23265(20-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23265  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                        Aprobado   Acta   #  027   

Bogotá  D.C.,  abril veinte (20) de dos mil  cinco (2005).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el  defensor  de  ALVEIRO  SUÁREZ MEDINA, contra la sentencia  condenatoria  que  le  dictó  el  Juzgado  13  Penal del Circuito de Cali y que  confirmó el Tribunal Superior de la misma ciudad.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Al mencionado, en  su  condición  de Jefe de la Oficina de Planeación, Sistemas y Estadística de  la  Dirección  Seccional  del  Cuerpo Técnico de Investigación de Cali, se le  confiaron  en  1996  6  maletines  de lona utilizados para transportar reactivos  químicos  en  el  Laboratorio  Criminal  y,  por descuido, se le extraviaron 2,  procediendo  a  denunciar el hecho  el 19 de noviembre de ese año después  de que días antes advirtió su pérdida.   

2.  Vinculado  al  proceso  a  través  de  indagatoria, se le resolvió la situación jurídica el  1º  de  octubre  de 1998 con medida de aseguramiento de conminación y el 28 de  septiembre   de   1999   la  Fiscalía  lo  acusó  por  el  cargo  de  peculado  culposo1.   

3.  Tramitado  el  juicio,  mediante  sentencia  del 31 de marzo de 20042   el Juzgado 12 Penal del  Circuito  de  Cali lo condenó a 5 meses de arresto, interdicción de derechos y  funciones  públicas por el mismo término y multa de 6  salarios mínimos legales mensuales.   

4. La Procuraduría  y  la  defensa  apelaron  ese  pronunciamiento y el Tribunal Superior de Cali, a  través  del  fallo  recurrido  en  casación,  expedido el 27 de julio de 2004,  confirmó  la condena pero no impuso la pena de arresto por haber sido eliminada  en  el  Código  Penal  de  2000 y fijó la multa en 10  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes para le  época          de         los         hechos3. Y,   

5.   Contra  esa  decisión   procedía  el  recurso  extraordinario  de  casación  por  la  vía  excepcional  y  pese a que no lo invocó el defensor al momento de interponer la  impugnación,  ni  en  la  demanda  de  dos  cargos  que  presentó, la Corte la  admitió   sólo   en   relación   con   el  segundo  al encontrar evidente   

“que el Tribunal pudo haber transgredido el  principio  de  legalidad  por  el  no reconocimiento de la disminución punitiva  derivada  del  reintegro  del  valor  de  los bienes sobre los cuales recayó el  peculado culposo”.   

LA DEMANDA:  

Dijo el censor en el reproche que el Tribunal  violó  directamente,  por falta de aplicación, el inciso 2º del artículo 139  del Código Penal de 1980.   

El  procesado  reintegró  el  valor  de los  maletines  y  el  Tribunal  no  le  reconoció  la rebaja de la mitad de la pena  prevista  en  esa  disposición  para  aquellas  eventualidades  en  las  que el  reintegro  de  lo apropiado, perdido o extraviado, o su valor, se produzca antes  de  dictarse  la  sentencia  de  segunda  instancia.  De haberlo hecho, la multa  habría  sido  fijada  en 5 salarios mínimos legales mensuales vigentes para la  fecha  de  los  hechos,  que  es  la decisión a la cual aspira el casacionista.   

CONCEPTO    DEL   PROCURADOR    4º  DELEGADO:   

1.  El  recurso de  apelación  interpuesto  por  el  Agente  del  Ministerio  Público no tuvo como  propósito  el  aumento  de  ninguna  de  las  penas  principales  impuestas  al  procesado  sino  que se limitó a solicitar la eliminación de la pena privativa  de     la    libertad,    apoyado     en    el    argumento    –acogido  por  la  jurisprudencia de la  Sala—, de que el peculado  culposo  tenía  en  el  Código Penal de 1980 pena de arresto y la misma no fue  contemplada  en  el  Código  Penal de 2000, en el cual se consagró la prisión  como única pena privativa de la libertad.   

2.  El  Tribunal  declaró  procedente  esa  pretensión y, sin mencionar que la primera instancia  le  descontó  al  procesado  la  mitad  de  la  multa por pagar el valor de los  maletines,  la  fijó nuevamente en el mínimo previsto para el peculado culposo  en el Código Penal de 1980.   

“Lejos  de  suponer que con su silencio el  juzgador  corporativo simplemente confirmó o se mostró de acuerdo con el hecho  de   la   restitución  del  valor  de  los  objetos  extraviados,  todo     indica    que    la    rechazó  implícitamente  y  ello  se  pone  de  manifiesto  porque  en  la  práctica no  reconoció la consecuencia de la rebaja de pena hasta la mitad”.   

Bajo  esa  circunstancia, al ser divergentes  las  sentencias  de  primera  y segunda instancia no forman una unidad jurídica  inescindible,  y  como  prima la última sobre la del a quo, es indudable que el  Tribunal,  al  guardar  silencio  sobre  la prueba del reintegro del valor de lo  extraviado,  quebrantó  indirectamente,  por falta de aplicación, el artículo  139  del Código Penal de 1980; y directamente la prohibición constitucional de  reformatio in pejus.   

De  acuerdo  con  lo anterior, el recurrente  debió  apoyar  el  reproche en la segunda parte de la causal 1ª de casación e  invocar error de hecho por falso juicio de existencia.   

3.  Así las cosas,  para  corregir  la  infracción  de  la garantía de no reforma peyorativa de la  pena,  “que  a  la  vez  repara  la  falta  de  aplicación  de  la  atenuante  punitiva”,  es  necesario  que  la Corte, en ejercicio de la facultad oficiosa  que  le concede la ley,  case parcialmente la sentencia recurrida y proceda  a dejar la pena de multa en 5 salarios mínimos legales mensuales.   

4.  Le  parece  al  Delegado,  por  último,  que  la  Agente  del Ministerio Público que apeló el  fallo  de primer grado “pareciera” que insinuó que también se prescindiera  de  la  pena  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones  públicas.  Y  aunque  ello  no  era pertinente por el carácter principal de la  pena  no  privativa  de la libertad, al señalar el Tribunal  que estaba de  acuerdo  con  el  discernimiento de la recurrente y confirmar el fallo impugnado  con  la modificación apuntada en los antecedentes de esta providencia, “no se  sabe”  si  dejó  en  firme la pena principal de inhabilitación de derechos y  funciones   públicas,   siendo   “lo   más  probable”  que  compartió  su  eliminación.  En  consecuencia,  debe procederse, también por vía oficiosa, a  reparar  la  transgresión del principio de legalidad dejando en claro que se le  impone  al  sentenciado  esa sanción por el lapso que determinó el juzgador de  primera instancia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  El  a  quo  le  reconoció  al  procesado  la reducción de la mitad de la pena consagrada en el  inciso  2º del artículo 139 del Código Penal de 1980, debido a que reintegró  el  valor  de  los  bienes extraviados antes de dictarse la sentencia de segunda  instancia.   Y   lo   condenó,   como  consecuencia,  a  5  meses  de  arresto,  interdicción  de  derechos  y funciones públicas por el mismo término y multa  de  6  salarios mínimos legales mensuales vigentes para la fecha de los hechos.   

2.  La Procuradora  apelante,  con  fundamento  en  la  providencia  de la Corte del 13 de agosto de  20034, señaló como única finalidad del recurso   

“sustituir  la  pena  de  arresto de cinco  meses  impuesta  al  procesado  por  la  pecuniaria que regía para el delito de  peculado  culposo  en  la época en que fue cometido, atendiendo el principio de  legalidad  y  favorabilidad, toda vez que se eliminó del Código Penal (ley 599  de  2000), para el delito de peculado culposo, la pena de arresto, señalándose  pena de prisión”.   

Al  final del escrito de  apelación,  luego  de transcribir los apartes jurisprudenciales pertinentes del  pronunciamiento  de  la  Corte  citado, adujo la recurrente que la única pena a  imponer  era  la  de  multa  de  10  a  50  salarios  mínimos legales mensuales   

“sin que tampoco cuenta  (sic)  la  imposición de la interdicción de derechos y funciones públicas que  también  se  contempló  como  arresto,  habida  cuenta  que  desaparece  de la  normatividad  sustantiva  y  en  la actual se incrementa a nivel de prisión”.   

3. Más allá de la  claridad  de las pretensiones de ese sujeto procesal, especialmente en relación  con  su  idea  de  lo que debía suceder con la sanción accesoria, importa para  efecto  de  definir  en  cuál equivocación exactamente incurrió el Tribunal y  establecer  si  el  cargo  fue  o  no  adecuadamente planteado, recordar que esa  Corporación,  luego  de concluir que a SUÁREZ MEDINA sólo podía imponérsele  la  pena pecuniaria que contemplaba el artículo 137 del Código Penal de 1980 y  de  transcribir  a manera de sustento los apartes pertinentes de la decisión de  la  Sala  que  se citó –de  agosto  13 de 2003—, anotó  en   el   pronunciamiento   que   es   materia  del  recurso  extraordinario  de  casación:   

“En   consecuencia   de  los  anteriores  razonamientos   y  acorde  con  el  discernimiento  de  la  señora  Agente  del  Ministerio  Público,  la Sala modificará el numeral 1º de la parte resolutiva  de  la  sentencia  en  el  sentido  de  imponer  a ALBEIRO SUÁREZ MOLINA, multa  consistente  en  10  salarios  mínimos legales mensuales vigentes al momento de  los    hechos,    como    autor    responsable    del    punible   de   peculado  culposo”.   

Y   en   el   resuelve   de  la  sentencia  declaró:   

“Confirmar el fallo condenatorio proferido  por  el  Juzgado  12  Penal  del  Circuito de Cali, en contra del señor ALBEIRO  SUÁREZ   MEDINA,  como  responsable  del  punible  de  peculado  culposo,  pero  modificando  el  numeral 1º de la parte resolutiva del mismo para, en su lugar,  imponer  al  señor  SUÁREZ MEDINA la pena de multa contemplada en el artículo  137  del  Código  Penal  (de 1980), modificado por el 32 de la ley 190 de 1995,  consistente  en  10  salarios  mínimos mensuales vigentes para la época de los  hechos,  en  los  términos  y condiciones señalados en la parte motiva de esta  decisión”.   

4.  Para la Sala es  manifiesto,  contrariamente  a  las  deducciones  del  Delegado,  que la segunda  instancia,  aparte  de  responder  los  argumentos  del  defensor con los cuales  pretendía   la   absolución   de   su  representado,  se  ocupó  únicamente    del   planteamiento   del  Ministerio  Público  relativo  a  la imposibilidad  de imponerle a SUÁREZ  pena  de  arresto  o  de  prisión, dado el carácter desfavorable de la última  frente   a  la  primera  y  a  la  eliminación  de  ésta  en  la  ley  599  de  2000.   

Y  le  concedió  la razón a la Procuradora  recurrente  y  excluyó  la  sanción  privativa  de  la libertad, sin que quepa  extraer  de  los  términos  de  la  providencia  que  se produjo algún tipo de  modificación  de  la  pena  de  interdicción de derechos y funciones públicas  fijada  por  el  a  quo  dentro  de parámetros legales en 5 meses  y que a  juicio  de  la  Corte  se  mantuvo.  Es infundado sostener, por lo tanto, que el  Tribunal  la revocó y que con ello transgredió el principio de legalidad de la  pena, pues es claro que en ningún momento hizo referencia a ella.   

No  hay  lugar,  entonces,  a  la  decisión  oficiosa  que  demanda  el Procurador Delegado en procura de imponer la sanción  no privativa de la libertad.   

5.  La  pena  de 6  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes para la fecha de los hechos a la  cual  quedó  reducida  la  multa  que el Juez de primera instancia le impuso al  acusado  luego  de aplicar la rebaja legal por reintegrar el valor de los bienes  extraviados  antes  de  la  sentencia de segunda instancia, no fue impugnada por  ninguno  de  los  sujetos procesales con interés para agravarla y en esa medida  el  Tribunal carecía de competencia para disponer su modificación en perjuicio  del  procesado.  Por  ende,  al  imponerle  10 salarios de multa transgredió la  prohibición  constitucional  de reformatio in pejus consagrada en el inciso 2º  del artículo 31 Superior.   

Y   se  trata  de  una  irregularidad  que  obviamente  tenía  que  ser planteada en casación por la vía de la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  en atención a que es claro que no se produjo  como consecuencia de un error probatorio.    

Resultó  adecuada,  entonces,  la causal de  casación  invocada  para formular el reproche y es su prosperidad la causa para  que  la  Corte  acceda  a  casar   parcialmente  la  sentencia  impugnada y  declarar  que  la  pena  de  multa  impuesta  al  procesado  es  la fijada en la  sentencia condenatoria de primera instancia.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación   Penal   de   la   Corte    Suprema    de    Justicia,  administrando justicia en nombre de    

la   República  y  por  autoridad  de  la  ley,   

RESUELVE:  

CASAR    PARCIALMENTE    la  sentencia  impugnada para declarar que la pena de multa impuesta  al  procesado  ALVEIRO  SUÁREZ  MEDINA  es  la  de  6 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes para la fecha de los hechos que se determinó en el fallo de  primera instancia.   

En  contra  de  la  presente  decisión  no  proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN   

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                         HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                             ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS    QUINTERO    MILANÉS          

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                     MAURO SOLARTE  PORTILLA                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  .  Folios 57, 65 Y 140.   

2  .  Folio 209.   

3  .  Folio 262.   

4  .  Casación 20.946, M.P., Dr. HERMAN GALÁN CASTELLANOS.     

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