de ANA RITA MADOR  SILVA, pues evidente es que el escrito examinado no se  ajusta  a los requisitos formales del recurso de casación, especialmente con el  previsto  en  el  numeral 3° del artículo 212 del estatuto procesal, que exige  claridad   y   precisión  en  la  formulación   y  sustentación  de  los  cargos.   

                                                    

9.  Una  simple  lectura  al  libelo  muestra  que el recurrente quiso estructurar los dos cargos  ignorando  el  contenido  de  la  sentencia,  sus fundamentos probatorios. En la  sustentación  se  hace notorio el argumento genérico, las opiniones personales  sobre  la  manera  como  ha  debido  cumplirse el rito procecsal o resolverse de  fondo  las  pretensiones  de los sujetos procesales y el sentido en que debieron  ser  apreciadas  las pruebas, sin poner de relieve la existencia de error alguno  por  parte  del  juzgador,  y  por  ende, aunque así lo insinúe, no muestra su  trascendencia  en  la decisión, pues aquellas formas de expresión son de corte  libre,  las  cuales resultan extrañas en el recurso extraordinario, en donde la  sentencia  impugnada  goza  de  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad.   

A  la Corte el actor no le dio a conocer los  errores   in  iudicando  que  supuestamente  afectaban  el  fallo  impugnado, los fundamentos expresados en la  demanda  no  los evidencian, presupuesto de forma y contenido cuya inobservancia  obliga a la inadmisibilidad de la demanda.   

Lo  dicho  en esta providencia es suficiente  para  que  la  Sala,  declare  desierto  el recurso por inidoneidad formal de la  demanda   en   lo   que  atañe  a  los  cargos  formulados  por  el  delito  de  estafa.   

10.  El  delito de  falsedad  en  documento  privado  se  imputó  con  base en el artículo 221 del  Decreto  Ley 100 de 1980 (ley del hecho), el que fue sustituido por el artículo  289  de la Ley 599 de 2000, disposición que mantuvo como máximo de punibilidad  seis  años  de  prisión,  por  lo  que  la acción penal en la causa para este  ilícito  prescribe  en  cinco  años,  contados a partir de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación, la que en este caso se produjo con el proferimiento  de  la  resolución  de fecha 17 de enero de 2000  de la Fiscalía Delegada  ante el Tribunal Superior de Barranquilla.   

   

La prescripción de la acción penal por el  delito  de  falsedad  en  documento  privado se consumó el 17 de enero de 2005,  fecha  para  la  cual el expediente se encontraba en el Tribunal de Barranquilla  en  trámite del recurso de casación interpuesto contra la sentencia de segunda  instancia.   

Como  la  acción  penal  que  se  declara  prescrita  se  vincula  exclusivamente  con  el delito contra la fe pública que  concursó  con  la  estafa,  para  ajustar  la  pena  por  razón  del fenómeno  extintivo  en  mención, basta con deducir del total de la sanción impuesta, 50  meses   de  prisión,  el  monto  de  15  meses  de  prisión  impuesto  por  el  a  quo  por  la  falsedad en  documento  privado,  por  lo que la pena por el delito de estafa agravado por la  cuantía  queda  en  35  meses  de  prisión,  lapso  al  cual se reduce la pena  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas.   

A la inculpada en la fase del sumario   y  la  causa  se  le  privó  de  la  libertad  un día por no haber prestado la  caución,  la  que  una  vez  sufragada  le  permitió  recobrar  dicho  derecho  fundamental.  En  la  sentencia  de  primera instancia, se declaró que ANA RITA  AMADOR  SILVA  no tenía derecho a la condena de ejecución condicional, pero se  ordenó  sustituir  la pena de prisión efectiva por domiciliara, lo que se hizo  a  partir  del  1° de junio de 2004. En las diligencias, a la fecha, el juez de  primera  instancia  que  ha estado vigilando el cumplimiento de la privación de  la  libertad  de  la  incriminada  no  ha  dado informe a este despacho sobre su  situación  jurídica, por lo que se le remitirá copia de esta providencia para  que  adopte  la decisión que corresponda en razón a la adecuación provisional  de pena que se hace en esta oportunidad.   

11. Con base en las  facultades  otorgadas  en  el  artículo 216 del C.P.P., oficiosamente se ordena  correr  traslado al Procurador Delegado para que se pronuncie sobre la garantía  de  la  legalidad  de  la  pena  impuesta  por  razón  del delito de estafa, en  consideración  a  su  agravación por la cuantía, y la pena principal de multa  establecida  por  los  tipos  penales  que  prevén dicho comportamiento punible  contra el patrimonio económico.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.   Declarar  prescrita  la  acción  penal  por  el  delito  de falsedad en documento privado  adelantada  en  este  proceso  en  contra  de  ANA RITA  AMADOR  SILVA.  En consecuencia, provisionalmente, a la  inculpada  le  queda  como  pena  impuesta  por el delito de estafa agravada, 35  meses  de  prisión,  lapso  al  cual se reduce la inhabilitación de derechos y  funciones públicas.   

2.  Inadmitir  la  demanda  de casación presentada por el defensor de ANA  RITA   AMADOR   SILVA.  En  consecuencia,  se  declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

3.   Córrase  traslado  al  Procurador  Delegado  para la Casación Penal para los efectos del  artículo  213 del C.P.P., en los términos indicados en la parte motiva de esta  providencia.   

4. Remitir copia de  esta  decisión  al  juez  de primera instancia para lo de su competencia.    

5.  Contra  esta  providencia no procede recurso alguno.   

                              

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

                

        MARINA PULIDO DE BARÓN   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                                       HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

     Salvamento    parcial    de  voto                           

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                   ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

ÁLVARO        O.        PÉREZ  PINZÓN                                                      JORGE LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

Salvamento parcial de voto  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                        MAURO  SOLARTE PORTILLA   

             TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

                  Secretaria   

    

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