23255(23-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23255  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN   

APROBADO ACTA No. 012  

Bogotá,  D. C., veintitrés (23) de febrero  del dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala  la  solicitud de cambio de radicación formulada  por el señor juez promiscuo municipal de Tarazá, Antioquia.   

LA  PETICIÓN   

          Considera  el  peticionario  que  la  tramitación  del juicio en el  juzgado  a  su  cargo  afecta  las garantías procesales del señor RAMÓN  ABEL  GIL  SOLÍS,  agente  de  la  Policía   Nacional  a  quien  se  le  acusó  por  el  delito  de  inasistencia  alimentaria,  pues  por tener fijado su domicilio en el corregimiento Ceilán de  Bugalagrande,  Valle  del  Cauca,  “le resulta oneroso y peligroso trasladarse  con abogado y todo a éste municipio de Tarazá”.   

          En  su  opinión, para preservar los principios rectores del respeto  a  la  dignidad humana, a los tratados internacionales, al derecho de defensa, a  las  garantías  fundamentales  del sindicado, al acceso a la administración de  justicia  y  a  la publicidad del juicio, el proceso se debe radicar en Sevilla,  Valle,  sede  del  juzgado  a  cuyas  órdenes el procesado debía consignar los  alimentos,  o  en  el  que  corresponda  al  lugar de domicilio o de trabajo del  señor  GIL, pero en todo caso  no  en  el  que  según  el  Código del Menor sería competente, porque en este  específico  evento  la  norma  que  así  lo  dispone,  artículo  271, resulta  contraria a la Constitución Política y se debe inaplicar.   

CONSIDERACIONES   

                                            

          1.  La  Corte  es competente para resolver esta petición, porque en  ella  se  involucran  despachos judiciales pertenecientes a diferentes distritos  (artículo 75-8 del Código de Procedimiento Penal).   

          2.  El  artículo  85  del  mismo  estatuto  autoriza  el  cambio de  radicación   “cuando,   en  el  territorio  donde  se  esté  adelantando  la  actuación   procesal,  existan  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público,   la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  o integridad personal de los sujetos procesales o de los funcionarios  judiciales”.   

3.  Ninguna  de  las causas invocadas por el  peticionario se configura en este caso, por las siguientes razones:   

a. No demuestra cómo el traslado del señor  GIL  SOLÍS  a  la  sede del  proceso  le  genera  un  riesgo concreto para su seguridad o integridad personal  diverso  del  que  puede  correr  cualquier  miembro  de  la fuerza pública que  pretenda  hacer  un  desplazamiento semejante. Y, por lo que se conoce, tanto en  Tarazá  como  en los demás municipios del Bajo Cauca antioqueño hay presencia  permanente del ejército y de la policía.   

b.  Las  limitaciones al cabal ejercicio del  derecho  de  defensa, derivadas de la circunstancia de residir el procesado o su  defensor  en  municipio distante de aquel en el que se adelanta el juicio, es un  argumento  inaceptable  porque  el  domicilio  “no constituye criterio válido  para  autorizar  la  remoción del proceso, como tampoco lo son las dificultades  que  tengan  que afrontar para desplazarse al lugar donde el juicio se encuentra  radicado,  pues  tales  inconvenientes  no revisten la idoneidad suficiente para  perturbar  el  adelantamiento  de  la actuación procesal en el territorio de la  jurisdicción  del  juez  natural,  y de ahí que el artículo 85 del Código de  Procedimiento  Penal no las haya previsto como causal para variar la radicación  del  proceso”1.   

Además, el ejercicio del derecho de defensa,  más  que  por  el acceso directo al proceso, se garantiza por la posibilidad de  conocer  la imputación, ser escuchado, solicitar pruebas, presentar alegaciones  e  interponer  recursos  o,  simplemente,  permanecer  atento al trámite, entre  otras  conductas  o  actuaciones que tanto al enjuiciado como a su representante  judicial les es dable realizar.   

c)  Tampoco  se  afecta  el  principio  de  publicidad  del  proceso  por el hecho de que el procesado o el defensor residan  en  ciudad  diferente  a  aquella donde se adelanta el juicio, pues en todo caso  gozan  de  amplias  facultades  y  pleno  derecho  para  conocer  la actuación,  inclusive  a  través  de las copias del expediente que estimen necesario pedir.  Que  el  proceso  sea público y no existan actuaciones ocultas para los sujetos  que  intervienen  en él, no depende por lo tanto de la mayor o menor vigilancia  que  realicen  las  partes  sino  del  mandato  constitucional  contenido  en el  artículo 29 de la Carta.   

          d)  Por lo demás, en su alegada inaplicación del artículo 271 del  Código             del             Menor2  olvida  el  juez  solicitante  que,   como  ha  tenido  oportunidad  de  decirlo  reiteradamente  la  Sala,  la  competencia  que  tal  disposición establece se fija precisamente en defensa de  los  derechos de los menores que, de acuerdo con lo previsto por el artículo 44  de  la  Carta,  “prevalecen  sobre  los derechos de los demás”.3    

Por estas razones, la petición formulada por  el    señor   juez   promiscuo   municipal   de   Tarazá,   Antioquia,   será  negada.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

No   acceder   al  cambio  de  radicación  solicitado por el juez promiscuo municipal de Tarazá, Antioquia.   

Comuníquese y cúmplase.  

                               

MARINA PULIDO DE BARÓN  

  SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ            HERMAN      GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO               ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO   

Excusa justificada  

ÁLVARO   O.  PÉREZ  PINZÓN                                                   JORGE L. QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                   MAURO   SOLARTE  PORTILLA   

                                             Comisión    de  servicio   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, auto del 1 de octubre del 2002,  radicado 19.965, M. P. Jorge Aníbal Gómez Gallego.   

2  El  artículo  271 del Decreto 2737 de 1989, dispone: “Cuando el sujeto pasivo del  delito  de inasistencia alimentaria sea un menor, la investigación se iniciará  de  oficio y será desistible por una sola vez. Será competente para conocer de  este   delito   el   Juez   Municipal   de   la   residencia   del  titular  del  derecho.”   

3 Cfr.,  por  ejemplo, autos del 13 de agosto del 2003, radicado 21.247, M. P. Jorge Luis  Quintero Milanés y del 10 de noviembre del 2004, radicado 22.957.     

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