23189(31-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23189   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                     

          Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 64   

         

Bogotá,   D.C.,  treinta y uno de agosto de dos mil cinco.   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el  recurso    de    reposición   interpuesto   por   el   condenado   OMAR  ALEXANDER  ZAPATA  ESPINOSA contra el  auto  del  pasado  6  de  julio,  por  cuyo  medio  se  inadmitió la demanda de  revisión que en su nombre presentó su defensor.   

ANTECEDENTES  

1.  Por sentencia del 8 de junio de 2001, el  Tribunal  Superior de Medellín confirmó la condena de 41 años de prisión que  el  Juzgado  22  Penal  del  Circuito  de  dicha ciudad le impuso al sentenciado  ZAPATA  ESPINOSA en fallo del  19  de abril de 2000, al hallarlo responsable del concurso de conductas punibles  de  homicidio  agravado,  hurto  calificado  y  porte ilegal de arma de fuego de  defensa personal.   

2. Contra dicho pronunciamiento, el defensor  del  condenado  en mención interpuso acción de revisión, cuya demanda la Sala  inadmitió  por  auto  del  6 de julio del año en curso, por no cumplir con los  requisitos  de forma y contenido establecidos para el efecto en el artículo 222  del C. de P. Penal.   

3. En el acto de notificación del proveído  anterior,   el   reo  dijo  interponer  “recurso  de  repocición”  -sic-,  sin  que en ese momento, o con  posterioridad al mismo expusiera las razones de su inconformidad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Es  menester  precisar,  que  el  condenado  OMAR    ALEXANDER    ZAPATA    ESPINOSA  carece  de  legitimidad  para  impugnar  por sí mismo el auto por  medio  del  cual  la  Sala  inadmitió  la demanda de revisión presentada en su  nombre  por  su  defensor, pues si bien el Art. 221 del C. de P. Penal establece  que  la  acción  de revisión puede ser promovida por cualquiera de los sujetos  procesales  que  tengan  interés  jurídico y hayan sido legalmente reconocidos  dentro  de  la  actuación procesal, es lo cierto que esta clase de trámites en  lo  atinente  al  ejercicio  del  derecho  de  postulación está reservado a un  profesional  del  derecho,  condición  de  abogado  que  aquí  no  ostenta  el  sentenciado.   

Si  bien  el  Art.  229  de la Constitución  Política   garantiza   el   derecho   de   toda   persona  para  acceder  a  la  administración  de  justicia,  deja  en  manos  del  legislador  la facultad de  señalar  en  qué  casos  puede  hacerlo  sin la representación de abogado. No  siempre   se   puede   concurrir  al  proceso  de  manera  personal,  directa  e  independientemente,  aunque  se  tenga  la  calidad  de  sujeto  de la relación  jurídico-procesal,  pues  existen  eventos  en  los  que  se  requiere  de  los  representantes  judiciales o apoderados para hacerlo, siendo uno de éstos casos  el trámite inherente a la acción de revisión.     

En efecto, la acción de revisión no es una  nueva  instancia sino un procedimiento de excepción; no es la continuación del  proceso  ya  fenecido  con  la res iudicata,  sino  que  es, en rigor jurídico, como en añejo pronunciamiento  lo  dijera  la  Corte,  un proceso extraordinario sobre el proceso mismo, razón  por  la  cual  el  derecho  de  postulación debe ejercerse por medio de abogado  titulado,  como quiera que “se trata de una actividad  posterior  a  la  culminación  del  proceso,  que comprende la elaboración del  libelo   según  precisos  requisitos  formales,  la  invocación  de  concretas  causales  legales,  el  correcto  señalamiento  de los fundamentos jurídicos y  fácticos,  la relación de las pruebas que se aportan para demostrar los hechos  básicos  de  la petición,  y una adecuada sustentación compatible con la  naturaleza  de  la causal que se invoca, todo lo cual es, evidentemente, materia  de especiales conocimientos jurídicos.”   

Aquí,   el  ius  postulandi   entraña   un   recorte  al  derecho  de  autorepresentación,  no  en lo concerniente a su capacidad procesal, puesto que  el  condenado siempre tendrá interés sustancial para controvertir el fallo que  le  es  desfavorable  -legitimación  pasiva-,  sino  respecto  a  su  idoneidad  técnica  para  actuar  por  sí  mismo  con  la  debida destreza, por lo que su  representación  ha  sido  encomendada  por la ley a expertos en las disciplinas  jurídicas.   

Por  consiguiente, si por las circunstancias  dichas  para  la  confección  y  presentación  de  la  demanda de revisión se  precisa  de  defensor letrado con poder especial para actuar, en éste, con más  veras,  radicará  también  la  facultad  de  impugnar a través del recurso de  reposición  el  auto por cuyo medio se inadmite el libelo, acto de postulación  reservado  a  un  abogado  titulado  precisamente por el carácter eminentemente  técnico y rogado que el instrumento ostenta.   

Como   también   lo   ha   advertido   la  jurisprudencia  de  la  Sala, no pueden confundirse las facultades que según la  ley  al  “procesado”  le  asisten  al  interior  del  asunto  que dio origen a la sentencia cuya revisión  pretende,  con la titularidad que en calidad de condenado pueda invocar a efecto  de  lograr  que  su aspiración se cumpla, habida consideración de que se trata  -la  revisión-  de  un  trámite  autónomo, independiente y diverso del que es  propio en las instancias.   

Así las cosas, no es posible sostener en el  presente    evento    que   el   sentenciado   ZAPATA  ESPINOSA,  al recurrir el  auto que inadmitió la  demanda  de  revisión  esté  ejerciendo  simultáneamente  con  su  procurador  judicial,  su  propia  defensa  en  los  términos  establecidos  en el Art. 127  ibidem  porque,  como  ya se  acotó,  en  materia  de  revisión a esta clase de sujetos procesales la ley no  les permite litigar en causa propia, si no se es abogado titulado.   

Si bien no puede desconocerse que la defensa  material  y  la técnica integran una unidad inescindible, la prerrogativa de su  ejercicio  simultáneo no se extiende a aquellas materias que por su complejidad  requieren  necesariamente de conocimientos jurídicos especiales; en estos casos  la   ley  ha  previsto  que  las  personas  legitimadas  en  el  proceso  estén  representadas  por profesionales del derecho, a fin de que su interés jurídico  no  resulte  menoscabado  por  su  propia  impericia  o  ignorancia.  Aquí,  el  recurrente ni siquiera sustentó la impugnación que interpuso.   

Por  modo  que,  al carecer el impugnante en  razón    de    este    asunto    de    personería    adjetiva    -legitimatio  ad  processum-,  el  acto  de  postulación  que  por  sí  mismo  ha  ejercido debe ser rechazado por la Sala.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE:   

RECHAZAR el recurso  de  reposición  interpuesto  por  el  condenado  OMAR  ALEXANDER  ZAPATA  ESPINOSA, contra el auto mediante el  cual  se  inadmitió la demanda de revisión presentada en su nombre, conforme a  las motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese, comuníquese y  cúmplase.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                           ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN     

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                                   TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                             Secretaria   

             

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