23026(13-07-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23026   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Bogotá D.  C.,  trece (13) de julio  de dos mil cinco (2005)   

1.-   Sería  del  caso  que  los  suscritos  Magistrados, integrantes de la Sala de Casación  Penal,  se pronunciaran sobre la admisibilidad formal de la demanda de revisión  presentada   por   el   apoderado  de  VÍCTOR  MANUEL  VELASQUEZ  HERNÁNDEZ, contra la sentencia proferida el  11  de agosto de 2003 por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  decisión  que  confirmó  el fallo dictado por el Juzgado 22 Penal del Circuito  de  esta  misma  ciudad  del  2 de septiembre de 2002,  mediante el cual lo  condenó  por  los  delitos  de  estafa  agravada,  peculado  por apropiación y  concusión,    de    no    ser    por   cuanto   nos   declaramos   impedidos  para  conocer de esta acción,  como  quiera  que  ya  con  anterioridad,  en  auto  del  21 de abril de 2004 se  manifestó  tal determinación para conocer de la demanda de casación entablada  por quien ahora mismo reclama su revisión.   

En tal decisión se dijo:  

“2. Al revisar el expediente en punto del  aspecto  formal  del  libelo  casacional  se  encuentra  un  memorial  donde  el  procesado  VELÁSQUEZ  HERNÁNDEZ informa que con anterioridad interpuso acción  de  tutela contra los jueces de instancia, por estimar que fueron vulnerados sus  derechos  al debido proceso, a la defensa, a la libertad y a la igualdad, porque  no  valoraron  las  pruebas  recaudadas  y,  en cambio, acogieron plenamente las  posiciones  expuestas  por  el  auditor  de  la  entidad  ofendida  –Caja  de  Crédito Agrario- y por los  apoderados de la parte civil.   

3.  El  seguimiento  del  asunto  permitió  establecer  que  efectivamente,  mediante  sentencia  del 1° de octubre de 2003  (radicación  14.730,  M.P.  Dr.  Álvaro  Orlando  Pérez  Pinzón), la Sala de  Casación   Penal   negó   la  tutela  solicitada  por  VELÁSQUEZ  HERNÁNDEZ,  argumentando, entre otras cosas, lo siguiente:   

“Como  se sabe  –porque lo dice la ley y  porque  todos  los  días  lo  repite la jurisprudencia-, mientras existan vías  judiciales  expeditas, no procede la tutela. Sin embargo, proferida la sentencia  del     Tribunal,     el     señor     Velásquez  Hernández,  de  una parte, acude al amparo, y luego,  de la otra, interpone el recurso de casación.   

Y   esto   es  suficiente  para  desechar  totalmente la tutela.   

No obstante, dígase al actor:  

…  

En  este  asunto,  el  denso  y  detallado  análisis  realizado  por  los jueces de instancia excluye la presencia del puro  arbitrio  en la función judicial, conclusión que obliga a negar la protección  demandada en el escrito inicial.   

Basta  observar cómo el A quo, después de  reseñar  los  argumentos  expuestos  por  los  intervinientes en el proceso, se  ocupó  de  verificar  en  detalle la materialidad de las conductas imputadas al  señor      VELÁSQUEZ     HERNÁNDEZ,  examinando  una  a una las operaciones bancarias irregulares que  dieron  lugar  a  los plurales  delitos de peculado por apropiación, tarea  en  la  cual valoró razonablemente la prueba documental, testimonial y pericial  recaudada   en   el   curso  de  la  investigación.  Luego  de  realizar  igual  procedimiento  con  relación  a  las demás ilicitudes reprochadas, procedió a  establecer   el  compromiso  que  en  tales  hechos  podía  caberle  al  señor  VELÁSQUEZ,  para concluir  que  “se  hallan  demostrados en grado de certeza los presupuestos objetivos y  subjetivos  exigidos  por  el inciso segundo del artículo 232 del C. P. P. para  condenar”  al  procesado  “en  calidad  de  autor  responsable del delito de  Peculado por Apropiación, en concurso homogéneo y sucesivo”.   

Y  cómo el Tribunal, tras analizar el tema  relacionado  con  la  prescripción y la necesidad de anular por la estafa, hizo  un   examen   minucioso   jurídico-probatorio   para   hallar   demostrada   la  participación      de      Velásquez  Hernández a  título       de       determinador      de      los      peculados.”   

Aquella sentencia de tutela fue signada por  los   nueve   magistrados   que   actualmente  integran  la  Sala  de  Casación  Penal.   

4.  En  atención  a  lo  verificado  en el  recuento  procesal,  los  suscritos magistrados manifestemos nuestro impedimento  para  conocer  el asunto, con fundamento en la causal prevista en el numeral 4°  del  artículo  99 del Código de Procedimiento Penal, por haber “dado consejo  o manifestado su opinión sobre el asunto materia del proceso”.   

Ha reiterado la jurisprudencia de esta Sala  que  la  opinión  erigida  en  motivo  de impedimento tiene que ser sustancial,  vinculante y haberse emitido por fuera del proceso.   

Lo  sustancial,  es  lo  esencial  y  más  importante  de una cosa; en asuntos jurídicos, se identifica con el fondo de la  pretensión  o de la relación jurídico material que se debate. Se entiende que  la  opinión  es  vinculante cuando el funcionario judicial que la emitió queda  unido,  atado  o  sujeto  a  ella,  de modo que en adelante no puede ignorarla o  modificarla  sin  incurrir en contradicción. Y por fuera del proceso, significa  que  la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a  aquellas  que  prevé  la  legislación procesal para el asunto del cual se debe  conocer funcionalmente.   

5.   En   este   evento  particular,  por  excepción,  y por ser estrictamente necesario según los tópicos planteados en  la  tutela, la Colegiatura conceptuó de modo sustancial y vinculante al decidir  dicha  acción,  al punto que para descartar las vías de hecho fue al fondo del  asunto;  y  esa  temática coincide parcialmente con lo planteado posteriormente  con ocasión del recurso extraordinario.   

6. Lo anterior, se insiste, puede predicarse  por  excepción de este caso específico, pues precisamente para no dar lugar al  impedimento  la  Sala de Casación Penal, cuando conoce de una acción de tutela  por  regla  general  no  se  inmiscuye  en  la  labor funcional de los Jueces de  instancia.   

De  no  ser  así,  bastaría instaurar una  acción  de  tutela contra los funcionarios de instancia, para preconstituir una  causal  de  impedimento en los dignatarios de la Sala de Casación Penal  y  de ese modo remover del conocimiento al Juez natural.   

En   estas   condiciones,   los  suscritos  magistrados  integrantes  de  la  Sala  de  Casación Penal manifestamos nuestro  impedimento  atendiendo  a  lo  normado  en  el numeral 4° del artículo 99 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  haber “dado  consejo    o   manifestado   su   opinión   sobre   el   asunto   materia   del  proceso”, razón por la cual se enviará al despacho  del  doctor  Sigifredo  Espinosa  Pérez,  Magistrado que integra actualmente la  Sala   pero   que   no   la   integró   para   el   tiempo   al   que  se  hizo  referencia.   

Por Secretaría, déjese a su disposición el  expediente.   

Cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS               ALFREDO  GÓMEZ    QUINTERO                                       

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN                 

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS               YESID  RAMÍREZ    BASTIDAS                                     

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                      TERESA RUÍZ NUÑEZ   

                                                                                   Secretaria     

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