23253(06-04-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23253   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 21  

Bogotá,  D.C.,  seis  de  abril  de  dos mil  cinco.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor de la procesada  ALIX  ADRIANA  SOTO  NOVOA  contra el fallo de segundo grado del 19 de agosto de  2004,  proferido por el Tribunal Superior de Ibagué, mediante el cual modificó  la  sentencia  proferida  por  el  Juzgado  2º  Penal  del Circuito de Espinal,  Tolima,  limitando  la condena impuesta contra la procesada en cita al delito de  fraude  procesal,  al  tiempo  que declaró la prescripción de la acción penal  por el delito de falsedad personal para la obtención de documento.   

             

LA    DEMANDA    DE  CASACIÓN   

Un  único  cargo  al  amparo  de  la causal  primera  de  casación, cuerpo primero, propone el defensor de la procesada ALIX  ADRIANA  SOTO  NOVOA,  aduciendo  la violación directa de la ley sustancial por  interpretación  errónea  del  artículo  85  del  decreto  100  de  1980,  hoy  artículo 84 de la Ley 599 de 2000.   

En  orden  a  la  demostración  del  cargo,  sostiene  el  censor  que  pese  a  que el juzgador seleccionó correctamente el  citado  artículo  84  de  la  Ley  599  de  2000,  incurrió  en  un  error  de  interpretación  al  momento  de  establecer  el  alcance de la norma, ya que la  escritura  pública  No.  640,  mediante  la  cual el también procesado Gustavo  Antonio   Parra  Cano  reconoce  como  hijo  extramatrimonial  al  menor  Jesús  David,   se  corrió el 27 de julio de 1996, y la misma fue presentada como  prueba  ante  el  Juzgado Segundo Promiscuo de Familia de El Espinal, dentro del  proceso  de  investigación  a  la  paternidad,  el  31  de  octubre  del  mismo  año.   

En  consecuencia,  dice,  el fraude procesal  investigado  se  consumó  en  dos  momentos, siendo el primero aquel en que los  procesados  acudieron  a  la Notaría Segunda de Espinal a correr la escritura y  al  Instituto  de  Bienestar Familiar, los días 27 y 29 de julio de 1996, y, el  segundo,  aquel  en que el apoderado de Peña Bonilla presentó como prueba ante  el  Juzgado Segundo Promiscuo de Familia la referida escritura, esto es el 31 de  octubre de 1996.      

A continuación refiere que la resolución de  acusación  proferida  en  este caso contra su poderdante quedó ejecutoriada el  15  de  octubre  de 1998, por lo que a la fecha en que se dictó la sentencia de  segunda  instancia  la  acción  penal  se  encontraba  prescrita al tenor de lo  normado en el artículo 84 del Código de Procedimiento Penal.   

No  obstante, dice, el Tribunal supeditó el  reconocimiento  de  la prescripción de la acción penal a las contingencias del  proceso  de  investigación de paternidad, pues en lugar de aceptar los momentos  consumativos  del  delito  arriba  indicados, interpretó erróneamente la norma  invocada, configurándose así la causal primera de casación.   

Culmina su escrito solicitando que se case la  sentencia  demandada,  para que se declare la extinción de la acción penal que  se   sigue   contra   ALIX   ADRIANA   SOTO   NOVOA  por  el  delito  de  fraude  procesal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. Sobre la demanda de casación.     

Teniéndose de presente que el delito por la  cual  se  profirió condena contra la procesada ALIX ADRIANA SOTO NOVOA, esto es  fraude  procesal,  tiene  señalada  como  pena  privativa  de  la  libertad una  sanción  máxima que no supera los ocho (8) años de prisión (artículo 453 de  la  Ley  599  de  2000), la demanda de cuyo examen formal aquí se ocupa la Sala  debe ser inadmitida por las siguientes razones:   

1. Conforme con lo previsto en el inciso 1º  del  artículo  205  de  la  Ley  600  de  2000, la casación procede contra las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial  y Penal Militar “en los procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena privativa  de  la  libertad cuyo máximo  exceda     de    ocho    años    (…)” -Destaca la Sala-.   

Por consiguiente, al hallarse acreditado que  el  máximo  punitivo  establecido para la delincuencia por la cual se impartió  condena  en  este  asunto  contra  SOTO  NOVOA  no  supera  los  ocho  (8) años  señalados  en  la  norma  que  viene  de  reseñarse,  la casación por la vía  ordinaria  intentada  por  su  defensor  deviene improcedente.      

2.  Ahora  bien,  aunque  el  inciso 3º del  citado  artículo  205  de  la  Ley 600 del mismo año, prevé la posibilidad de  acudir       en       casación       por       la       vía       excepcional  cuando  no  se cumple con el  presupuesto      del      quantum     punitivo  exigido  por  la  ley  para la procedencia de la casación  común  u  ordinaria,  en  tal  evento  se  precisa  de  la  demostración de la  necesidad   de   la   intervención  de  la  Corte  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.    

Como en el caso que ocupa ahora la atención  de  la Sala el censor no la invocó y menos intentó acreditar su procedencia en  los  términos  estipulados en el referido canon, se impone la inadmisión de la  demanda.   

         

          2.  Sobre  la  improcedencia  del  recurso  de reposición contra la  presente decisión de inadmisión de demanda.   

Como  ya  ha  sido  reseñado por la Sala en  múltiples               oportunidades1,   a  partir  de  la  reforma  introducida  por  la Ley 553 de 2000 se varió sustancialmente el trámite de la  casación  discrecional  o  excepcional  consagrada  en  el  último  inciso del  artículo  218  del  entonces  vigente  Código  de  Procedimiento  Penal  (hoy,  artículo  203,  inciso  3º,  de  la  Ley 600 de 2000), pues a diferencia de la  normatividad  anterior  que  preveía la formulación de una solicitud en la que  se  exponían  las razones que le permitían concluir a la Corte la presencia de  uno  de  los  dos  presupuestos  que dan lugar a la excepción, y la que una vez  admitida,  obligaba  a  la devolución del expediente al despacho de origen para  que  se  presentara la demanda y se surtieran los traslados, la reforma unificó  las  dos  modalidades  de  la  casación, motivo por el que en el actual esquema  procesal  (el contenido en la Ley 600 de 2000) el recurso, por cualquiera de las  vías  que  se  intente, se interpone y sustenta con la demanda, caso en el cual  la  Corte  ya  no  obra  con libertad para “aceptar un  recurso”  como  de  antaño  se concibió para la vía  discrecional,  sino  para  resolver sobre la admisión  de  la  demanda  en  caso de que reúna los requisitos  formales  que  exige  la  ley  (artículo 213 ídem), y, en el último caso, que  además  se haya demostrado uno de los motivos que lleven a la Corte a franquear  el  acceso a la impugnación extraordinaria que por modo general le niega la ley  (necesidad   de  desarrollo  jurisprudencial  o  de  garantía  a  los  derechos  fundamentales).   

          Se  aclara  lo  anterior,  porque  si  bien en el pasado el auto por  medio  del  cual  se  rechazaba  o  negaba  el  recurso de casación por la vía  discrecional  admitía  el recurso de reposición por consideración expresa del  artículo  199  del decreto 2700 de 1991, en concordancia con el 186, el primero  de  los  cuales señalaba que el recurso procedía, entre otros, “contra    las    providencias    de    sustanciación   que   deben  notificarse”,  dentro  de  las  cuales  se  hallaba  “las  que  deniegan los recursos de apelación y de  casación”, según la última norma citada, a la luz  del  nuevo  procedimiento  el trámite de la casación  no  contempla,  ante  esta  Corporación, la posibilidad de adoptar respecto del  escrito  sustentatorio  del extraordinario recurso, ya sea por la vía ordinaria  o  la excepcional, decisiones diversas a los autos de admisión o inadmisión de  la  demanda, estos últimos de carácter interlocutorio que quedan ejecutoriados  en  la  fecha  de  su  suscripción,  sin  perjuicio  de su notificación en los  términos   esbozados   en   la  sentencia  de  constitucionalidad  C-641          de          20022.   

En este sentido, oportuno se ofrece señalar  que  el  ejercicio de los recursos se rige por el principio de legalidad, por lo  que  en virtud del artículo 189 del Código de Procedimiento Penal la decisión  que  inadmite la demanda de casación en cualquiera de sus dos modalidades no es  susceptible de impugnación alguna.   

En   efecto,   la  disposición  normativa  establece  que  “salvo  las  excepciones  legales, el  recurso  de  reposición  procede  contra las providencias de sustanciación que  deban  notificarse,  contra  las interlocutorias de primera o única instancia y  contra  las  que declaran la prescripción de la acción o de la pena en segunda  instancia    cuando    ello    no    fuere   objeto   del   recurso”.   

Siendo  ello  así,  de  bulto  resulta  que  atendiendo  a  las normas que reglan el ejercicio del derecho de impugnación de  las  decisiones  judiciales,  el  recurso de reposición no es viable contra las  adoptadas  en  sede  de segunda instancia y, menos, contra las proferidas en una  instancia  límite,  pues dada la especial naturaleza del control jurisdiccional  que  le compete a la Corte cuando actúa como tribunal de casación (numeral 1º  del  artículo  235  de  la  Carta  Política),  sus  decisiones  ponen fin a la  actuación  procesal correspondiente, sin que sea viable su discusión a través  de  los  mecanismos de impugnación establecidos para otros trámites ordinarios  que    no    involucran    decisiones    de    un    órgano   límite   de   la  jurisdicción.     

Se exceptúan eso sí, porque la disposición  legal  así  lo ordena, las decisiones que “declaran  la  prescripción de la acción o de la pena en segunda instancia cuando ello no  fuere  objeto  del  recurso”. En estos eventos sí es  viable  el mecanismo horizontal de impugnación, mandato que se hace extensivo a  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, cuando en sede de  casación  declara  la  prescripción  de  la  acción, si ello no es objeto del  extraordinario recurso.   

Véase que en tales situaciones la excepción  a   la  regla  general  de  que  el  recurso  sólo  procede  contra  los  autos  interlocutorios  de  primera o única instancia, parte del supuesto necesario de  que  lo  decidido “por fuera del recurso”   es  un  “hecho  nuevo”,  respecto  del  cual, para garantizar el derecho de defensa, se  debe habilitar la posibilidad de controvertirlo.   

Esa es la razón por la cual el artículo 190  de  la Ley 600 de 2000 permite la impugnación de la providencia que resuelve la  reposición,  únicamente  cuando  “contenga puntos  que  no hayan sido decididos en la anterior, caso en el cual podrá interponerse  recurso  respecto  de  los  puntos  nuevos,  o  cuando  alguno  de  los  sujetos  procesales,  a  consecuencia de la reposición, adquiera interés jurídico para  recurrir”.   

Ese  es un motivo más para sostener que las  resoluciones  adoptadas  por  la  Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  en  razón  de  la  atribución constitucional otorgada en el referido  artículo  235,  numeral 1º de la Carta, no se pueden cuestionar, especialmente  cuando   única   y   exclusivamente   se   ocupan   de   lo  planteado  en  las  impugnaciones.   

Consecuente  con la anterior argumentación,  se  advertirá  en  la parte resolutiva de esta decisión que contra la presente  inadmisión no procede recurso alguno.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de la procesada ALIX ADRIANA  SOTO   NOVOA.   En   consecuencia,   se   declara   desierto   el   recurso   de  casación.   

Contra  este auto no procede recurso alguno,  conforme a las motivaciones expuestas.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Ver,  entre  otros,  los  autos  de  22 de octubre de 2001, rad. 18631; 11 de marzo de  2002,  rad. 18851; y 11 de abril de 2002, rad. 17051,  M.P. Gálvez Argote;  Auto  de  oct. 22 de 2001. Rad. 18582, M. P. Gómez Gallego; auto de nov. 1º de  2001, rad. 17946, M.P. Arboleda Ripoll.   

2  .  M.P., Dr. RODRIGO ESCOBAR GIL.     

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