23372(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 23372  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado  Acta  51       

Bogotá, D. C., veintidos de junio de dos mil  cinco.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  del procesado JUAN  GILBERTO FERNANDEZ FERNANDEZ.   

1.         ANTECEDENTES   

     

1. Mediante  sentencia  proferida  el 14 de abril de 2.004, el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Chocontá  condenó al señor FERNANDEZ FERNANDEZ a la  pena  principal de 24 meses de prisión y multa de 100 s.m.l.m. como autor de un  delito  de  contaminación  ambiental  por hechos ocurridos en 1.999. Se impuso,  además,   la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas   (Fol. 122 C-1).     

     

1. La  sentencia  fue  apelada  y  el recurso de alzada lo conoció el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Cundinamarca, profiriendo fallo el  27  de  agosto  de  2.004,  mediante  el cual se confirmó la condena en toda su  extensión      (Fol.      3     C-2).     

     

1. El  defensor del procesado interpuso recurso de casación contra el  fallo   del   Tribunal   (Fol.  24  C-2).  Esa  Corporación concedió el recurso el 25 de octubre de 2.004  (Fol.        34        C-2),       presentándose  la  demanda  el  28  de  enero de 2.005  (Fol.43 C-2), de la cual se ocupa ahora  la Corte.     

2.     LA  DEMANDA   

Del  escrito  presentado  por  el  censor se  detalla  que  el  recurso  extraordinario  se interpone por vía excepcional, en  razón  de  la necesidad de unificar la jurisprudencia con respecto al delito de  contaminación  ambiental,  porque en criterio del accionante existen sentencias  absolutorias  y  otras  condenatorias  proferidas por el Juzgado de Chocontá en  procesos  adelantados  por  el  delito  de  contaminación  ambiental  y porque,  además,  la  condena  impuesta  contra  el  procesado está en contravía de un  fallo  del  Tribunal  Administrativo de Cundinamarca, del 25 de agosto de 2.004,  que  resolvió  una  acción  popular  por  la  contaminación  del Río Bogota;  recurso  hídrico éste, sobre el cual se ejerció la contaminación por la cual  se condenó al procesado.   

Cumplido  el  propósito  de  evidenciar  la  necesidad  de conocer del recurso, pasó luego a formular un único cargo contra  la  sentencia por violación indirecta de la ley sustancial al considerar que se  incurrió  en errores toda vez que se otorgó validez a las pruebas recogidas en  sede  administrativa,  por  parte  de  la  Corporación  Autónoma  Regional  de  Cundinamarca  –  CAR  y,  por  otro  lado,  no se apreció otras, tales como: la  diligencia  de  indagatoria, un informe del DAS, oficios con destino a entidades  oficiales y fotografías que obran en el expediente.   

3. CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

     

1. La casación por vía excepcional     

El  actor  pretende  que  la  Corte  entre a  unificar  jurisprudencia  frente  al  punible  de contaminación ambiental, pero  trayendo  como  objetivo de unificación unos providencias desconocidas del juez  que  profirió  el  fallo  de  primera  instancia  y  una sentencia del Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca  emitida  dentro  del  tramite  de  una acción  popular.   

Eso, desde luego, no es de recibo. La Corte,  en  su Sala de Casación Penal, está llamada a unificar la jurisprudencia de la  jurisdicción  ídem,  pero no a verificar por qué razón en unos casos un juez  de  la  república  absuelve  y  en  otros  condena,  pues bien se sabe que cada  proceso  es diferente a otro y está colmado de circunstancias especiales que lo  distingue  de  los  demás, no obstante la similitud que exista sobre el tema; y  menos  aún  está  llamada  la  Corte  a  unificar  la  jurisprudencia de otras  jurisdicciones.   

Ni siquiera se conocen los pormenores de los  fallos  que  menciona el accionante, ni menos aún el criterio que pudiese tener  la  Fiscalía  delegada  ante  el despacho mencionado, sobre la cual también se  hacen críticas sin respaldo en el expediente.   

En  cuanto a la acción popular resuelta por  el  Tribunal  Administrativo anunciado tiene unas connotaciones específicas: la  protección  de derechos colectivos, que en nada se relacionan con el propósito  de  una  acción  penal,  vale  decir,  desentrañar  si  una  persona puede ser  considerada    o    no   responsable   de   la   comisión   de   una   conducta  punible.   

Luego,  de entrada, no existe justificación  alguna  para  que  la Corporación entre a conocer del  recurso por la vía  excepcional,  a  sabiendas  de  que  el  art.  205  del  C.  de P.P.1  hace  del  recurso  presentado por ésta vía, más exigente, pues se tiene que convencer a  la  Sala  de  la  necesidad  de  abordar  el  conocimiento  de un asunto que, en  principio, no estaría obligada a dilucidar.   

     

1. La casación por vía ordinaria     

Por   otro   lado,  podría  pensarse  que  atendiendo  al  último  pronunciamiento de la Corte2   relacionado,  entre  otras  cosas,  con la norma penal más favorable para efectos del recurso de casación,  pudiera  ser  viable  admitir  la demanda bajo el contexto de la vía ordinaria.   

Pero ni siquiera tal cometido sería posible,  de acuerdo con lo que se expone a continuación.   

La   Corte   en   el   proveído   citado  adujo:   

Ahora  bien,  consignadas  las  anteriores  premisas  ha  de  recordarse  que  para efectos de determinar la procedencia del  recurso  de casación en su modalidad ordinaria, la Sala mayoritaria tomaba como  referente  la  ley adjetiva vigente al momento de la emisión de la sentencia de  segunda  instancia,  con  lo  cual  estimaba  que  las  normas  reguladoras  del  extraordinario  recurso  comportaban  una  naturaleza  simplemente instrumental,  motivo  que  a  su  vez  hacía  nugatoria  la  invocación  y aplicación de la  favorabilidad.  Sin embargo, una nueva visión de tal situación permite inferir  que  la  clasificación  de  la  normatividad  atinente a los recursos encuentra  cabida  en  la  especie  de  las  normas  procesales  con  efectos sustanciales.  (…)   

En  ese  contexto,  entonces,  bien  cabe  pregonar  en concreto que los dispositivos legales que regulan la casación (y a  la  par  con  ella  los demás recursos) hacen parte de la normatividad procesal  que  apareja  efectos  sustanciales,  en  la  medida  en  que  por  razón de su  limitación,   ampliación,   consagración,  eliminación,  etc.  pueden  verse  afectadas  -positiva  o negativamente- garantías fundamentales, característica  ésta  que  es -en el fondo- lo que permite calificar que una norma instrumental  alcance esa condición. (…)   

Así,  pues,  si  las reglas relativas a la  impugnación  son  instrumentales de efectos sustanciales, al existir variación  legal  de la norma primigenia por una posterior que impone nuevas exigencias, la  elección  en  el proceso comparativo previo debe inclinarse a favor del acusado  por  aquella  que  le  ofrezca  mejorar  su  situación  procesal, bien sea para  abrirse  campo  el recurso cuando la providencia le es adversa, ora para enervar  -respecto  de  otros  sujetos  procesales-  la posibilidad de impugnar cuando la  decisión  judicial  protege  los intereses del sindicado, como ocurriría en el  caso  de  una  sentencia  absolutoria  frente  a  la  eventual  impugnación del  Ministerio Público o la Fiscalía.   

Con  estos  parámetros  se pasa analizar la  situación  de favorabilidad  que se puede predicar para el caso materia de  análisis:   

     

a. Al   tiempo   de   la   comisión   de   la  conducta  (última  visita  en  que  se  constato  el  daño ambiental: 14 de  septiembre  de  1.999  –  Fol.  14  C-1),   por la cual se lo condenó al  señor  FERNANDEZ  FERNANDEZ,  regía  el  art.  24 de la Ley 491/993,   que  modificó el art. 247 original del Código Penal de 1.980.     

     

a. Esta  norma  preveía  una pena de 2 a 8 años de prisión para el  delito  de  contaminación  ambiental,  luego  era  viable interponer recurso de  casación  por  la  vía  ordinaria ( art. 218 original del C.de P.P. de 1.991),  pues  para  la época se podía intentar frente a delitos cuya pena privativa de  la libertad fuera o excediera de 6 años.     

     

a. Con  el  art.  1 de la Ley 553 de 2.000, que modificó el art. 218  citado   en   el   literal   anterior,  y  con  el  art.  205  del  C.  de  P.P.  /2.0004,  no  ocurre  lo mismo, pues éstas normas incrementaron el rango  de  la  pena  al  disponer  que la casación procedía y procede por delitos que  tuvieren  o  tengan  señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo EXCEDA  de ocho años.     

     

a. En  conclusión,  siendo más favorable la normatividad vigente al  tiempo  de  los  hechos,  con  los  nuevos derroteros expuestos por la posición  mayoritaria   de   la   Sala,   era  posible  intentar  la  casación  por  vía  ordinaria.     

Sin  embargo,  aún  si  se  aceptara  la  procedencia  del  recurso  por  ésta  vía, la formulación de la demanda no se  sujeta  a  los  parámetros  exigidos  en  la  técnica de casación penal, pues  revisando  su  contenido  se  encuentra que el libelo no constituye sino un  alegato  adicional a los que se presentó durante las instancias (al menos desde  la      diligencia      de     audiencia     de     juicio     –  Fol.  118  C-1,  por  cuanto  con  antelación,   siendo   abogado   de   confianza  desde  antes  de  cerrarse  la  instrucción,  ningún  reparo  hizo  en  el proceso). Su postura constituye una  crítica  subjetiva  y  personal  que  desarrolló, a lo largo de la actuación,  acerca  de  la  prueba  recogida  por  la entidad administrativa encargada de la  gestión    y   control   ambiental   de   la   fuente   hídrica   materia   de  contaminación.   

Bien  se  sabe  que  la casación no es una  tercera  instancia  sino  un  mecanismo  para  enervar  la  doble presunción de  acierto  y  legalidad  que ampara los fallos judiciales. Seguir discutiendo  lo  mismo  que  se  planteó  en  la primera y segunda instancia, no es más que  prolongar  el  juicio  más  allá  de  lo  posible  y  ese  no  es  el  fin del  extraordinario recurso.   

No  encuentra  la  Corte  además,  que  se  concreten  violaciones  de  las  garantías  fundamentales que esté en deber de  proteger, y que le abrirían espacio a la actuación oficiosa.   

Siendo así las cosas, de conformidad con el  art.  213 del C. de P.P. se inadmitirá la demanda, toda vez que no se reunieron  los  requisitos  necesarios  que  la  técnica exige (art. 205 y art. 212 num. 3  ibídem).   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E   

    

1. INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre del señor JUAN GILBERTO FERNANDEZ FERNANDEZ,  por lo  anotado  en  la  motivación  de este proveído. En consecuencia se DECLARA        DESIERTO       el  recurso.     

      

1. Contra  este  auto  no  procede recurso  alguno.     

    

1. Devuélvase  al  Tribunal  de  origen.     

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                        HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                             EDGAR          LOMBANA  TRUJILLO           

ALVARO O. PÉREZ PINZÓN                                                    JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                MAURO SOLARTE PORTILLA   

Aclaración de voto  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1                     Art.   205.-   Procedencia   de   la  casación.  (…)  De  manera  excepcional,  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, DISCRECIONALMENTE,  puede  admitir  la  demanda  de casación contra sentencias de segunda instancia  distintas  a  las arriba mencionadas, a la solicitud de cualquier de los sujetos  procesales,  cuando   lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de la  jurisprudencia  o la garantía de derechos fundamentales, siempre que reúna los  demás  requisitos  exigidos  por  la  ley  -mayúsculas  fuera  de  texto  para  destacar-.   

2                     CSJ,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto del 16 de febrero de 2.005,  Radicado  23006,  M.P.  ALFREDO  GOMEZ QUINTERO. Salvamento de Voto, Dra. MARINA  PULIDO  DE  BARON, Salvamento parcial Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ y aclaración  de voto Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS.    

3                     Promulgada  el 15 de enero de 1.999, D.O. 43477, pero vigente en el  Capítulo  I, relacionado con los delitos ambientales, seis meses después, esto  es, desde el 15 de julio de 1.999, según mandato de su art. 34.   

4                     Vigente desde el 25 de julio de 2.001.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *