23226(16-02-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23226   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado Acta No. 008.  

                    Bogotá D.C.,  febrero dieciséis (16) de dos mil cinco (2005).   

VISTOS  

Decide  la Sala sobre la admisión formal de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el  defensor  de  los  procesados  JOSÉ  VICENTE y FERNANDO SASTOQUE CLAVIJO  y   BERTILDA   CLAVIJO  DE  SASTOQUE, contra la sentencia proferida por el Juzgado  51  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  mediante la cual confirmó la dictada en  primera  instancia  por  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de La Calera, por cuyo  medio los condenó por el delito de usurpación de tierras.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  supuesto  fáctico  que  dio origen a la  presente  actuación  se  declaró  en  la sentencia de segunda instancia, de la  siguiente manera:   

“En el año de 1997 JUAN DE JESÚS SANTIAGO  SANTIAGO  formuló  en  cuatro  ocasiones querella en contra de ÁLVARO SASTOQUE  PINZÓN,  BERTILDA  CLAVIJO  DE  SASTOQUE,  JOSÉ  VICENTE  SASTOQUE  CLAVIJO  Y  FERNANDO  SASTOQUE  CLAVIJO  por  cuanto  en  ese mismo número de oportunidades  éstos  arrancaron  los postes y el alambre de púas que por uno de los costados  delimitaba  sus  respectivos  inmuebles,  con  lo  cual  el ganado vacuno de esa  familia       pastoreaba       en       el      predio      suyo”.        

Con  fundamento en los hechos anteriores, se  abrió   investigación   penal,   en  cuyo  marco  fueron  vinculados  mediante  indagatoria         FERNANDO        y   JOSÉ   VICENTE  SASTOQUE  CLAVIJO  y  BERTILDA  CLAVIJO  DE  SASTOQUE, a quienes se resolvió  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de caución prendaria, como  presuntos    autores    responsables    del    delito    de    usurpación    de  tierras.   

Clausurada  la instrucción, se profirió en  contra  de  los  procesados  resolución  de acusación de fecha noviembre 26 de  1999 por el mismo delito que sustentó la medida de aseguramiento.   

Contra  esta determinación, la defensora de  los  procesados  interpuso recurso de apelación el cual, al ser resuelto por la  Fiscalía  Delegada  ante los Tribunales de Bogotá y Cundinamarca, la confirmó  el 5 de septiembre de 2000.   

    

El  Juzgado Promiscuo Municipal de La Calera  adelantó  el  juicio  y  profirió  sentencia  el 26 de marzo de 2004, por cuyo  medio  condenó a los procesados como autores penalmente responsables del delito  de  usurpación  de  tierras  a  las penas principales de 12 meses de prisión y  multa                                  por                                 valor  de                   $  20.000,oo,  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  un  lapso  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la libertad y al pago de  perjuicios  materiales  y  morales ocasionados con la infracción, al tiempo que  les  concedió el sustituto penal de la condena de ejecución condicional.    

Impugnado el fallo adverso por el defensor de  los  procesados,  el Juzgado 51 Penal del Circuito de Bogotá lo confirmó el 11  de agosto siguiente.   

Inconforme  con la determinación de segunda  instancia,   el   defensor   común   de   los   sindicados   interpuso  recurso  extraordinario   de   casación   excepcional,   mediante  demanda,  sobre  cuya  admisibilidad formal se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

El defensor propone un único cargo contra el  fallo  impugnado, con sustento en la causal tercera prevista en el artículo 207  de  la  Ley 600 de 2000, pues lo considera violatorio de los artículos 29 y 228  de  la  Constitución Política; 7°, 8°, 13 y 306 de la ley en mención;   numeral  3°,  literal  D, de la Ley 74 de 1968  y, del 8° literales d y e  de  la  Convención  Americana de Derechos Humanos, por trasgresión del derecho  de defensa y del debido proceso.   

Sostiene que de acuerdo con el tipo penal por  el  que  fueron  condenados  sus  defendidos,  previsto  en el artículo 365 del  anterior  Código Penal, es importante el elemento subjetivo que contiene según  el  cual  el  agente debe tener el propósito de apropiación del inmueble, bien  sea  total  o  parcial,  o  por lo menos la intención de obtener un provecho de  él.   En  caso  de  no  verificarse dicha finalidad, prosigue, la conducta  podrá  ubicarse  en  otro  tipo  penal,  como  el de daño en bien ajeno -si el  propósito  que  se  persigue  solo  es el de dañar-,  hurto -si lo que se  pretende  es  apoderarse  de  los  mojones  para  obtener provecho-, o ejercicio  arbitrario  de  las  propias  razones  -si el objetivo es recuperar un lindero-,  “o  incluso  ser  atípica  por  no coincidir con el  ingrediente    subjetivo    requerido”.          

Indica  que  dentro  del  expediente existen  pruebas  acerca  de las decisiones judiciales por medio de las cuales se dispuso  hacer   entrega   al   querellante   Juan  de  Jesús  Santiago  del  predio,  sin  que  se establecieran sus  linderos;   sin  embargo,  resalta,  de  acuerdo  con  las versiones de los  implicados,  nunca  fueron notificados de la fecha de la diligencia “en  la  cual  se  iba  a  llevar  a  cabo la entrega del globo de  terreno”.        

De  lo  expuesto,  colige que ninguno de sus  defendidos  realizó los actos que tipifican la conducta objeto de estudio, pues  la   única   persona   que   decidió   levantar   la  cerca  fue  Álvaro  Sastoque, cónyuge de BERTILDA  CLAVIJO  DE  SASTOQUE, a quien no  se  le  escuchó en diligencia de indagatoria, no obstante ser la persona contra  quien  se  dirigieron  los  cargos  contenidos  en las denuncias.  Además,  sostiene  que  el único delito que pudo haberse configurado era el de ejercicio  arbitrario   de  las  propias  razones  en  cabeza  del  mencionado,  por  haber  construido  la  cerca  dos  metros  más  arriba del lindero real del predio que  pretende el querellante de sus denunciados.   

Refiere  también  que  en el proceso no hay  prueba  testimonial  que  controvierta  la  forma  como ocurrieron los hechos de  acuerdo  con  la  narración  que  suministraron  sus defendidos en la audiencia  pública,   tampoco   existe   un   solo   hecho  indicador  que  comprometa  su  responsabilidad  penal,  pues  solo se cuenta con las versiones del querellante,  que  “adolecen del indicio de mentira”,  el cual se confirma con “alguna de las  pruebas  documentales  y  las  versiones  rendidas  en la vista pública por los  procesados”,  todo  ello  repercute  en desmedro del  principio   del   in   dubio   pro  reo  y,  en  consecuencia,  configura  vulneración del de presunción de  inocencia.   

Señala  igualmente  que  en  este  caso  no  obstante    la    Fiscalía    ordenó    la    vinculación   de   Álvaro  Sastoque, no la recibió habiendo  contando  con  un  tiempo  prudencial  para  ello, lo que cobra relevancia si se  tiene  en  cuenta  que  los  procesados  afirman  que fue él precisamente quien  quitó  un  hilo  de  alambre  colocado  por  el querellante, y como constituyen  hechos  no  esclarecidos en el proceso generan el estado de duda al que ha hecho  referencia.   

Así, a pesar de que pueden estar demostrados  los  “fundamentos legales”, no ocurre lo mismo en relación con la tipicidad  de  la  conducta  por  la  cual  se  profirió sentencia, pues el comportamiento  asumido  por Álvaro Sastoque,  cuando   levantó  su  propia  cerca,  tipifica  el  delito  de   ejercicio  arbitrario  de  sus  propias  razones,  lo  que edifica, como lo ha reiterado la  Corte,  un  error  en  la  denominación  jurídica  que  configura  nulidad por  violación al debido proceso.   

En  un  nuevo  aparte,  que  el  recurrente  denomina  “nulidad  supralegal”,  indica  que  el  derecho  del sindicado de  contar  con  un  defensor  técnico  libremente  escogido  por  él,  o en forma  subsidiaria  por  el  Estado,  también  fue quebrantado en cuanto encuentra que  algunos  profesionales  que  le  precedieron  en  la  gestión fueron en extremo  pasivos en el ejercicio de la defensa.    

Precisa  que  esta  nulidad  debe declararse  respecto  de  todo  lo  actuado  “a  partir del acto  procesal,  por  medio  del  cual  se  nombra  como  defensores  de oficio, a los  procesados,  a  los  miembros  del consultorio jurídico de la Universidad Santo  Tomás,  inclusive  teniendo  en  cuenta  para  este acto igualmente la falta de  vinculación     mediante     indagatoria    al    señor    Álvaro    Sastoque  Pinzón”.              

       

Con fundamento en lo expuesto, solicita casar  por  la  vía  excepcional  la  demanda  impugnada y, en su lugar, se decrete la  nulidad de acuerdo con el efecto señalado.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          De  conformidad  con  el  inciso tercero del artículo 205 de la Ley  600  de 2000, normatividad que regula este trámite, se establece que esta Sala,  de  manera  excepcional  y  en  forma  discrecional, puede admitir la demanda de  casación  contra  sentencias distintas a las mencionadas en el primer inciso de  dicha  norma,  esto es, frente a aquellas “proferidas  en  segunda  instancia  por  los Tribunales Superiores de Distrito y el Tribunal  Penal  Militar,  en  los procesos que se hubieren adelantado por los delitos que  tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad cuyo máximo exceda de ocho  años,   aún   cuando   la   sanción   impuesta   haya   sido  una  medida  de  seguridad”.   

Lo   anterior,   también   refiere  dicha  disposición,  a  solicitud  de cualquiera de los sujetos procesales y cuando lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de  los  derechos  fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos  por la  ley.               

En  tal evento, la jurisprudencia de la Sala  ha  venido sosteniendo que se hace necesario que el demandante exponga, así sea  de  manera  sucinta  pero  clara, qué es lo que se pretende con la impugnación  excepcional,  debiendo señalar el derecho fundamental cuya garantía persigue o  el   tema   jurídico   sobre   el  cual  considera  se  hace  indispensable  un  pronunciamiento de autoridad por parte de esta corporación.   

También  se  ha  dicho  por  esta  Sala, en  relación  con  la exposición de los motivos que justifican el acceso a la vía  excepcional  de  impugnación,  que  en  ese  propósito  no es necesario que el  casacionista   exponga   fórmulas  sacramentales,  ni  que  elabore  un  aparte  específico  para  desarrollarlos,  pues  basta  con  que  puedan  deducirse del  contexto         de         la        demanda1.   

Pues  bien,  para  el  caso  que  concita la  atención,  se  tiene  que  el  defensor  de  los  procesados  acude  a  la vía  excepcional  del  recurso  extraordinario,  impugnado  oportunamente un fallo de  segunda  instancia  no  proferido  por  las  autoridades judiciales expresamente  mencionadas  en  el  primer inciso del artículo 205 de la Ley 600 y respecto de  un  delito  que,  de  acuerdo  con  la  misma  preceptiva, tampoco cumple con el  requisito  de  la  pena  máxima  privativa de la libertad exigida, en tanto sus  defendidos  fueron  condenados por la conducta punible de usurpación de tierras  prevista  en  el  artículo  365  del  Decreto  100 de 1980, disposición que se  aplicó  por  favorabilidad  respecto  de  la  contenida en el artículo 261 del  estatuto  penal  sustantivo  pero  que,  en  uno  u  otro caso, prevén una pena  máxima            de            tres           (3)           años           de  prisión.                 

Lo anterior permite colegir que están dados  los  presupuestos  de  procedibilidad  para acceder al recurso extraordinario de  casación   por   la   vía   excepcional   que   propone  el  defensor  de  los  procesados.   

Ahora bien, en sustento de su pretensión el  actor  invoca la causal tercera de casación, pretextando varios aspectos que en  su  criterio  configuran  nulidad de la actuación procesal.  De esa forma,  destaca  que no se calificó la conducta de acuerdo con las pruebas obrantes, lo  que  en su decir constituiría vulneración del debido proceso, pues se condenó  a  sus  defendidos por el delito de usurpación de tierras cuando en realidad la  conducta  que  se  configura  típicamente  es la de ejercicio arbitrario de las  propias  razones,  a  la  vez  indica  que  el funcionario judicial no practicó  pruebas  importantes  para  establecer  el  juicio  de responsabilidad, como las  testimoniales  que  surgían del dicho de los procesados en audiencia pública y  la    diligencia    de    indagatoria    del   hoy   desaparecido   Álvaro    Sastoque   Pinzón   lo   cual  determinó  el  estado  de  duda  probatoria  que  debió  favorecerlos  con  la  absolución,  desconociéndose  en  consecuencia  los principios de in   dubio   pro   reo  y  presunción  de  inocencia  y,  en  la  parte  final,  agrega  que  se  incurrió  en una nulidad  “supralegal”  a  consecuencia  de  la  violación  del  derecho  de  defensa  técnica  por  la  inactividad de algunos profesionales que le precedieron en la  gestión.   

     

En  principio  se  podría sostener que esta  variedad  de  argumentos  propuestos  dentro  de un mismo cargo afectan su cabal  entendimiento,  en  la  medida  en  que  se  atentaría  contra  principios  regentes  del  recurso  extraordinario  de casación como los de autonomía, que  impone  su  formulación  independiente,  prioridad, al exigir que las prédicas  sean  propuestas  en  el orden que surja de acuerdo con su cobertura procesal, y  no  contradicción,  en tanto la naturaleza, demostración y efectos de cada una  de  estas pretensiones no es igual, lo que conduciría eventualmente a inadmitir  el  libelo  con  fundamento  en  que  no se expresa con la claridad y precisión  requeridas  los  motivos  que  justifican  el  acceso  al medio extraordinario e  impugnación  por la vía excepcional, como lo ha señalado la jurisprudencia de  esta    Sala2,  en  armonía  con  el  requisito  formal  que se exige del libelo  establecido   en   el   numeral   3°  del  artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000.             

Sin  embargo,  estima  la  Sala  que  de  la  propuesta  aflora  un  argumento  que  se  hace  necesario ahondar a efectos del  desarrollo  de la jurisprudencia en punto de establecer las diferencias entre el  delito  de  usurpación de tierras, por el que fueron condenados los procesados,  y  otras  conductas punibles que comparten algunos componentes afines pues, como  lo  indica  el  casacionista,  resulta  importante  el  elemento  subjetivo  que  contiene  el primero de los comportamientos señalados, según el cual el agente  debe  tener  el  propósito  de  apropiación  del  inmueble,  bien  sea total o  parcial,  o  por  lo  menos  la  intención  de obtener un provecho de él, para  diferenciarlo  de  tipos  penales como el de daño en bien ajeno, hurto, u otras  conductas.        

Como esa pretensión se deduce del contenido  de  la demanda y constituye un punto sobre el cual no se ha pronunciado la Sala,  erigiéndose  necesario  para  el  desarrollo de la jurisprudencia, la decisión  que  corresponde  adoptar  es la de admitir el libelo y, en consecuencia, correr  traslado  al  Procurador  Delegado  en  lo  Penal  para  que  rinda  concepto de  conformidad    con    lo    dispuesto   en   el   artículo   213   ibídem.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          ADMITIR  la demanda de casación presentada  por  el   defensor de los procesados JOSÉ VICENTE  y    FERNANDO   SASTOQUE   CLAVIJO   y   BERTILDA  CLAVIJO  DE  SASTOQUE,  por  las  razones expuestas en la anterior motivación.   

           En  consecuencia,  se  dispone  correr  traslado  al Procurador Delegado, de conformidad con lo previsto en el artículo  213 de la Ley 600 de 2000.   

          Notifíquese y cúmplase.   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                 HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     ÉDGAR     LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN           JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            MAURO SOLARTE  PORTILLA   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1  Véase,  entre otros, auto de fecha noviembre 18 de 2004, M.P. Dr. Herman Galán  Castellanos, rad. 22780.    

2 Auto  de  fecha  17de  julio  de  2003,  M.P.  Dr. Mauro Solarte Portilla. Rad. 20347.     

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