23024(01-12-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23024   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                               DR.    SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ   

                            Aprobado Acta Nº: 109   

Bogotá D.C., primero de diciembre de dos mil  cuatro.   

VISTOS  

Califica  la  Sala  la  demanda de casación  excepcional   presentada   por  el  defensor  de  LUIS  AMÉZQUITA  VALBUENA, contra el fallo de segundo grado  proferido  el  30  de  junio  del  año  en  curso  por el Juzgado 8° Penal del  Circuito  de  Bogotá,  por  cuyo medio confirmó integralmente la condena de 16  meses  de  prisión y multa por un valor de un (1) salario mínimo legal mensual  vigente  impuesta  al  acusado por el Juzgado 61 Penal Municipal de esta ciudad,  al  declararlo  penalmente  responsable  de  la conducta punible de inasistencia  alimentaria.   HECHOS  

LUIS   AMÉZQUITA   VALBUENA  fue  denunciado  penalmente  por la señora María Rubiela Cortés  Castro,  por  sustraerse  al cumplimiento de la obligación alimentaria para con  su    menor    hija    Sindy    Johana    Amézquita  Cortés,  declarada  como  tal  mediante sentencia del  Juzgado  Primero  Civil  de  Menores de Bogotá mediante fallo del 26 de mayo de  1988,  habida consideración de  la relación extramatrimonial habida entre  la  citada  pareja.  Para  aquel  efecto,  el  Juzgado 4° de dicha especialidad  decretó el embargo de su sueldo en un 23%.   

Iniciado el trámite procesal pertinente por  el  delito  de  inasistencia  alimentaria, cuyo conocimiento le correspondió al  Juzgado  61  Penal Municipal de esta localidad, y agotado el mismo, la instancia  culminó  con el fallo de condena al que se hizo mención en el acápite inicial  de  esta  providencia,  de  cuya  apelación  conoció  el Juzgado 8° Penal del  Circuito  de  Bogotá,  despacho  que,  como  igualmente  allí  se  anotó,  le  impartió  confirmación  a la sentencia de primer grado, pronunciamiento contra  el   cual   su   defensor  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación  excepcional.   

Cabe  anotar,  que  contra el sentenciado en  mención  ya el Juzgado 76 Penal Municipal había impartido condena en su contra  por  la  misma  ilicitud,  pese  a lo cual persistió en el incumplimiento de su  compromiso alimentario.        LA  DEMANDA   

En  el  acápite  de  la demanda dedicado al  recuento  histórico de los acontecimientos y de la reseña procesal pertinente,  el  casacionista  plasma  su  inconformidad  por  no  allanarse el juzgador a su  petición   de   esperar  la  respuesta  a  los  oficios  dirigidos  a  diversas  autoridades  con  la  finalidad  de  acreditar  si  efectivamente la denunciante  había  iniciado  el  proceso ejecutivo de alimentos, e igualmente instaurado el  correspondiente  denuncio  criminal,  no  obstante  lo  cual se le puso fin a la  instancia  con  la  sentencia  de  primer grado pertinente a expensas del debido  proceso  y  de  los  principios  de  presunción  de  inocencia,  investigación  integral  e  in dubio pro reo,  vicio  en  el  cual también se incurrió en el decurso de la segunda instancia.  Una   tal  situación  violenta  el  debido  proceso,  en  cuanto  que  para  el  cumplimiento  de la respectiva cuota alimentaria, el procesado puso su salario a  disposición  de  la Defensoría 4ª de Familia para los descuentos pertinentes,  lo cual nunca se hizo, deja entrever.   

Al  amparo  de  la causal primera, un único  cargo  plantea  el  censor  por  violación  de  la  ley sustancial, derivada de  errores de apreciación probatoria.   

En  la sustentación del reparo, sostiene el  demandante  que  las  pruebas  cuyos  resultados  se  desconocen, obviamente, no  fueron  estimadas porque “la práctica de las pruebas  solicitadas  para  que fueran tenidas en cuenta para el fallo, no se tuvieron en  cuenta  para  dictarlo”. De esa manera, se incurrió  en  la  irregularidad  sustancial  prevista en el Art. 306-2 del C. de P. Penal,  acota    el    libelista,    lo    cual    desmejoró    la    situación    del  sentenciado.   

Casar  el  fallo  impugnado  decretando  su  invalidación  y  ordenar  la  práctica  de  las  pruebas  omitidas,  así como  también  la  revisión de la sentencia dictada por el Juzgado de Menores dentro  del  cual  se  declaró  a  su  defendido  como  padre  de  la  menor cuya cuota  alimentaria       se       reclama,       es       la       pretensión      del  actor.        

ALEGACIONES DE LA PARTE NO  RECURRENTE   

          La  agencia del Ministerio Público ejercida en esta ocasión por el  Procurador  181  Judicial II en lo Penal, se opone a las pretensiones del censor  y  solicita  resolverlas desfavorablemente. En primer término, porque la causal  invocada  no  sirve  de  sustento a la situación expuesta como fundamento de la  invalidación  alegada, habida cuenta de que la irregularidad argüida, tal como  se  expone  en  el  libelo,  no  ocurrió  al interior del proceso penal que por  inasistencia  alimentaria  se  le  adelantó  al  procesado,  y  a  expensas del  principio   de   lealtad   procesal  mal  puede  ahora  proponerse  una  nulidad  sorprendiendo  a  los  sujetos  procesales,  cuando  dentro  del  debate  en las  instancias  ella  no  fue  formulada  ni advertida por la defensa. Y, en segundo  lugar,  por  la  completa  falta  de  armonía entre lo demandado -nulidad- y el  ámbito  jurisdiccional  en que la misma se pretende hacer valer, al aspirarse a  la     invalidación     de     un    fallo    proferido    por    un    juzgado  civil.         CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Respecto  de la casación discrecional, la jurisprudencia de la Sala  tiene  establecido  como exigencia consustancial a la naturaleza del excepcional  instrumento,  la  necesidad  de  que el actor presente la fundamentación debida  frente  a  los motivos que determinan la viabilidad de su admisión, relacionada  con  las  posibilidades  que  para  su interposición la ley otorga; ya sea para  perseguir  por  dicha vía el desarrollo de la jurisprudencia, o la garantía de  derechos  fundamentales  presuntamente  violados  en  las  instancias,  debiendo  precisar  clara  y  nítidamente  la  razón o razones por las cuales el Juez de  casación  debe intervenir necesariamente en un asunto sobre el que no concurren  los presupuestos de la casación común.   

         De  manera  que  si  el  motivo  de  inconformidad  con el fallo de  segundo  grado  estriba  en  aducir  la transgresión de derechos fundamentales,  como  aquí  tangencialmente  se  deja  entrever  en la demanda, el casacionista  está  obligado  a desarrollar una argumentación lógica y coherente dirigida a  mostrar   la   evidencia  del  desacierto,  siendo  de  su  cargo  acreditar  el  desconocimiento  de  una garantía por haberse quebrantado la estructura básica  del   proceso,   o   por  la  actividad  del  juzgador,  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen el derecho invocado y su concreto conculcamiento  con la sentencia.      

         Adicionalmente,   el   actor  ha  de  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el  Art.  212  de  la  ley  600  de  2000,  primordialmente la  enunciación  del  motivo  de  casación  en  que  se  apoya  la demanda, con la  indicación  clara  y precisa de sus fundamentos -señalamiento de los supuestos  fácticos  y  jurídicos  en  que  se  finca  el cargo o cargos planteados-, los  cuales,  inexorablemente,  han de corresponder a un desarrollo de las razones en  que  se funda la solicitud de admisión de la impugnación extraordinaria por la  vía  excepcional.  En  todo  caso,  es  competencia  exclusiva  de la Corte, en  ejercicio  de  su  discrecionalidad, ponderar la fundamentación expuesta por la  parte  que  acude a dicho instrumento, y decidir si admite o rechaza el trámite  de la casación excepcional.   

         En  el  evento  examinado,  se observa que la sentencia atacada fue  proferida  por  un  Juzgado  del Circuito, de lo cual se establece que contra la  misma  no  procede  la  casación común; y que el sujeto procesal que invoca la  discrecionalidad  ejerció  este derecho dentro de la oportunidad prevista en la  ley, con lo que tales aspectos pueden entenderse cumplidos.   

         No  acontece  igual,  sin embargo, en lo referente a la obligación  de  fundamentar  la  solicitud  frente  al  motivo  aducido  como  requisito  de  procedencia  para invocar el ejercicio de la discrecionalidad por la Corte, como  tampoco  con  los  presupuestos de claridad y precisión que en la sustentación  de  las  censuras  se  exige,  y  su  conexión   con  aquéllos en orden a  demandar la admisión del medio de impugnación extraordinario.   

         Si  bien  del  libelo de cuyo aspecto formal se ocupa la Corte cabe  desentrañarse  que  lo  que el demandante procura es la protección de derechos  constitucionales  fundamentales objeto del quebranto argüido -el debido proceso  y  los  principios de presunción de inocencia e investigación integral-, no es  claro  en  precisar  las  razones  de hecho y de derecho que lo llevan a una tal  proposición,   en   cuanto   mal   puede   pretender   sustentar   con  similar  argumentación  el  resquebrajamiento  de la estructura básica del proceso, sin  mostrar  de  qué manera la instrucción y el juzgamiento se vinieron a menos en  razón  de  la  pretextada irregularidad, y cómo ocurrió el desconocimiento de  los   principios   de   presunción  de  inocencia,  investigación  integral  e  in      dubio      pro      reo      alegado.   

         De  todas  maneras,  olvidó el censor que  su  deber  consistía  en definir las irregularidades y comprobarlas cabalmente,  para  dejar  así  establecido  que el debido proceso había sido trastocado tan  gravemente  que  no había remedio distinto a la invalidación del trámite, por  lo que su propuesta quedó en el mero enunciado.   

         Con  todo y esos desaciertos, de suyo suficientes para inadmitir al  trámite  la  casación discrecional, la formulación y desarrollo del cargo que  por  errónea  apreciación  probatoria  plantea  el  libelista, lo presenta con  total  desapego  del  carácter  técnico,  lógico  y  rogado  que la casación  ostenta,  en  cuanto  tampoco  se  percató  de que la postulación de la causal  primera   resulta  incompatible  con  aducir  el  conculcamiento  de  garantías  constitucionales  fundamentales  denunciable  al  amparo  de  la  tercera,  pues  mientras  aquélla  supone  la  validez  del juicio, ésta lo niega, haciéndose  aún  más  patente  el  contrasentido  al  solicitar  no  sólo  que se case la  sentencia  aquí  recurrida  para  que se ordene la práctica de las pruebas que  dice  echar  de  menos,  sino  también y, principalmente, para que se revise el  fallo  dictado  por  un  Juzgado  de  Menores  en virtud del cual, y merced a la  prueba  de  ADN  catalogada  apenas  de aceptable, se declaró la paternidad del  procesado   respecto   de   la   menor  Sindy  Johana  Amézquita  Cortés,  condenándosele  a  cubrir  sus  alimentos,  por  carecer  dicha prueba “de veracidad  frente a los hechos.”   

         Como  quiera  que  el actor omite fundamentar clara y concretamente  los  motivos  que  lo llevaron a invocar el ejercicio de la discrecionalidad por  la  Corte,  y  como  tampoco  desarrolla  un cargo específico que corresponda a  aquéllos, el libelo debe inadmitirse.   

          En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  excepcional  presentada  a  nombre  de  LUIS AMÉZQUITA  VALBUENA  por  su  defensor,  de acuerdo con las motivaciones plasmadas en el cuerpo  de este proveído.   

          Contra la presente decisión NO procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                    

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                        MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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