23213(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23213   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 51  

Bogotá, D.C., veintidós de junio de dos mil  cinco.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia  la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  las  demandas de casación presentadas por el defensor común de los  procesados  HAROLD  AUGUSTO  SÁNCHEZ  CRUZ,  GUSTAVO  SÁNCHEZ  LOZANO  y JULIA  ALBILIA  LÓPEZ  DE SÁNCHEZ contra el fallo de segundo grado del 10 de junio de  2004,  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de Cundinamarca, mediante el cual  confirmó  la  sentencia  proferida  por  el Juzgado  Penal del Circuito de  Facatativá,  condenando a los procesados en cita como coautores responsables de  los  delitos de homicidio en grado de tentativa y porte ilegal de armas de fuego  de defensa personal.   

LOS HECHOS  

Según  se  consignó en el fallo impugnado,  entre  las  familias  Baracaldo  y  SÁNCHEZ,  domiciliadas  en la vereda de San  Miguel,  Municipio de San Francisco, Cundinamarca, existían desacuerdos por los  linderos  que  dividían sus inmuebles. Fue así como en la noche del 9 de enero  de  2000,  HAROLD  SÁNCHEZ,  inducido  por  sus progenitores GUSTAVO SÁNCHEZ y  JULIA  LÓPEZ,  hirió  con  arma  de  fuego a Gustavo y Juan de Dios Baracaldo,  causando  al  primero  de  ellos  heridas  que  comprometieron el corazón y los  pulmones,  las  cuales le determinaron una incapacidad de 45 días y secuelas de  deformidad  física de carácter permanente. El segundo de los nombrados sufrió  lesiones  en  los  miembros  inferiores y en región lumbar, que le determinaron  una  incapacidad  de  10 días sin secuelas.         

LA  DEMANDA  A  NOMBRE  DEL PROCESADO HAROLD  AUGUSTO SÁNCHEZ LÓPEZ.   

Dos  cargos  presenta  el defensor contra la  sentencia  impugnada,  cuya  argumentación bien puede resumirse de la siguiente  manera:   

          Primer cargo   

          Al  amparo  de la causal primera, cuerpo segundo, acusa la sentencia  de  haber  violado  los  artículos  103  y  27  del Código Penal, por indebida  aplicación,  y 11 a 113 ibídem, por falta de aplicación, a consecuencia de un  error de hecho por falsos raciocinios.   

            En orden a fundamentar el cargo, el demandante cita los apartes de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia en los que se cometieron los  yerros  anunciados,  párrafos en los cuales los falladores reflexionan sobre la  intención  homicida  de  los  procesados,  la cual deducen de la naturaleza del  arma  empleada,  del lugar impactado, del daño causado, del carácter mortal de  las  heridas  producidas a Gustavo Baracaldo, de “la  expresa  manifestación  de los padres quienes ordenaron a su hijo traer el arma  y   utilizarla   con  el  deseo  de  acabar  con  sus  contrincantes”, entre otras razones aducidas.     

          A  continuación  afirma  que  el  raciocinio  de los juzgadores, en  lugar  de  afianzar la intención homicida de HAROLD SÁNCHEZ, lo que logró fue  “repudiar”  esa  intención,  porque  el sentenciador le asignó a los datos  objetivos  sobre  los  cuales  razonó  un mérito persuasivo que contradice las  pautas de la lógica.   

          Según   el   censor,  “es  irracional,  contrario   a   la   lógica   y   a  la  leyes  de  la  experiencia”,   que   por   el   simple  y  nimio  hecho  de  “cortar   un   palo”  que  servía  para  delimitar  los  predios  de  las  familias  en  conflicto, los acusados SÁNCHEZ  –  LÓPEZ  pretendieran  “acabar” con la vida de  los    Baracaldo,    sus   vecinos.   Tal   reacción,   dice,   “contradice  la razonabilidad y proporcionalidad inherentes al obrar  de los seres humanos”.   

          Sostiene  que  las  órdenes que afirman los testigos fueron dadas a  HAROLD  SÁNCHEZ  por sus progenitores, especialmente la madre, en el sentido de  que  “dispare harito… que yo respondo”,  “hay que acabar con esa plaga, con  esos   hijueputas”,  corroboran  la  “intención  de  dañarlos,  pero nunca hasta la muerte, sino apenas  ‘darles      un  escarmiento’”.   

          Agrega   que   el  arma  utilizada  también  corrobora  la  alegada  intención  de  no  matar,  ya  que  la  misma  era  de  perdigones  o  “carga  múltiple”,  por lo que los disparos, dirigidos hacia el brazo izquierdo y las  piernas  de cada una de las víctimas, se “extendieron” a otros órganos, en  una   acción   “ajena  al  conocer  y  querer  del  procesado”.   

          La  anterior  conclusión,  dice, se robustece con el reconocimiento  que  a  folio  26  hizo  el  Tribunal, en cuanto a la falta de pericia de HAROLD  SÁNCHEZ.  Igualmente,  debilita  “la que extrae el  sentenciador   en   el   sentido   de   que  dicho  joven  acusado  ‘buscó   la   complicidad   de   la  noche’”,  oscuridad que  en  cambio  tornaba  menos  posible  la correcta ubicación de un blanco idóneo  para causar sus muertes.   

          En  conclusión,  las  reflexiones señaladas llevan al demandante a  concluir  que  la  intención  de  HAROLD  SÁNCHEZ LÓPEZ fue la de herir a las  víctimas,  razón  por  la cual se tipifica el artículo 111 del Código Penal,  es  decir,  el  delito  de lesiones personales y no el de tentativa de homicidio  como    “falsamente”  razonó el fallador.   

         

          Culmina  el  cargo  solicitando  que  se  case la sentencia, y en su  lugar se dicte un fallo de sustitución acorde con lo argumentado.   

            Segundo cargo   

            Al  amparo  de  la misma causal primera,  cuerpo  segundo,  acusa  la  sentencia  de haber violado en forma indirecta, por  aplicación  indebida,  el  artículo 365 del Código Penal que define el delito  de porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

          Según  el demandante el Tribunal ignoró apartes importantes de las  indagatorias  vertidas  por  los procesados, cuyos textos transcribe, las cuales  llevaban  a  afirmar  la inexistencia de dolo en la conducta contra la seguridad  pública,  pues  de acuerdo a ellas se tiene que la antigua arma de fuego fue un  bien  heredado  de  sus  ancestros  y  que  siempre  estuvo  en la casa de Julia  Albilia.   

          Por  lo  tanto,  la familia jamás se cuestionó por la legalidad de  su  tenencia,  de  donde  para  cualquier  miembro  de  la  misma  le  resultaba  “enteramente  válido,  legal,  darle uso, pudiendo  generar,  éste  sí,  un delito aparte, como se vio en el desarrollo del primer  reproche”.   

          Reflexionar  en  sentido contrario, agrega, es darle luz verde a una  responsabilidad   objetiva,   proscrita   por   el   artículo  12  del  Código  Penal.   

          Por  lo  tanto, concluye, a HAROLD SÁNCHEZ no se le puede reprochar  dolo  o  conocimiento  de que la tenencia del arma carecía de permiso y que por  tanto no podía usarla.   

          Acorde  con esta argumentación, solicita que se case la sentencia y  en  su  lugar  se  absuelva  a su defendido de los cargos por el delito de porte  ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         1.   Sobre   la   demanda  a  nombre  de  HAROLD  AUGUSTO  SÁNCHEZ  LÓPEZ.           

         Dentro  de  un  sistema  de libre apreciación racional como el que  nos  rige, para los fines de desarrollar y fundamentar un cargo en casación por  errores  en  la  valoración  de  la  prueba,  le  está  vedado  al  recurrente  conducirse  bajo  los parámetros de unas instancias ya superadas, por cuanto lo  que  se trata en esta sede extraordinaria, es desvirtuar la doble presunción de  acierto  y  legalidad  con  la  que arriban los fallos a esta sede, cometido que  sólo  se  logra  en  la medida en que se demuestre de manera coherente, clara y  puntual,  los  vicios  en  que  incurrió  el  juzgador  de  turno, así como su  influencia  nociva  en  los  resultados  del respectivo pronunciamiento al punto  que,  de  no  haberse  presentado tales anomalías, otras muy distintas hubiesen  sido las conclusiones de la determinación atacada.   

         Por  lo tanto, si el recurrente en casación pretende la quiebra de  la  sentencia  con  base  en  errores de hecho relacionados con la sana crítica  (falso   raciocinio),   será   menester   que   demuestre  el  absurdo  de  los  razonamientos  probatorios del fallador, sin perder de vista que lo que interesa  no  es  construir  otra explicación de los hechos, a partir de la prueba que el  demandante  examina  en  perspectiva diferente a la del juzgador, sino demostrar  que  definitivamente en el fallo cuestionado no hubo ese despliegue elemental de  la  lógica,  la ciencia o la experiencia común, que es lo que se denomina sana  crítica o persuasión racional.    

         En    el    caso    presente,    en   realidad   las   alegaciones  del  defensor  no  ponen de presente cuáles fueron las  pautas  de  la lógica y las leyes de la experiencia que fueron desconocidas por  el  fallador, sino que en su argumentación se evidencia una descalificación de  las  consideraciones  valorativas  de los funcionarios de instancia, actitud que  se aparta del falso raciocinio .   

          Obsérvese   cómo   el   actor   se   concreta   a   señalar   que  “es irracional, contrario a la lógica y a la leyes  de   la   experiencia,   que  por  el  simple  y  nimio  hecho  de  ‘cortar     un     palo’  que  servía  para  delimitar  los  predios”,   los  acusados  SÁNCHEZ-LÓPEZ  hubieran  pretendido               ‘acabar’  con  la  vida  de  los  Baracaldo,  porque   de   dicho   acto   sólo  se  podía  deducir  el  surgimiento  de  un  “propósito         de         ‘castigar’,        de        ‘asustar’,        de        ‘hacerle       sentir’ su rabia por tal hecho que, desde su  particular  óptica,  estimaron  como  una  ofensa  de los Baracaldo”,  alegaciones  con  las cuales pretende enarbolar otra óptica o  perspectiva  de  valoración, paralela a la que hizo el fallador a partir de los  hechos que se declararon probados.   

          Con  el  mismo  rumbo observa la Sala las alegaciones sobre la falta  de  intención  de  matar,  deducidas  del  arma  utilizada,  porque  según  el  demandante,  dada  la  naturaleza  de  la  misma,  esto  es,  de “carga  múltiple”,  la  “extensión”   de  los  disparos  hacia  partes  vitales  de  los  cuerpos de las víctimas, resulta ser un acto ajeno al  conocer y al querer del procesado.   

          Semejante  paralelismo  valorativo  no  se  aviene con la estructura  misma  del  recurso extraordinario de casación, pues, de otra manera, bastaría  al  actor imaginar cualquier hipótesis causal del acontecimiento histórico, en  oposición  a  la  que  con  probabilidad  acreditada explicó el fallador, para  lograr,  de  éste  modo  tan subjetivo, desestabilizar el juicio y propiciar un  nuevo  examen  probatorio  donde  no existen protuberantes errores de hecho o de  derecho.    

          Con  insistencia  ha  dicho  la  Sala,  que  no  son  las hipótesis  subjetivamente  lanzadas  por  el  recurrente  las  que  derrumban  lo que está  acreditado   debidamente  en  la  sentencia;  sino  que  es  necesario  esgrimir  hipótesis  empíricamente  alternativas  cuyo predominio sobre las primeras sea  ostensible porque demuestran fácilmente cuán equivocadas son.   

          Los  errores  plausibles  en casación,  son solamente aquellos  tan  manifiestos  que  ignoren  por  completo  las  leyes  de  la  ciencia,  los  principios  de  la  lógica  o  las  reglas  de  la experiencia, los cuales debe  acreditar el demandante.   

En el segundo cargo, el defensor le enrostra  al  fallador  haber  omitido  apartes importantes de las versiones ofrecidas por  los  procesados  en  el  curso  de  sus  indagatorias,  las  cuales,  de haberse  valorado,  dice, habrían llevado a concluir en la ausencia de dolo en el delito  de porte ilegal de armas de fuego.   

Sin  embargo,  en  la  argumentación  del  demandante  se echa de menos las motivaciones del fallo cuestionado para arribar  al  reproche  penal  por esa conducta, pues cualquier ataque a través del error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia, impone el examen global de todo el  material  probatorio  que fue objeto de valoración en el fallo impugnado, a fin  de  demostrar la trascendencia del yerro, esto es, cómo la estimación conjunta  del  material  probatorio  omitido  con  el  restante analizado por el juzgador,  conduce a trastocar las conclusiones del fallo atacado.    

Por  lo tanto como el demandante no enfrenta  el  contenido  de  las  versiones  que  dice  omitidas  con  las premisas de las  sentencias  de primera y segunda instancia, la Sala queda en la imposibilidad de  conocer  si  tales  concretos elementos de juicio tienen la capacidad de socavar  las  bases  argumentativas  de  aquéllas, razón por la cual el cargo carece de  razón suficiente.   

Así, ante los insalvables defectos de orden  técnico  y  de  fundamentación,  que la Corte no puede enmendar por virtud del  principio  de  limitación  que  gobierna la casación se inadmitirá la demanda  presentada  a  nombre  del  procesado  HAROLD AUGUSTO  SÁNCHEZ  LÓPEZ  y se declarará desierto el recurso,  de  conformidad  con  la previsión contenida en el artículo 213 del Código de  Procedimiento Penal.   

Finalmente,  no  se  observa  violación  a  garantía  fundamental  alguna  que  en  virtud del artículo 216 del Código de  Procedimiento  Penal  conduzca a la Sala a actuar oficiosamente en relación con  este procesado.   

2.  Sobre  la  demanda  a  nombre  de  los  procesados    GUSTAVO    SÁNCHEZ    LOZANO    y   JULIA   ALBILIA   LÓPEZ   DE  SÁNCHEZ.   

Como la demanda presentada a nombre de estos  procesados  reúne  las  exigencias formales estipuladas en el artículo 212 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  declarará  ajustada  a  derecho,  y  en  consecuencia,  de  conformidad  con  el  artículo  213  idem,  se dispondrá su  traslado  y  el del expediente al señor Procurador Delegado en lo Penal, por el  término de veinte (20) días, con el fin de que rinda su concepto.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada por el defensor  del  procesado  HAROLD  AUGUSTO  SÁNCHEZ  LÓPEZ.  En  consecuencia, se declara  desierto  el recurso, conforme a las motivaciones plasmadas en el cuerpo de este  proveído.     

         2.  ADMITIR la  demanda  de casación presentada a nombre de los procesados JULIA ALBILIA LÓPEZ  DE  SÁNCHEZ  y  GUSTAVO SÁNCHEZ LOZANO. En consecuencia, de conformidad con el  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  córrase traslado de la  misma,  junto con el expediente, al Procurador Delegado para la Casación Penal,  por   el   término   de  veinte  (20)  días,  con  el  fin  de  que  rinda  su  concepto   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO     

ÁLVARO       ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          MAURO SOLARTE PORTILLA   

                                                          IMPEDIDO   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

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