23409(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23409  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta  número  051   

Bogotá  D.C.,  veintidos de junio de dos mil  cinco.   

Se   pronuncia   la   Sala   acerca  de  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión presentada en su propio nombre por  Jorge  Orlando Alzate Aponte,  quien  fuera condenado por el Juzgado octavo penal del circuito y por la Sala de  decisión  penal  del  Tribunal  Superior  de Cali, como autor de los delitos de  secuestro y hurto calificado y agravado.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  demandante,  quien  concurre en su  propio  nombre, pretende que se “estudie nuevamente” la decisión de la Sala  penal  del  Tribunal superior de Cali, pues estima que mediante ella se vulneró  el  principio  de  la reformatio in pejus, al habérsele agravado la pena que le  fuera   impuesta   por  el  Juzgado  octavo  penal  del  circuito  de  la  misma  sede.   

          2.  Solicita  igualmente  que  se estudien  nuevamente  los aspectos fácticos y jurídicos de las sentencias, pues en ellas  se  lo condenó, equivocadamente a su juicio, como autor de los delitos de hurto  calificado  y  agravado y secuestro, pese a que esa no era su finalidad, pues su  vocación  no  era  otra  que la de hurtar el vehículo y no retener u ocultar a  persona alguna.   

          3.  Aduce,  con  esos  propósitos, que la  demanda  la fundamenta en las causales 2, 4 y 5 del artículo 220 del código de  procedimiento penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La demanda debe inadmitirse por las siguientes razones:   

          En   primer   lugar,   la  demanda  de  revisión,  aun  cuando  una  interpretación  simplemente  gramatical del artículo 221 de la ley 600 de 2000  parecería  indicar lo contrario, debe presentarse a través de abogado titulado  e inscrito, cualificación esta que el condenado no demuestra.   

No  se  trata  de  una  exigencia  meramente  formal,  pues  ella está vinculada con los propósitos de la acción que no son  otros  que  los  de  remover  la intangibilidad de la cosa juzgada y afianzar el  concepto  de  justicia  material,  aspectos  que requieren de una argumentación  especializada  y  altamente  técnica,  apegada  a las causales y requisitos del  artículo 222 del código de procedimiento penal.   

Claro, porque la acción de revisión, como  se  dijera  en  anterior  oportunidad,  siendo  ponente quien cumple ahora igual  cometido,  “no  se instauró como un medio alternativo para revisar el proceso  mediante  la creación de una instancia adicional a las ya existentes, sino como  un  mecanismo  para  restaurar la vigencia del orden justo cuando las sentencias  se  fundan,  entre  otros, en actos que comprometen la validez y legitimidad del  sistema  penal,  o  en  cambios de jurisprudencia con incidencia en la cuestión  decidida.” 1   

Las  altas exigencias de la demanda impiden,  además,  que  el  ciudadano  del  común esté en incapacidad de satisfacerlas, como la Corte precisamente lo  ha    advertido   en   los   siguientes   términos:   

“1.   De  conformidad  con  el  artículo  221  del  estatuto  procesal, el sentenciado se  encuentra  facultado  para  promover  la  acción  de  revisión contra un fallo  adverso  a  sus  intereses,  lo cual no significa que si carece de la calidad de  abogado  titulado  legalmente  autorizado  para  ejercer la profesión, se halle  legitimado  para  presentar la demanda, pues de conformidad con el artículo 127  ejusdem  ‘para los fines  de  su  defensa  el  sindicado  deberá  contar  con la asistencia de un abogado  escogido   por   él   o   de   oficio’ ”.   

“Obedece  esta  limitante  a que la acción de revisión corresponde a una actividad posterior a  la  culminación  del  proceso,  que comprende la elaboración del libelo según  precisos  requisitos  formales, la invocación de concretas causales legales, el  correcto  señalamiento  de los fundamentos jurídicos y fácticos, la relación  de  las  pruebas  que  se  aportan  para  demostrar  los  hechos  básicos de la  petición,  y  una  adecuada  sustentación  compatible  con la naturaleza de la  causal  que  se  invoca,  todo  lo cual es, evidentemente, materia de especiales  conocimientos  jurídicos,  como  igual  se  exige  en  casación  (art. 209 del  Código  de  procedimiento  penal),  pues  el  hecho  de  no haberse contemplado  expresamente  para  la  revisión, como sí lo estaba en el Decreto 2700 de 1991  (art.  233), no puede entenderse que dicha exigencia hubiere dejado de regir, ya  que  a  estos  efectos el inciso último del artículo 127 del estatuto procesal  establece  que  ‘En todo  caso  si  el  sindicado fuere abogado titulado y estuviere autorizado legalmente  para  ejercer  la  profesión,  podrá  de  manera  expresa aceptar y ejercer su  propia       defensa       sin      necesidad      de      apoderado’,  significando,  entonces, contrario  sensu,  que  en  caso  de  no  contar  con  dicha calidad, siempre deberá estar  asistido por quien sí la tenga”.   

“Por manera que  si  en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  por  su propia naturaleza, la presentación de la demanda está reservada a  un  abogado  titulado  como  acto de postulación, precisamente por el carácter  eminentemente   técnico   y   rogado  que  el  instrumento  ostenta”                   2.   

          Precisamente  por  razón  de esa carencia, la demanda está colmada  de  múltiples deficiencias: ni siquiera se anexo copia de los fallos de primera  y  de  segunda  instancia  y  no  se  especificaron los supuestos de hecho y los  fundamentos jurídicos de las causales invocadas.   

         En  fin,  el  demandante carece de la capacidad y legitimación para  concurrir  a  esta sede, y la demanda carece del desarrollo que las causales que  se  invocan  reclaman,  expresando  una confusión de institutos de tal magnitud  que  su  inadmisión  es  impostergable  (artículos  222  y  223 del código de  procedimiento penal).   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

         

          Inadmitir   la   demanda   de   revisión  propuesta  en su propio nombre por Jorge Orlando Alzate  Aponte.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

                     

MARINA   PULIDO   DE  BARON   

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                      HERMAN                GALAN  CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO           EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

ALVARO        O.        PÉREZ  PINZON                      JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS              MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  auto  del  9  de  febrero  de  2005,  M.P. Mauro Solarte  Portilla.   

2 Auto  del  20  de  agosto de 2002. M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll. Rad 18807. Cfr.,  en  el  mismo  sentido,  auto  del  19  de mayo de 2004, radicación 22002, M.P.  Marina Pulido de Barón.     

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